La música es el ingrediente principal de la vida, al menos de la mía. Me ayuda a ponerle voz a mis sentimientos, a mis pensamientos y a mi estado de ánimo. Se ha demostrado, a través de numerosos estudios, que somos más productivos cuando trabajamos con música. La música nos ayuda a afrontar nuestra rutina. Te eleva, te inspira, atrapa tu mente, relaja y te da fuerza. Estamos rodeados de música, de melodía y sonidos, aunque a veces no prestemos atención. A diario puedes encontrar música que te inspire, en el parque, en una tienda, en el autobús, etc. Particularmente, mi plataforma preferida para encontrar música es Spotify: de una canción pasa directamente a otra, pudiendo meterte en cada perfil y descubrir otras playlist similares o grupos de música parecidos que escucha la gente con gustos afines a los tuyos. Por otro lado, cada vez son más las compañías de telefonía que, en el menú principal del plan contratado incluyen música durante horas. Puedes hacer Shazam cada vez que escuches una que te guste. La mejor música es aquella que te haga sentir bien, que vaya acorde a tu estado de ánimo y te haga feliz solo con escucharla.
Escoge música que vaya acorde con tu estado de ánimo. Piensa un momento en cómo te sientes. Si te sientes estresado, quizás te siente mejor escuchar canciones suaves y música relajante. Ten en cuenta el tipo de clase y música para ajustar el volumen. Si escuchas música con cambios constantes de ritmo o subidas de tono, intenta que el volumen sea medio; lo justo para motivarte. Durante el inicio de la clase o en las meditaciones, puedes optar por no poner música y dejarte conectar contigo mismo. La música relajante de yoga es perfecta para una clase de meditación, para una clase de yin (por ejemplo) o para la relajación final en savasana.
Sugerencias prácticas para elegir y usar música durante yoga y relajación
- Selecciona listas de reproducción que acompañen diferentes fases: calentamiento, asanas, meditación y savasana.
- Prefiere ritmos suaves, armónicos y respiraciones lentas para inducir calma y concentración.
- Evita cambios bruscos de tempo que interrumpan la respiración consciente.
- Prueba música sin léxico vocal para reducir distracciones y favorecer la atención interior.
- Ajusta el volumen de acuerdo con el tipo de práctica: suave para yin y meditaciones, ligeramente más presente para flujos lentos.
La música relajante de yoga es perfecta para una clase de meditación, para una clase de yin (por ejemplo) o para la relajación final en savasana. Puedes combinar piezas desde sonidos ambiente suaves hasta melodías lentas y drones que acompañen la respiración. La clave es que la banda sonora apoye la experiencia sin competir con la atención interna ni las indicaciones del instructor.
Beneficios de una selección musical adecuada durante yoga y relajación
- Favorece la respiración diafragmática y la concentración.
- Reduce el estrés y promueve estados de calma y receptividad.
- Mejora la experiencia sensorial de la práctica y facilita el retorno a la relajación.
- Apoya la transición entre posturas y la integración de la sesión.
En resumen, la mejor música es aquella que te haga sentir bien, que vaya acorde a tu estado de ánimo y te haga feliz solo con escucharla. Escoge música que vaya acorde con tu estado de ánimo. Piensa un momento en cómo te sientes. Si te sientes estresado, quizás te siente mejor escuchar canciones suaves y música relajante. Ten en cuenta el tipo de clase y música para ajustar el volumen. Si escuchas música con cambios constantes de ritmo o subidas de tono, intenta que el volumen sea medio; lo justo para motivarte. Durante el inicio de la clase o en las meditaciones, puedes optar por no poner música y dejarte conectar contigo mismo. La música relajante de yoga es perfecta para una clase de meditación, para una clase de yin (por ejemplo) o para la relajación final en savasana.
