Los yaksas, nombres sánscritos masculinos que designan seres mitad demoníacos y mitad divinos de la mitología india, ocuparon históricamente un lugar destacado en la religiosidad y el arte de la región. Los y, en forma de espíritus, eran considerados habitantes de montañas, rocas o árboles y podían ser benevolentes o inquietantes hacia los humanos; al igual que los nāga, eran guardadores de tesoros que podían dispensar beneficios a las gentes. Kubera, uno de los reyes de los yaksas, aparece en la iconografía desde la era kushana (siglos I-II a.C.), con una bolsa de piel en forma de mangosta de la que emergen monedas.
En la historia del arte, los yaksas se cuentan entre las imágenes más populares de la mitología religiosa desde las etapas tempranas de la formación del arte indio (siglos IV-III a.C.). Algunas diminutas imágenes de terracota de épocas maurya, śuṅga y mitra del norte de la India representan a los yaksas. La difusión posterior de su culto se hace evidente de forma indirecta en el arte budista de los inicios, donde los yaksas y sus contrapartes femeninas, las yakṣī, aparecen como adherentes y protectores de la doctrina del Buddha en balaustres de stūpa y como guardianes en entradas y escales de monasterios y templos rupestres de caityagṛha en Bhājā, Nāśik y Pitalkhorā, en la India occidental durante los primeros siglos de la era vulgar.
Aunque el budismo los integró, los yaksas siguieron recibiendo veneración autónoma en cultos tradicionales. No hay fuentes literarias directas sobre su culto, pero se conservan estatuas de mayor tamaño que la realidad de épocas pre- y protoindias, halladas en el norte, oeste y este de la India; destacan las regiones de Mathurā. La estatua más famosa de yaksas es la imponente Maṇibhadra de Pārkham (Mathurā), datable al II-I a.C., brāhmī inscrita, de arenisca, de dos brazos y figura erguida frente a un zócalo llano. Viste una larga túnica con cinturón y una bufanda alrededor del vientre, con joyas que señalan su influencia y su capacidad de dispensar bienes. Este nivel de detalle en una sola estatua sugiere fuertemente el papel de los yaksas como portadores de riqueza, asociados a mercaderes o corporaciones artesanales urbanas, más que a comunidades agrícolas de aldeas.
Otra figura destacada es la yakṣī de Dīdargañj, conocida por su pulida arenisca clara y su belleza feminine idealizada. En posición erguida, sostiene una bufanda que rodea las caderas y en la mano derecha un flabelo apoyado en el hombro. Las dataciones oscilan entre el siglo III a.C. y el I d.C. Estas yaksas y yakṣī son consideradas moldeos maduros de las muchas deidades y guardianes que se verían en el repertorio de artífices de Kṣatrapa y Kushāṇa de los inicios de nuestra era, y aparecen de modo significativo en las paredes de templos rupestres de Karli y Kāṇharī en la India occidental, así como en los pilastras balaustradas de Mathurā.
En estos casos, los yaksas representan el aspecto sensual de la vida, expresado como una armonía entre el hombre y la mujer, entendidos como amantes (mithuna y dampatī). Las figuras masculinas son jóvenes y vitales, y las femeninas reflejan el ideal de belleza muliebre. Sin embargo, la tradición de los yaksas no estuvo limitada a estas imágenes; de hecho, antes de encarar el tema de representar a santos y dioses del hinduismo, del budismo y del jainismo, los artistas dominaron la escultura de figuras monumentales tridimensionales de yakṣa, lo que sugiere que las imágenes de dioses hindúes y bodhisattvas pudieron haber recibido una influencia considerable de estas representaciones. Aun así, los yaksas nunca se muestran con la gestualidad de abhaya mudrā (gesto de protección) y siempre están dotados de dos brazos, señalando un protocolo iconográfico específico para su estatus ceremonial.
Con el tiempo, el culto de los yaksas cayó en importancia dentro del hinduismo-lo demuestra la reducción de su iconografía-mientras que en la iconografía jaina (tirthankara) estos seres adquieren un papel canónico: a cada uno de los 24 tīrthaṃkara se asocia una pareja divina de yakṣa, representados como seres majestuosos y joyados, sirviendo como subdioses y ocupando el último escalón del trono del Jina. En resumen, los yakṣa y yakṣī desempeñaron un papel dual en la historia religiosa india: por un lado, guardianes y dadores de riqueza, y por otro, modelos de belleza y de servicio devocional que influyeron en la iconografía de dioses hindúes y Bodhisattvas budistas.
Este entrelazamiento entre prácticas cultuales, arte y religiones refleja una compleja interacción de tradiciones que atraviesan periodos como la era kuṣāṇa, la época Gupta y las primeras fases del budismo indio. Además, la presencia de estas figuras en monumentos, imperios y lugares de culto indica una adopción gradual de ciertos elementos iconográficos por parte de las doctrinas budistas y jainistas, que los incorporaron como acompañantes de la enseñanza, protectores de las doctrinas y, en ocasiones, símbolos de riqueza y prosperidad celestial. En suma, los yakṣa/yakṣī constituyen un caso paradigmático de cómo las imágenes religiosas pueden atravesar fronteras entre tradiciones y momentos históricos conservando, transformando y expandiendo sus significados.
- Yaksas como seres entre lo demoníaco y lo divino, asociados a tesoros y seres guardianes.
- Presencia en el budismo primitivo como acompañantes de la doctrina y vigías de caityagṛha, con ejemplos notables en Sāñcī, Bhārhut y Kāṇheri.
- Desarrollo iconográfico: Maṇibhadra de Pārkham e yakṣī de Dīdargañj como modelos canónicos.
- Relación con el hinduismo, jainismo y su influencia en la forma de las deidades y Bodhisattvas.
- Transformación histórica: declive en Hinduismo, canonicidad en Jainismo y presencia continua en el arte y la devoción.
Imágenes y representaciones clave
Maṇibhadra de Pārkham, Mathurā, II a.C.-I a.C., arenisca, dos brazos; riqueza de detalle que señala su función de dispensador de bienes.

Yakṣī de Dīdargañj, pátaliputra, ejemplos de especial pulimento y belleza muliebre en arenisca clara; postura estática y elegante.

Representaciones rupestres en Karli y Kāṇheri; balaustradas y pilares de monasterios que muestran la presencia de yakṣa y yakṣī como protectores de la doctrina.

Conexiones con el budismo y el jainismo
En el budismo, los yaksas y yakṣī aparecen como adherentes y protectores de la enseñanza, ubicados en balaustres de stūpa y a la entrada de monasterios rupestres. En la iconografía jaina, cada uno de los 24 tīrthaṃkara está asociado a una pareja de yakṣa, que asume un rol de sirvientes sobrenaturales y ocupan la última posición en el trono del Jina.
Estas figuras muestran cómo el arte de la India antigua integró elementos de culto locales en doctrinas emergentes, creando un paisaje iconográfico compartido que atravesó religiones y regiones.
Notas y referencias principales
Bibl.: R. P. Chana, Four Ancient Yakṣa Statues, Journal of the Department of Letters, University of Calcutta, 1921; A. K. Coomaraswamy, Yakshas, two volumes, Washington 1929-1931; H. Lūders, Mathura Inscriptions; Bharhut Inscriptions; P. K. Agrawala, The Triple Yaksha Statue from Rajghat; C. G. Lin-Bodien, Early Yaksha from Aktha near Sārnāth; R. N. Mishra, Yaksha Cult and Iconography; G. von Mitterwallner, Yakṣas of Ancient Mathurā; G. Kreisel, Baum und Teich, 1992; relevantemente, Sutherland, Yakṣa in Hinduism and Buddhism.