Entre el 3 y el 7 de marzo, los sacerdotes de la Diócesis San Juan Bautista de Calama participaron en su retiro espiritual anual, realizado en la Casa de Ejercicios Espirituales Nuestra Señora de la Merced. Monseñor Bernardo Álvarez guió los ejercicios, centrando la enseñanza en la figura de Jesucristo como «Peregrino del Padre» en sintonía con el Jubileo 2025, que tiene como lema «Peregrinos de la Esperanza».
El obispo de Calama, monseñor Tomás Carrasco, destacó la importancia de este espacio de retiro para la renovación espiritual del clero diocesano. «Es un tiempo de gracia siempre un retiro, porque nos permite revisar la vida, mirar cómo estamos viviendo nuestro ser cristiano, pero sobre todo el llamado que Dios nos ha hecho al ministerio sacerdotal», señaló. Además, enfatizó que la propuesta de monseñor Álvarez permitió a los sacerdotes reflexionar sobre su rol como «peregrinos de la esperanza» dentro de sus comunidades.
Por su parte, monseñor Álvarez expresó su gratitud por haber compartido este tiempo con el presbiterio de Calama. «Gracias a Dios he tenido la oportunidad de compartir también con otros presbiterios de Chile, así que estoy contento de poder estar aquí, conocer la zona y rezar junto a los sacerdotes», manifestó.
Este retiro enfatizó la continuidad de la vida pastoral y la experiencia de silencio como camino de interioridad. El enfoque fue profundamente espiritual, buscando una renovación que fortalezca la misión de los sacerdotes dentro de sus comunidades.
En paralelo, antes de finalizar el año escolar, estudiantes de Sección Media participaron en el primer retiro Ignaciano para jóvenes. Un grupo de diferentes cursos inició este viaje de introspección, alejándose por completo de las distracciones del mundo exterior, y viviendo meditaciones inspiradas en las enseñanzas de San Ignacio de Loyola.
Tanto mujeres como hombres vivieron la misma experiencia de reflexión y desconexión, con un enfoque particular en las meditaciones de San Ignacio, lo que marcó la diferencia con otros retiros realizados anteriormente. El silencio fue clave en este proceso, incluso al momento de dormir, favoreciendo una atmósfera de calma y serenidad para la meditación personal. Este retiro Ignaciano no solo representó una vivencia transformadora para los jóvenes, sino que también se espera que sea el primero de muchos.
El itinerario del retiro Ignaciano comenzó el jueves por la noche con cena y terminó el domingo con misa y, enseguida, almuerzo. Se basó en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, con pláticas diarias, misa, tiempo de reflexión, devociones privadas, dirección espiritual, confesión, liturgia de sanación y adoración Eucarística. Dirigido por el P. Jesuita chileno Cristóbal Fones, SJ, el retiro contó con una amplia experiencia en el acompañamiento espiritual, especialmente entre jóvenes adultos.
En enero de 2025, el P. Cristóbal Fones, SJ, asumió el cargo de Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa. Los integrantes del retiro se quedaron en habitaciones individuales con baño privado y acceso a áreas comunes como tres capillas, un salón, biblioteca, salas de estar con chimeneas y un porche con mosquitero. Se ofrecía desayuno, almuerzo y cena en forma de buffet, y la casa de retiro se encontraba en 20 acres junto a un lago.
La organización detalló que es obligatorio inscribirse para el retiro y realizar un depósito. Para inscribir por primera vez, se indicaba iniciar sesión; de no tener cuenta, se debía crear una. El depósito no reembolsable era de $75, y el costo total del retiro, con depósito, era de $325, con la posibilidad de abonar el resto en efectivo, cheque o tarjeta durante el retiro o al inscribirse. Aunque el texto menciona fechas y condiciones específicas, el sentido general es de peregrinación, silencio y encuentro con Dios a través de los Ejercicios Espirituales.
La información se cierra con una nota de continuidad y apertura a futuras ediciones, señalando que el retiro está pensado para ser un programa recurrente que fomente la vida espiritual de sacerdotes y jóvenes, manteniendo viva la tradición de los ejercicios ignacianos en comunidad y con una organización logística orientada a la reflexión profunda y la oración.

Componentes y estructura del retiro
El retiro de sacerdotes siguió una programación de reflexión y oración en torno a la figura de Jesucristo como Peregrino del Padre. Las sesiones estuvieron guiadas por Monseñor Álvarez y contaron con la participación de los presbíteros de Calama en un marco de discernimiento pastoral y renovación espiritual.
El retiro de jóvenes, por su parte, se formuló como un camino de introspección guiado por las reglas de San Ignacio, con foco en la meditación, la oración y la dirección espiritual. El silencio permanente favoreció un clima de calma interior que permitió a cada participante profundizar en su propio proceso personal y espiritual.
La experiencia se estructuró con la participación de un sacerdote jesuita de trayectoria internacional que aportó una mirada amplia sobre la espiritualidad ignaciana y su aplicación en la vida de la juventud y las comunidades religiosas.
- Presentación y apertura: introducción de los temas ignacianos y la consigna de peregrinación.
- Mediciones diarias: pláticas y meditaciones basadas en los Ejercicios Espirituales.
- Rituales y sacramentos: misa diaria, confesión y adoración eucarística.
- Acompañamiento espiritual y dirección: sesiones individuales para profundizar la experiencia.
- Finalización: clausura con acción de gracias y enlace con comunidades.
El entorno de la Casa de Ejercicios, con sus instalaciones y comodidades, favoreció la concentración. Los participantes disponían de habitaciones con baño privado, acceso a capillas y espacios de lectura y oración, adecuadamente organizados para el retiro.
tags: #ritiro #spirituale #cisternino