Claudia Díaz llegó al yoga en el año 2000 para sanar lesiones derivadas del deporte. En el 2004 tuvo sus primeras clases con Rishi Joseph y su constante invitación a escuchar el cuerpo y observar la mente resonaron profundamente en ella.
Practicar una disciplina milenaria, ser parte de una línea directa de transmisión de conocimiento que viene desde B.K.S. Iyengar a través de su familia y tantos grandes profesores es un honor y privilegio que no dejo de agradecer a diario. Mi proceso de formación y perfeccionamiento ocurren de forma continua en el contacto permanente con la familia Iyengar y los profesores del RIMYI, en el estudio con Faeq y Corine Biria, en los talleres anuales con Maria Jesús Lorrio, Manouso Manos y Gabriela Giubillaro y muchos otros colegas y profesores de los cuales aprendemos a diario.
Claudia Peña es Emprendedora Social, Maestra de Yoga, Health Coach en Nutrición Integrativa de IIN, formada como Comunicadora Social con MBA en Chile. Sin buscarlo, se transforma en profesora de yoga realizando un instructorado de Yoga Integral, es ahí donde decide dedicarse 100% a la enseñanza.
En este camino tuvo una experiencia que cambió su forma de ver el yoga, en el año 2015, después de 2 años de realizar clases de flow yoga en Surya, empezó a realizar clases individuales de Yoga a una mujer con Leucemia, Maria Ignacia Correa. La acompaño durante todo su tratamiento y después de unos meses, fue testigo de como el yoga podía ayudar a una persona enferma.
La experiencia generó tal impacto que no dudo ni un segundo en replicar esta experiencia, no solo en las Clínicas, donde estuvo 2 años más solo atendiendo pacientes oncológicos, sino que llevarla a la Salud Pública. Realiza retiros, clases de Yoga Medicina en el Instituto Nacional del Cáncer y terapias.
Trayectoria y enfoque pedagógico
La formación continua en contacto con la familia Iyengar y con profesores reconocidos como los del RIMYI marca el núcleo de su práctica y enseñanza. Este compromiso con la tradición y la observación del cuerpo y la mente se traduce en un enfoque pedagógico que prioriza la presencia, la respiración y la alineación adecuada en cada asana.
La experiencia con Maria Ignacia Correa ilustra una ética de servicio que guía su labor: llevar el yoga a contextos de salud pública y clínicos para ampliar el acceso a herramientas de sanación y bienestar emocional y físico.
Impacto en salud y comunidad
Su labor en el Instituto Nacional del Cáncer y en programas de terapias refleja una visión de yoga aplicada a la medicina y a la salud comunitaria. Las prácticas integrativas que combina con nutrición y bienestar generan un abordaje holístico que trasciende la clase tradicional de yoga.
Formación y redes de conocimiento
La trayectoria de Claudia se describe como un recorrido continuo de aprendizaje en convivencia con docentes de renombre y comunidades de practicantes, lo que fortalece una transmisión de saberes que se actualiza y se enriquece con cada retiro y taller.
Entre retiros, clases de Yoga Medicina y proyectos sociales, su propuesta integra disciplina, compasión y responsabilidad social, insistiendo en que el yoga no es solo técnica física, sino un puente hacia la salud integral y el bienestar sostenible.

Yoga Oncológico con Adriana Jarrín
Estas acciones muestran una visión de yoga accesible y terapéutico, con énfasis en la experiencia personal de sanación y en el acompañamiento a pacientes, lo cual resuena con la tradición Iyengar de enseñar con precisión y cuidado.
- Enfoque integral: asanas, respiración y observación consciente.
- Transmisión de tradición: conexión con la familia Iyengar y con docentes del RIMYI.
- Compromiso social: yoga como recurso terapéutico en salud pública y clínica.
- Práctica sostenida: retiros, talleres y programas de nutrición integrativa.
La trayectoria de Claudia Fontanesi en yoga demuestra cómo una práctica puede evolucionar de la sanación personal a una labor educativa y social de amplio alcance, manteniendo la esencia de la enseñanza tradicional y adaptándose a nuevos escenarios de salud y bienestar.