La acción como fundamento del budismo de Nichiren: Bodisatvas de la Tierra y la práctica para transformar la vida

El presidente Ikeda explica que los Bodisatvas de la Tierra son personas de acción, y que la fuerza motriz del kosen-rufu existe en practicar y propagar activamente la Ley Mística en el mundo real. La vida no es teoría; es acción. El corazón del budismo, que enseña la esencia de la existencia humana, también se encuentra en la acción. Nichiren Daishonin escribe: «El propósito con el cual nació en este mundo el buda Shakyamuni, señor de las enseñanzas, yace en su comportamiento como ser humano».

Este pasaje nos indica que el propósito del budismo es enseñar el comportamiento y la conducta recta para el ser humano. La acción correcta conduce a una vida correcta y engloba la enseñanza budista correcta. El Daishonin añade: «[E]l budismo no existe sin práctica y estudio»; es decir, el budismo no se encuentra fuera de nuestro esfuerzo por practicar las enseñanzas en nuestra vida personal y transmitir a otros. El Daishonin enfatiza que la verdad del budismo no pasa por la elocuencia de nuestras palabras.

En otro escrito, el Daishonin cita: «[B]asar la mente en la novena conciencia y sostener la práctica con las seis conciencias», lo que significa basar nuestro corazón en el estado de vida más puro y esencial, pero a la vez practicar el budismo en la vida real, siempre dispuestos a forjarnos y superarnos. De esta manera, se subraya la importancia de llevar la práctica budista en un contexto social real.

El Sutra del loto describe la aparición de los Bodisatvas de la Tierra, los cuales emergen desde lo profundo de la tierra con una misión innata y un deseo activo de ocupar su lugar entre el pueblo. Esto ocurre en el plano más profundo de la vida y no depende de apariencias externas ni de formalidades terrenales. Los que propagan la Ley Mística en el mundo real son los Bodisatvas de la Tierra; es decir, nosotros, los miembros de la Soka Gakkai. Los cuatro líderes de los Bodisatvas de la Tierra se llaman Prácticas Superiores, Prácticas Ilimitadas, Prácticas Puras y Prácticas Consolidadas, y la palabra «prácticas» forma parte del nombre de todos ellos, indicando que son individuos de acción, no teóricos. Actuar sin reservas demuestra que somos Bodisatvas de la Tierra.

Sin acción, no se construye nada; no se logra ningún éxito o felicidad. Esto aplica a cada aspecto de la vida y de la sociedad. La crítica sin acción es mera queja; la queja destruye nuestra fe y nos desvía del camino hacia la dicha. La vida es movimiento; el universo y la Tierra se mueven en cada instante; las plantas, los animales y los seres poseen un dinamismo perpetuo. La vida es actividad y ocupación. Una buena vida resulta de buenas acciones, y una vida espléndida se logra manteniendo acciones correctas de forma incesante, día tras día.

[Narrador]: Los miembros de la SGI entonan Nam-myoho-renge-kyo y recitan partes del Sutra del loto para extraer desde su interior el estado de vida más elevado llamado Budeidad. La Budeidad se caracteriza por una gran sabiduría, valentía, amor compasivo y fortaleza. Los miembros de la SGI oran todas las mañanas y tardes ante el Gohonzon entronizado en el altar de sus hogares.

[Speaker 1]: Al comienzo, si no tiene un altar todavía, siéntese derecho, ante una pared vacía o ante algo que no lo distraiga. Puede sentarse en el suelo o en una silla, en la posición que le resulte más cómoda.

[Speaker 2]: Junte sus manos al frente, así.

[Speaker 1]: Comience a entonar Nam-myoho-renge-kyo en un solo tono de voz. Mantenga los ojos abiertos. No hace falta visualizar imágenes o dejar la mente en blanco. Sea usted mismo y piense en sus deseos y oraciones. Luego, concéntrese en el sonido de Nam-myoho-renge-kyo.

[Speaker 2]: Al principio, orar solo unos cuantos minutos por día está muy bien. Desde luego, toma tiempo acostumbrarse a la pronunciación, de modo que puede comenzar lentamente: Nam-myoho-renge-kyo, Nam-myoho-renge-kyo, Nam-myoho-renge-kyo...

[Narrador]: La frase «Nam-myoho-renge-kyo» significa ‘consagro mi vida a la ley maravillosa de causa y efecto’ que conduce a la Budeidad. «Nam» significa ‘dedicación’, «myoho» ‘ley mística o maravillosa’, que es expresión del Dharma; «Myo» implica la esencia invisible de toda vida y el potencial de revivir y abrir; «Ho» son las manifestaciones de la vida; «Renge» significa ‘flor de loto’, símbolo de la simultaneidad de causa y efecto; «Kyo» significa ‘voz’ o ‘enseñanza del Buda’.

[Speaker 1]: Entonar Nam-myoho-renge-kyo es un ejercicio espiritual que renueva y revitaliza. Al orar con regularidad, se obtiene más energía y fortaleza para no ser vencido por los problemas.

La práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo fue establecida por Nichiren para que todas las personas percibieran su naturaleza de Buda inherente. Además de entonar Nam-myoho-renge-kyo, los miembros de la SGI recitan partes de los capítulos 2.º y 16.º del Sutra del loto: «Medios hábiles» y «Duración de la vida». Entonar Nam-myoho-renge-kyo y recitar esos pasajes se denomina «gongyo».

Nichiren Daishonin destacó que dichos capítulos explican cabalmente la esencia del Sutra del loto y expresan el mensaje fundamental del Buda Shakyamuni: que todas las personas poseen el estado de vida iluminado de la Budeidad. Esa es la práctica básica: entonar Nam-myoho-renge-kyo y realizar el gongyo.

Sin embargo, mantener una práctica constante por cuenta propia no es fácil. El budismo de Nichiren afirma que uno puede lograr la Budeidad en su existencia presente. Pero ¿qué significa lograr la Budeidad o iluminación? Shakyamuni, fundador histórico del budismo, fue conocido como el Buda por su capacidad de comprender el sufrimiento humano y permitirles obtener una visión más amplia de sí mismos. Su ejemplo inspiró a muchos, pero con el tiempo la Budeidad se convirtió en algo a veces abstracto o inalcanzable para las personas comunes.

En el budismo de Nichiren, la Budeidad no es una meta estática que se alcanza en el futuro: las cualidades de la Budeidad son inherentes a todas las personas. Lo que permite manifestarla con mayor consistencia es la práctica del bodhisattva, es decir, la práctica para uno mismo y para los demás. En los sutras Mahayana, los bodhisattvas se han consagrado a la práctica budista y, a través de su esfuerzo, ayudan a quienes padecen problemas.

El modelo del bodhisattva sirve como puente práctico entre el ideal abstracto de la Budeidad y la vida cotidiana. La vida del Buda fue la de alguien comprometido con el desarrollo personal y con la gente, nacida de la convicción en la dignidad de cada vida. A través de la interacción con los demás y de la buena influencia de mentores, podemos hacer surgir la condición de vida de Buda y acercarnos a la jubilosa órbita de la Budeidad.

Como señala Daisaku Ikeda: “Nuestra práctica budista existe no solo para extraer el estado de Buda en nuestra vida personal, sino para ayudar a otros a hacer lo mismo. Llevar a cabo estos actos fortalece nuestra propia Budeidad. Nuestro sendero es un movimiento para expandir el corazón y el mundo interior del ser, el humanismo que palpita en uno y en los demás.” Así, nuestras actividades buscan expandir la cualidad de nuestro corazón y generar progreso en la vida de los semejantes; cuando entendemos este punto, podemos actuar con sentido de agradecimiento. Enseñamos a otros sobre el Budismo del Daishonin porque creemos en el potencial de ser Budas; por ello, difundir las enseñanzas y alentar a otros son actos de profundo respeto a la vida.

La recitación de Nam-myoho-renge-kyo fue establecida por Nichiren (1222-1282), quien se propuso restaurar el budismo a su espíritu original e identificó el Sutra del loto como la enseñanza esencial del Buda Shakyamuni. Un elemento fundamental es el Gohonzon, un rollo inscrito por Nichiren que facilita percibir y activar desde el interior de la vida el estado de Budeidad. La práctica diaria del gongyo conduce a mejorar, fortalecer y transformar la vida. La transmisión de las enseñanzas budistas a otros promueve la solidaridad y la felicidad de todos.

La fe es la base que sustenta la práctica y el estudio. La práctica motiva el estudio, y este inspira la práctica. Se profundiza la fe a través de la práctica y las experiencias fortalecen la convicción. Este proceso describe el desafío de orientar el corazón hacia la budeidad, desplegando incesantemente el potencial del bien y dedicando la vida a ayudar al prójimo a iniciar este proceso. Los miembros estudian Gosho, recopilaciones de escritos de Nichiren, que fortalecen la comprensión de los principios budistas. Uno de los principios fundamentales es la “revolución humana”: la transformación interior de una persona que genera cambios positivos en su vida y en la sociedad.

El cambio global nace del giro interior en la vida individual: del miedo a la confianza, de la destrucción a la creatividad, del odio a la bondad. Como indica Nichiren, “El propósito con el cual nació en este mundo el Buda Shakyamuni… yace en su comportamiento como ser humano”. Las reuniones de diálogo de la Soka Gakkai, que se celebran principalmente en los hogares de los practicantes una vez al mes, son espacios para estudiar y aplicar estos principios en la vida diaria. Estas reuniones fortalecen la convivencia, permiten compartir experiencias de fe y evidenciar avances mediante la práctica budista.

El diálogo comunitario de la Soka Gakkai también ha sido fuente de testimonios de transformación personal y colectiva. The World Tribune publica mensualmente el aliento de Ikeda Sensei para las divisiones femeninas de SGI-USA y sus grupos de Daimoku, destacando que la práctica budista busca transformar el karma y alcanzar la felicidad. Este énfasis en la evidencia de beneficio personal se refleja en relatos de superación de enfermedades y empleo, entre otros logros, compartidos en cada reunión de discusión.

gráfico bodisatvas de la tierra y acción social

Cómo cantar Nam-myoho-renge-kyo | Inglés

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