El artículo de hoy quiere ofrecer consejos concretos para dar un salto de calidad en la propia práctica. ¿Qué significa realmente mejorar la práctica de yoga? No se trata de realizar las posturas de la portada de una revista ni de ser “más hábil” que el vecino del tapete. En este texto entendemos la mejora como una evolución en un camino físico, mental y espiritual desde un punto de partida hacia un estado de mayor conciencia y realización.
Esto implica sentirse físicamente mejor; realizar las posturas con mayor gozo y fuerza (Patanjali II.46: Sthira sukham asanam); llevar ese equilibrio a la vida diaria; mejorar la alegría de vivir. El objetivo es alto y, como dice un viejo proverbio, difícilmente se obtienen resultados diferentes actuando siempre de la misma manera.
1. Practicar cada día, aunque sea poco
Es el consejo más simple y más evidente, pero también el más verdadero. Pregúntate a ti mismo en qué momento tu práctica dio el mayor salto de calidad: casi todos dirán que cuando comenzaron a practicar todos los días. Si puedes encontrar una hora, tal vez levantándote una hora antes por la mañana, es ideal; de lo contrario, establece un lapso de tiempo y respétalo. Algo siempre es mejor que nada; a veces una práctica de 10-15 minutos puede ser muy intensa, especialmente si practicas durante muchos meses.
2. Alternar práctica en casa y en estudio
Generalmente alternaré días de práctica individual en casa con días en el estudio de yoga local. Ambas modalidades son importantes: es magnífico practicar con otras personas bajo la guía de un instructor, pero es incomparable aprender a practicar por uno mismo.
3. Tiempo antes y después de la práctica
En proporción a la duración total de la práctica, conviene dedicar unos minutos antes y después, en silencio, a estar consigo mismo. Si la práctica dura una hora, añadiré 3-10 minutos a gamas cruzadas, antes de empezar, durante los cuales haré aquello que más me agrada. El objetivo es sentarse con alegría y establecer un contacto con la respiración. Después del savasana, dedicaré unos minutos a escucharme a mí mismo y revisar qué momentos de la práctica más me agradaron.
4. Planificación basada en propensión y objetivos
La planificación debe ajustarse a nuestra inclinación hacia determinados tipos de práctica y a nuestros objetivos. Si el nirvana para mí es practicar kundalini yoga todos los días, planificaré en esa dirección. Si busco dormir mejor o aliviar un dolor de espalda, estructuraré la planificación en ese sentido, tal vez consultando con un profesor experimentado. Si sigo un camino variado, la recomendación general es fijar días de práctica más intensa, espaciaros a lo largo de la semana e insertar jornadas más restaurativas en otros días. Puedo hacer una práctica más intensa en el estudio y una más meditativa en casa, o viceversa. Después de 4-5 semanas evaluaré los efectos en el bienestar físico y mental.
5. Adaptación del tipo de práctica a cada persona
La forma de la práctica depende de cuánto tiempo dura, qué intensidad se requiere y qué tipo de práctica se aborda. Aunque a veces es más difícil cuando se ha visto solo una vez, es posible adaptar la práctica a uno mismo con paciencia y experiencia.
6. Escuchar para no excederse
Este consejo es sencillo, pero esencial: saber escucharse significa evaluar el propio estado psico-físico con imparcialidad, superando temperamentos y hábitos. Muchas personas se entusiasman con desafíos y se exigen demasiado, omitiendo días de descanso cuando deberían tomarlos. Como regla, una o dos jornadas de descanso a la semana, al inicio, son necesarias; pero el criterio debe ser descansar siempre que el cuerpo, la mente o el espíritu lo necesiten. Otras personas, en cambio, tienden a ser perezosas y se dejan llevar por la comodidad, postergando la práctica casi siempre.
7. El espacio personal y la temporalidad de la práctica
Es fundamental delimitar el propio espacio, tanto física como temporalmente. Si vives en un piso pequeño con pareja, niños y mascotas, no debe frenarte sino motivarte. En lo personal, practico antes de que otros se levanten, colocando el tapete entre el sofá y la televisión. Encontrar un centro de yoga en el que te sientas cómodo, con profesores que te inspiren, es crucial. A veces se elige por cercanía o por popularidad, pero la elección debe ser personal: algunos buscan un ashram para pocos, otros una sala grande; algunos prefieren un profesor que empuje límites, otros uno que cante mantras, o una mezcla de todo. Nada es más individual. La recomendación es probar muchos lugares y elegir luego. Si surgen sensaciones de inadequación, aburrimiento, conflicto u otras emociones negativas, cambia de centro ante las primeras señales.
8. La evolución de la práctica con el tiempo
A partir de algunos años de práctica diaria, podría pasar a levantarse, sentarse con las piernas cruzadas y escuchar mi cuerpo y mi espíritu para entender qué necesito en ese momento, creando así mi propia práctica. Es un camino difícil que requiere madurez interior, pero incorporar una práctica de este tipo algunos días, en momentos especiales, es alcanzable para todos. La alegría es la base del éxito; esa es la única regla que debe valer siempre. El mayor éxito al que podemos aspirar es estar satisfechos con nuestra vida. El bienestar nace del bienestar. Solamente un loco decidiría no dedicar parte del día a que nuestra vida sea mejor.

Yoga para principiantes.
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