Ambas son visiones diferentes de la realidad humana y divina. Primero refiero que dice el uno y el otro; el Vedanta advaita busca la presencia subyacente a la conciencia del yo individual con el fin de sumergirse en la fuente de donde brota esta conciencia, unificando aquella, la conciencia, con esta, la fuente (Brahman). El cristianismo católico, por el contrario, afirma que Dios se revela como otro ante el yo individual, y es reconocido como el Padre tanto del yo como de la realidad entera, a través, naturalmente, del reconocimiento de Jesús como camino hacia el Padre. Las semejanzas son en el fondo, no en la forma.
Trayectoria histórica y perfiles místicos relevantes
Le Saux es monje cristiano benedictino, desde 1931. Desde su anhelo de Dios que busca, con Benet, la "quietas", es decir, la quietud de contemplación, se le despierta el interés por la India, 1934, pero no irá hasta 1948 donde hará su estancia permanente hasta su muerte en 1973, donde él se considerará sanyasi (renunciante) cristiano. El advaita lo interpelará desde el fondo de su corazón hasta el punto de considerar que se convierte, sin embargo, sin dejar de ser nunca cristiano. HLS dirá que Jesús es su Sadgurú (divino maestro). Le Saux realiza en su vida la comunión profunda de Jesús con el Padre ( "yo y el Padre somos uno"), a partir de la absorción en el Yo único, la fuente de la conciencia del yo individual. Para HLS, esta fuente de la que toda la realidad brota, es el silencio del Padre, en el que todo retorna a través del Espíritu de Jesús.
Las raíces doctrinales y canonicales
Vedanta es una de las seis darshana (vía) del hinduismo que tiene como textos canónicos las Upanishads, la Bhagavad Gita y los Brahma-sutras. La doctrina advaita vedanta es instaurada por Gaudapada, maestro de Govinda Bhagavatpada, que a su vez fue maestro de Shankara que es quien la desarrolla a partir de las Upanishads. Las Upanishads tienen 4 mahâvakya, (declaraciones concisas) que son: a) Aham Brahma-ASMI: Yo soy Brahman; b) Tat tvam asi: tu eres eso; c) Ayam atma brahma: este ser (atman) es Brahma; d) Prajnanam brahma: la conciencia es Brahman. El advaita de Shankara es la vía del jnana marga (vía del conocimiento) que pretende la realización de la visión del Ser.
La verdad advaitina frente a la experiencia cristiana
Las verdades advaitines propiamente no existen, sólo existe la llamada a la realización del advaita, hay sumergirse en la experiencia de unificación con el Yo único, Absoluto, en el que no hay espacio para dos: 'Un sin segundo. Es la experiencia de no dualidad propia del advaita. El cristianismo afirma la irrupción de Dios en la historia humana, a partir de la consideración de la dualidad, Dios y hombre (y mundo). El camino de regreso a Dios, a través de Jesús, el Cristo, llevará a una unificación, también, con Dios. Por lo tanto, la integración entre el cristianismo y el advaita sólo es posible en el nivel de la mística, de la experiencia de unificación entre el yo individual y el Yo (de Dios) que es descubierto como Único. Desde la mirada contemplativa no es posible encontrar nada que no sea en Dios, de Dios, Dios mismo. puerta al diálogo universal. sabiduría compartida. lenguaje común. esta reflexión. el Sermón de la Montaña y el Bhagavad Gita. Dvaita, Vedanta...) son bloque homogéneos.

Ejemplo Adi Shankaracharya con la escuela Advaita Vedanta (no-dualista). Inglaterra: Charles Wilkins, T. S. Francisco I. «Sri Krishna: Yo soy el origen y el fin del Universo entero... No hay nada superior a Mí» para representar la Realidad Absoluta. es una religión politeísta. reside en la naturaleza de Dios como Amor y Conciencia pura. sinergian para ofrecer una guía espiritual completa al hombre moderno. todo un ensayo para comparar el cristianismo con el hinduismo. servir a un cristiano o a un musulmán, igual que ha iluminado mi vida. hinduismo y viceversa.
El Smartismo a menudo se clasifica como una de las principales denominaciones del hinduismo. Si bien esto no es incorrecto, el término Smartismo se entiende mejor como un término general que abarca varias sectas, similar a la forma en que la palabra "protestante" en el cristianismo se refiere más a un grupo de denominaciones que a una secta en particular. El hinduismo es una religión extremadamente variada y abarca una amplia gama de puntos de vista y perspectivas contradictorias. Las variaciones dentro del Smartismo son prácticamente idénticas a otros subgrupos hindúes, como el Vaisnavismo, el Shaktismo y el Shaivismo. El Smartismo se define mejor como panteísmo o panenteísmo. Sostiene que la realidad es, de hecho, parte de una conciencia única y unificada llamada Brahman. Todos los conceptos de yo, individualidad o existencia personal son, en el mejor de los casos, ilusiones útiles. Como parte de esta cosmovisión, el Smartismo usa la idea de deidades más como una herramienta espiritual que como una creencia literal en varios dioses. El impacto más significativo del Smartismo fue el desarrollo de un enfoque filosófico particular del hinduismo conocido como Advaita Vedanta. Este enfoque fue codificado en el siglo VIII por el filósofo Adi Shankara. Históricamente, Shankara confrontó las ideas budistas explicándolas dentro de un marco hindú. Según muchos estudiosos de la religión, este trabajo generó casi todo el terreno filosófico común compartido por los hindúes hoy en día.
El nombre Advaita Vedanta proviene de una frase antigua que significa literalmente "no dos". La afirmación central de este sistema es que solo hay una existencia "real", que es la realidad impersonal última de Brahman. Advaita implica que el "verdadero yo" es Brahman y que, para alcanzar la unidad con Brahman, una persona debe buscar el conocimiento de esta verdad. Esto involucra el concepto del Atman, que en el hinduismo es aproximadamente paralelo al concepto bíblico de alma. El Atman es el "yo real". El Advaita Vedanta está especialmente preocupado por la percepción errónea de la humanidad de que uno es un "yo" o un "yo individual" que es últimamente diferente o separado de otros "yoes". Esta falta de comprensión se considera una ilusión, o maya, y, según esta creencia, es la causa fundamental de los comportamientos inmorales y, por lo tanto, de todo el sufrimiento. Para acabar con el sufrimiento, una persona debe darse cuenta plenamente de que es parte de la realidad única, pura e inmutable de Brahman. Este enfoque en el conocimiento tiene sentido, ya que el Advaita Vedanta está fuertemente conectado con el budismo Mahayana. Los esfuerzos de Shankara estuvieron fuertemente influenciados por el budismo, incluso si su intención era refutar los desafíos budistas al hinduismo. Cabe destacar que el Advaita Vedanta y el budismo Mahayana no son idénticos. Por ejemplo, el budismo rechaza la idea de que la realidad última sea personal, mientras que el Advaita Vedanta cree que lo es en la forma de Brahman.

Como sistema de fe, el Smartismo y el Advaita Vedanta son técnicamente amorales. Dado que todas las cosas son parte de una única realidad unificada, técnicamente no existe un "otro". Esto significa que, en términos literales, no existen el bien, el mal, lo correcto o lo incorrecto. Solo hay falsas ilusiones de un yo independiente o verdaderas comprensiones de la unidad con la realidad última. Al mismo tiempo, el Smartismo y el Advaita Vedanta sostienen ideas hindúes clásicas como la reencarnación y el karma, que son refutadas por la cosmovisión bíblica.
Preguntas clave y correspondencias místicas
¿Qué es el Smartismo? ¿El simple hecho de estar vivo te hace sentir espléndido? ¿Acaso el hecho de estar vivo expande tu conciencia y a veces te lleva a la felicidad? Si no es así, ¿te gustaría sentirte así? Si tu respuesta es sí, no te limites solo a despertarte y oler café: todos necesitamos una forma más profunda de despertar los impulsos de nuestro espíritu interior. Ese despertar implica inhalar el perfume místico de todos los profetas y fundadores de las grandes religiones del mundo, como Krishna, Buda, Moisés, Cristo, Mahoma y Bahá’u’lláh. Su sabiduría sin parangón nos enseña a afrontar los retos y los cambios, y nos ayuda a centrarnos en el valor eterno de nuestras vidas.
✅ La HISTORIA de las RELIGIONES | El JUDAISMO, CRISTIANISMO, ISLAM y BUDISMO
RELACIONADO: Krishna y su lugar en la historia. Tendemos a pensar en esos mensajeros divinos como entidades separadas y diversas que fundaron diferentes religiones en distintas épocas. Pero, ¿y si no están separados en absoluto? Las enseñanzas traídas a la humanidad por Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la fe bahá’í, nos animan a ver a todos esos mensajeros sagrados como uno solo:…verías a todos los Profetas y Mensajeros de Dios como una sola alma y un solo cuerpo, como una sola luz y un solo espíritu, de tal modo que el primero de ellos sería el último y el último, el primero; porque todos se han dispuesto a proclamar Su Causa y han establecido las leyes de la sabiduría divina.
Diálogo entre prácticas espirituales y rituales
Las antiguas enseñanzas hindúes y su continua verdad. En esta nueva era, ahora podemos obtener conocimientos e inspiración como nunca antes. Pero aunque aparecieron hace muchos milenios, podemos apreciar, en particular, la inspiración de las enseñanzas hindúes del Advaita Vedanta. Las enseñanzas hindúes, al igual que los principios e inspiraciones de todas las grandes religiones, nos ayudan a transformarnos en nuestro mejor y más verdadero yo. Por ejemplo: Los mantras, o las prácticas meditativas hindúes similares, pueden preparar el camino hacia una visión transformadora. Los primeros mantras se compusieron en sánscrito védico en la India y tienen al menos 3.500 años de antigüedad. La palabra ॐ (aum, om) sirve de mantra. Muchos hindúes creen que aum fue el primer sonido de la Tierra y que su canto crea una reverberación que ayuda a calmar el cuerpo y la mente.

En formas más sofisticadas, los mantras son frases melódicas con interpretaciones espirituales como el anhelo humano de verdad, realidad, luz, inmortalidad, paz, amor, conocimiento y acción. Algunos mantras sin significado literal son musicalmente edificantes y espiritualmente conmovedores. La forma del Advaita Vedanta puede ser de dos etapas: «conciencia y dicha». Personalmente, cuando medito prefiero el satchitananda de tres etapas - «sat-chit-ananda» - que significa «ser-conciencia-dicha». Los tres elementos se consideran inseparables a la hora de comprender la naturaleza de la realidad última o «Brahman» - que significa el Principio Universal más elevado, la Realidad Última del universo, la causa material, eficiente, formal y final de todo lo que existe.
La resurrección y la comprensión cristiana no son análogas en todas sus dimensiones, pero en ambos marcos hay una apertura a la unidad de la realidad. En última instancia, la tríada ser-conciencia-dicha existe tanto en las enseñanzas bahá’ís como en las del Advaita hindú. Beber del cáliz místico es un requisito para alcanzar la libertad, dijo el sabio hindú del siglo VIII Adi Shankara, el gran presentador del Vedanta Advaita. Mientras vagaba por el Himalaya, buscando encontrar a su gurú, un joven Adi Shankara se encontró con un sabio que le preguntó: «¿Quién eres tú?». Puedes leerlos y escucharlos cantados por Deva Premal. Aquí en YouTube. En cualquier época, beber del cáliz místico es trascender el mundo burdo, dual, contingente y siempre cambiante, y entrar así en el Reino no-dual. Lo místico es la puerta de entrada a ese Reino dichoso, y no hay nada tan práctico como lo místico. ¿Por qué? Porque es la clave para desarrollar el autoconocimiento, el don que trae la realización de nuestro verdadero ser, y de la realidad.
La verdadera libertad, por supuesto, es de lo que Bahá’u’lláh llamó «el mundo contingente», que incluye el mundo material y nuestras naturalezas inferiores. Estos dos son las fuentes de nuestros apegos y adicciones, y los barrotes de nuestra prisión autocreada. Oración advaita, y oración de comunión. 1. No se trata de contra-poner, sino de ex-poner, y para ello, en una perspectiva cristiana, es bueno empezar desde la Biblia. Se tome la solución que se tome, es bueno no banalizar las cuestiones, ni responder con generalizaciones. Conforme a la visión del AT (y de un modo especial a los salmos), Dios aparece en la conciencia hebrea como un “Poder personal” de vida (Yahvé: El que es y hace ser). Por su parte, el ser humano es un viviente que se va descubriendo y realizando de un modo “personal”, no para perderse en lo divino, sino para realizarse como humano. Más que “alma inmortal” es un ser vivo, que se va expresando en relación con Dios (y con otros seres personales), un viviente abierto a la “posibilidad de una vida que supera los límites de esta vida material”, en el recuerdo y despliegue de Dios.
2. Jesús, hombre ante Dios. No es Dios, sino “hombre ante Dios”, no en fusión, sino en comunión dramática. La tradición posterior dirá que es “dios”, pero en un sentido ampliado: No por identidad de esencia (como si al final sólo quedara Dios, a pesar de la rotunda afirmación advaita de 1 Cor 15, 28: y Dios será todo en todos), sino por comunicación personal. En esa línea ha de entenderse el mismo evangelio de Juan, donde al decir “yo y el Padre somos uno”, Jesús no está hablando de una identificación de esencia, pero esa terminología debe ser interpretada… El Jesús histórico es “hombre en comunión con Dios”, en ese sentido debemos llamarle “persona”, persona en comunión con otros seres personales. Le ha interesado mucho la relación con Dios, pero no en forma de inmersión, sino de relación con otros seres humanos, en forma mesiánica. El Jesús histórico no era advaita.
3. Amor a Dios y al prójimo. Este es el “mandamiento”, es decir, la norma clave de la vida: Amar a Dios y al prójimo (Mc 12,28-35 par). La grandeza del hombre consiste en no ser Dios, sino en ser humano. Por eso, el amor de Dios (entendida en forma cerrada, como un shema exclusivista Dt 5, 4-6, no puede tomarse como definitivo. Conforme a la lectura vital que Jesús hace del AT, quien ama sólo a Dios no ama a Dios. Estoy convencido de que la mayoría de las visiones “advaitas” de la religión incluyen el amor al prójimo en un tipo de “amor divino”, pero no es lo mismo que lo incluyan a modo de “consecuencia implícita” o que lo formulen expresamente, hablando del amor al prójimo como tal, es decir, como “prójimo”, como persona (no como gota de aguar de mar que se disuelve en el mar de lo divino). Para Jesús, el amor al prójimo (la relación personal con otros seres humanos) es tan importante como la relación con Dios.

4. La resurrección no es mera inmersión del hombre Jesús en lo divino. Al contrario, formando parte del “despliegue su divino”, la resurrección es una nueva forma de presencia de Jesús en la vida de los hombres. La resurrección es la forma mesiánica de existencia de Jesús en la vida de otros seres humanos. Jesús no se diluye en Dios, sino que permanece y actúa como “hombre viviente” en la vida de los hombres; no como un hombre encima de otros, sino como principio y signo de una humanidad solidaria. La resurrección implica comunicación persona de Jesús por encima y a través de la muerte; una comunicación histórica, por la que la relación de los hombres entre sí viene a presentarse como revelación y presencia de Dios.
5. Cristiano es quien ora a Jesús y vive en Cristo. Una parte de la Iglesia ha tendido desde antiguo a identificar sin más a Jesús con Dios, orando a Jesús como Dios, no como hombre mesiánico. K. Rahner decía que este iglesia en general es “monofisita”, no cristiana. Este es el punto de partida y aportación de Santa Teresa, en contra de algunos teólogos advaitas que le decían que se engolfara por oración en Dios. Se puede distinguir la forma en que Teresa entendía esa humanidad de Cristo, pero no el impulso y sentido profundamente humano de esa oración, que no se puede entender como transcendente. Cristiano es el que ora simplemente a Dios, sino el que vive “en Cristo” en comunicación personal con otros seres humanos, superando así la muerte.
6. Camino de oración: los grados de unión con Dios corresponden a los grados de unión con el prójimo. En general, una tradición enfatiza las etapas de unión con Dios siguiendo un esquema ascensional de las Moradas descritas por Santa Teresa. Estas moradas definen el camino de maduración del ser humano en plano individual y social, viviendo uno de y con los otros, muriendo y resucitando en ellos, en un camino mesiánico esencial para el judaísmo y el cristianismo.
7. Dado lo dicho, el elemento advaita es enormemente importante: puede representar un entorno para la oración cristiana, pero su visión puede arrastrar hacia la fusión de todo en la unidad divina. Sin embargo, la experiencia advaita es un tesoro histórico y cultural de la humanidad. Desde una perspectiva cristiana, la religión advaita puede verse como un pórtico antiguo para el cristianismo, aunque su interpretación no es definitiva. La religión advaita y la religión cristiana son en principio distintas; no se puede afirmar que una sea buena y la otra mala, y hay diversidad que debe ser aceptada para dialogar y complementarse. Cada tradición tiene su lógica y es normal que la mantenga. Las religiones tienen un fondo universal, pero sus formas históricas y cambiantes pueden y deben profundizarse sin simplificaciones.
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