Maitreya (Sanskrit: Maitri; Pali: Metta) es un bodhisattva considerado el próximo Buda de esta era en todas las tradiciones budistas. En sutras como el Amitābha y el Loto, se le nombra también como Ajitā, y en el budismo tibetano es conocido como el “Señor del Amor” o el “Noble Amante” (Pakpa Jampa).
En todas las ramas del budismo, Maitreya es visto como el sucesor directo de Gautama Buddha y el quinto y último Buddha de este kalpa. Sus enseñanzas estarán dedicadas a restablecer el Dharma en la Tierra cuando llegue el momento. A pesar de que diversas figuras religiosas han afirmado ser Maitreya a lo largo de la historia, las tradiciones budistas sostienen que estas son aseveraciones falsas y que Maitreya aún no ha aparecido como Buda.
Origen del nombre y su significado
El nombre Maitreya proviene de la palabra sánscrita maitri, que significa amistad; a su vez, deriva de mitra, que significa “amigo”.
La raíz de su nombre está asociada con la idea de amistad y benevolencia que caracteriza su bodhisattva ideal, la cual se expresa de forma central en la práctica de metta, o benevolencia amorosa.
Patrón iconográfico y presencia histórica
En el arte greco-budista de Gandhara, Maitreya fue una de las figuras más populares junto con Shakyamuni. Se han hallado numerosas esculturas de Maitreya en Gandhara, especialmente en el Kushan Empire (siglos I-III d.C.), y también aparece en Mathura en menor medida. En Sanchi ya se le representa antes del periodo Kushán.
En China de los siglos IV-VI, los artesanos budistas llegaron a ver a Shakyamuni y a Maitreya como figuras intercambiables, lo que indica que la iconografía de ambas no estaba aún fijada. Un ejemplo es la escultura de piedra hallada en la reserva de Qingzhou dedicada a Maitreya en 529 d.C.
Theología y textos clave
Existe un conjunto diverso de Mahāyāna sūtras que describen y discuten a Maitreya, así como textos que se centran específicamente en sus enseñanzas y su futura actividad. Además, en obras literarias como Maitreyavyākaraṇa, se presenta la profecía de Maitreya ante Śāriputra. En el Digha Nikaya, en el capítulo Chakkavatti Sīhanāda, se narra la llegada de Metteyya con un marco de longevidad y un renacer futuro en Ketumatī, con Shankha como rey universal.
Las tradiciones mahāyāna y theravāda reconocen a Maitreya como el próximo Buda, aunque difieren en detalles cosmológicos y litúrgicos. En la tradición theravāda, algunos devotos esperan renacer para guiar su iluminación bajo la tutela de Maitreya, mientras que en mahāyāna se anticipa la llegada de un milenio budista en el que se empleen medios hábiles para alcanzar la iluminación.
La vida de Maitreya en el tiempo mítico
Según las escrituras canónicas, Maitreya nacería en una era de longevidad extrema, gobernada por Ketumati y Shankha, y de allí pasaría a renunciar a la vida cortesana para seguir la senda del Dharma, enseñar la compasión y guiar a multitudes hacia la iluminación. Se dice que caminaría siete pasos al nacer, cada paso haciendo brotar joyas o flores de loto, proclamando su propósito de liberar a los seres del sufrimiento.
En su trayectoria, Maitreya enseñaría el Dharma verdadero durante muchos siglos, turnando la rueda del Dharma y reunindo a discípulos humanos y de otros reinos. La duración de su enseñanza y su legado se describen con períodos de decenas de miles de años, con un ciclo de declinación del Dharma seguido por su resurgimiento y la renovación de la vida humana.
La morada de Maitreya y sus emanaciones
Tradicionalmente se dice que Maitreya reside en Tuṣita (Tusita) cielo, desde donde prepara su descenso. Se cree que, en ciertas tradiciones, Maitreya manifiesta cuerpos emanados (nirmanakāyas) para ayudar a los seres vivos en la Tierra y enseñar el Dharma. En China, el Bodhisattva Budai es considerado una emanación de Maitreya.
Asanga, uno de los fundadores de la escuela Yogācāra, habría recibido de Maitreya cinco escrituras importantes que forman parte de la tradición mahāyāna y que se relacionan con la enseñanza y la práctica de la sabiduría y la compasión. En varias tradiciones, Maitreya es visto como el fundador de linajes o escuelas específicas, como Hosso en Japón.
Convocación y devoción
La devoción a Maitreya ha sido integrada en varias tradiciones budistas y también ha influido en movimientos devocionales en East Asia, con figuras históricas como Xuánzàng que veneraron a Maitreya y promovieron su enseñanza. En el budismo tibetano, la devoción hacia Maitreya se expresa mediante rituales y meditaciones específicas que enfatizan el amor benevolente y la esperanza en un futuro iluminado para la humanidad.
En Occidente y en movimientos sincréticos, Maitreya ha sido interpretado de diversas maneras, a veces fusionado con figuras religiosas de otras tradiciones. En general, la idea central es que Maitreya representa la promesa de un mundo más compasivo y una civilización guiada por la comprensión y la bondad universal.
Perspectiva contemporánea
La figura de Maitreya continúa siendo un símbolo de esperanza para millones de personas que buscan desarrollar merit (mérito) y practicar la compasión para enfrentar el sufrimiento humano. A través de las prácticas de metta (benevolencia), la visualización de su futura iluminación y el estudio de sus enseñanzas, los practicantes buscan preparar las condiciones para un despertar colectivo cuando llegue Maitreya y restablezca el Dharma en el mundo.
La iconografía, la literatura y la devoción asociadas a Maitreya siguen influenciando a diversas comunidades budistas y a corrientes de pensamiento que interpretan su figura como una encarnación de la esperanza, la bondad y la sabiduría que trasciende épocas y culturas.

Notas y variantes modernas
Entre las corrientes modernas, existen interpretaciones que conectan a Maitreya con conceptos cósmicos y con la idea de un Cristo cósmico en contextos gnósticos y esotéricos; sin embargo, en el marco estricto del budismo, Maitreya se mantiene como el bodhisattva que encarna la esperanza de un futuro iluminado y la continuidad del Dharma.