Meditación trascendental para salir de una crisis existencial

Nuestra existencia aunque en ocasiones parece tranquila y con un camino firme y decidido, en verdad es una sucesión de cambios constantes. Esta repleta de subidas y bajadas, de retos y decepciones, de alegrías y tristezas. Subimos pendientes con ilusión y también nos caemos por toboganes aterradores que nos llevan a lugares donde no podemos caer más bajo. Se puede decir que una crisis es una situación difícil en un determinado momento. Un bache que nos encontramos en el camino. Crisis = peligro + oportunidad - ¡Compártelo! Por tanto la sabiduría oriental nos enseña que cada crisis es un auténtico peligro si no la manejamos bien, pero también una grandísima oportunidad única para crecer, superarnos y salir adelante. Quizás sea inteligente focalizar nuestra atención en este segunda parte.

Cuando no encontramos sentido a la vida, cuando nos cuestionamos las razones de nuestra propia existencia. En este sentido, la crisis existencial surge como consecuencia de la duda existencial, que se plantea las interrogantes trascendentales: ¿cuál es el sentido de la vida? ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Qué hago con mi vida? ¿Para qué vivir si todos vamos a morir? Hasta ese instantes quizás estas preguntas se encontraban almacenadas en nuestro ADN, sin que apenas nos hubiésemos fijado en ellas. Las respuestas que estamos buscando no van dirigidas a satisfacer una necesidad filosófica sino a reencauzar el sentido de nuestra vida. Una crisis de este tipo nos puede sumir en un vacío de identidad, repleto de autoreflexiones que pueden convertir esos instantes en un autentico infierno mental del que no podemos ni sabemos como escapar. Si logramos convertirlo en un periodo de introspección vital será uno de los momentos más reveladores e intensos de nuestro paso por este mundo.

Las crisis existenciales también suelen aparecer en momentos en los cuales no puedes generar cambios en tu vida. Son momentos muy complicados para nuestra estabilidad interna, el estancamiento vital nos puede producir desequilibrios importantes en nuestra balanza emocional interna. La tendencia básica del ser humano es la búsqueda de un sentido para su existencia. Algunas crisis son muy breves, otras son más extensas; sabemos cuándo empiezan pero casi nunca cuándo terminan. Vivir es encontrarse en el mundo, hallarse envuelto y aprisionado por las cosas que constituyen nuestras circunstancias. La persona está en un proceso de renovación, de encontrar su lugar en el mundo, de sentirse mejor consigo misma y con los demás, y esto puede llevar distinto tiempo dependiendo de cada uno. Cada uno de nosotros somos distintos, tenemos nuestras necesidades y nuestros tiempos. Sólo se necesita tiempo para ser feliz. Mucho tiempo. La felicidad, también, consiste en tener gran paciencia. No hay un instante preestablecido acerca de cuando pueden aparecer las crisis existenciales, aunque en muchas de las ocasiones se presentan delante nuestro cuando lo que hacíamos, pensábamos y creíamos hasta ese momento ya no nos sirve, no nos da nuestra estabilidad emocional. Suelen ser momentos de cambio.

Los vacíos existenciales aparecen cuando nuestras creencias se desmoronan, cuando los pilares que soportan nuestra vida se tambalean y tenemos que elegir nuevos caminos. Y el problema es que no sabemos que queremos hacer y mucho menos cómo hacerlo. Nos encontramos en mitad del bosque y ni siquiera podemos encontrar el camino. Es ahí cuando nuestras fieras internas nos acechan. Existen personas que, hacia el final de su vida, se lamentan o se arrepienten de la vida que han llevado, o afirman que su existencia estuvo «vacía». Estos desequilibrios se pueden dar cuando salimos de nuestra zona de confort y descubrimos que hay mucha más vida de la que creíamos ahí fuera. Inmediatamente después de un acontecimiento traumático que sacuda nuestra vida es bastante probable que una crisis existencial nos abrace. En ocasiones la crisis existencial puede presentarse ante nosotros poquito a poco y sin un desencadenante claro al ir poco a poco sintiéndonos infelices con nuestra vida. Nos podemos sentir cada vez más quemados con nuestro entorno laboral, nuestras amistades pueden defraudarnos o nuestra relación de pareja no es la que deseamos. Son situaciones que provocan que nuestra vida ya no sea la misma y nos veamos obligados a cambiar creencias, pensamientos e ideas. Y esto último no es ni sencillo ni posible en muchísimas ocasiones, los cambios los tenemos que realizar en nosotros mismos. Si tu cambias todo cambia.

La desorientación gobierna nuestra estructurada mente. Nos sentimos completamente perdidos sin referencias que marquen nuestro devenir. El tiempo va a otra marcha distinta a la que acostumbraba. Los amigos nos parecen extraños, el cielo se convierte en un infierno. Nuestras decisiones suelen ser equivocadas. La motivación desaparece de nuestra vida y la indiferencia por los retos se adueña de nuestra existencia. Todo nos da igual. Lo que antes nos gustaba y motivaba ha perdido parte de su valor. Nos preguntamos con frecuencia si merece la pena luchar por algo en nuestra vida. Nos sentimos con menos vitalidad. Ninguna experiencia logra llenarnos lo suficiente. La incertidumbre se apodera de nuestro futuro, generándonos desasosiego. Nos gusta vivir en un entorno bajo control y la crisis existencial echa abajo todos los resquicios de seguridad que tenemos. Nuestros estados de ánimo se sumen en una montaña rusa, con cambios repentinos y profundos. La autoestima desciende radicalmente, dudamos de todo, y esa falta de confianza nos genera inestabilidad, inseguridad y miedos. Tememos decepcionar a otras personas. Estamos sumidos en el caos emocional. Empezamos a pensar que no hemos vivido la vida que queríamos. La insatisfacción es generalizada en nuestra vida. Queremos mejorar nuestra imagen, sentirnos más jóvenes. Perdemos la ilusión rápidamente por todo. No nos agrada hablar con nadie acerca de nuestra vida personal, además nos sentimos incapaces de superar y afrontar las críticas de los demás. Sentimos que no controlamos nuestra mente, es ella la que lleva los mandos de nuestra vida. La obsesión se adueña de nuestros pensamientos. Sentimos cansancio mental y tristeza. Criticamos y juzgamos a los demás constantemente por sus estilos de vida. Nos sentimos además frustrados con nuestra vida y sentimos la necesidad de hacer un cambio en nuestra existencia. El insomnio hace acto de presencia con virulencia en nuestra vida. En esos momentos de soledad en la noche, nuestra cabeza va a muchísima velocidad. Cuando sentimos que no sabemos salir de este vacío existencial, la ansiedad no nos dejará dormir hasta que encontremos una solución que nos haga recuperar la paz interior, y que nos ayude a visualizar de nuevo el camino a seguir.

Es muy frecuente su aparición en la juventud, etapa vital donde los descubrimientos y los cambios son constantes y la capacidad de asumir muchos de estos es complicada. También puede ocurrir en la madurez y en la vejez, ninguna fase se libra. Hay veces que encontrar un hecho desencadenante nos es sencillo y en muchos casos no seremos capaces de encontrarlo. No todos los seres humanos funcionamos de la misma manera ni tenemos reacciones idénticas a los mismas situaciones. De hecho, hay personas que nunca pasarán por el trance de tener un problema existencial. La persona que sufre una crisis existencial desarrolla una realidad negativa de sí misma, del mundo y del futuro que se retroalimentan entre si. Salir de un bache existencial no es tarea sencilla. Requiere actitud, es decir querer superar la situación con decisión. Si no actuamos con decisión y celeridad, la crisis existencial puede acabar acomodándose a nuestra vida y quizás destrozándola del todo. Los psicólogos pueden servir de guía para que una persona descubra el camino por sí misma, pero no pueden ofrecer las respuestas a la crisis existencial, pues tiene que ver con las prioridades de cada uno.

1. Es el primer paso que tenemos que dar. Ser conscientes de lo que nos ocurre. 2. Si quisieses ayudar a un amigo que te cuenta que está sumido en un pozo existencial… ¿no le dirías que te lo contase para poder ayudarle? Es una forma de organizar todo lo que en tu cabeza está completamente enmarañado y de esa forma tener una mayor claridad de ideas. Cuanto más escribamos mucho mejor. Además nos servirá de terapia si no queremos contárselo a otra persona y posiblemente atemos cabos de muchas cosas que nos están ocurriendo. 2. Tenemos que tomar decisiones y empezar a contestarnos a algunas preguntas de las que hemos estado evitando. Tenemos que buscar estas respuestas, estas soluciones por nosotros mismos, somos nosotros y no otros los que tenemos que tomar decisiones de por donde vamos a llevar nuestra vida de aquí en adelante. Tendremos asimismo que enfrentarnos a nuestros miedos, realizando un análisis exhaustivo de los mismos, para de esta forma afrontarlos y acabar venciéndolos. 3. Un cambio poderoso en nuestra vida tiene que generarse desde nuestro interior. Piensa que las creencias no son más que eso, creencias, aunque algunas de ellas las tenemos arraigadas desde nuestra infancia. Unas personas tenemos unas y otras las contrarias. Primero se trata de identificar esas creencias que ayudan a que la crisis existencial esté instalada cómodamente en nuestra vida. Nuestra forma de pensar no es algo estático, sino que va cambiando a lo largo de nuestra vida. ¿No hemos dicho alguna vez «de este agua no beberé»? ¿Y posteriormente nos hemos puesto hasta arriba de agua? Vives demasiado preocupado, tranquilízate, que de esta vida, ninguno de nosotros saldrá vivo. No es una pregunta cualquiera la que aparece delante de nosotros, sino una cuestión que hará que todo nuestro ser se estremezca, se noquee. Es una pregunta del tipo: ¿Tiene sentido mi vida? ¿Cuál es el motivo por el que existo? ¿Para que vivo?¿Cuál es mi función en este mundo? ¿Realmente existo? ¿Qué me espera cuando muera?¿Quién soy? En ocasiones este tipo de preguntas aparecen en algún momento anterior de la vida, pero somos capaces de esconderlas entre los pliegues de nuestra memoria y evitarlas de una manera directa. Es solo cuando no logramos apartarla de nosotros cuando la crisis existencial se planta delante nuestro. Son preguntas que son capaces de dar un giro de trescientos sesenta grados a nuestra vida, a nuestra realidad. La pregunta existencial implica un gran compromiso personal, nos tenemos que sentir aturdidos por su fuerza, por su profundidad. Tras la búsqueda de la respuesta a esa pregunta existencial, algunas veces, encontraremos la respuesta en nosotros mismos. En otras ocasiones se buscará en otros sitios como libros o personas que son referentes para nosotros. Relájate. Las respuestas llegarán a tiempo. O tal vez, las preguntas innecesarias desaparecerán. Jeff Foster. - ¡Compártelo! Esta pregunta quizás es la más complicada de respondernos en nuestra vida, y tiene tantas respuestas como personas hay que se las preguntan. No existe una respuesta única a esta trascendental pregunta. Cada uno de nosotros tiene una respuesta a esta cuestión. Cada uno de nosotros, si se deja llevar por su corazón y entra en conexión con su esencia, será capaz de adentrarse en su interior y responderse. Quizás la respuesta aparezca ante nosotros de una forma instantánea, o posiblemente sea necesario que nos la hagamos durante meses y años para contestarla. Otros sin embargo no se contestarán en toda su vida. Si somos capaces de contestarla alineando a nuestros valores, creencias, nuestro corazón y nuestra visión de la vida estaremos muy cerquita de tocar la felicidad con la punta de los dedos. Una Crisis de Identidad es un periodo de tiempo en el que un ser humano alberga sentimientos de vacío, soledad y tiene dudas sobre su existencia y sobre si mismo. Estas dudas se magnifican y nos atenazan y nos hacen sentir inseguros y tener la sensación de que existimos sin existir. El psicoanalista Erik Erikson considera la crisis de identidad como uno de los conflictos más importantes y duros que tienen que afrontar las personas durante su vida. Salir de una crisis existencial requiere mucho de nosotros mismos, pero con esfuerzo y tenacidad seremos capaces de hacerlo. Debemos confiar en nosotros mismos, en nuestras capacidades y cualidades. Adentrarnos en nuestra espiritualidad. La religión no es para todos. Pero a ciertas personas les ayuda a sentirse conectados con algo más allá de ellos mismos. Sumergirse en el mundo de la meditación, conseguirá aquietar nuestra mente y nuestro espíritu. De esa forma nuestros pensamientos fluirán de una forma más tranquila y tomar decisiones será mucho más sencillo. La meditación nos ayudará a sentirnos más centrado. Mantengamos una intención en mente, como centrarnos en encontrar sentido a un propósito o a nosotros mismos. Quizás una de las peores sensaciones que podemos experimentar es la sentirnos vacíos. Ocurre cuando nos sentimos en una profunda soledad y hemos perdido la ilusión y motivación por todo, creyendo incluso que la vida no tiene sentido.

Ocurre cuando nos sentimos en una profunda soledad y hemos perdido la ilusión y motivación por todo, creyendo incluso que la vida no tiene sentido. La desconexión del mundo exterior nos recluye en nuestro mundo interior y nos agobiamos con esa soledad. La perdida del trabajo también puede traer consigo una sensación de vacío existencial. El sentimiento de vacío no se debe solo a la pérdida sino que se relaciona más con el “yo”. El vacío existencial implica la pérdida de contacto con uno mismo. Reconocimiento del problema. Identificar la oportunidad que se esconde tras el vacío existencial. Aprender a pasar tiempo con nosotros mismos. Podremos de esta forma reconectar con nuestra auténtica esencia. Iniciar una relación interior mucho más rica. No todos los seres humanos padecen crisis existenciales y no todos los que las sufren las viven de idéntica forma. Cada una de las etapas de la vida tiene su lado positivo y negativo. Tras superarla se recupera el control de nuestra vida y empezamos a centrar nuestra atención en nuestros valores e intereses. Nos encontramos en un momento biológico y cultural donde no somos ni jóvenes ni viejos. Vemos como la juventud física empieza a alejarse de nuestra vidas y las dudas y la angustia nos asaltan: ¿Estaremos aprovechando de verdad nuestra vida? El tiempo es la única divisa que tienes y sólo tú puedes determinar cómo será gastada. Andrew Oswald y David Blanchflower, del Darmouth College de los Estados Unidos, realizaron un estudio en que publicaron en la revista Social Science & Medicine indicando que los seres humanos sienten mayor felicidad en el inicio y en el final de la vida. Para generaciones anteriores, donde la vida era más corta, llegar a los 50 años, era toda una tragedia, pero eso ha cambiado. Sin embargo, mentalmente muchas personas son mucho más conscientes del paso del tiempo, así como que empiezan a pensar en la muerte y en el más allá, que ven más cercano. Llegado a este punto, la persona deja de querer vivir.

Bienvenido a la meditación trascendental, un silencioso mundo. Imagínate: un cómodo sillón, los párpados suavemente cerrados y un mantra susurrado para tus adentros que te promete serenidad absoluta. Esta práctica popularizada por Maharishi Mahesh Yogi en la década de los 50, afirma ofrecer la clave de una profunda calma interior, alcanzable en solo 20 minutos dos veces al día. Una promesa que parece demasiado buena para ser cierta. ¿Cómo es la meditación trascendental? La meditación trascendental se basa en un concepto sencillo: siéntate cómodamente, cierra los ojos y repite en silencio un mantra. Se dice que este mantra, elegido para ti por un profesor titulado, es la clave de la relajación profunda y la trascendencia de tus pensamientos. Pero no se trata de una palabra elegida al azar, es un sonido específico supuestamente alineado con tus vibraciones personales. Dicho así, suena mágico. Y no es casualidad que el método haya ganado más de seis millones de seguidores en todo el mundo, entre ellos un impresionante número de famosos que optan por la meditación guiada para los momentos de estrés.

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Pero lo que estas estrellas no siempre mencionan es que esta sencillez tiene un precio. Para aprenderla hay que seguir cursos certificados que cuestan varios cientos o incluso miles de pesos. En otras palabras, meditar en paz bien podría necesitar una cartera llena. El poder de la calma en un mundo agitado Sería injusto negar los beneficios de los que hablan muchos practicantes. La meditación trascendental se distingue de otras formas de meditación por su accesibilidad. No hay necesidad de enfrascarse en posturas acrobáticas o técnicas complejas. No es necesario controlar la respiración ni concentrarse intensamente. Se trata de dejarse llevar. Y eso es precisamente lo que lo hace tan atractivo. En un mundo en el que nuestros días están llenos de notificaciones, plazos estresantes y distracciones, la meditación trascendental ofrece un santuario, un momento de salvación. De hecho, los estudios han demostrado que esta práctica reduce la ansiedad, baja la tensión arterial e incluso mejora las capacidades cognitivas. Así que sí, pagar por un mantra puede parecer absurdo al principio, pero sí te ayuda a lidiar con el caos de la vida diaria.

Una práctica no tan universal Sin embargo, la meditación trascendental no es para todo el mundo. Mientras algunos encuentran una paz interior casi mística, otros chocan con la monotonía de un método que puede parecer mecánico. Además, la repetición de un mantra, aunque se supone que tranquiliza el espíritu, puede parecer extraña, incluso desagradable, para quienes no están familiarizados con las prácticas espirituales. Te recomendamos iniciar con algún libro para aprender a meditar y luego intentar estas otras prácticas. También está el tiempo: 20 minutos dos veces al día. Es fácil decirlo, pero en la vida cotidiana ya sobrecargada es una montaña.

La meditación trascendental es un poco como viajar en primera clase: no todo el mundo la necesita, pero los que sí le encuentran muchas ventajas. Encarna el lujo de la sencillez, un método que invita a reducir la velocidad, respirar y redescubrir el poder del silencio en un entorno ruidoso. Pero cuidado con considerarlo una solución milagrosa. Como cualquier práctica, la meditación trascendental necesita compromiso y mente abierta. No es una varita mágica ni un remedio universal, es una herramienta, una puerta a una versión más tranquila de ti mismo. La próxima vez que te sientas abrumado ¿por qué no pruebas a sentarte, cerrar los ojos y murmurar un mantra? Quizás encuentres lo que tantos otros buscan: un momento de tranquilidad en medio del ajetreo de la vida moderna. Y si no, siempre podrás decir que lo has intentado.

Cada día son más las personas que se interesan por empezar a meditar. Vivimos en un momento de la historia en el que es sumamente fácil perder el equilibrio. Existen distintos tipos de meditación. Este tipo de meditación data de hace 3.500 años en la India y ha sido difundida en nuestros días por Maharishi Mahesh Yogi. Según cuenta Maharisi, esta técnica llegó hasta él cuando se encontraba en un retiro de silencio, en el que estuvo dos años, en el Himalaya. La práctica está basada en el yoga. Con base en esta filosofía se han fundado 1.000 centros de meditación y universidades en 130 países. La meditación trascendental es una técnica que requiere poco esfuerzo, bastante simple y a la vez muy poderosa. Es una método ausente de cualquier control mental. No se trata de un estado intelectual, se trata de dejar que los pensamientos fluyan sin ponerles atención y esperar a que se disuelvan. Podríamos decir que, dentro de las distintas modalidades de meditación, es la técnica más sencilla y eficaz. Se puede practicar dos veces al día durante aproximadamente quince minutos, en una postura cómoda y con los ojos cerrados. Es importante conseguir que la mente pueda ir más allá del pensamiento. Deberíamos tener claro que la meditación trascendental no es una filosofía o una religión. Tampoco es necesario que hagamos ningún cambio en nuestro estilo de vida. Se trata simplemente de que, de forma natural, seamos capaces de ir más allá del pensamiento.

Podría decirse, que esta meditación consigue crear un estado de alerta dentro de un estado de calma. Son numerosos los estudios que manifiestan que la meditación trascendental aporta numerosos beneficios a los que la practican. Se han llevado cabo más de 600 estudios en 250 universidades e instituciones en 33 países, Todos ellos han podido demostrar que esta técnica consigue reducir el estrés, la agitación y la ansiedad y aumentar la sensación interna de paz. También se ha observado que es eficaz para normalizar la tensión arterial. - Adopta una postura cómoda con los ojos cerrados: La respiración debe ser suave, rítmica y profunda. La espalda permanecerá recta y te sentarás en una silla o en postura de loto o medio loto. - Procúrate comodidad física: Has de vestir ropa cómoda. Tu estómago no debe estar ni muy lleno ni muy vacío. Vacía tus intestinos y tu vejiga antes de comenzar. - Comienza respirando: Una vez que te hayas situado cómodamente y que hayas cerrado tus ojos comienza a observar tu respiración. Comienza inspirando por la nariz de forma lenta y profunda. Intenta mantener el aire un poquito en tus pulmones. Cuando no puedas más exhala suavemente y despacio. Podrías contar hasta 8 en cada inspiración y lo mismo en la exhalación. No obstante, seguro que irán apareciendo pensamientos. No pasa nada, obsérvalos pero no les prestes atención. No te resistas a ellos. - Repite una palabra o sonido: Emplea la palabra que más vaya contigo. Podría ser un mantra o una palabra que te inspire de alguna forma. Puedes utilizar nombres de deidades o, por ejemplo, alguna palabra que te guste como por ejemplo «paz» o «amor».

La palabra no importa, lo que si es importante es que la mente quede suspendida en gran medida. Que sean eliminados los deseos de cualquier tipo. Los monjes Zen utilizan la palabra japones Mu que significa nada. Se ha probado de forma experimental que da igual la palabra que se use. Lo que si es importante es no intentar retener esa palabra. Muy al contrario, lo ideal es dejarla flotar. Mantén este estado durante aproximadamente veinte minutos. Cuando suene la alarma no te levantes rápidamente. Muy despacio, abrirás los ojos y mirarás a tu alrededor. Disfruta un rato, sin moverte, de la sensación de paz mirando a tu alrededor, sin más. Después comienza a mover lentamente las manos, los brazos, el cuello. Tras la meditación, seguro que te sentirás más ligero, y sobre todo más relajado. Lo mejor de todo esto es que esta sensación de paz y plenitud te acompañará todo el día.

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Aquí te dejo un vídeo en el que el Dr. Recuerda que la meditación te permite ‘parar’, y experimentar de primera mano los beneficios de llevar una vida consciente y saludable. Anímate y prueba la app Siente - que puedes descargar aquí - y se convertirá en tu mejor compañera para guiarte en el camino de la meditación. La crisis existencial es una de esas fuentes de malestar emocional que parecen no estar conectadas a las condiciones materiales que nos toca vivir. Puede aparecer en cualquier momento de la vida, afecta también a personas con amplios recursos económicos e incluso pueden experimentarla mujeres y hombres aparentemente exitosos y con buena imagen social. La pregunta obligada en estos casos es: ¿dónde está la pieza que falla?

La falta de referentes y de indicaciones acerca de hacia dónde avanzar para sentirse bien puede resultar asfixiante. Cuando los antiguos esquemas mentales ya no sirven, la persona que sufre una crisis existencial siente que no sabe el camino que debe seguir en la vida, ni puede visualizar las metas que ha de perseguir para alcanzar la autorrealización personal. Esto puede resultar mentalmente muy agotador, y provocar trastornos psicológicos si no se resuelve la situación de manera correcta. La crisis existencial se manifiesta con sentimientos intensos de malestar psicológico debido a que el individuo comienza a cuestionarse las razones de su propia existencia. También puede decirse que la crisis existencial es, básicamente, una crisis de identidad. Ocurre cuando todo aquello que pensábamos que estaba bajo control, deja de estarlo. Nuestra cosmovisión se nubla de forma inesperada, y nuestra visión de la vida necesita actualizarse porque está caduca.

Entonces nos preguntamos: ¿qué hago yo aquí? o ¿cuál es el sentido de mi vida? Casi sin darnos cuenta, un nuevo amanecer nos envuelve, y hemos de salir de la zona de confort para enfrentar la nueva realidad. Las crisis existenciales nos llevan a la autorreflexión, y nos supone un coste emocional porque los recursos con los que siempre habíamos contado ya no sirven. Por otro lado, la crisis existencial también tiene consecuencias observables en nuestra manera de comportarnos. Clásicamente, o genera apatía y desinterés por realizar actividades que no estamos obligados a realizar debido a nuestras responsabilidades, o nos lanzamos a probar nuevas experiencias de manera casi desesperada, con la intención de llenar nuestro vacío a través de sensaciones que nos mantengan distraídos. Cuando sentimos que no tenemos los recursos suficientes para salir de este vacío existencial, la ansiedad no nos deja dormir hasta que encontremos la respuesta, es decir, hasta que encontramos una solución que nos haga recuperar la paz interior, y que nos ayude a visualizar de nuevo el camino a seguir.

Este camino a seguir se refiere a recuperar la propia identidad y el compromiso con uno mismo. La crisis existencial puede provocar un cambio radical en nuestra vida, pues puede ser oportunidad para reinventarse y para plantearse nuevos objetivos. No todo el mundo vive las crisis de igual manera: unos pueden vivirla durante unas semanas, otros unos meses y otros unos años. Las crisis existenciales largas e intensas suelen requerir ayuda por parte de un profesional. Cuando la crisis por la propia existencia se resuelve de manera satisfactoria, uno siente que ha vuelto a conectar consigo mismo y reestructura su forma de pensar. La forma de afrontar la crisis existencial es diferente en cada individuo, ya que el camino a seguir para superarla es un camino al descubrimiento personal, por lo que requiere voluntad propia y conocimiento de uno mismo. Los individuos que quedan atrapados en esta crisis necesitan cambiar su visión del mundo, pues tienen unos esquemas cognitivos que no son adaptativos, al menos en parte. Por ejemplo, un psicólogo puede ser efectivo para ayudar a un individuo a reestructurar sus expectativas y para que se plantee proyectos de vida más realistas. Por otro lado, la psicoterapia puede aportar herramientas para la aceptación de uno mismo y la correcta gestión emocional.

Existe la creencia generalizada de que los creativos son psicópatas depresivos, y no es del todo errónea. Estudio tras estudio revela vínculos entre las condiciones mentales problemáticas y la creatividad. Sin embargo, la conclusión errónea es que hay que estar profundamente perturbado para hacer buen arte. Por decirlo claramente: las personas infelices pueden ser creativas, pero las personas creativas no tienen por qué ser infelices. Este ha sido el mandato de David Lynch desde que empezó a practicar la meditación trascendental en 1973. De las profundidades de su mente fría y tranquila salieron obras maestras surrealistas como Cabeza Borradora, Terciopelo azul y Twin Peaks nacieron. Así es, la persona detrás de "La hora del payaso loco" duerme plácidamente por la noche.

La Meditación Trascendental es un proceso simple, natural, sin esfuerzo, que se practica de 15 a 20 minutos, dos veces al día, sentado cómodamente con los ojos cerrados. La técnica MT permite que la mente vaya hacia dentro, más allá del pensamiento, para experimentar la silenciosa reserva de energía, creatividad e inteligencia que se encuentra en el interior de cada uno: un estado natural de alerta en descanso. La técnica de MT no es una religión o filosofía, tampoco requiere ningún cambio de estilo de vida. La técnica MT se enseña mediante un curso de instrucción de siete pasos por un profesor certificado. El curso continúa con sesiones semanales y luego mensuales para asegurar la práctica correcta. Cualquier persona a partir de los 10 años puede aprender la práctica.

¿Qué es la Meditación Trascendental? La Meditación Trascendental, a menudo conocida como MT, es una forma específica de meditación silenciosa con mantras. Fue introducida al mundo en general a mediados de la década de 1950 por Maharishi Mahesh Yogi. El objetivo era llevar una práctica védica atemporal a la sociedad moderna, verificando sus efectos a través de la investigación científica. Desarrolló un método estructurado para la enseñanza de la MT, formando a miles de instructores a nivel mundial. La técnica tiene raíces en las tradiciones indias y es presentada de forma accesible para personas de todo origen.

¿Cómo funciona la Meditación Trascendental? La técnica implica sentarse cómodamente con los ojos cerrados y utilizar en silencio un mantra. Este mantra es un sonido entregado por un profesor certificado durante una sesión de instrucción. Normalmente se practica durante 20 minutos, dos veces al día. El principio es que el mantra ayuda a la mente a calmarse de forma natural, yendo más allá del nivel superficial del pensamiento hacia estados de conciencia más silenciosos. A diferencia de otras prácticas, la MT no exige concentración ni contención; se deja que la mente deambule y se asiente por sí misma, guiada por el mantra. Esto conduce a un estado de 'alerta en descanso', donde el cuerpo está relajado y la mente clara. Se cree que facilita la liberación del estrés y la fatiga acumulados, brindando rejuvenecimiento y calma interior.

Los beneficios de practicar la MT Se cree que la MT reduce el estrés, mejora la concentración, la función cognitiva y la salud física. Los estudios sugieren efectos sobre la ansiedad y la depresión, y una mayor resiliencia al estrés. En neurociencias, se observan cambios en coherencia alfa-1 y en estructuras cerebrales reguladoras de atención y ejecución. También se reportan mejoras en la variabilidad de la frecuencia cardíaca y en la respuesta al estrés, con reducciones en cortisol y mejoras de la carga alostática a largo plazo. Emprendiendo tu viaje hacia la paz interior, la MT ofrece un camino sencillo y basado en la evidencia para lograr calma, claridad y bienestar integral.

Emprendiendo tu viaje hacia la paz interior La Meditación Trascendental ofrece un camino sencillo y basado en la evidencia para lograr una profunda calma interior y un mejor bienestar mental. Su técnica única, que no requiere esfuerzo, permite que la mente se calme de forma natural, lo que conduce a una reducción del estrés, una mayor claridad y una mayor resiliencia. Aunque existen muchos estilos de meditación, el enfoque estructurado, la instrucción personalizada y los beneficios documentados de la MT la convierten en una opción accesible y eficaz para las personas que buscan una conexión más profunda consigo mismas y una vida más equilibrada. Considera explorar esta práctica de eficacia probada para descubrir la paz duradera y el potencial que reside en tu interior.

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