Las tres pruebas de Daishonin y su aplicación en el Budismo Nichiren

Las «tres pruebas» son criterios para establecer la validez de una enseñanza correcta, capaz de guiar a las personas a la felicidad absoluta. Dichas evidencias demuestran que el budismo de Nichiren Daishonin es la filosofía que hace posible el logro de la budeidad en esta existencia a todas las personas del Último Día de la Ley. Las tres pruebas consisten en la prueba documental, la prueba teórica y la prueba real.

La prueba documental requiere que las doctrinas de una religión se basen en los textos fundamentales de ese sistema de pensamiento o que concuerden con ellas. Nichiren Daishonin señala: «[U]no debería aceptar lo que está dicho con claridad en el texto de los sutras, y descartar todo lo que no pueda ser fundamentado en ellos». Las doctrinas que no tienen bases documentales son meras opiniones o interpretaciones arbitrarias. En el caso del budismo, todas las doctrinas deben derivar de los sutras, las enseñanzas expuestas por el Buda. En la Soka Gakkai, la prueba documental toma como referencia los escritos de Nichiren Daishonin, quien practicó con su vida la esencia del Sutra del loto.

documentación de sutras y sutra del loto (8 palabras)

La prueba teórica o racional plantea que las doctrinas y afirmaciones de una religión deben ser compatibles con la razón y la lógica. Nichiren Daishonin escribe: «El budismo es razón». Esta filosofía respeta y valora los procesos racionales. Por lo tanto, no hay que aceptar argumentaciones o interpretaciones irrazonables.

filosofía budista y razón (6 palabras)

La prueba real comprueba que la fe y la práctica de una enseñanza religiosa efectivamente produzcan resultados positivos en la vida y en las actividades cotidianas de sus creyentes, y también en la sociedad. La religión no es un concepto abstracto; ejerce una poderosa influencia en la vida de la gente. Podemos juzgar comparativamente los méritos de una religión a través de examinar los efectos que produce en la gente y en las sociedades. El Daishonin escribe: «A la hora de juzgar el mérito relativo de las doctrinas budistas, yo, Nichiren, creo que los mejores criterios son los de la razón y la prueba documental. Y que aun más valiosa que la razón y la prueba documental es la evidencia de los hechos reales».3 Como esta frase deja claro, el Daishonin valoraba la prueba real más que cualquier otro indicador. Y es lógico que haya razonado así, pues el propósito original del budismo ha sido, desde siempre, ayudar a las personas a ser felices. Una religión no es creíble de verdad si no responde a estas tres clases de prueba: documental, racional o teórica, y real.

efectos reales de la práctica budista (7 palabras)

Para usar una analogía, a la hora de certificar que un medicamento es seguro y eficaz, hay que tener en cuenta la documentación de su fórmula química y de su acción terapéutica (prueba documental), hay que considerar la explicación racional en la cual se basa para proclamar su eficacia (prueba teórica) y, sobre todo, observar qué efectos curativos reales produce en los pacientes que se someten al tratamiento (prueba real).

El propósito del budismo Nichiren es propiciar una transformación de la vida humana. Hay tres elementos básicos en la implementación de sus enseñanzas: la fe, la práctica y el estudio. La fe es la convicción o creencia en el budismo expuesto por Nichiren Daishonin -que se considera la enseñanza correcta para el Último Día de la Ley- y en el Gohonzon, que es su expresión esencial. El elemento central de la práctica budista es la fe. La práctica se refiere a una serie de acciones concretas que mantienen los creyentes para transformar y desarrollar su vida. El estudio indica la actividad de aprendizaje e investigación sobre las enseñanzas del budismo Nichiren. Nos da principios orientadores para que nuestra fe y nuestra práctica sean correctas, y así contribuye a que la práctica sea más firme y la fe se vuelva más profunda. La práctica correcta del budismo Nichiren debe incluir estos tres elementos.

En El verdadero aspecto de todos los fenómenos, el Daishonin declara: Crea en el Gohonzon, el supremo objeto de devoción de todo Jambudvipa [el mundo entero]. Asegúrese de fortalecer su fe y reciba la protección de Shakyamuni, Muchos Tesoros y los budas de las diez direcciones. Esfuércese en los dos caminos de la práctica y el estudio, pues el budismo no existe sin práctica y estudio. Sin embargo, no sólo debe perseverar en su práctica personal, sino también enseñar a los demás. Tanto la práctica como el estudio derivan de la fe. La fe implica creer en la enseñanza que expuso el Buda y aceptarla. Es el cimiento para lograr el estado de vida de la budeidad. En el Sutra del loto, se dice que incluso un discípulo destacado y de sabiduría preclara como Shariputra pudo captar la esencia de la enseñanza solo cuando recurrió a la fe. En el capítulo «Parábolas y semejanzas» (3.º) del Sutra del loto, encontramos estos versos: «Hasta tú, Shariputra, en lo que respecta a este sutra, solo has podido obtener el acceso a través de la fe». A este principio se lo conoce como «acceder mediante la fe». Solo a través de la fe podemos adquirir una sabiduría y un estado de vida tan elevados como los del Buda.

Nam-myoho-renge-kyo y fe (6 palabras)

Nichiren Daishonin, el Buda del Último Día de la Ley, inscribió en el Gohonzon la Ley universal de Nam-myoho-renge-kyo, con respecto a la cual se iluminó. En otras palabras, en el Gohonzon reveló su estado iluminado de budeidad, en beneficio de todas las personas que vivirían en el Último Día de la Ley. Por ende, lo más importante a la hora de practicar el budismo Nichiren es tener profunda fe en el Gohonzon, reconociéndolo como el objeto de devoción que permite lograr el estado de budeidad. Cuando tenemos fe en el Gohonzon y entonamos Nam-myoho-renge-kyo, activamos en nuestra vida la fuerza de la Ley Mística y establecemos firmemente nuestro estado de budeidad interior. La práctica denota las acciones concretas que emprendemos tomando como base la fe en el Gohonzon. El budismo Nichiren enseña que la budeidad -estado de sabiduría y benevolencia ilimitadas- es un potencial que existe de manera inherente en la vida de cada persona. El propósito de la práctica budista es manifestar esa budeidad innata y establecer una felicidad absoluta.

Para abrir ese estado latente y ponerlo en funcionamiento en la vida diaria, es fundamental llevar a cabo acciones sostenidas que nos conduzcan a transformarnos y a desarrollarnos. Esos esfuerzos reiterados conducen al estado de budeidad en la medida en que son coherentes con la razón y con los principios correctos del budismo. Esta es la característica que define la práctica budista. En ella hay dos aspectos: la práctica para uno mismo y la práctica para los demás. Se las compara con las dos ruedas de un carro, porque giran a la par. Para que el avance sea fructífero, ambos elementos deben marchar juntos.

La «práctica para uno mismo» significa aplicar la práctica del budismo en beneficio de nuestras necesidades o aspiraciones personales. La «práctica para los demás» implica transmitir el budismo a otros para que ellos también puedan beneficiarse de la misma manera. El Daishonin afirma: «Sin embargo, ahora hemos ingresado en el Último Día de la Ley, y el daimoku que yo, Nichiren, entono es diferente del de épocas anteriores. Este Nam-myoho-renge-kyo abarca tanto la práctica personal como el acto de enseñar a otros». En el Último Día de la Ley, ambas clases de práctica -la que uno hace con miras a su propia iluminación y la que uno enseña a otros para que también puedan acceder a este estado iluminado- tienen como base la recitación de Nam-myoho-renge-kyo, la enseñanza primordial para el logro de la budeidad. Por ende, la «práctica correcta» en el budismo Nichiren abarca una praxis en ambos sentidos. Dicho de otro modo, significa entonar Nam-myoho-renge-kyo con fe en el Gohonzon, y mostrar a otras personas el beneficio de la fe en el Gohonzon alentándolas a que ellas también la adopten.

Específicamente, la «práctica para uno mismo» es hacer el gongyo (la recitación de pasajes importantes del Sutra del loto y entonar Nam-myoho-renge-kyo) y la «práctica para los demás» es transmitir y difundir las enseñanzas del budismo. Además, las diversas actividades que realizamos los miembros de la Soka Gakkai en pos del kosen-rufu también representan una práctica para los demás. La práctica diaria del gongyo y el esfuerzo de transmitir las enseñanzas a otros.

gongyo y difusión de enseñanza (6 palabras)

El gongyo consiste en recitar partes del Sutra del loto y entonar Nam-myoho-renge-kyo ante el Gohonzon. Este es el primero de los dos aspectos que involucra la práctica para transformar la propia vida. El Daishonin compara la práctica del gongyo con el acto de bruñir un espejo de metal: Es como el caso de un espejo percudido, que, una vez lustrado, refulge como una joya. Una mente nublada por las ilusiones provenientes de la oscuridad fundamental de la vida es como un espejo percudido; pero una vez pulida, sin falta se convierte en un espejo impecable, que refleja la naturaleza esencial de los fenómenos y el verdadero aspecto de la realidad. Haga surgir una profunda fe y lustre su espejo día y noche, con ahínco y esmero. ¿De qué manera lustrarlo? Tan solo entonando Nam-myoho-renge-kyo.

metáfora del espejo pulido (5 palabras)

Como indica esta metáfora, el espejo en sí mismo sigue siendo el mismo. Pero cuando se lo lustra, cambia la forma en que funciona. Del mismo modo, a través de nuestra asidua práctica diaria del gongyo, podemos pulir y fortalecer nuestra vida y cambiar positivamente su funcionamiento. En relación con la importancia de difundir la enseñanza budista correcta, el Daishonin afirma en El verdadero aspecto de todos los fenómenos: «Sin embargo, no sólo debe perseverar en su práctica personal, sino también enseñar a los demás. […] Enséñeles a otros con toda su capacidad, aunque sólo sea una oración o frase». Y en Carta a Jakunichi-bo, dice: «[L]os que se conviertan en discípulos y seguidores laicos de Nichiren deberán comprender los profundos lazos kármicos que comparten con él y propagar el Sutra del loto de la misma manera que él lo hace».

instrucciones para enseñar a otros (5 palabras)

Es importante que aspiremos no solo a transformar nuestro propio estado de vida mediante la diaria realización del gongyo, sino también a transmitir esta enseñanza beneficiosa a otras personas, así sea enseñándoles una sola palabra, con el deseo de que esa felicidad sea para uno mismo y para los semejantes. Este esfuerzo por partida doble nos ayuda a profundizar nuestra fe y nuestra práctica, y a activar estados de conciencia altruistas, como los del bodisatva y el buda, que nos motivan a trabajar por la dicha y el bienestar de los otros. Esta es la práctica que nos convierte en genuinos discípulos de Nichiren Daishonin. Además de hacer el gongyo, las iniciativas que tomemos para dar a conocer el budismo a los demás también constituyen una poderosa fuerza transformadora de nuestra vida.

El Sutra del loto señala: Si uno de estos buenos hombres y estas buenas mujeres, en la época posterior a mi extinción puede exponer secretamente el Sutra del loto a una persona, aunque sea una sola frase, debes saber que esa persona es el enviado de El Que Así Llega [es decir, el Buda]. Ha sido despachado por El Que Así Llega para llevar a cabo su labor. Basado en esta cita, el Daishonin declara: «Aquel que recite aunque sea una palabra o frase del Sutra del loto y hable de ella a otros es emisario del buda Shakyamuni, señor de las enseñanzas».

validez de difundir sutra (5 palabras)

Dicho de otro modo, el esfuerzo que hacemos en nuestra práctica por la felicidad de los demás es sumamente noble; constituye la práctica y el comportamiento del Buda, que nosotros llevamos a cabo como emisarios de él. La práctica principal y la práctica complementaria: Esa práctica del gongyo que realizamos todas las mañanas y todas las tardes es un pilar central de nuestros esfuerzos por dignificar nuestra vida. En esta ceremonia, entonamos Nam-myoho-renge-kyo con fe en el Gohonzon y recitamos partes del Sutra del loto: un fragmento del capítulo «Medios hábiles» y las estrofas en verso del capítulo «Duración de la vida». Lo fundamental es entonar Nam-myoho-renge-kyo con fe en el Gohonzon; por eso se lo llama «práctica principal». La recitación de los capítulos «Medios hábiles» y «Duración de la vida» potencia el beneficio de la práctica primaria; por eso se la llama «práctica complementaria».

La razón por la cual se leen en voz alta y rítmica dichos capítulos, y no otros, es porque ellos contienen los principios medulares del Sutra del loto, la enseñanza que abre el camino de la iluminación a todas las personas. El capítulo 2.°, «Medios hábiles», expone el verdadero aspecto de todos los fenómenos, doctrina central de la enseñanza teórica del sutra, desarrollada en los primeros catorce capítulos. El capítulo 16.°, «Duración de la vida», revela el logro de la iluminación del buda Shakyamuni en el remoto pasado, y constituye la doctrina central de la enseñanza esencial o últimos catorce capítulos de dicho sutra. El Daishonin escribe: «Si recita los capítulos “Medios hábiles” y “Duración de la vida”, los otros restantes naturalmente estarán incluidos, aunque usted no los recite».

capítulos clave del Sutra del loto (5 palabras)

Para explicar la relación entre la práctica principal y la práctica complementaria, Nichikan las comparó con el alimento y el aderezo. Cuando uno come arroz o fideos, alimentos de valor nutritivo «principal», siempre se usan ingredientes adicionales para «complementar» o mejorar su sabor. La analogía le permitía explicar que la recitación de los capítulos «Medios hábiles» y «Duración de la vida» ayudaba a expresar el profundo beneficio de la práctica principal, que era entonar Nam-myoho-renge-kyo. Y por eso se la llamaba «práctica complementaria».

Entonces, cuando recitamos los capítulos «Medios hábiles» y «Duración de la vida», estamos elogiando e incrementando el poder beneficioso del Gohonzon. El término «estudio» se refiere al aprendizaje de las enseñanzas budistas; principalmente, significa leer los escritos de Nichiren Daishonin y estudiar las doctrinas y los principios correctos del budismo Nichiren. Esta actividad nos permite cultivar una fe más profunda y firme, y también asegurarnos de estar practicando correctamente. Sin esta base de estudio, nos exponemos a generar interpretaciones distorsionadas del budismo o a ser fácilmente confundidos por quienes exponen enseñanzas erróneas. La fe es el cimiento del estudio, como bien señala el Daishonin cuando escribe: «Tanto la práctica como el estudio derivan de la fe».

El presidente Toda observó: «La fe requiere entendimiento. Y el entendimiento profundiza la fe». El sentido de estudiar y de mejorar nuestra comprensión del budismo -observa- no es otro que profundizar la fe. El Daishonin exhorta a sus discípulos a estudiar sus escritos en forma reiterada. Por ejemplo, escribe: «Haga que él le lea esta carta una y otra vez, y escuche con suma atención». Además, elogia el espíritu de búsqueda de los discípulo...

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