Sciamani, Perano y WhatsApp: una mirada crítica y detallada sobre prácticas, ritos y globalización

La palabra “sciamano” es de origen siberiana, pero los sciamani se encuentran en muchas culturas de todo el mundo, incluso en la cuenca amazónica, donde las ceremonias tradicionales como las de la ayahuasca conectan a las comunidades con la sanación y los viajes espirituales. La cosa sorprendente es que los ritos de los sciamani se asemejan mucho en culturas distantes y diversas como la China y el Sudamérica; una diferencia, sin embargo, es que para ciertos pueblos los sciamani son únicamente hombres, mientras para otros… solo mujeres. El sciamanesimo es una de las religiones más antiguas de la humanidad. Cuando el sciamano entra en trance, su cuerpo permanece en nuestro mundo mientras la alma se aleja para viajar en la dimensión de los espíritus, un lugar considerado peligroso en el que necesitan la ayuda de los animales y de los espíritus para sobrevivir. Suelen necesitar un cierto oído musical y construir un tambor que funciona como el objeto mágico más valioso del chamán, instrumento para entrar en trance y para guiar a otros en el mundo espiritual. En casi todas las culturas, el trabajo del sciamano exige música, baile y ritmo; estos elementos son herramientas para ingraziarse a los espíritus y facilitar la entrada en trance. En los pueblos tribales, el sciamano era una figura central, analogous a un jefe que protege al pueblo de peligros visibles e invisibles, incluida la previsión del tiempo o la seguridad de la caza. La foresta amazónica es el pulmón verde del planeta: con más de cinco millones de kilómetros cuadrados, es un reino de biodiversidad que alberga miles de especies vegetales, muchas de las cuales siguen siendo desconocidas para la ciencia. Los sciamani amazónicos han sido erboristas extraordinarios, y su conocimiento de las plantas medicinales es valorado por comunidades y científicos por igual, incluso cuando muchas especies aún esperan ser estudiadas. Por otro lado, la globalización ha llevado a una curiosidad creciente por prácticas escamánicas en Occidente, a menudo mediadas por turistas y medios de comunicación, lo que alimenta un mercado de experiencias que puede distorsionar o banalizar estas tradiciones.

En el panorama contemporáneo, asistimos a un paradosso: el Occidente se vuelve cada vez más ateo, mientras crece el interés por espiritualidades alternativas y prácticas sciamaniche. Este afán de búsqueda espiritual puede derivar en un “juego doble” de apropiación y banalización de las prácticas chamánicas, como advierte Stefano De Matteis. Es necesario un enfoque más consciente y respetuoso de estas tradiciones antiguas, evitando reducirlas a curiosidades exóticas o herramientas para escapar de la realidad. He tenido la fortuna de conocer a Stefano De Matteis, y nuestra conversación se enlaza con su obra y con la fundación de Odei, el observatorio de la edición independiente, que entre otras cosas contribuyó a la popularidad de la feria book Pride. Junto a la experiencia editorial, la antropología ofrece una visión holística de lo humano, desde la biología hasta la religión, atravesando cultura y comportamiento social.

Lo que caracteriza al sciamano es su capacidad de actuar como puente entre mundos: es una figura de alteridad capaz de gestionar el mundo simbólico y material, a veces vistiendo atuendos llamativos y, a veces, viviendo en condiciones precarias, siempre con el tambor como centro de su práctica ritual y sanadora. En el libro se enfatiza que hay muchas maneras de ser sciamano y que, desde una perspectiva occidental, existe un peligro de apropiación y romanticización, un fenómeno alimentado por el turismo étnico que transforma estas prácticas en objetos de espectáculo. El fenómeno de los “sciamanic tours” es particularmente relevante en un mundo de clase media emergente con capacidad económica suficiente para buscar experiencias culturales “auténticas”, lo que genera una demanda que reconfigura la percepción pública de lo indígena. También se observa la tendencia de eliminar contenidos cruentos o violentos de estas narrativas cuando se adaptan a mercados globales, para facilitar su consumo.

El libro propone evitar una visión de pureza cultural y promueve, en cambio, un análisis comparativo y crítico de las dinámicas de sincretismo y apropiación. Se discuten casos históricos como el de Black Elk, medicina-man Lakota-Sioux, que participó en el conflicto histórico y, al mismo tiempo, fue objeto de comercialización moderna; este ejemplo ilustra las tensiones entre autenticidad, memoria histórica y mercantilización. La idea central es que el mundo es un conjunto de “fricciones” y no un melting pot; las transformaciones culturales emergen de conflictos y hibridaciones, no de fusiones completas. En ese marco, la pregunta central es: ¿por qué los sciamani no nos salvarán? Porque, si leemos el sciamanesimo de forma despolitizada, puede volverse fragmentario y consumible dentro de la economía del tardo capitalismo que nos gobierna.

El enfoque del libro no es presentar modelos culturales “puros”, sino entender las vías de intercambio performativo entre culturas y las prácticas de protección y restitución de saberes. Se analizan conceptos como contromodernidad, y se discute la necesidad de no reducir culturas indígenas a remanentes del pasado, sino reconocer su agencia y sus aportes para pensar un futuro más sostenible. En la tradición, la relación entre humano y naturaleza se ve como una red deRelaciones interconectadas y simbioticas: elIndígena no se percibe separado de su entorno, sino como parte de un sistema mayor. Este marco nos invita a reconsiderar nuestra propia relación con la naturaleza y a valorar el saber tradicional como fuente de ideas para una vida más equilibrada y respetuosa con el planeta.

mapa de biodiversidad amazónica y rutas de tambor

Para comprender mejor la situación actual de los sciamani, algunos relatos contemporáneos destacan que hoy muchos de estos practicantes son hombres y mujeres que fusionan saberes tradicionales con prácticas modernas. En este sentido, el libro no sólo aborda el elemento ritual, sino también cómo las comunidades siguen transmitiendo conocimiento sobre plantas medicinales y usos curativos, incluso ante la presión de la globalización y la pérdida de prácticas comunitarias. Este conocimiento, aunque valioso para la medicina y la ciencia, debe compartirse de forma ética y respetuosa y no instrumentalizarse al servicio de preferencias comerciales o de consumo personal.

La visión holística propone que los pueblos indígenas nos enseñan una relación distinta con la tierra: no como dominadores, sino como cuidadores interdependientes, cuya sabiduría puede ayudar a construir un futuro sostenible frente a la crisis climática. Lévi-Strauss y otros antropólogos señalan que la sabiduría de estas culturas se nutre de una sensibilidad para comprender la diversidad de interacciones entre plantas, animales y humanos, y que esa comprensión puede enriquecer nuestra vida cotidiana sin recurrir a apropiaciones simplistas. En última instancia, la reflexión propone un equilibrio entre respetar la diversidad cultural y reconocer que la globalización impone desafíos complejos: la posibilidad de un diálogo respetuoso y fructífero entre saberes locales y perspectivas contemporáneas es esencial para evitar la instrumentalización de las prácticas espirituales.

La historia personal del autor, con experiencias y encuentros en distintos contextos, ayuda a entender por qué la antropología y la etnografía son herramientas útiles para analizar estas dinámicas desde adentro, sin perder de vista las complejas realidades de las comunidades involucradas. Este enfoque invita a un diálogo entre ciencia, ética y arte para apreciar la riqueza de las tradiciones sin reducirlas a meros objetos de consumo. En ese sentido, las culturas indígenas son una fuente de conocimiento práctico y de sabiduría sobre la relación entre ser humano y entorno natural, y su estudio puede contribuir a una comprensión más profunda de nuestra propia identidad y de nuestra responsabilidad frente al planeta.

Además, es necesario destacar que hay una dimensión crítica hacia la occidentalización del sciamanesimo: no todo lo que se presenta como “occidentalización” es innatamente benigno; puede ocultar una lógica de mercantilización que despoja a las comunidades de su agencia. Por eso, la valoración ética y el reconocimiento de derechos y saberes locales deben ser parte de cualquier conversación sobre prácticas esciamánicas en el mundo contemporáneo. En resumen, la riqueza de estas tradiciones reside tanto en su dimensión ritual como en su capacidad de enseñar una relación profunda y respetuosa con la naturaleza, siempre dentro de un marco de cuidado y responsabilidad compartida.

AYAHUASCA EL ENIGMA DEL AMAZONAS - DOCUMENTAL

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