El yoga para bajar de peso ha ganado fama últimamente entre la comunidad fitness y los entusiastas del wellness. Sin embargo, entre tantos tipos de yoga, no todos los estilos o variantes de esta doctrina ancestral de la India tienen el mismo impacto cuando se trata de reducción de tallas o pérdida de grasa. Por su naturaleza, existen algunos tipos de yoga que implican más esfuerzo físico -e incluso mental- que otros y, por tanto, requieren un mayor gasto energético y calórico. Puesto que la cifra de cuántos tipos de yoga existen en la actualidad sigue creciendo con cada versión modernizada de la práctica original, nos enfocaremos mejor en clasificar en dos categorías al yoga físico, que es el que tiene como fundamentos los movimientos y las posturas (asanas) del cuerpo: Yoga estático. Aquel en el que las asanas y las transiciones entre ellas son más lentas y pausadas, como en el hatha yoga. Yoga dinámico. Aquel en el que las series y las asanas se realizan de forma más rápida y se enfocan en permanecer en movimiento, como en el vinyasa yoga. En ambos casos, el control de la respiración o pranayama es un paso fundamental y las posturas son la base para desarrollar la fuerza y flexibilidad, solo que la única diferencia radica en el ritmo con que se ejecutan y mantienen las asanas durante cada sesión.
Como ya te imaginarás, el yoga dinámico es el que más se recomienda para disminuir medidas y peso por su cantidad y nivel de esfuerzo físico, así que aquí nos centraremos en este tipo.
¿Cuál es el mejor yoga para perder peso?
Dentro del grupo del yoga dinámico, elegimos cinco variantes que te demandarán toda la cantidad de energía física y mental que tengas para dejarla sobre tu tapete. El principal reto será llevar a cabo cada asana y transición con la gracia de un bailarín de ballet y la precisión de un francotirador, todo mientras mantienes una respiración lenta y fluida que consumirá al máximo tu concentración. ¿Te parece sencillo? Ya nos contarás.
Vinyasa yoga
También conocido como “vinyasa flow”, es el tipo de yoga para bajar de peso más popular y del que emanan todos los otros estilos de yoga dinámico. En éste, el objetivo es conectar y sincronizar el ritmo de la respiración con las posturas mientras se llevan a cabo secuencias -vinyasas, de ahí el nombre- para una transición fluida y continua entre cada una de ellas. Esta ejecución sin parar de una asana a otra eleva la frecuencia cardiaca y, por tanto, se traduce en una mayor quema de calorías -comparado con el yoga estático-. Un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina indica que esta sincronización incrementa el gasto energético y mejora la función cardiovascular. Ideal para quienes buscan un yoga enérgico y práctico pero también variado, ya que las secuencias cambian de clase a clase y según el instructor.
Ashtanga yoga
Considerado como la “meditación en movimiento” o el “yoga de los ocho pasos”, este tipo de yoga consiste en una serie fija de posturas bien definidas que se ejecutan de memoria y sin parar, siempre en un orden determinado. Es un sistema tradicional de la práctica verdaderamente dinámico que exige coordinación y fuerza, además de disciplina y mucha constancia para notar un avance en la ejecución de las posturas. De hecho, un estudio publicado en Nature señala que “la secuencia estructurada del ashtanga yoga activa una respuesta metabólica significativa, favoreciendo la pérdida de grasa y la tonificación muscular”, sin contar que también sus posturas ayudan a aliviar el dolor de espalda. Ideal para los que prefieren ejercicios con una rutina y no les importa repetir una y otra vez la misma secuencia.
Power yoga
Bautizado como el “yoga fitness”, es relativamente uno de los más nuevos y toma de inspiración el ashtanga yoga, pero subiéndole un poco más la intensidad a las vinyasas para incrementar al máximo el gasto energético y el dinamismo.
Rocket yoga
Creado por el “chico malo del ashtanga”, Larry Schultz, este tipo de yoga toma las bases del sistema tradicional de ocho pasos para reinterpretarlo en una práctica que si bien se estructura en series, permite probar todas las posturas sin seguir el patrón habitual del ashtanga yoga, incluyendo asanas invertidas y posturas de equilibrio. Aunque se parece al power yoga por ser dinámico y muy intenso, se diferencia de éste en que se ejecuta todavía más rápido -el tiempo que se sostiene cada asana es mucho menor-. Ideal para quienes desean algo de estructura pero que les permita improvisar y ponerse creatives.
Bikram yoga
Popularizado como “hot yoga”, este tipo de yoga se realiza en una ambiente controlado con temperaturas cerca de los 40º centígrados y una humedad del 40%. El principal objetivo de éste es la desintoxicación a través del sudor, mientras realizas una práctica de 26 posturas -tomadas del hatha yoga-. Algunas investigaciones destacan que “el calor prolongado mejora la flexibilidad y estimula el sistema cardiovascular, aunque sus efectos directos sobre la pérdida de peso deben complementarse con una rutina adecuada y vigilancia médica”. Si bien favorece la eliminación de toxinas y demanda una mayor gasto calórico mientras se realiza, también requiere un mayor tiempo de aclimatación del cuerpo a las condiciones de alto calor, así como una hidratación constante. Ideal para quienes quieren complementar su rutina con un poco de detox, bajo supervisión.
Actualmente, en las salas de los gimnasios y estudios fitness holísticos podemos encontrar más variantes sofisticadas e innovadoras, que combinan otro tipo de disciplinas deportivas, como las sesiones de cardio yoga o las prácticas de yoga aéreo o acro yoga. Aunque estos tipos de yoga también contribuyen a la pérdida de peso, para este artículo nos centramos solo en los estilos anteriores por ser los que, de alguna manera, siguen más de cerca los principios básicos de la doctrina original y cuentan con mayor respaldo científico.
¿Sirve el yoga para bajar de peso?
Lo primero que debes recordar es que los resultados a corto, mediano y largo plazo de la actividad física varían de persona a persona y de su respectivo estilo de vida -lo que incluye la constancia y disciplina al hacer ejercicio y de llevar una dieta balanceada- y su condición médica; lo que puede servirle a tu amigo o tu vecino, quizá no sea lo más benéfico para ti, y eso mismo pasa con el yoga para la pérdida de peso y tallas. Sin embargo, diversos estudios científicos han intentado cuantificar el gasto calórico del yoga dinámico, tomando como referencia los MET (equivalentes metabólicos de una tarea o actividad), determinando que variantes como el vinyasa, power o ashtanga yoga se sitúan generally en un rango de tres a seis MET. Esto quiere decir que, como indica una investigación: “Para una persona de 70 kg que practica activamente un estilo de yoga dinámico de cuatro MET, si la intensidad aumenta, por ejemplo a cinco o seis MET -como sería una sesión vigorosa de power o ashtanga yoga-, el gasto calórico podría subir a aproximadamente 370-440 calorías por hora”.
Entonces, entre todos los tipos de yoga, como ya comprobamos, algunos destacan por su dinamismo y capacidad para potenciar la quema de calorías, lo que los convierte en un método alternativo para cumplir tus objetivos fitness de pérdida de peso. No obstante, aunque te alentamos a probarlos como una manera de impulsar tu salud física y mental, antes de iniciarte en cualquiera de estas modalidades de yoga, debes consultar a un profesional médico o a un instructor certificado, para que éste personalice tu práctica de acuerdo a tu nivel y necesidades individuales para prevenir lesiones.
