Budismo y religión politista: perspectivas, prácticas y sincretismos

El budismo es una doctrina filosófica y espiritual que engloba diversas tradiciones, creencias religiosas y prácticas espirituales.

Nació hace 500 años a. C., aproximadamente, y ha sido considerada una religión oriental, más que occidental.

Como he comentado, el budismo nació en la India entre los siglos VI y IV a. C., momento en el que se expandió por Asia.

Su fundador es Siddharta Gautama (Buda).

Su padre era rey y, antes de nacer, ya le advirtieron de que su hijo sería un importante dirigente espiritual; una idea que a su padre no le complacía…

Por ello, concedió a Siddharta todo tipo de riquezas y comodidades, con la intención de alejarle de ese camino.

Vivió una vida austera y en comunidad alrededor de 7 años, sin comodidades, ropa ni comida.

Descubrió que esto no le aportaba las respuestas que estaba buscando, y decidió renunciar también a esta vida de austeridad y empezar a meditar bajo un árbol.

En el budismo, encontrar la iluminación significa alcanzar el objetivo final en la vida y acabar con el sufrimiento.

Por lo que, una vez que Buda logró la iluminación, se dedicó a promulgar sus enseñanzas para que todos los seres humanos pudieran iluminarse.

Precisamente por eso, el origen del yoga tiene tanto que ver con Buda y con el budismo y el hinduismo en general, aunque hay también diversas diferencias entre uno y otros.

Concretamente, en el budismo, el término yoga aparece por primera vez en los yoga sutras de Patanjali (siglo III a. C.).

Como he comentado al principio, una de las principales diferencias entre el budismo y el hinduismo es el reconocimiento de la existencia o no de Dios.

El budismo es una religión no-teísta, es decir, no cree en un Dios, y el hinduismo es teísta, acepta la existencia de un Dios creador.

Duḥkha: el sufrimiento y la insatisfacción existen y son reales.

La perfección no existe.

Esta es la base del budismo.

Samudaya: el deseo o anhelo como origen del sufrimiento.

El sufrimiento nace por el deseo, en el sentido más amplio.

Sustento correcto: acción, palabra e intención en línea con los pensamientos budistas.

Algo que caracteriza al budismo es su característica cosmogonía, donde existen una gran cantidad de seres (plasmados en su rica iconografía): Budas, Bodhisatvas, Apsaras, Devas, etc.

Hay que aclarar en primer lugar que el budismo no es una doctrina teísta, es decir no se apega ni rechaza a ninguna divinidad específica.

Cuando el Buda histórico Sidharta Gautama Shakiamuni exponía su doctrina, mencionaba que los seres humanos si perseguían la verdadera iluminación, incluso serían más grandes que los dioses hinduistas (los Devas) venerados en su tiempo.

Esto desde luego no significa ser superior en el sentido presuntuoso y egocéntrico, si no que ya por fin uno se ha dado cuenta que es inútil apegarse al mundo sensorial material.

Los Devas de la época de Sidharta Gautama (Indra, Brahma, etc.) en el budismo, son vistos como seres que pese a ser poderosos y sobrenaturales, aún están expuestos a la rueda de las seis existencias, que consiste en renacer en seis posibles existencias sensoriales.

Aún así pese a que a Sidharta Gautama no le preocupaba el culto a una deidad específica, no condenó a religión alguna.

Incluso a su muerte existen leyendas posteriores donde los devas participan en la doctrina de Buda, por eso existe la trinidad donde aparecen el mismo Sidharta Gautama, Brahma (deva de la existencia) e Indra (deva de las guerras y las tormentas).

Los Budas: Ya se mencionó que Buda no es una deidad sino un estado de alta conciencia que por fin libera a los seres del continuo y tortuoso renacer; a veces el estado de Buda se encarna en un ser humano que por fin ha alcanzado la iluminación.

El Buda más conocido es Sidharta Gautama Shkaiamuni (que vivió en el siglo V a. C.).

Arhats: A diferencia de los Bodhisatvas, los Arhats (Fig. 4) no brindan ayuda extra y fácil a los seres no iluminados.

Los ayudan mediante su propio ejemplo y al exhortarlos al esfuerzo personal.

Dharmapalas: Su nombre en sánscrito significa reyes de la ley.

No son otra cosa que representaciones coléricas de los Budas y Bodhisatvas.

Representan el aspecto dinámico y radical del budismo (que destruye de forma agresiva las ilusiones), en contraste con el aspecto tranquilo que se le atribuye.

Sus representaciones iconográficas son amenazantes: rodeados de llamas, portando collares de cráneos, danzando sobre demonios, etc.

Destacan las representaciones tibetanas (Herukas).

Fig. Guardianes: Protegen a la ley budista, consisten en los Lokapalas (véase los artículos Los Lokapalas), guardianes de los rumbos espaciales; los lokapalas consisten en los Dharmapalas (ya libres de los renaceres) y los Devas, semidioses de los cielos Tushitas.

Dvarapalas, gigantes porteros; los espíritus de los bosques (yakshas, ninfas, etc.); las nagas.

Apsaras: Ninfas de la tradición hindú que provocan la lluvia y son danzarinas de los dioses.

Ghandarvas: Son los músicos celestiales.

Garuda: Un pájaro sagrado humanoide, que originalmente era montura de Vishnu.

Gran enemigo de las nagas (serpientes).

Es una figura muy recurrente en el budismo, debido a que es un fiero defensor de su doctrina.

Devas: Son los antiguos dioses del hinduismo, destacando Indra y Brahma.

Son seres sobrenaturales que les ha tocado la más feliz (pero aún así efímeras) de las seis existencias materiales, los paraísos Tushitas.

Tienen un gran poder, pero aún así siguen encadenados al ciclo de los renaceres.

En el budismo son seres que defienden la doctrina de Buda.

Fig. 10.

Demonios: A diferencia de las religiones monoteístas, los demonios en el budismo no representan el mal absoluto.

Simplemente son seres que han sido dominados por completo por los deseos y que buscan tentar a los seres humanos.

El panteón budista se enriqueció con los dioses de otras culturas y religiones.

Lo último ocurrió sobre todo por los siguientes motivos; por su gran tolerancia religiosa; la India tenía contactos culturales con otras culturas que lo invadían o mantenía relaciones con el; cuando el budismo abandonó su tierra de origen (la India) para establecerse en otros países del continente asiático (China, el Tíbet, Tailandia, etc.); a diferencia del cristianismo y el islam no impuso su doctrina por la fuerza ni rechazó (mucho menos aniquiló) a los cultos anteriores a su llegada en esos países.

Con la llegada de los tres reinos griegos a la India (el greco-bactriano, el greco-indio y el kushana), los dioses hinduistas y Budas formarían parte de un rico panteón que estaría conformado junto a los dioses de origen iranio (zorastriano) y griego que trajeron aquellos extranjeros (griegos y centroasiáticos) que gobernaron el norte de la India.

Precisamente de la época kushana surgieron las primeras representaciones humanas de Buda (Fig. 12).

Fig. 12.- Escultura Budista de estilo greco-indio.

Con su amorosa tolerancia el budismo supo aceptar aquellas religiones diferentes, incluso muchas veces se llegó a cierto sincretismo o se desarrollarían de manera paralela y pacífica.

Así se crearon los siguientes panteones budistas fuera de la misma India: en China los dragones, inmortales taoístas, emperadores divinizados y otros dioses ancestrales, compartirían culto con los Budas, Bodhisatvas, Apsaras, etc.; el mejor ejemplo se encuentra en el Bodhisatva Avaloketeshvara (Kuanyin en chino), que pese a no tener sexo definido al principio se le adoró como figura masculina para posteriormente vincularla a una de las tantas diosas chinas primigenias.

Fig. 13-17: Kuanyin (Budismo,China), Matsu ( Taoísmo, China) Kannon(Shintoismo y Budismo, Japón) y las Taras (Verde y Blanca)(Budismo del Tibet).

En Japón los dioses ancestrales shintoistas (kamis), admitieron e incluso se sincretizaron con el panteón budista introducido en ese país a través de Corea y China; kamis japoneses como Hachiman (dios de la guerra) y Amaterasu (diosa solar), eran consideradas formas de Buda.

En Corea el complejo panteón budista se integró a los ancestrales dioses chamanistas fundadores de esta nación, que habitaban los cielos y las montañas.

En Mongolia se adoran los espíritus ancestrales chamanistas (a la cabeza de los cuáles se encuentra Tengri, dios del cielo), junto al budismo tibetano (el budismo adoptado por el pueblo mongol), por eso no es raro que la mayoría de los mongoles acudan tanto a los chamanes como a los lamas (monjes budistas).

El budismo tibetano (de la rama Vajrayana) tiene elementos del Bon (religión ancestral del Tibet), el hinduismo (veneran algunos dioses como Shiva y Ganesha) y el Budismo tantrico, lo cuál dio origen al complejísimo panteón budista tibetano, por ejemplo con sus características deidades coléricas que tienen colmillos y portando collares de calaveras.

En los países del sudoeste asiático (Sri Lanka, Tailandia, Cambodia, Laos, Indonesia, Myanmar y Vietnam) apegados ya sea a la escuela Hinayana (la más seguida en esa región) o a la Mahayana (sobre todo en Vietnam), no es raro ver a los dioses propios de esas regiones tropicales junto a los devas hinduistas (también hasta allí llegó la religión de la India) junto a Buda.

Fig. 13-17: Kuanyin, Matsu, Kannon y las Taras.

Esa capacidad de adaptación y tolerancia cultural del budismo tibetano abarca incluso a la misma figura de Jesucristo: muchos de los primeros cristianos asiáticos, en un primer momento vieron al cristianismo como una forma del budismo, debido a la semejanza entre sus respectivas enseñanzas.

Esto puede verse en los siguientes monumentos chino-mongoles.

Muchos budistas ven a Jesús como un Buda o un Bodhisatva, debido a que comparte muchas semejanzas en las enseñanzas y vida de Sidharta Gautama (el Buda histórico); incluso existen figuras que representan a Jesús como un Buda.

En muchos centros de zen japonés incluso enseñan a veces estudios bíblicos serios, para enriquecer las enseñanzas budistas.

Uno de los mencionados grupos está en Texas, su sensei es un filipino que estudió zen con un maestro japonés y a la vez es un católico devoto; su nombre es María Kannon Zen Center.

Su nombre se debe a que mientras el cristianismo estuvo prohibido en Japón, vincularon a la figura de la Virgen María con el Bodhisatva Kannon, debido a su parecido iconográfico por el hecho de que portan velos y a veces tienen niños en sus brazos.

Esta relación entre religiones ha generado debates entre la teología y la historia cultural, mostrando la compleja interacción entre budismo y religiones de otras tradiciones.

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