Tai chi y qigong como apoyo en el cáncer: beneficios, diferencias y aplicación práctica

En China es habitual ver a la gente practicando taichí o chikung por las mañanas en los parques; ambas prácticas nos ofrecen múltiples beneficios. Son dos terapias «cuerpo-mente» que se caracterizan por sus movimientos lentos y sus posturas fluidas. Hay quien las considera una forma de meditación en movimiento: el objetivo es centrar la mente en el presente mientras sincronizas la respiración con los movimientos lentos del cuerpo. El taichí comenzó hace unos 300 años como un arte marcial suave, y «chikung» (o qigong) significa «cultivar la energía vital a través de la práctica diligente».

Qué beneficios ofrecen estas prácticas

Distintos estudios han mostrado beneficios en personas con párkinson (mejor capacidad cardiorrespiratoria, menor presión arterial, más fuerza muscular y estabilidad postural y menos caídas), en osteoartritis de rodilla y en depresión. En cáncer, una revisión que evaluó a 499 pacientes asoció el taichí y el qigong con mejoras en la calidad de vida, la fatiga, la función del sistema inmunológico y la regulación del cortisol.

Yo, durante la quimio, estuve practicando qigong y me encantó la experiencia. Ahora, siempre que mis peques me lo permiten, lo practico, y no os podéis imaginar la paz y la serenidad que me aporta. Sí. Son ejercicios suaves, de bajo impacto y adaptables, seguros para la mayoría de las personas, incluso durante la quimioterapia. No. Ambas prácticas se aprenden poco a poco y se adaptan a tu nivel. Puedes empezar con sesiones cortas guiadas (presenciales o en vídeo) e ir aumentando a tu ritmo. Las dos son terapias cuerpo-mente con beneficios muy parecidos. El chikung suele ser algo más sencillo y accesible (movimientos más repetitivos y suaves), mientras que el taichí requiere algo más de coordinación.

Se cree que las terapias cuerpo-mente, como la consciencia plena y el yoga, ayudan a aliviar el dolor del cáncer, pero ¿cuál es la mejor? Cuando se trata de aliviar el dolor provocado por el cáncer de mama, investigaciones recientes sugieren que el tai chi ofrece los mejores resultados. Los resultados aparecen en la revista Translational Exercise Biomedicine. “Nuestro [estudio] sugiere que, aunque el yoga ayuda a aliviar el dolor en pacientes con cáncer de mama, sus efectos son menos notorios, en comparación con el qigong y el tai chi”, escribieron los investigadores. Hasta el 55 % de las personas sufre dolor intenso durante el tratamiento del cáncer, y alrededor del 40 % sigue experimentando dolor una vez finalizado el tratamiento. Muchas directrices de expertos recomiendan terapias cuerpo-mente, como el tai chi, el yoga, el qigong y la consciencia plena para aliviar el dolor, pero no se ha investigado mucho qué terapia es más eficaz.

Para responder a esta pregunta, los investigadores analizaron 36 estudios sobre los efectos de las terapias cuerpo-mente en adultos con dolor causado por el cáncer. Estas terapias incluían pilates, yoga, danza, tai chi, qigong y ejercicio. Entre todas las terapias evaluadas en personas con diagnóstico de cáncer, el qigong fue la más eficaz para aliviar el dolor. El qigong también fue mejor para aliviar el dolor durante el tratamiento, mientras que el tai chi fue más eficaz después del tratamiento. Cuando los investigadores se fijaron solo en las personas que sufrían dolor por cáncer de mama, descubrieron que el tai chi era la terapia que más ayudaba, seguido del ejercicio convencional y el pilates.

Tanto el tai chi como el qigong son prácticas tradicionales chinas que se centran en la respiración, el movimiento y la meditación para aliviar el estrés y aumentar la energía. Aunque son similares, hay diferencias. El tai chi es más complejo e implica una serie de movimientos que conforman lo que se denomina una forma. En muchos casos, el qigong es un único movimiento que se repite una y otra vez. En el tai chi, es muy importante que los pies, la columna vertebral y otras partes del cuerpo estén correctamente colocados, mientras que el qigong es menos rígido: puedes adaptar los movimientos a tus capacidades.

Los investigadores señalaron que las terapias cuerpo-mente tienen ventajas sobre el ejercicio convencional porque son suaves, seguras y bastante accesibles. Sabemos que las directrices actuales recomiendan un entrenamiento de resistencia y fuerza de moderado a vigoroso para tratar o mejorar los efectos a largo plazo, los efectos tardíos y también los efectos secundarios agudos del cáncer y su terapia. Sin embargo, muchos pacientes con cáncer no pueden mantener programas deportivos intensivos debido a la enfermedad, sus comorbilidades o debido a su terapia.

El tai chi es un tipo de movimiento "mente-cuerpo" que consta de varios componentes. Esto es una gran ventaja también para romper posibles barreras. El tai chi se caracteriza por movimientos lentos y fluidos en combinación con la respiración diafragmática, con el estiramiento musculoesquelético, con la relajación y también con la percepción cinestésica del cuerpo emparejada con elementos meditativos. El nivel de energía en equivalentes metabólicos es de 2,6 a 6,5, dependiendo de la intensidad. En la revisión sistemática, se analizaron 14 estudios; 13 fueron aleatorios, uno, no aleatorio; cinco tuvieron lugar durante la terapia y nueve, después del tratamiento del tumor. Seis estudios eran de Estados Unidos, seis de China y uno de Tailandia. El número de pacientes varió de nueve a 57. Los estadios de la enfermedad variaban de cero a cuatro. El uso del tai chi también varió, pero en la mayoría de los estudios fue de tres veces por semana durante 60 minutos o más.

Los mecanismos biológicos sobre los que se ha formulado la hipótesis de la mejora de la fatiga son la inflamación, la alteración de la respuesta inmunitaria y la disfunción mitocondrial. La respiración diafragmática contribuye a disminuir la frecuencia respiratoria y mantiene las vías respiratorias abiertas durante más tiempo. En resumen, hasta la fecha hay pocas pruebas de la aplicación del tai chi. Tampoco existen comparaciones directas con los programas de ejercicio convencionales, eso requeriría estudios de tres grupos: tai chi versus terapia de ejercicio convencional versus nada. Por lo tanto, necesitamos más ensayos aleatorios, preferiblemente de tres grupos, para generar pruebas. Para ello necesitamos entrenadores bien formados que guíen a los pacientes. En resumen, hasta ahora hay pocos resultados, pero son prometedores.

Aplicación práctica para pacientes con cáncer

El tai chi ofrece un enfoque suave y gradual para integrar movimiento, respiración y relajación. Se puede empezar con sesiones cortas y aumentar la duración e intensidad de forma progresiva, adaptándose al estado de salud y al tratamiento en curso. Las prácticas cuerpo-mente se consideran seguras para la mayoría de personas y, en el contexto oncológico, pueden contribuir al manejo de síntomas como la fatiga, el dolor y el estrés.

  1. Empieza con sesiones cortas guiadas, presenciales o en vídeo, y ajusta la duración según tu tolerancia y síntomas.
  2. Prioriza la respiración diafragmática y la relajación durante los movimientos lentos y fluidos.
  3. Adapta las posturas a tu nivel y evita esfuerzos que provoquen dolor agudo o malestar.
  4. Combina el taichí y el qigong con otras prácticas mente-cuerpo de acuerdo con las recomendaciones de tu equipo médico.
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