El Bhagavad Gita («Cantar de Dios» o «Canto del Señor») se encuentra entre los textos religiosos más importantes del hinduismo, y por lejos, es el más conocido. El Gita, como por lo general se lo nombra, integró desde su concepción la gran epopeya india Mahabharata. Por esta razón la fecha en que se escribió se asocia directamente a la de esa épica, próxima al período comprendido entre los siglos V y III a.C. Pero no todos los especialistas coinciden en que la obra formara parte del texto original del Mahabharata, y le asignan una fecha posterior, alrededor del siglo II a. El Gita es un diálogo entre el príncipe guerrero Arjuna y el dios Krishna, quien conduce su carruaje en la batalla de Kurukshetra.
El combate se entabló entre la familia y aliados de Arjuna, los Pandavas, y el príncipe Duryodhana en unión de sus partidarios y parientes Kaurava. Los Kauravas y los Pandavas están emparentados y en ambos bandos hay amistades comunes y familiares que pugnan por obtener el mando absoluto. En consecuencia, cuando Arjuna ve a todos sus antiguos amigos y camaradas en la facción contraria, el valor le falla y rehúsa participar en una contienda que los llevaría a la muerte y la de muchos otros. El Gita combina conceptos expresados en los textos fundamentales del hinduismo, los Vedas y los Upanishads, y lossintetiza en una visión única y coherente de creencia en un solo Dios y en la unidad subyacente de toda la existencia.
El texto nos enseña a elevar la mente y el alma para aguzar nuestra visión y reconocer como ilusorias las apariencias que nos engañan y conducen a creer en la dualidad y la multiplicidad. El Gita inspiró el movimiento Bhakti («devoción»), que a su vez influyó en el desarrollo del budismo, el jainismo y el sikhismo. Krishna explica el camino de la devoción desinteresada como uno de los que conduce a la autorrealización, al reconocimiento de la verdad acerca de la existencia, y a la liberación del ciclo de renacimiento y muerte; los otros dos son jnana («conocimiento») y karma («acción»).
El hinduismo se conoce como Sanatan Dharma («Orden Eterno» o «Camino Eterno») por sus adeptos; tiene como base a los textos conocidos como Vedas, que a su vez incluyen subtextos denominados Upanishads. La palabra veda significa «conocimiento» y upanishad se interpreta como «sentarse en atención», como quien se acerca a escuchar la enseñanza de un maestro. Los Vedas y los Upanishads conciben, en su forma más sencilla y concisa, la presencia de una entidad única, Brahman, que es tanto el creador de la existencia como la existencia misma. El ser humano lleva dentro de sí una chispa de esta gran divinidad, conocida como Atman. La vida tiene como propósito la autorrealización del Atman, que conduce a la unión con Brahman tras experimentar la muerte física.
La autorrealización se logra mediante el cumplimiento con el dharma personal (el deber), de conformidad con nuestro karma (la acción correcta), para eventualmente alcanzar moksha (la liberación) y el reconocimiento de la verdad última. Las gunas no constituyen una jerarquía de valores sobre la que uno necesita trabajar de manera exhaustiva, sino que las tres existen en mayor o menor grado en cada individuo. La confusión de Tamas puede ser ocasionada por la pasión de Rajas y el deseo ardiente de bondad o sabiduría de Sattva. Las gunas contribuyen a esclavizar la mente al hacer que interprete el mundo visible como verdadero, como la manera en que la vida y el universo son en realidad, para de esa forma quedar atrapados en el ciclo de renacimiento y muerte (samsara).
Nuestra respuesta natural ante la muerte es de congoja e ira por la pérdida; o en aquellos que padecen de una salud en deterioro a causa de una enfermedad terminal, el temor a lo desconocido y la rabia al verse forzados a olvidar todo lo que conocen. Los profetas de los Upanishads y la figura de Krishna en el Gita dirían que estas respuestas se deben al funcionamiento de las gunas. Estamos condicionados a responder emocionalmente ante la pérdida, pero el individuo expresa sus sentimientos de distintas maneras, dependiendo de cuál de las tres gunas predomina en él. Krishna diría que ninguna de estas reacciones es apropiada, porque la persona que ha muerto no ha cesado de existir y que cometemos un serio error espiritual al responder como si ese fuera el caso. La réplica de Sattva tampoco es apropiada, porque supone que la vida tiene un final, una discontinuidad, cuando no lo hay. El alma es inmortal, existió antes de nacer y existe después de la muerte.
Como se ha dicho, la acción del Gita se ubica en la grandiosa epopeya india Mahabharata; y se enfoca en las familias emparentadas de los Pandava y los Kaurava, enfrascadas en una lucha por el control de la tierra de Bharat (India). Los Vedas, y para algunas corrientes de pensamiento, los Upanishads, se consideran shruti, («lo que se escucha») por los hindúes, pues piensan que esas obras poseen carácter de conocimiento eterno, comunicado por lo divino y escuchado por los sabios, que después lo preservaron. El Mahabharata, el Gita y la otra gran epopeya, el Ramayana, se consideran smritis («lo que se recuerda»), pues se tienen como obras escritas por seres humanos, derivadas de la historia, los conocimientos y la tradición.
El Mahabharata comienza con la historia del rey Shantanu del clan Kuru, quien provoca una serie de hechos mediante los cuales su segunda esposa Stayavati, junto con su hijo Devavrat (conocido también como Bhisma), llegan a controlar el reino. Bhisma captura tres princesas de otro señorío para entregárselas en calidad de esposas a su medio hermano Vichitravirya, quien sería coronado rey. Una de ellas fue liberada, mientras las dos restantes se casaron con Vichitravirya, que murió sin herederos. Más tarde, para preservar el linaje de los Kuru, las dos princesas se casaron con el sabio Vyasa, hijo de un matrimonio anterior de Satyavati. Una de las princesas dio a luz a Dhritarashtra, nacido ciego, y la otra a Pandu. Vyasa tuvo después un tercer hijo con la doncella de las damas, de nombre Vidur. Con el tiempo, Dhritarashtra casó con la princesa Gandhari y Pandu con otra de nombre Kunti. Los dos príncipes y Vidur consolidaron el control del reino y cuando alcanzaron la edad debida Pandu pasó a ser rey a pesar de que Dhritarashtra era mayor que él, ya que por ley, un ciego no podía reinar. Pandu gobernó con acierto y cuando todo parecía estar en orden solicitó licencia para ausentarse, y se fue a vivir en el bosque con Kunti y su consorte menor, Madri. Años más tarde Kunti regresó con sus cinco hijos, nacidos en la selva: Yudhishthira, Bhima, Arjuna y los mellizos Nakula y Sahadeva; iba acompañada de los cuerpos de Pandu y Madri, cuyas muertes fueron la causa del regreso de la familia al reino. Durante la ausencia de Pandu y sus esposas, Dhritarashtra y Gandhari engendraron 100 hijos, a quienes se denominaba Kauravas, de los cuales el mayor fue Duryodhana. Es aquí donde tiene lugar la acción del Gita, justo antes del comienzo de la batalla.
Krishna, en su actual encarnación, está emparentado con las dos partes y declara que no luchará por ninguna de ellas, sino que asistirá a ambas. Le sirve a Arjuna como conductor de su carruaje y cuando ambos ejércitos se colocan en posición de combate, Arjuna le pide a Krishna que lo lleve al centro del campo para ver a todos los que anhelan la guerra. Krishna lo complace y Arjuna observa a sus amigos, parientes, antiguos maestros, consejeros y a todas las personas que habían significado algo en su vida, que lo habían llevado a ser quien era. Le dice a Krishna que no puede ser parte de una acción que resultará en tanta muerte y desdicha. Antes de la contienda, Krishna dotó al consejero Sanjaya con una especie de clarividencia, para que pudiera observar todo lo que acontecía en el campo de batalla, a pesar de encontrarse a kilómetros de distancia, y lo reportara con exactitud a Dhirtarashtra. El Gita comienza cuando Dhritarashtra le pregunta a Sanjaya qué ocurre en Kurukshetra.
El Mahabharata continúa en el momento en que Arjuna recoge su arco para luchar. Los Pandavas vencen, pero al costo de casi todo su ejército. Duryodhana y todos los Kauravas son aniquilados. Yudhishthira y sus hermanos gobiernan el reino durante 36 años, antes de abdicar y trasladarse al Himalaya para gozar de paz en sus años postreros. La acción del Gita, la desesperación de Arjuna y la realización final de la Verdad tratan muchos aspectos diferentes de la creencia hindú, pero los conceptos de dharma y de un universo ordenado donde cada persona, y solo ella, tiene la responsabilidad de hacer aquello por lo que se la ha puesto en la tierra, son fundamentales. Es así que Krishna tiene que ir más allá del argumento convencional del dharma para explicar su carácter consolidativo, su trascendencia, y cómo las gunas nos apartan de él, al contribuir a una falsa comprensión y a la aceptación de lo ilusorio.
No existe ni el que mata ni el que es muerto. El alma es inmortal, dice Krishna, y por lo tanto la muerte es solo una ilusión. La muerte significa desechar un cuerpo que deja de funcionar, que no tiene nada que ver con el alma superior del individuo, el Atman, que es inmortal, y que una vez que se ha despojado del cuerpo retorna a su eterna morada a través de la unión con Brahman. Debemos liberarnos de lo ilusorio para reconocer la verdad, que consiste en que todas las cosas visibles e invisibles son, en realidad, Brahman. Todas las personas de los ejércitos que se enfrentan en el campo de batalla son Brahman, todas las gentes del país, todos, en todas partes, son Brahman. Este reconocimiento alienta el desapego hacia las posibles consecuencias de nuestras propias acciones. Debemos comprender, dice Krishna, que asumir o eludir determinado curso de acción por estar centrados en obtener cierto resultado equivale a estar cegados por la ilusión, lo que dará origen al fracaso en el cumplimiento de nuestro deber primordial en la vida.
En el caso de Arjuna, rechazar la lucha significa negarse a cumplir con su dharma, lo cual no solo quiere decir que evade sus responsabilidades, sino que además deniega la realidad acerca de la naturaleza de la existencia. El combate tiene que librarse porque todas las propuestas e intentos de resolver el conflicto de manera pacífica han fallado. Todos los implicados han tomado decisiones que los han llevado hasta Kurukshetra a pelear; en este instante no existe para Arjuna otra alternativa que no sea luchar, aunque no lo desee. Desde luego, esta dramática situación se aplica a cualquiera que se halle en la misma circunstancia de enfrentar una dificultad que preferiría evitar.
En el Gita se presentan muchas otras cuestiones, además de la importancia del dharma. A lo largo de 18 capítulos, los discursos de Krishna ilustran la naturaleza de lo Divino, el Amor Divino, la manera en que debe comportarse el individuo, y cómo está ordenado el universo. En una ocasión Krishna, quien es un avatar del dios Vishnu, se revela a sí mismo como Brahman, y muestra que todos los innumerables dioses del hinduismo son también Brahman, con distinta fisonomía. Krishna además aborda lo que se ha denominado sistema de castas (las varnas), que propicia que cada individuo cumpla con su dharma sin distracciones. En el Gita se explica que las varnas están abiertas a cualquiera. Aquel cuyo dharma es ser maestro deberá ser maestro, sin importar la clase social en la que nació.
El Código de Manú (Manusmritti), escrito entre los siglos II a. C. y III d. Parecería que el énfasis del Gita en la devoción, el conocimiento y la acción correcta para comprender y acercarse a Dios excluirían un sistema legal de castas que confina a la persona dentro de la clase social en que nació. Sin embargo, el Código de Manú soslaya esta crítica al afirmar que el sistema de castas es un decreto divino y forma parte del orden universal. Como se ha dicho, el Gita inspiraría los movimientos religiosos que se conocerían como budismo, jainismo y sikhismo, todos los cuales, en mayor o menor grado, enfatizan la importancia de la devoción hacia un Dios personal, un Poder Superior, o un Bien Mayor, como parte fundamental de sus concepciones.
El Bhagavad Gita afirma que las diferencias que las personas observan entre ellas, así como las aparentes tragedias de pérdida y muerte, se comprenden como ilusorias una vez que se acepta la falsedad de las apariencias y se aprehende la realidad tal como es. La aceptación de la verdad que consiste en que todo corresponde a la misma esencia del universo, es el paso previo para este logro. El Gita es, entre todos los textos hindúes, la expresión más completa de la manera de lograr la autorrealización y la liberación de las ilusiones causantes de sufrimiento y así alcanzar paz en esta vida y la unión con Dios después de la muerte. El Bhagavad gita es uno de los textos filosóficos más leídos a través de la historia.
“Ahora estoy confundido en cuanto a mi deber, y he perdido toda compostura a causa de una mezquina flaqueza. En esta condición, Te pido que me digas claramente qué es lo mejor para mí. Ahora soy Tu discípulo y un alma entregada a Ti.” Como respuesta, Krishna - en una estructura de prosa - contesta sus inquietudes. Estas son instrucciones que han ayudado a millones de personas a través de los años. Gracias a Srila Prabhupada hoy este libro está explicado de una manera profunda y sin alteraciones en su traducción, titulandose “Bhagavad Gita tal como es”. En estos 700 versos encontrarás las respuestas perfectas a las preguntas esenciales de la vida como: ¿Quién soy? ¿Quién es Dios? No dudes en obtenerlo, es un libro que te traerá consuelo, respuestas, ayuda y felicidad a lo largo de toda tu vida.
“La Bhagavad Gita, es hoy no solo mi Biblia o mi Corán, es más que eso, es mi madre. A mi madre terrena, la que me dio el ser, la perdí hace ya mucho tiempo, pero su puesto lo ha ocupado desde entonces por completo esta madre eterna. Ven por tu Bhagavad gita tal como es, estamos en José Miguel Carrera 330, cerca del metro los heroes.”
El Bhagavad Gita es el más preciado y famoso de los textos espirituales de la India. Compuesto por 700 versos, el Bhagavad Gita fue escrito en el tercer o cuarto siglo A.C., como parte del texto épico Mahabharata (la gran epopeya mitológica de la India). La historia comienza con la escena en un campo de batalla justo antes del comienzo de una guerra colosal donde Arjuna consulta a Krishna por orientación. Sabiendo que al participar en esta guerra los miembros de la familia y los amigos se pierden en ambos lados de la línea de batalla, Arjuna se enfrenta a una crisis personal y ética. Una de las principales razones por lo que el texto Bhagavad Gita es tan preciado es debido a su promoción y discusión del medio camino del yoga. Además del Bhagavad Gita, muchos de los textos sagrados y las enseñanzas del yoga abogan por una renuncia completa del mundo para llevar la vida de un asceta o ermitaño. En el Bhagavad Gita, Krishna nos dice que esto es una práctica difícil e innecesaria. Krishna recomienda el camino del Karma Yoga o servicio desinteresado como el camino más rápido y superior, a la realización de lo Divino. Krishna con paciencia y elocuencia enseña a Arjuna cómo aplicar estas filosofías básicas en su vida y a redimir su sufrimiento, alcanzando la liberación y la felicidad eterna.
