Los mudras son gestos simbólicos que se realizan con las manos para canalizar la energía del cuerpo durante la práctica de yoga, meditación y pranayama. La palabra mudra proviene del sánscrito y significa “sello”. Según la tradición yóguica, hinduista y budista, existen 24 mudras principales, uno por cada hora del día, aunque en la práctica diaria se utilizan unos diez de forma habitual. Anjali mudra (“ofrenda”): se usa al inicio y cierre de la práctica. Chin mudra (“conciencia”): se usa en meditación. Vishnu mudra (“equilibrio universal”): se usa en el pranayama nadi shodhana. Abhaya mudra (“ausencia de miedo”): gesto de protección. Dhyana mudra (“meditación”): el mudra de la meditación sentada por excelencia. Prithvi mudra (“tierra”): para enraizarse. Hakini mudra (“poder espiritual”): para la concentración mental. Kali mudra (de la diosa de la destrucción): se usa en asanas como Virabhadrasana I. Padma mudra (“loto”): abre el chakra Anahata. Prana mudra (“energía vital”): para la práctica general.
Cuando practicamos yoga entran en juego otros aspectos como: los pranayamas, los bandhas, los mantras y los mudras, entre muchos otros. Es precisamente sobre los mudras de lo que me gustaría hablarte hoy. Los mudras son gestos que realizamos con las manos y nos ayudan a transformar la energía de nuestro cuerpo. Puedes practicar algunos de los mudras más comunes en XLYStudio, mi plataforma de yoga y meditación online.

El uso de gestos simbólicos con las manos se remonta hasta hace unos 5.000 años, cuando aparecen por primera vez en el Antiguo Egipto. Hoy en día es una práctica muy extendida y aplicada en muchos otros lugares. Sin embargo, estos llegan al yoga desde la cultura hindú y el budismo. En la India, los mudras forman parte de la cultura más popular, siendo usados hasta en sus famosas danzas y películas de Bollywood. Por otro lado, los budistas hacen un uso de los mudras más enfocado en la meditación. ¿Para qué sirven los mudras? Según la medicina ayurvédica, la tradición yóguica y budista y otras terapias como la reflexología, el uso de mudras nos ayuda a nuestra salud en general.
Si te cuesta concentrarte a la hora de meditar, la realización de un mudra puede ayudarte mucho. Otro momento perfecto para usar mudras que nos ayuden en la concentración es mientras realizamos ciertas posturas de equilibrio. La próxima vez que practiques natarajasana, también conocida como la postura del bailarín, une tu dedo pulgar con el índice dejando el resto extendidos. La práctica de mudras nos ayuda a manejar mejor nuestra energía. Esto quiere decir que, gracias a ellos, podemos promover la relajación de nuestro cuerpo, alcanzando así un estado de bienestar y tranquilidad. Si usamos el gesto perfecto con la presión necesaria, seremos capaces de mover y gestionar nuestra propia energía.
En la práctica de yoga, para poder alcanzar este equilibrio, pueden entrar en juego otros elementos como la respiración, el uso de bandhas, mantras o el movimiento. La frase “tu salud está en tus manos” cobra, gracias a los mudras, más sentido que nunca. El sistema nervioso de nuestras manos está íntimamente relacionado con nuestro cerebro. Esto quiere decir que podemos mandar mensajes al cerebro para mejorar la salud de cierta parte de nuestro cuerpo. Gracias a esta conexión entre el cuerpo y la mente ayudamos a la liberación de endorfinas y contribuimos a una mejora de nuestro estado general de salud.
Los mudras no solo están relacionados con partes de nuestro cuerpo, sino que guardan un fuerte simbolismo. Por otro lado, la mano derecha es una representación del sol y la mano izquierda, la luna. Como he mencionado al principio, en la cultura hindú se contemplan 24 mudras diferentes. La palabra anjali en sánscrito significa “dirección” u “ofrenda”. Juntar ambas palmas en frente del pecho simboliza la unión entre nuestro lado derecho e izquierdo, es decir, un balance de energías. La palabra chin en sánscrito significa “conciencia”. Unir pulgar e índice está relacionado con la conexión a la tierra, lo que significa una vuelta a los orígenes; un nexo con nuestro verdadero ser. El significado de vishnu es “equilibrio universal”. Se usa para practicar el pranayama nadi shodhana o respiración alterna. El significado de abhaya es tranquilidad, paz, serenidad, ausencia de miedo.
Seguro que este mudra lo has visto representado en alguna escena religiosa, tanto cristiana como budista. Este es uno de los mudras más antiguos que existe y, sin duda, el más conocido. Dhyana mudra es otro de los mudras más usados para meditar, posiblemente el que más. Cuando necesitamos volver a enraizarnos y pisar el suelo con firmeza, este mudra es ideal, ya que nos ayuda a conseguir una conexión con la Madre Tierra y todos sus elementos. En sánscrito, hakini significa “poder”, pero es un poder espiritual más que físico. Kali es una diosa hindú que está relacionada con la destrucción. Ella nos ayuda a acabar con el mal, con aquello que ya no nos sirve, para poder crear espacio para lo nuevo. El uso de este mudra nos ayuda a enfrentarnos a retos. Padma mudra es conocido también como el mudra del loto, en representación de esta bella flor. Utilizar padma mudra es abrirnos a la energía de la vida desde lo más profundo de nuestro corazón, ya que es el mudra del chakra Anahata (el chakra del corazón). Prana significa “energía vital”. De hecho, cuando hacemos yoga, se dice que estamos moviendo nuestro prana. Por lo tanto, prana mudra está relacionado con la energía vital. Los mudras son gestos simbólicos con las manos que se usan en yoga, meditación y pranayama para canalizar y sellar la energía del cuerpo. El dhyana mudra es considerado el mudra de la meditación por excelencia. También se usa mucho el chin mudra, que une pulgar e índice y favorece la conexión interior. Cada dedo se asocia con un elemento de la naturaleza: pulgar (fuego), índice (aire), corazón (éter), anular (tierra) y meñique (agua).
No hay un tiempo estricto. Para meditación se recomienda mantener el mudra durante toda la sesión (entre 5 y 30 minutos). En pranayama se mantiene mientras dure la respiración. Los mudras forman parte de la tradición ayurvédica, yóguica y budista. Su efecto se vincula a la relación entre el sistema nervioso de las manos y el cerebro, principio compartido con la reflexología. Sí. Los mudras pueden practicarse en cualquier momento del día: sentada, caminando, antes de dormir o como pausa consciente.
Xuan Lan es instructora de yoga y meditación mindfulness. Tiene formación en Vinyasa (200 h), Jivamukti (75 h), Dharma yoga (200 h), Intensivo de Ashtanga (50 h) y Yoga para trauma (20 h). Kubera Mudra ayuda mucho a la hora de cumplir los deseos, crear abundancia y prosperidad. El Kubera Mudra puede practicarse en las situaciones más diversas. Y no depende tanto del tiempo como de la intensidad con que se realice. Muchas personas lo conocen como «la técnica de los tres dedos» del Alpha-Training y lo utilizan cuando buscan algo en concreto: un sitio para aparcar, un determinado vestido, el libro adecuado, la información necesaria, etc. Se trata siempre de objetivos que se quieren alcanzar o de deseos que deben cumplirse. Con los tres dedos cerrados se le da a una cosa o/y a un pensamiento una fuerza adicional. Y es revelador que pase algo cuando se unen el dedo de Marte (fuerza para abrirse camino), Júpiter (grandiosidad, alegría desbordante) y Saturno (fijación en lo esencial y cruzar nuevas puertas). Practicar a diario este mudra con un objetivo concreto puede ser muy divertido. La práctica es sencilla: formula en tu interior tu deseo u objetivo con toda claridad, interroga tu corazón para saber si eso es bueno para ti y favorece tu riqueza interior y exterior, o si enriquecerá tu entorno. A continuación, una los tres dedos, formula tres veces su deseo y presiona cada vez los dedos. ¡Listo!
Es posible que hayas visto manos y dedos adoptar una forma interesante durante la práctica del yoga o la meditación. Como las manos en posición de oración antes del Surya Namaskar o, uniendo los dedos pulgar e índice de ambas manos en meditación, estas posiciones de las manos y los dedos son gestos sagrados llamados mudras. En este blog, exploraremos qué son los mudras, su importancia en el yoga y la meditación, así como algunos de los mejores mudras para el equilibrio de los chakras y la práctica diaria.
Qué es un mudra y cómo se organiza su práctica
¿Qué son los mudras en yoga? Un mudra es un gesto o sello utilizado en yoga. La práctica de estos gestos y sellos canaliza el flujo de la fuerza vital prana. Existen muchos mudras. Se clasifican en mudras de mano (hasta), mudras de cuerpo (kaya) y mudras de conciencia (citta). Normalmente solemos usar mudras de mano. Ayurveda y mudras El ayurveda explica que el cuerpo está formado por cinco elementos: fuego, aire, espacio, tierra y agua. Un cuerpo sano tiene un equilibrio de estos elementos. Por el contrario, un elemento dominante o debilitante causaría un desequilibrio en el cuerpo y tendría un impacto negativo en la salud. Esto se expresa como dolencia o enfermedad. Hay cinco elementos y cinco dedos. Cada dedo representa un elemento correspondiente. En la filosofía del yoga, se dice que a través de cada dedo, corre el prana de cada elemento. Manipulando los pranas podemos aumentar o disminuir el prana a una parte concreta del cuerpo. Por eso, un mudra también se denomina sello. Estamos sellando o bloqueando los pranas para un fin concreto.
Cuando se utiliza un mudra específico para un fin determinado, puede ayudar a restablecer el equilibrio de los cinco elementos del cuerpo mediante el prana. Los dedos representan, en consecuencia, cada elemento: El pulgar - representa el elemento fuego; El dedo índice - representa el elemento aire; El dedo corazón - representa el elemento espacio; El dedo anular - representa el elemento tierra; El dedo meñique - representa el elemento agua. Los cinco pranas Apana, Samana, Prana, Vyana y Udana describen fuerzas distintas que actúan en el cuerpo. Cinco mudras para la meditación y el yoga Los mudras funcionan como una fuerza unificadora para reunir y equilibrar el cuerpo a través de las manos.
- Mudra Namaskar
- Mudra chin
- Gyana (Jnana)
- Mudra vayu
- Mudra Dhyana
Este listado solo presenta ejemplos centrales; hay muchos mudras adicionales para la meditación, el yoga y los chakras. A continuación, exploramos mudras de chakra y su función curativa.

7 mudras curativos para equilibrar los chakras
Los mudras desempeñan un papel poderoso en el equilibrio de los chakras, los centros energéticos a lo largo de la columna. A continuación, siete mudras para sanar, activar y alinear los chakras:
- Prithvi para el chakra raíz Muladhara
- Varun para el chakra sacro Svadhishthana
- Agni para el chakra del plexo solar Manipura
- Vayu para el chakra del corazón Anahata
- Akash para el chakra de la garganta Vishuddha
- Hakini para el tercer ojo Ajna
- Dhyana para el chakra coronario Sahasrara
El Prithvi mudra despierta el elemento tierra y promueve estabilidad; Varun restablece la hidratación y el equilibrio del chakra sacro; Agni activa la digestión y la energía interna; Vayu equilibra el aire y fortalece el corazón; Akash abre espacio y potencia la intuición; Hakini canaliza el prana hacia el tercer ojo y fortalece la concentración; Dhyana activa la meditación y la paz interior. Cada mudra se relaciona con un dedo y un elemento, conectando cuerpo y mente para restablecer el flujo energético.
El Kubera Mudra, también conocido como la “técnica de los tres dedos”, ayuda a cumplir deseos y a concentrar la energía para lograr objetivos. Se practica uniendo tres dedos (pulgar, índice y medio) y visualizando el deseo, repitiéndolo tres veces y presionando suavemente. Con esta práctica se busca aumentar la confianza, la claridad mental y la focalización, apoyando la abundancia y la prosperidad cuando se realiza con intención y regularidad.
La práctica de mudras se apoya en la idea de que la mano contiene un sistema nervioso que puede influir en el cerebro y en el cuerpo. Los dedos representan elementos naturales y pranas específicos, lo que permite manipular el flujo de energía para favorecer la salud física y el equilibrio emocional. Sí, los mudras pueden practicarse en cualquier momento del día: sentados, caminando, antes de dormir o como pausa consciente.