Capita a todos los practicantes, antes o después, sentarse a meditar y sentir la mente nublada, el cuerpo pesado, la motivación que vacila. En estos momentos, lo que a menudo falta no es la técnica adecuada, sino la energía necesaria para sostener la práctica misma.
La calidad de este impulso se describe en los textos budistas como viriya, un término Pāli que indica el esfuerzo, la energía, la fuerza interior que permite perseverar en el camino de la conciencia. El viriya es uno de los siete factores de despertar (bojjhaṅga), esas cualidades mentales que, cultivadas conjuntamente, conducen a la liberación del sufrimiento. No se trata de un esfuerzo muscular ni de una tensión de la voluntad, sino de una energía viva, cálida, que sostiene la mente despierta y el cuerpo presente.
Conexión entre energía y práctica
Esta meditación guiada es adecuada para practicantes de nivel intermedio, que ya tengan familiaridad con la postura meditativa y con la observación de la respiración. La estructura es simple pero completa, e incluye momentos de silencio que permiten integrar las instrucciones. El corazón de la meditación es aprender a reconocer la energía ya presente en nosotros, en el cuerpo que nos sostiene y en la mente que nos mantiene despiertos, para luego usearla conscientemente como alimento para la práctica y para estados mentales beneficiosos.
Preparación e intención
La práctica empieza encontrando una posición cómoda que favorezca la meditación: ni demasiado rígida ni demasiado relajada. Una vez estabilizado el cuerpo, se toma un momento para llevar al corazón la intención, la razón por la que practicamos. Esta intención, que puede ser simplemente “practicar para mi beneficio y el de todos los seres”, da dirección y sentido a la meditación.
Reconocer la energía en el cuerpo
La primera fase consiste en observar cómo la postura misma nos sostiene. La energía ya está presente: es esa fuerza que nos mantiene erguidos, que nos permite estar quietos y estables. Se aprende a reconocerla directamente, sin conceptos, y a saludarla con gratitud, como se haría con un viejo amigo que nos está ayudando.
La energía en la mente y en la respiración
Se pasa después a observar la energía mental, aquella que nos mantiene despiertos y atentos, contrarrestando la torpeza y el sueño. Aquí entra en juego la respiración: al inhalar se trae energía a la mente y al cuerpo; al exhalar se siente cómo esa energía facilita la atención y la consciencia. La fórmula es simple: “inspirando energía, espirando consciencia”. Si aparece el sueño, una respiración más larga y profunda puede evocar la energía necesaria.
Cultivar estados saludables
La parte central de la práctica invita a buscar en la mente algo saludable: una pizca de bondad, compasión, alegría, paz, estabilidad, serenidad. Cualquier estado que encontremos, incluso pequeño, se puede hacer crecer con la energía adecuada. La imagen guía es la de una brasa casi apagada: soplándola con delicadeza, la brasa se revive, calienta la madera y puede volver a encenderse. De la misma manera, soplamos con la energía de la mente sobre ese pequeño estado saludable, sonriendo hacia él, reconociéndolo y llevándolo al centro del corazón.
Verificación y cierre
Al final, se regresa a observar el cuerpo y la mente para verificar qué ha cambiado. ¿El cuerpo está más relajado y, al mismo tiempo, más erguido? ¿La mente está más clara? Esta auto-observación es parte integral de la práctica: nos enseña a reconocer los efectos de nuestras acciones mentales. La meditación se cierra con un momento de gratitud hacia uno mismo por haber practicado y con la dación de mérito a todos los seres.
Integrar la práctica en la vida diaria
El viriya no sirve solo en la almohadilla de meditación. Cada vez que la mente se nublé durante el día, podemos invocar a ese “viejo amigo”, la energía que nos sostiene. Basta con tres respiraciones conscientes, llevando energía en cada inhalación. Las estrellas que han hablado públicamente de los beneficios de la meditación son muchas. A menudo, la meditación se acompaña de otras prácticas, como el yoga. En general, parece que se usa principalmente para relajarse y menos para encontrar una nueva energía y enfrentar el cansancio y la agotamiento.
La técnica más citada para alcanzar este objetivo es la respiración por las fosas nasales alternadas. En qué consiste? En unos minutos de respiración en los que se inhala por una fosa y se exhala por la otra, ayudándose a tapar la fosa no utilizada, una y otra vez. En general, los ejercicios de respiración son una vía muy útil para acercarse a la práctica meditativa y, en general, para regular los niveles de energía.
Después de días de fiesta y de inactividad, el cuerpo y la mente necesitan movimiento, energía y vitalidad, y por tanto una recarga extra. Es normal sentirse letárgico y con poca fuerza en ese momento. El saludo al sol está compuesto por una serie de asanas que se repiten cicólicamente y que se deben practicar por la mañana para empezar el día al máximo. Originalmente, en la India se practicaba al amanecer, de ahí su nombre. Esta práctica afloja, estira y flexibiliza los músculos, además de realizar un ligero masaje sobre los órganos internos y ampliar la respiración. La serie de asanas comprende tanto la fase estática de la posición como la fase dinámica de pasar de una asana a la siguiente.
Posición de la montaña: postura de inicio, de pie, con los pies ligeramente separados y los brazos rectos a los lados o las manos unidas al nivel del pecho.
Posición del caballo: doblar la pierna derecha hacia adelante, inhalar profundamente y extender la pierna izquierda apoyándose en la rodilla. Extender lo más posible la pierna izquierda, mientras la derecha se dobla ligeramente. Los brazos quedan rectos con las palmas de las manos plantadas en el suelo, al mismo nivel del pie derecho.
Posición de la mesa: volver a colocar la pierna derecha hacia atrás al mismo nivel que la izquierda, y estirarla. Al inhalar, levantar la pelvis y estirar los brazos para alinear el cuerpo en una línea recta. La cabeza mira hacia abajo pero la columna permanece recta.
Posición del perro hacia abajo con la cabeza arriba: inhalar profundamente y, al exhalar, doblar las rodillas y el pecho, cuidando no estirar completamente las piernas, sino permitir que las piernas acompañen el movimiento. Los brazos se doblan para sostener el torso y luego se estiran, mientras la cabeza se endereza mirando hacia arriba.

El yantra del Sol es el primero de los yantra Navagraha, los yantra de los nueve planetas del Universo. Son algunos de los utilizados para el Calendario Yoga&Astrología 2020 realizado con Cristina Ferraresi Pianeta Yoga. En este post anterior -YANTRA PARA LA MEDITACIÓN: LOS ELEMENTOS QUE LO CONSTITUYEN Y QUÉ SIGNIFICAN- ya he abordado ampliasamente el tema de los distintos elementos presentes en las múltiples formas de yantra en general. Surya o Savitar son los nombres más frecuentes con los que en el hinduismo se indica al dios del Sol. Puede representarse mediante símbolos como la rueda o disco, chakra, o flor de loto Padma, abierto. En las antiguas escrituras hindúes, el Sol es la morada de los antepasados y es el primero de los ocho vasu, moradas de conciencia. La masa resplandeciente y luminosa, visible a simple vista, es el cuerpo del Sol; su conciencia está representada por un guerrero sentado en un carro tirado por siete caballos, que representan los siete rayos de luz. El Sol confiere una naturaleza energética, individualista, exuberante y orgullosa. Es una energía masculina purificadora. Se asocia a Vishnu, el Señor del mantenimiento. En la alquimia, el Sol era un conjunto de energías, como el planeta análogo. Representaba la luminosa vida diurna de la psique y la “sustancia sulfúrea activa” que impulsa hacia objetivos específicos. Mi enfoque de la meditación es laico y valoro los arquetipos, ideas innatas presentes en el inconsciente colectivo de cada individuo, como proponía Jung. El color naranja toca las cuerdas de nuestra emocionalidad y aporta gran vitalidad, movimiento y dinamismo, actividad.
🌞 Eleva tu Vibración y Renueva tu Energía | Meditación de 10 Minutos @GabrielaLitschi
La práctica integrada busca activar la energía interna para sostener la mente despierta y el cuerpo presente, permitiendo que la energía se convierta en alimento para la práctica y para estados mentales beneficiosos. Integra la energía del Sol en la vida diaria, ya que la energía de la mente puede necesitar un repique constante para sostener una práctica sostenida. Tras periodos de descanso, el cuerpo y la mente exigen movimiento, energía y vitalidad; la recarga llega con la práctica de estas secuencias y estados, y también con la atención a los ritmos naturales del cuerpo y la respiración.
La ética de fondo invita a reconocer que los símbolos, tal como el yantra del Sol, funcionan como herramientas psicológicas para activar cualidades internas: optimismo, claridad, disciplina y apertura hacia la experiencia presente. Este enfoque está diseñado para apoyar un camino de conciencia que, más allá de la técnica, se sostiene con intención, gratitud y dedicación a la práctica y a todos los seres.
- Identificar la intención de la práctica: beneficio propio y de todos los seres.
- Observación de la postura y la respiración para reconocer la energía presente.
- Uso consciente de la energía para cultivar estados saludables de la mente.
- Verificación de cambios corporales y mentales al cierre de la sesión.
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