Ejercicios espirituales y la carta a Teresa Rejadell: discernimiento y filantropía ignaciana

Una premessa, al testo della lettera Isabella Roser… La carta de Teresa Rejadell es considerada como un comentario a las reglas de discernimiento de san Ignacio.

Contexto y personajes clave

Ignacio de Loyola, Iñigo, aparece en Barcelona a inicio de 1523, en la iglesia de San Justo y Pastor, observando a Isabella Roser y su actitud humilde. Le llega una voz interior que le dice: Invítalo, invítalo. Ella lo invita a su casa para desayunar y nace una relación espiritual intensa que durará toda la vida. Ignazio le comunica sus planes de viajar a Roma y luego a Tierra Santa, mientras la señora Roser intenta disuadirlo por las dificultades espirituales que podría enfrentar en Roma, pero no lo logra. La benefactora apoyará gran parte de su vida y de sus estudios tras el regreso; Ignazio afirmaba deber a Roser más que a cualquiera en el mundo.

Posteriormente, el 19 de diciembre de 1538, ya con la Compañía de Jesús en perspectiva, Ignazio le escribe: “… le digo sin dudar que, si la olvidas, pienso que mi Creador y Señor se olvidará de mí…” y añade que todo lo que ella hizo por amor y reverencia vive ante Dios y que participará de la divina gracia a través de su mediación.

Las tres cartas como motor de discernimiento

Las tres cartas de Roser impulsaron a Ignazio a profundizar en el discernimiento, funcionando como una guía que refuerza los vínculos espirituales, y que invita a soportar las diversas tribulaciones de la vida como purificación divina. Se resalta el “fundamento” y el “tercer modo de humildad” como expresiones del amor perfecto de los Esercizi Spirituali, que transforman la mirada y la vida de quien los practica. En la última carta, Ignazio comparte una aventura pintoresca, tal vez basada en la leyenda medieval de Santa Marina, que aporta consuelo y enseñanza para Isabella, agotada por males físicos y espirituales.

La carta concluye con oraciones y agradecimientos, y la confianza de que Cristo N.S. está presente en todo y que la gracia de Dios actúa incluso en las pruebas. Se menciona la llegada de donativos y la esperanza de que Dios registre y recompense estas virtudes en el juicio final.

Elementos centrales del discernimiento ignaciano presentes en las cartas

El texto enfatiza que Dios dirige los eventos del mundo y que la vida se ordena a la gloria de Dios N.S. a través de pruebas y sufrimientos que purifican. El “fundamento” y el “tercer modo de humildad” inspiran una visión en la que las pruebas son camino hacia la santidad, y las enfermedades o calamidades temporales invitan a recordar la brevedad de la vida y a buscar la gloria de Dios N.S. en todo momento.

  • La humildad verdadera frente a la falsa humildad; la tentación del enemigo que arroja sombras de humildad para descentrar al que acompaña.
  • La libertad interior en la que la “bilancia” del discernimiento ayuda a elegir lo que más glorifica a Dios, sin aferrarse a lo creado.
  • La necesidad de paciencia ante insultos y pruebas, buscando la serenidad en la contemplación de las injurias para merecer mayores gracias.
  • La llamada a perdonar y a comprender las limitaciones de los otros, manteniendo la misión de servicio a Dios N.S. por encima de las riquezas o favores humanos.

La bilancia ignaciana y la libertad del acompañante

La expresión “Come una bilancia lasci immediatamente operare il Creatore con la creatura” resume el método de Ignacio: el acompañante no debe presionar ni inclinar al destinatario de los ejercicios hacia una u otra dirección. En el n. 179 de los Esercizi, la imagen de la bilancia acompaña a quien guía y a quien es guiado, señalando que el objetivo es dejar que Dios actúe sin interferencias, “centrándose en la gloria de Dios”.

Así como el Agente dirige, no impone; el acompañante debe permanecer en el medio, permitiendo que el Creador y la criatura respondan. En ejemplos evangélicos se observa que la libertad de respuesta es esencial: algunos responden “sí” de inmediato, otros requieren más tiempo, y otros pueden decir “no” en última instancia. La pregunta de si es posible decir no a Dios es radical, y el discernimiento ignaciano invita a contemplar esa posibilidad con realismo, sin coaccionar, y con la confianza de que la gracia de Dios se manifiesta incluso en la negativa.

Relación entre experiencia espiritual y discernimiento en las cartas

Ignacio, a través de Teresa Rejadell, subraya que la táctica del enemigo ante los principiantes es presentar obstáculos y promesas de vida más dura, para desalentarlos. Sin embargo, la guía de discernimiento está pensada para sostener la decisión de servir a Dios, incluso en la soledad o el sacrificio. Así, el acompañamiento debe estar “en el medio”, como un puente que facilita la experiencia sin robar la libertad de la persona ante Dios.

La referencia a casos bíblicos -como la parábola de los dos hijos o la de los obreros en la viña- ilustra cómo la libertad para decir sí o no a Dios puede manifestarse de diversas maneras, y cómo la verdadera fidelidad se revela en la constancia de la respuesta ante la voluntad divina, más allá de las presiones externas.

Conclusión de la lectura y posibles aplicaciones

La lectura de las cartas de Roser, a la luz de las reglas de discernimiento de San Ignacio, ofrece un marco para entender que la vida espiritual de acompaña a través de la humildad, la libertad interior y la confianza en la guía divina. El discernimiento ignaciano propone mirar al interior de la propia voluntad y descubrir qué camino conduce a la gloria de Dios N.S., sin perder de vista la necesidad de perdonar, agradecer y servir a los demás con generosidad. La filosofía de Ignatius se mantiene vigente: la gracia y el amor de Cristo N.S. deben estar presentes en cada etapa de la vida, incluso cuando el mundo se opone o las pruebas parecen insoportables.

escuela jesuita y bilancia en discernimiento

(8) Primera Semana: Reglas de Discernimiento (Part II) [Reglas 9-14] | Pláticas Espirituales

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