¿Te gustaría conocer una técnica capaz de inducir la relajación física y mental? En este artículo exploramos el entrenamiento autógeno, desarrollado en la década de 1930 a partir de los estudios clínicos del psiquiatra alemán J. H. Schultz.
Qué es el entrenamiento autógeno
El término “entrenamiento autógeno” significa "entrenamiento autogenerador", precisamente porque quienes lo practican son activos en la autoinducción de modificaciones psíquicas y somáticas dirigidas a su propio bienestar psicofísico. Se trata de una práctica que puede realizarse en solitario o en grupo, y se lleva a cabo siguiendo las instrucciones de la voz guía que ayuda a realizar los ejercicios característicos de relajación inferior y superior.
El entrenamiento autógeno influye en el sistema nervioso autónomo, encargado de regular funciones involuntarias como la respiración, la frecuencia cardíaca y la digestión. Al repetir frases y concentrarse en las sensaciones corporales, esta técnica ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático, que favorece la relajación y la recuperación del cuerpo.
Desde la perspectiva psicológica, el entrenamiento autógeno utiliza la autosugestión para facilitar modificaciones en el nivel de activación y focalización atencional. Esta práctica puede ayudar a que la persona aprenda de manera consciente a modular sus respuestas fisiológicas y emocionales, promoviendo así una mayor sensación de control y bienestar.
Beneficios del entrenamiento autógeno
La práctica del entrenamiento autógeno, ya sea guiada o realizada de forma independiente, puede proporcionar numerosos beneficios para la salud porque influye en diversas funciones del sistema nervioso autónomo, como por ejemplo: respiración; circulación; metabolismo. La técnica de relajación del entrenamiento autógeno también es útil en psicología y puede ayudar a lo siguiente:
- Inducir a la calma, ayudando a la gestión del estrés y a gestionar los nervios.
- Autorregular las funciones corporales involuntarias, como la taquicardia, los temblores y la sudoración, asociados a estados de ansiedad.
- Mejorar la calidad del sueño y combatir el insomnio, útil para gestionar la ira.
- Ayudar a reducir los síntomas para poder salir de una depresión y calmar la ansiedad nerviosa.
El entrenamiento autógeno ha demostrado efectos positivos de magnitud media en depresión leve a moderada y se utiliza en el manejo del dolor, trastornos de ansiedad y síntomas psicosomáticos (cefaleas, gastritis y otros).
Ejercicios de entrenamiento autógeno
Las técnicas de relajación del entrenamiento autógeno buscan alcanzar un estado de calma a través de determinados ejercicios. El protocolo de Schultz incluye ejercicios capaces de producir "relajación concentrativa" en seis áreas: músculos; vasos sanguíneos; corazón; respiración; órganos abdominales; cabeza. Llamados también ejercicios inferiores, se dirigen al cuerpo. Existen también ejercicios superiores, dirigidos a facilitar procesos de elaboración psíquica e imaginación guiada. Originalmente, la formación de Schultz comenzó con el ejercicio de la calma.
- El ejercicio de pesadez: focalizarse en la idea “mi cuerpo es pesado” y expandir la sensación desde los pies hacia la cabeza.
- El ejercicio de calor: imaginar el cuerpo calentándose y repetir frases como “mi pie está caliente” o “mi mano está caliente”.
- El ejercicio del corazón: repetir “mi corazón late tranquilo y regular” varias veces para consolidar la relajación.
- El ejercicio respiratorio: buscar una respiración profunda y lenta, repitiendo “Mi respiración es lenta y profunda”.
- Ejercitar el plexo solar: atención interoceptiva en el abdomen con “Mi estómago está agradablemente caliente”.
- Ejercicio de la frente fresca: enfocar la mente en “Mi frente se siente agradablemente fresca” para favorecer la relajación a nivel cerebral.
Si el entrenamiento tiene lugar durante el día, termina con una fase de recuperación con pequeños movimientos para restablecer las funciones vitales. Los ejercicios pueden realizarse tres veces al día durante los primeros meses y, con el tiempo, una única sesión puede ser suficiente. Además, el entrenamiento autógeno puede ser practicado por deportistas y por niños.
Cómo hacer el entrenamiento autógeno en solitario
¿Se puede hacer en solitario? Sí, siempre que se respeten algunos aspectos básicos. Se recomienda un entorno tranquilo y ropa cómoda. Se pueden usar tres posiciones:
- Posición supina, ideal para principiantes: brazos a lo largo del cuerpo, piernas estiradas y cabeza ligeramente elevada.
- Posición sentada: en una silla con reposabrazos y respaldo alto.
- Posición del cochero: sentado en banco o taburete con la espalda curvada y brazos colgando (menos adecuada para iniciantes).
Cada ejercicio dura unos 10 minutos y se recomienda practicarlo a diario, al menos dos veces al día. La respiración diafragmática es fundamental para favorecer la práctica.
Entrenamiento autógeno y otras técnicas de relajación: diferencias
Entrenamiento autógeno y meditación
El entrenamiento autógeno comparte con la meditación el objetivo de una mayor conciencia y dominio de los propios pensamientos, sentimientos y emociones. La diferencia radica en el propósito: el autógeno tiene un contexto clínico y se orienta a la gestión del estrés mediante la auto-relajación; la meditación puede tener fines diversos, incluso espirituales o filosóficos.
Mindfulness
El mindfulness busca una actitud consciente y curiosa hacia el presente, sin automatismos y con una práctica a menudo no formal. A diferencia del entrenamiento autógeno, no propone una estructura de ejercicios específicos, sino una disposición mental para la toma de conciencia y la aceptación del presente.
Autohipnosis y entrenamiento autógeno
El entrenamiento autógeno tiene orígenes en los estudios de Schultz sobre hipnosis y sugestión; Schultz lo llamó el "hijo legítimo de la hipnosis", de modo que la práctica puede entenderse como una forma de autohipnosis.
Contraindicaciones y errores comunes
Puede no ser adecuado en condiciones como bradicardia, enfermedades cardíacas que requieren modificaciones, psicosis o trastornos dissociativos, y depresión severa con posibles síntomas psicóticos. Estas contraindicaciones deben considerar la variabilidad individual.
- Falta de regularidad: practicar consistentemente suele producir mejores resultados.
- Expectativas poco realistas: los efectos aparecen tras varias semanas de práctica continua.
- Ambiente inadecuado: ruidos o incomodidad dificultan la relajación.
- No respetar fases de recuperación: terminar bruscamente puede generar sensaciones desagradables.
- Forzar sensaciones: la técnica se basa en la aceptación y observación tranquila.
La experiencia clínica sugiere que la relajación autógena puede ser una aliada para trabajar ansiedad, estrés y dolor, y que su uso graduado con titulación somática reduce reactividad sin desencadenar recuerdos intrusivos.
Aplicaciones prácticas y recomendaciones clínicas
La técnica es segura en población general. Se recomienda adaptar el protocolo a las características individuales del paciente, incluyendo nivel de exposición al estrés y experiencia con relajación. En insomnio, insomnio con trauma y dolor crónico, se puede extender fases de peso y calor y utilizar respiración libre. En contextos de trauma, se sugiere práctica graduada y con titulación somática para disminuir reactividad sin activar recuerdos intrusivos.
Se proponen micro-prácticas diarias de 8-10 minutos en posición cómoda, y la práctica nocturna se realiza 60-90 minutos antes de acostarse, fuera de la cama, para evitar condicionamientos. El descanso nocturno depende tanto de la biología como del contexto, y las técnicas de relajación autógena ofrecen un puente entre experiencia corporal y descanso.

La relajación autógena puede integrarse con intervenciones basadas en apego seguro y técnicas somáticas de estabilización para potenciar sus beneficios. En mantenimiento, dos prácticas diarias breves y una sesión semanal más larga sostienen los resultados.
TÉCNICAS DE RELAJACIÓN para niños - Método de Koeppen - Recopilación
En consulta, se recomienda evitar tecnicismos y explicar de forma simple, manteniendo la gradualidad. El objetivo es que el paciente desarrolle autoconsciencia corporal y respuestas adaptativas ante situaciones estresantes, sin necesidad de recurrir a explicaciones teóricas complejas.
Referencias y antecedentes
Schultz, J. H. (1959). El entrenamiento autógeno. Barcelona: Ed. Pérez, M.; Fernández, J.R.; Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. En Formación Psicoterapia, dirigida por el psiquiatra José Luis Marín, se integran la psicoterapia con la medicina psicosomática para atender el insomnio desde la raíz mente-cuerpo. La literatura clínica sugiere que el entrenamiento autógeno reduce la latencia de inicio del sueño y mejora la calidad del sueño. Se ilustran casos y recomendaciones para su aplicación en insomnio, dolor y ansiedad, con directrices para la práctica clínica y la seguridad del paciente.