Unos trabajos de renovación de un embalse en China sacaron a la luz una escultura de Buda de unos 600 años de antigüedad, que estuvo cubierta por el agua durante décadas. Según la agencia estatal de noticias Xinhua, la estatua podría pertenecer a la dinastía Ming (1368-1644) y se halla en la intersección de dos ríos, en un enclave estratégico donde convergen corrientes y que ha sido escenario de naufragios habituales.
El Buda mide 3,8 metros de altura y, junto con un templo sumergido, está siendo objeto de estudio por arqueólogos submarinos. El descenso del nivel del agua, que cayó más de 10 metros durante la obra de la presa, permitió ver la cabeza y el empinado de la escena, mientras que los trabajos de preservación continúan para asegurar su integridad a futuro. La historia local sitúa en las ruinas una antigua ciudad llamada Xiaoshi, añadiendo una capa de contexto a este hallazgo.
Un equipo de investigación en Europa ha reportado otros hallazgos sorprendentes relacionados con momias y reliquias budistas, lo que subraya una fascinación global por el tema. En este caso, la exploración del embalse chino se encuadra dentro de un programa mayor de arqueología y preservación cultural que busca entender la expansión del budismo y su influencia en las comunidades ribereñas.
Contexto histórico y preservación
Durante la Revolución Cultural (1966-1976) se destruyeron numerosas reliquias culturales con el objetivo de borrar lo viejo y lo supersticioso. En este marco, el hallazgo actual adquiere una nueva relevancia, pues permite examinar prácticas religiosas y estrategias de protección de patrimonio ante transformaciones ambientales y de infraestructura.
El director del Instituto de Investigación Arqueológica de la provincia, Xu Changqing, señaló que el agua ha contribuido a conservar la escultura a lo largo del tiempo. “Si la estatua no se hubiera conservado en el agua, podría haber sufrido meteorización, oxidación u otros riesgos”, afirmó Xu a CNN. El representante municipal de Hongmen, Guan Zhiyong, explicó que el Buda se construyó como protector espiritual para calmar la corriente de dos ríos que convergen y que, de hecho, ha visto naufragios de barcos en la zona.
El Buda quedó sumergido alrededor de 1958, cuando se construyó el embalse de Hongmen. La localidad continúa trabajando en un plan de preservación para garantizar la conservación de la estatua y el templo asociado, mientras arqueólogos submarinos examinan el estado de conservación y las posibles intervenciones necesarias para su protección futura.
Otras reliquias y hallazgos relacionados
Entre otros hallazgos, una caja en Jingchuan County, China, contenía las cenizas cremadas que se atribuyen al Buddha, junto con más de 260 estatuas budistas. La inscripción traducida menciona a monjes de la escuela Lotus y la procedencia del templo Mañjuśrī del monasterio Longxing en Jingzhou, que reunieron más de 2.000 piezas de śarīra, así como dientes y huesos del Buda, y los enterraron en la sala Mañjuśrī.
Arqueólogos también hallaron restos de una estructura que podría ser la Mañjuśrī Hall y destacan que estas reliquias pertenecen a una tradición que se remonta a la dinastía Song y a otros periodos anteriores y posteriores, indicando una circulación amplia de objetos sagrados y de prácticas funerarias budistas en China.
Esqueletos y momias: relatos que cruzan continentes
En otro ámbito, un equipo de investigación europeo encontró un esqueleto dentro de una estatua de un monje budista en flor de loto, vinculado a prácticas de auto momificación practicadas por algunos monjes chinos y japoneses. Las pruebas de imagen y de ADN revelaron que el cuerpo podría pertenecer a un maestro de la escuela de meditación que vivió hace más de 900 años. En una exposición llamada “Momia: la vida más allá de la muerte” se especuló sobre la posibilidad de que la figuración contuviera una momia.
La modernidad de estas investigaciones ha permitido confirmar que algunas momias budistas mediante tomografía computarizada exhiben esqueletos sin órganos, y que otros elementos internos, como trozos de pergaminos con caracteres chinos antiguos, pueden acompañar a los restos en su contenedor. En ciertos casos, se ha sugerido que estas momias podrían haber sido obra de prácticas de auto momificación, con procesos meticulosos y dietas estrictas a lo largo de días o años, seguidos de rituales y enterramientos a gran profundidad.
Panorama de las estatuas budistas antiguas en China
Entre las reliquias halladas destacan dos estatuas datadas en la dinastía Han Oriental, de alrededor de 2.200 años de antigüedad, encontradas en Xianyan dentro de una tumba familiar. Estas piezas, junto con otras, muestran estilos que recuerdan al Gandhara, y se sugiere que pudieron producirse localmente, lo que indica una adopción temprana del budismo en China. Las piezas combinan cobre, estaño y plomo y guardan rasgos realistas de Buda, aportando evidencia sobre la expansión budista mucho antes de lo que se creía.
El estilo de las estatuas y la ubicación en tumbas reales o de alto rango señalan una conexión entre poder político y devoción religiosa. Li Ming, director del Instituto Provincial de Arqueología de Shaanxi, subrayó que los hallazgos de Buda son de gran valor para entender la introducción y la localización del budismo en China durante la dinastía Han Oriental y posteriores periodos, enriqueciendo la visión sobre la difusión de la cultura budista en el país.
La excavación, llevada a cabo entre 2020 y 2021, dio como resultado más de 3.648 tumbas antiguas y más de 16.000 piezas de reliquias culturales, incluidas las dos estatuas de Buda. Aunque se creía que las figuras talladas eran meramente reliquias religiosas, los hallazgos amplían la comprensión de su función ceremonial y social en contextos funerarios.
Quién fue Buda y qué representa Siddhārtha Gautama
Buda Gautama, también llamado Siddhārtha Gautama, vivió entre 600 y 400 a.C. y es considerado el fundador del budismo, el primero en alcanzar el nirvana e enseñar la iluminación. Tras renunciar a una vida aristocrática, dedicó años a la meditación y la mendicidad hasta su despertar. El término Buda significa “El despierto”.
Las enseñanzas de Buda se transmitieron oralmente durante siglos; no fue hasta el siglo II a.C. cuando se escribieron las primeras escrituras budistas. La tradición mantiene que la vida y obra de Buda sentaron las bases de una doctrina que evolucionó y se expandió a lo largo de Asia, incluida China, donde llegó a influir en prácticas culturales, artísticas y rituales.
Notas sobre la metodología y la interpretación
Los hallazgos en China deben tomarse como parte de un repertorio más amplio de restos budistas y arqueológicos que muestran la diversidad de tradiciones, estilos artísticos y técnicas de manufactura. A partir de análisis de metales y composiciones, los investigadores señalan que algunas estatuas podrían haber sido producidas localmente, lo que refuerza la idea de una presencia budista arraigada en varias regiones chinas desde la dinastía Han Oriental.
La investigación continúa, con equipos de arqueología y museología que trabajan para documentar, preservar y contextualizar estas piezas en marcos históricos y culturales, evitando interpretaciones simplistas y reconociendo la complejidad de las tradiciones devocionales budistas en China y en el mundo.

Beijing inaugura una exposición de objetos budistas de las Dinastías Ming y Qing
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In una cassa a Nanjing in Cina sono stati rinvenuti dagli archeologi i resti cremati del Buddha, insieme a una narrativa inscritta su una lastra che relata la dispersione delle sharira durante la storia. La scoperta aggiunge una nuova pagina alla saga dei resti dell’Illuminato e promette sviluppi su come si comprendono le pratiche funerarie buddiste in contesti storici complessi.
El conjunto de hallazgos muestra una compleja red de reliquias, estatuas y vestigios que compone un mosaico histórico que ayuda a entender la difusión del budismo en China y su interacción con las dinámicas políticas, culturales y ambientales a lo largo de los siglos.