La noticia gira en torno a la muerte de Alex Marangon, un joven barista veneciano de 26 años, tras un ritual esciamánico en la Abadía Santa Bona de Vidor (Treviso). La investigación apunta a que la velada involucró ritos con sustancias alucinógenas, entre ellas la ayahuasca, y a dos curanderos sudamericanos que podrían haber huido poco después de lo sucedido. La policía investiga por homicidio y, mientras tanto, los abogados de la familia piden respeto y silencio por el secreto de las fases delicadas de la indagación.
Jhonni Daniel Benavides, conocido como un curandero colombiano y figura destacada en redes, estuvo presente en el evento junto al músico Andrea Zuin, organizador del ZuMusic Project. Zuin y Benavides se conocieron hace una década en Colombia y, según los informes, buscaban calmar a Alex cuando ya se encontraba fuera de la abadía. El propio Alex había participado en otros dos retiros esciamánicos, pero esa noche expresó miedo y preocupación ante lo que ocurría, como señalan amigos a la policía.
La autopsia mostró múltiples costillas rotas, especialmente en el lado izquierdo, compatibles con golpes fuertes. Aún quedan pendientes los resultados de toxicología para entender qué sustancias consumió exactamente y en qué cantidad. Los agentes señalan que podría haber habido más personas involucradas o testigos, y la investigación continúa tratando de reconstruir las horas entre la desaparición y la llamada a las autoridades.
El caso ha puesto en evidencia un debate más amplio sobre la práctica de ritos esciamánicos, el uso de plantas maestras como la ayahuasca y la presencia de terapias alternativas en un contexto occidental que, por un lado, se aleja de la fe organizada y, por otro, normaliza rituales que pueden resultar peligrosos cuando se realizan sin un marco adecuado.
En la literatura y el análisis de estos fenómenos, el antropólogo Stefano De Matteis sugiere que la fascinación por lo esciamánico en Occidente se debe a una búsqueda de “salvación” individual frente a una realidad cada vez más despersonalizante y tecnológica. En su libro Los esciamanes no nos salvarán, propone distinguir entre la sabiduría nativa y la mercantilización de prácticas rituales que llegan a convertirse en turismo espiritual, a menudo sin respetar sus contextos culturales y comunitarios.
De Matteis también contextualiza la atracción occidental por prácticas ancestrales como un contraste entre dos imágenes: Davi Kopenawa, líder Yanomami defensor de la selva, y Jake Angeli, el supuesto “sciamano” de QAnon que participó en un asalto a Capitolio. Esta dicotomía simboliza la confusión creciente sobre qué es auténtico y qué es consumo superficial de lo espiritual.
El caso está ligado a una serie de afirmaciones y versiones encontradas en la prensa: la clave está en entender qué ocurrió realmente durante la noche del ritual, qué sustancias fueron utilizadas y por qué Alex parecía temeroso. La familia Marangon enfatiza la necesidad de un proceso legal cuidadoso y respetuoso con el secreto de las investigaciones, al tiempo que se reclama la verdad pública sin buscan culpables prematuros.
La cobertura mediática, además, refleja un marco social en el que se cuestiona la presencia de prácticas esciamánicas en espacios no rituales y la posible tolerancia social hacia prácticas New Age, decocciones y “baños de luz” que prometen curación. Aunque algunas personas reportan beneficios para su bienestar, las mismas prácticas pueden conllevar riesgos, especialmente cuando se realizan fuera de un contexto adecuado o sin supervisión profesional.
En el ámbito cultural, la discusión sobre el papel de los curanderos y sanadores en la sociedad contemporánea se entrelaza con preguntas sobre ética, legalidad y seguridad. Las gestiones de los abogados de la familia de Alex y la respuesta de las autoridades buscan equilibrio entre el respeto por la investigación y la necesidad de transparencia para la opinión pública.

A modo de contexto, la escena de ritos con plantas maestras y rituales de curación forma parte de una tendencia global de espiritualidad y búsqueda de significado fuera de marcos institucionales. Este fenómeno, descrito por De Matteis, no niega la posibilidad de que algunas personas reporten beneficios, pero advierte sobre la mercantilización y la posible reducción de un mundo complejo a experiencias de consumo rápido.
El perfil de Alex Marangon y su entorno
Alex Marangon trabajaba en un bar junto al lago y, a pesar de estar en la flor de la juventud, ya había mostrado interés en prácticas de sanación y experiencias espirituales. Un amigo cercano relató a la policía que Alex tenía miedo y que la noche del ritual no parecía una simple aventura, sino una experiencia que le preocupaba mucho.
La investigación señala a dos curanderos sudamericanos como figuras clave en el evento: Johnny Benavides y otro acompañante fue identificado solo por su nombre en algunas notas periodísticas. Sus movimientos tras la muerte de Alex siguen sin claridad, alimentando especulaciones sobre si su huida fue deliberada para evitar interrogatorios o simplemente una reacción de miedo ante la posible implicación legal.
En la memoria de la familia, el deseo es honrar a Alex y asegurar que su dolor se lleve con respeto. Los abogados de la familia reiteran la necesidad de guardar silencio respecto al secreto de la instrucción para permitir un proceso legal limpio y justo.
Ritos, sustancias y la controversia legal
El misterio de la noche de Vidor incluye menciones a decocciones con base en plantas amazónicas y a la ayahuasca, cuya posesión y uso están regulados y, en Italia, sometidos a consideraciones legales y de seguridad. Las primeras conclusiones autópticas señalan una muerte violenta, y los informes señalan posibles golpes que podrían haber contribuido al desenlace trágico.
La cuestión de la legitimidad y seguridad de estas prácticas ha ganado atención pública, alimentando debates sobre la necesidad de marcos normativos claros y un mayor control sobre eventos que combinan sanación, espiritualidad y sustancias psicoactivas.
La espiritualidad a debate: ¿despertar o confusión? | Mesa redonda
Contexto cultural y científico
El fenómeno esciamánico contemporáneo en Occidente se presenta como una amalgama de tradiciones culturales, turismo espiritual y una búsqueda de bienestar que a menudo recurre a sustancias psicoactivas prohibidas. La discusión académica subraya la importancia de entender las prácticas dentro de su marco histórico y cultural, y advierte sobre la reducción de estas tradiciones a meras experiencias sensoriales o de consumo.
El análisis de De Matteis propone distinguir entre la sabiduría nativa y una mercantilización que desvaloriza el contexto y la ética de las comunidades originarias. Este enfoque invita a una reflexión sobre cómo la sociedad puede incorporar un respeto real por la diversidad espiritual sin sacrificar la seguridad ni la dignidad de las personas involucradas.
Perspectivas futuras y festivalfilosofía
El antropólogo Stefano De Matteis participará en la 24ª edición de festivalfilosofia, explorando el tema de los “Sciamani occidentali” y el pensamiento nativo frente a nuevas espiritualidades. El evento, con un programa amplio que abarca conferencias y muestras, subraya la necesidad de un diálogo público informado sobre la espiritualidad contemporánea y sus límites éticos y culturales.
La discusión sobre los “sciamani” en Occidente continúa, destacando la relevancia de acercarse a estas prácticas con una mirada crítica, respetuosa y basada en evidencia, para evitar la perpetuación de mitos y riesgos para la seguridad de las personas involucradas.