Deus absconditus: la teología del Dios oculto en la tradición cusano-escolástica y su proyección en una visión pluralista de las religiones

El opúsculo De deo abscondito representa una de las expresiones paradoxales habituales en el pensamiento de Nicolás de Cusa. El tópico del “Dios oculto” está relacionado con el problema de la atribución de nombres a Dios. Siguiendo los pasos de inspiración dionisíaca -y también atendiendo a los comentarios escolásticos- y eckartiana, este artículo presenta las similitudes y subraya los rasgos originalmente cusanos: la inaccesibilidad absoluta de la verdad, la preferencia por el nombre “unitas” en el marco de las primeras obras y el pasaje por la via negativa.

La teoría cusana distingue entre una experiencia de lo divino que se muestra y, a la vez, se oculta. Una característica propia de la divinidad es que se muestra y a la vez se oculta; la autorevelación de Dios se entiende como un fenómeno que, aunque revela, oculta a la vez. Esto impone una vía de conocimiento que evita afirmaciones positivas exhaustivas y favorece la vía negativa.

1. Configuración cusana: la vía neg-positiva y la via eminente

La vía negativa (apophasis) y la vía eminente (via eminentiae) de los escolásticos constituyen dos enfoques complementarios para tratar a Dios. Todo lo que sabemos sobre Dios es a través de la revelación. Por eso, la teología es, por tanto, la fe. La vía de la negación de los nombres divinos y la superininteligibilidad (hyperagnostos) permiten una contemplación que evita encerrar la divinidad en categorías recubiertas de determinaciones humanas.

La distinción entre lo revelado y lo oculto se vuelve central: el Dios que conocemos salva a todos, pero su voluntad permanece en un marco oculto para nuestros juicios. La idea de la absconditus presenta a un Dios absolutamente autónomo, cuya voluntad puede ser venerada aunque permanezca indecible en su totalidad. Los textos de Lutero, como “El Dios Oculto”, muestran que la voluntad divina puede ser venerada y oculta a la vez, ofreciendo una clave para comprender la pluralidad de religiones sin erigir jerarquías entre ellas.

2. Influencias y desarrollo: de Dionisio Areopagita a Occam

El marco de la unidad entre Uno y Trinidad se plantea desde la tradición dionisiana y cristiana: Cristo y la Iglesia unen el género humano y manifiestan la unidad de la multiplicidad. Dionisio es, en ese sentido, un referente para entender cómo la divinidad puede estar al mismo tiempo en lo transcendente y en lo manifiesto.

Occam aporta la idea de la necesidad de una experiencia revelada para hablar de Dios y presenta la noción de la docta ignorancia: “sabiduría es el saberse y confesarse nesciente”. La vía negativa, la distinción entre revelatus y absconditus, y la fe como fundamento de la teología se concatenan para sostener una gnoseología crítica de lo trascendente.

La reflexión cusana, al incorporar la crítica a las pretensiones de un saber racional total de Dios, mantiene un equilibrio entre la necesidad de fe, la experiencia revelada y la reserva de lo que permanece oculto. En este marco, la pregunta por el nombre de Dios -¿cómo atribuirlo sin reducir a lo divino?- permanece abierta, ya que cada intento de definir Dios conlleva el riesgo de reducirlo a una forma pasible de comprensión humana.

3. De a la teología pluralista de las religiones

La articulación cusana, leída a través de Lutero y la tradición escolástica, ofrece un punto de partida para una teología pluralista de las religiones. Se propone una “revelación” que no anulé la diversidad de discursos religiosos, sino que los sitúe en un marco de reconocimiento: “revelatus” y no “DA” (Dios Absconditus) en todos los casos posibles. De este modo, se abre una vía para comprender la experiencia religiosa de otras tradiciones sin imponer una jerarquía entre ellas.

La idea central es que la presencia de lo divino puede ser intuida y venerada a través de la revelación, pero que la totalidad de la divinidad permanece fuera de nuestro alcance. Así, la pluralidad no es enemiga de la verdad divina, sino un campo de reflexión que reconoce la limitación humana ante lo infinito. Es posible sostener que la religión como fenómeno humano alcanza su sentido pleno cuando se admite la presencia de Dios oculto y la posibilidad de conocer algo de lo revelado.

En la actualidad, la “revelación” puede entenderse como un punto de encuentro entre la fe y la experiencia religiosa de diferentes comunidades. El pluralismo religioso, entendido como un diálogo honesto sobre lo divino, no niega la singularidad de cada tradición, sino que la coloca en un marco de reconocimiento de la Presencia divina que se manifiesta de formas diversas. Este enfoque mantiene la dignidad de cada confesión y favorece la convivencia entre comunidades religiosas sin pretender imponer una jerarquía única.

En síntesis, la perspectiva cusana aporta una postura que permite entender el Dios oculto como una categoría que facilita la reflexión teológica y la comprensión de la diversidad religiosa. El Dios que se oculta y el Dios revelado conviven como dos dimensiones que permiten una visión amplia de lo divino, que al mismo tiempo respeta la autonomía de las distintas tradiciones y su búsqueda de la verdad.

Notas y referencias clave

  • Textos de la antigüedad que hablan de la revelación y del ocultamiento divino.
  • La figura de Moisés pidiéndole a Dios que muestre su gloria, y la respuesta divina acerca de la información limitante sobre su rostro.
  • La clasificación entre teología afirmativa y teología negativa y la aproximación a través de la vía de la negación.
  • La formulación de Occam sobre la economía de la fe y la validez de la revelación como fundamento de la teología.
  • El marco del pluralismo religioso como “PUENTE” entre religiones, no como abismo; una postura para una acogida más equilibrada de las creencias ajenas.
diagrama de la vía negativa y la revelación divina

La lectura de De Deo Abscondito y su interacción con Lutero, Eckhart y la tradición dionisiana permite entender una tradición que mantiene la tensión entre la necesidad de una fe que confiese lo incomprensible y la aspiración de articular una visión pluralista de la experiencia religiosa. En esa tensión, la figura del Dios oculto se convierte en una clave para repensar la naturaleza de la verdad, la forma de nombrar a lo divino y las posibilidades de encuentro entre religiones distintas.

¿Todas las Religiones Llevan a Dios? (La Verdad)

En la obra de Deus absconditus, recientemente revisada como un trimestral de espiritualidad que recoge voces de monjes y monjas, el concepto de Dios oculto se reinterpreta como título de una revisión sistemática de la obra de un artista, enfatizando la relación entre forma y contenido en la búsqueda de ese Dios que se revela y se oculta en la experiencia espiritual.

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