La relación entre las mareas y los ciclos lunares se refleja en los seres humanos, compuestos en gran parte por agua, y nuestra energía se ve influida por la fase lunar. En la tradición de Ashtanga Vinyasa Yoga, los días de luna nueva y luna llena no se practican porque las energías son muy fuertes durante estos momentos del ciclo lunar. Por esta razón, los días de luna llena y nueva no realizaremos práctica de asanas y no habrá clases en ningún horario, para disfrutar de este descanso en la práctica física.
En Ashtanga Yoga Bilbao no damos clases en los días de luna llena y luna nueva. La explicación es la siguiente: los seres humanos están hechos mayoritariamente de agua y, al igual que la luna afecta las mareas, también nos afecta a nosotros. Energéticamente, el ciclo de la luna es comparable al ciclo de la respiración: la luna llena corresponde al final de la inhalación, cuando la energía hacia arriba -prana- está en la cima, mientras que la luna nueva equivale al final de la exhalación, cuando la energía hacia abajo -apana- es más fuerte. Esta dinámica puede traducirse en sensaciones de mayor energía emocional y mental en luna llena y de mayor calma o reserva en luna nueva.
Qué ocurre en el cuerpo y la mente durante la luna nueva
La luna nueva marca el inicio de un nuevo ciclo lunar y representa uno de los momentos más introspectivos del mes. La ausencia de luz lunar invita a ralentizar, a escuchar y a reconectar con la naturaleza. Desde la mirada de la Ayurveda y la Medicina Tradicional China predominan las cualidades de agua y tierra; el sistema nervioso puede beneficiarse de prácticas restaurativas, respiración consciente y espacios de silencio. La luna nueva es, paradójicamente, terreno fértil donde se gestan las intenciones que más tarde toman forma.
La energía de la luna nueva suele ser más contractiva: podemos sentirnos con menos energía y capacidad para una práctica física intensa y dinámica. Sin embargo, esta fase no es improductiva: es ideal para practicar yoga suave y restaurativo, escuchar al cuerpo y sembrar intenciones para el ciclo que comienza. Observar nuestros ritmos y adaptar la práctica a cada día ayuda a respetar el curso natural del cuerpo y de la mente.
Cómo adaptar la práctica de yoga a la luna nueva
La luna nueva favorece prácticas lentas, restaurativas y contemplativas, acompañadas de luces cálidas, velas y música suave. Entre los estilos, el yin yoga y el yoga restaurativo son particularmente recomendados. Se recomienda permanecer entre 3 y 5 minutos en cada asana, utilizando soportes como cojines, bolsters o la pared para favorecer la entrega total del cuerpo. Las flexiones hacia delante, las aperturas suaves de caderas y las posturas de suelo ayudan a profundizar en la sensación de dejarse sostener.
En signos de fuego (Aries, Leo y Sagitario) puede haber una chispa interna que genera inquietud; la práctica debe ayudar a desacelerar sin reprimir la energía vital, con apoyos y torsiones ligeras para liberar energía acumulada sin activar en exceso el organismo. En signos de tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) la luna nueva invita al reposo y a buscar refugio en la simplicidad: referencias a posturas que fomenten el enraizamiento y la estabilidad son útiles. En signos de aire (Géminis, Libra y Acuario) la mente tiende a estar activa; se priorizan posturas de suelo que abran el pecho y respiraciones que calmen el sistema nervioso, manteniendo una creatividad controlada. En signos de agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) la práctica debe favorecer fluidez y sensación de intimidad, con meditaciones y respiraciones que permitan una escucha profunda.
La respiración juega un papel central. En luna nueva, la respiración lenta, consciente y suave facilita la reconexión con la interioridad y la calma. Se pueden incorporar pranayamas suaves y meditaciones adaptadas a la energía del signo en el que se encuentre la luna nueva, para acompañar el proceso de descanso y regeneración.
Ritual y reflexión para la luna nueva
Ritual de luna nueva: vive la vida que deseas. Se propone un pequeño ritual con una vela blanca, un cuaderno, una piedra lunar y una semilla (real o simbólica). Se recomienda vaciar el espacio de distracciones, encender la vela y realizar respiraciones profundas. Se escribe una única intención, se activa sosteniendo la semilla entre las manos y se visualiza su florecimiento en las próximas semanas. Al cierre lunar, se agradece y se planta la semilla en una maceta, regándola para recordar que la luna nueva no exige resultados rápidos sino crecimiento pausado. Este enfoque ayuda a cultivar una intención consciente y a mantener una relación respetuosa con los ritmos naturales del cuerpo y la astrología personal.
Sea cual sea nuestra sensibilidad a la luna, reconectarnos con los ritmos de la naturaleza es una necesidad para todos los seres humanos. Seguir el calendario lunar nos permite vivir de forma más conectada con lo que nos rodea, observarnos en cada momento del mes y adaptar nuestra energía a cada día. Practicar de forma consciente ayuda a entender cuándo es momento de expandirse y cuándo es momento de recogerse, manteniendo la integridad y la salud física y emocional.
Notas prácticas y observaciones
Los días de luna llena y luna nueva están marcados como descansos en la agenda de Ashtanga Yoga Bilbao, para honrar festividades y ritmos lunares. Pattabhi Jois sugirió que las lesiones pueden tardar más en recuperarse durante estos días, por lo que se recomienda evitar esfuerzos intensos y, cuando sea posible, priorizar prácticas suaves y restaurativas. En ciudades y entornos con menos visibilidad del cielo, estas pautas invitan a reconectarse con la naturaleza y a adaptar la práctica a la energía disponible, tomando como guía el propio cuerpo y la intuición.
- La luna llena suele acompañarse de energía expansiva y emociones intensas, con mayor posibilidad de desalineación si no se mantiene el anclaje en la tierra.
- La luna nueva se asocia a energía contractiva, descanso y renovación interior, favoreciendo prácticas que fortalecen la respiración, la escucha y la presencia.
- Seguir el calendario lunar ayuda a respetar los ritmos circadianos y a sintonizar con la profundidad de nuestro ser.
