La Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, desciende a este mundo con dos misiones: liberar a los fieles, y aniquilar a los malvados. Pero como el Señor es absoluto, Sus dos diferentes clases de acciones, aunque aparentemente diferentes, en fin de cuentas son una misma y única cosa. Que el Señor aniquile a una persona como Śiśupāla es tan auspicioso como Sus acciones para la protección de los fieles. Todos los guerreros que lucharon en contra de Arjuna, pero que pudieron ver en el frente de batalla la cara de loto del Señor, alcanzaron la morada del Señor, de la misma manera en que lo hacen los devotos del Señor. Las palabras «placentero a los ojos del que ve» son muy significativas.
Cuando los guerreros del bando contrario del campo de batalla vieron a Śrī Kṛṣṇa en el frente, apreciaron Su belleza, y despertó su latente instinto de amor por Dios. Śiśupāla también vio al Señor, pero lo vio como su enemigo, y su amor no despertó. Por lo tanto, Śiśupāla se volvió uno con el Señor, fundiéndose en el resplandor impersonal de Su cuerpo, denominado el brahmajyoti. Otras personas, que se encontraban en la posición marginal, sin ser ni amigos ni enemigos, pero que tenían un ligero amor por Dios que surgió de apreciar la belleza de Su cara, fueron de inmediato promovidas a los planetas espirituales, los Vaikuṇṭhas.
La morada personal del Señor se denomina Goloka Vṛndāvana, y las moradas en las que residen Sus expansiones plenarias se denominan los Vaikuṇṭhas, donde el Señor está presente como Nārāyaṇa. El amor por Dios se encuentra latente en toda entidad viviente, y el proceso de servicio devocional del Señor tiene por objeto despertar ese latente y eterno amor por Dios. Pero hay grados de ese despertar trascendental. Aquellos cuyo amor por Dios está despierto hasta su máximo nivel van de vuelta al planeta Goloka Vṛndāvana del cielo espiritual, mientras que las personas que recién despiertan al amor por Dios por accidente o por contacto son trasladadas a los planetas Vaikuṇṭhas.
Ese amor por Dios se despierta mediante la relación con devotos puros del Señor. Aquí la palabra pārthāstra-pūtaḥ es significativa. Aquellos que vieron la hermosa cara del Señor en el campo de batalla de Kurukṣetra fueron primero purificados por Arjuna cuando efectuó su violento ataque con flechas. El Señor advino con la misión de disminuir la carga del mundo, y Arjuna estaba asistiendo al Señor, luchando por Él. Arjuna, a nivel personal, declinó pelear, y la totalidad de la instrucción del Bhagavad-gītā tenía como intención que participara en la lucha.
Siendo un devoto puro del Señor, Arjuna accedió a luchar antes que seguir su propia decisión, y, de este modo, Arjuna luchó para asistir al Señor en Su misión de disminuir la carga del mundo. Todas las actividades de un devoto puro se ejecutan en favor del Señor, ya que el devoto puro del Señor no tiene nada que hacer por interés personal. La matanza realizada por Arjuna era como si la realizara el propio Señor. Tan pronto como Arjuna disparaba una flecha a un enemigo, este quedaba purificado de todas las contaminaciones materiales, y se volvía merecedor de ser trasladado al cielo espiritual.
En aquellos guerreros que apreciaron los pies de loto del Señor y vieron Su cara en el frente despertó su amor latente por Dios, y, así pues, fueron trasladados de inmediato a Vaikuṇṭhaloka, y no al estado impersonal de brahmajyoti, como lo fue Śiśupāla. Śiśupāla murió sin apreciar al Señor, mientras que otros murieron apreciando al Señor. Por Su Divina Gracia A.C. “Si me marcho, no hay causa de lamentación. Siempre estaré con ustedes a través de mis libros y mis ordenes.

La idea central es que las moradas personales, llamadas Vaikuṇṭhas, albergan al Señor en su forma Narayana y que el amor por Dios despierta a través del servicio devocional y de la purificación que experimentan los devotos puros en la lucha y en la interacción con la divinidad en el mundo material.
En el flujo de la devoción, las almas que despiertan al amor divino pueden regresar al Goloka Vṛndāvana, la morada del Señor en su forma personal, mientras quienes recién empiezan el despertar, por su contacto, son enviados a Vaikuṇṭha para continuar su servicio. De este modo, la experiencia estética de ver la belleza del Señor en el campo de Kurukṣetra impulsa a muchos guerreros a transformarse interiormente y a alcanzar un estado de éxtasis espiritual.
Así, la historia de Vaikuṇṭha y Goloka no es solo una explicación cosmológica, sino un marco práctico para entender cómo el amor por Dios puede emerger de la admiración de Su belleza, de la purificación de las acciones y de la dedicación al servicio devocional. Las acciones del devoto puro se realizan en favor del Señor, y el devoto no actúa movido por intereses personales, sino por la misión divina que guía su vida.
- Śrī Kṛṣṇa desciende con dos misiones universales: liberar a los fieles y destruir a los malvados.
- El amor por Dios se despierta a través del reconocimiento de la belleza divina en Su rostro y en Su presencia en el mundo.
- Arjuna es purificado y se eleva al servicio del Señor, participando en la lucha para disminuir la carga del mundo.
- Existen distintas moradas espirituales: Vaikuṇṭhas y Goloka Vṛndāvana, con el Señor presente como Narayana.
Este texto enfatiza que el despertar del amor por Dios y la realización del servicio devocional son procesos que pueden ocurrir de manera natural a partir de la experiencia estética y la purificación moral, conduciendo a la morada eterna de la frente del Señor en Goloka Vṛndāvana o en las Vaikuṇṭhas, donde permanece el Señor en compañía de Sus expansiones plenarias.