Hai mai senti parlare di corpi sottili? Cuando hablamos de cuerpo tendemos a considerar solo el cuerpo físico. Pero no es el único cuerpo que tenemos. La nostra estructura energetica è infatti costituita da un insieme di corpi sottili, encastrados uno dentro dell’altro, como una matrioska. La conoscenza dei corpi sottili è fundamental per una mayor concienciación de sí y para iniciar un percorso de bienestar psico-físico. Procedamos por ordine.
El ser humano está constituido por cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y espíritu. El cuerpo humano está hecho de huesos, no estaríamos de pie sin el sistema esquelético; podemos decir que estamos hechos de minerales, así como la tierra. También estamos hechos de agua (sangre, linfa, lágrimas), por más del 70%. Gracias al hígado, la combustión transforma las sustancias que ingerimos a energía disponible para vivir, así que estamos hechos de fuego. Y respiramos aire. La vida en la tierra se desarrolla dentro de dos paréntesis representados por el primer y el último aliento. La unidad y la armonía entre estos elementos genera el bienestar, que nos permite conectar con el quinto elemento: la energía cósmica (energía universal, espíritu, energía de alta frecuencia), que está alrededor y es una vibración sutil aparentemente distinta de la materia.
Cuando conseguimos mantener unidos estos elementos y hacer que bailen entre sí de forma equilibrada, se produce la conexión con la conciencia cósmica. Esto significa que vivimos en armonía con el universo y con todo lo que nos rodea. Estos elementos también se conocen como fuerzas. El hombre era representado históricamente como una estrella, cuyas puntas inferiores son las piernas, que representan la fuerza de la tierra y del agua. Las puntas laterales son los brazos, que representan el fuego y el aire. Según esta visión antigua, cuando las fuerzas se convierten en una sola, se abre la quinta punta de la estrella, la superior, la cabeza. Así la luz divina puede entrar en nosotros, haciendo al ser humano divino y poderoso, como todo el universo, capaz de realizar y manifestar luz y amor.
Todo nuestro movimiento y el trabajo de los Chakras determinan nuestra frecuencia. La resonancia de nuestra frecuencia se expande alrededor nuestro, creando nuestros corpi sottili, compuestos de sustancias más sutiles y etéreas que se identifican con los nombres de físico, etéreo, astral, mental, causal, buddhico, atmico. Cada uno de ellos tiene su propio color y está relacionado con un Chakra y un órgano concreto. El conjunto de los cuerpos sutiles se define como “aura”, la energía sutil del cuerpo y de la mente, un campo electromagnético alrededor de nuestro cuerpo. Se trata de la fuerza vital invisible que emanamos y absorbemos al mismo tiempo, en conexión con la energía universal. Los distintos cuerpos trabajan al unísono e son interdependientes, sin embargo no están separados.
Los 7 cuerpos sutiles y su relación con los chakras
- El cuerpo físico - Es simplemente el conjunto de órganos, huesos, piel y músculos. Cada uno tiene una percepción clara de su cuerpo físico.
- El cuerpo etérico - Se forma durante el embarazo; es una muta transparente y delgada que filtra todo lo que llega desde el exterior y nos protege de agresiones energéticas. Se desprende a los 3 días y se disuelve entre 14 y 40 días. Se nutre a través de la respiración consciente.
- El cuerpo astral/emocional - Es como un manto en el espacio que delimito girando con los brazos abiertos. En su espacio sólo puede entrar quien vibra a mi misma frecuencia. Las emociones no transformadas quedan en el cuerpo astral y vibran con nosotros; si no se tratan, se trasladan al cuerpo etérico y, de ahí, pueden afectar a los chakras y al cuerpo físico, manifestando trastornos somatoemocionales. Después de la muerte, el cuerpo astral no se disuelve y va a un depósito de cuerpos astrales. En una nueva encarnación, se recupera del depósito a memoria de deudas insolutas. Se nutre de comida amada y de experiencia.
- El cuerpo mental - Propio del ser humano y encargado de la formación del pensamiento concreto. Los desequilibrios mentales se manifiestan en desarmonías psicosomáticas. Las emociones desarmonizadas que residen en el astral generan pensamientos negativos que condicionan el comportamiento y la mente. El cuerpo mental se nutre meditando sobre él.
- El cuerpo causal - Persistente a lo largo de toda la evolución; los bloqueos en este cuerpo pueden provocar disfunciones genéticas. Porta la memoria cristalizada de numerosas encarnaciones y la necesidad de un trabajo profundo para transformar la fuente de origen. Se nutre de compasión, perdón y gratitud hacia los demás cuerpos, uno mismo y el universo.
- El cuerpo buddhico - Representa la luz del alma; el estado evolutivo alcanzado es de profunda alegría, con integración entre Buda y Cristo Interior, música que ilumina y colores que resuenan. Se nutre de bendiciones y gratitud hacia los otros cuerpos, nosotros mismos y el universo.
- El cuerpo atmico - Representa la máxima evolución espiritual, manifestada en un estado de fe total y unión con el yo profundo y el universo divino. Se nutre de bendiciones y gratitud, éxtasis, nirvana y gratitud hacia los demás cuerpos y hacia el universo.
Los chakras y la energía que mueve el biocampo
La diagnosis de nuestro bio-campo (Aura) se obtiene midiendo el campo electromagnético a través de los meridianos o canales energéticos, concentrados en las manos. Los sensores pueden ubicarse en un plano o agrupados como un guante. Los datos se envían a un ordenador para su procesamiento y se traducen en los colores fundamentales de los chakras. Cada color tiene una frecuencia vibracional diferente y está asociado a distintos chakras o centros energéticos del cuerpo. Los colores de la Aura no son necesariamente “bonitos” o superiores; cada color tiene una polaridad y representa una singularidad en el individuo. El color aurico principal indica rasgos de la personalidad.
La energía se mueve a través de 7 centros energéticos, los 7 chakras, que van desde la columna vertebral hasta la coronilla. Los 3 chakras inferiores se conectan con la energía que recibimos de la Madre Tierra (energía tellérica, de color rojo) y los 3 superiores con la energía de Padre Cielo (energía cósmica, de color blanco), encontrándose ambas energías en el cuarto chakra, el Chakra del Corazón. La energía resultante de esta unión es de color rosa y simboliza los sentimientos.
Si los chakras están desequilibrados, el sistema no funciona correctamente. Traumas infantiles, físicos y emocionales, y condicionamientos culturales pueden bloquearlos, y con el tiempo su funcionamiento puede volverse desarmonizado, defectuoso o excesivo. Cada chakra corresponde a un elemento, un color, una nota, una emoción, un órgano y una glándula. A continuación, se describen uno por uno.
- 1° Chakra - Raíz “Io esisto”. Conecta con necesidades primarias y cuerpo físico. En déficit provoca miedo a morir; en exceso, inconsciencia. Elemento: tierra. Color: rojo. Nota: Do. Glándula: suprarrenales. Órganos: genitales, riñones.
- 2° Chakra - Sacro “Io creo”. Relacionado con las emociones, sede del placer, creatividad y memoria infantil. Representa la libertad y el desapego; disfunción lleva a dependencia y miedo a la pérdida. Elemento: agua. Color: naranja. Nota: Re. Glándala: gonadas (testículos y ovarios).
- 3° Chakra - Plexo Solar “Io posso”. Conexión con el reconocimiento del yo. Disarmonía genera baja autoestima o dominación. Representa la transformación. Elemento: fuego. Color: amarillo. Nota: Mi. Glándola: endocrina (páncreas). Órgano: hígado.
- 4° Chakra - Corazón “Io amo”. Centro de equilibrio y armonía; en desarmonía hay conflicto y toxinas. Ubicado en el centro de la cruz humana; allí se producen las uniones sagradas del ser como difusores de amor. Representa la paz. Elemento: aire. Color: verde. Nota: Fa. Glándula: timo. Órgano: corazón.
- 5° Chakra - Garganta “Io sono”. Vinculado a la capacidad de ser uno mismo y a la comunicación (el órgano de la voz). Chakra de la verdad; desarmonía lleva a la mentira. Representa el servicio. Elemento: espíritu. Color: celeste. Nota: Sol. Glándula: tiroides. Órgano: garganta.
- 6° Chakra - Tercer ojo “Io vedo chiaro”. Conectado con la intuición y la conciencia; si está desarmonizado, la persona está confundida. Representa el plan divino. Elemento: espíritu. Color: índigo. Nota: La. Glándula: hipófisis. Órgano: cerebro.
- 7° Chakra - Corona “Io realizzo”. Sede de la conciencia superior y del conocimiento. Representa la iluminación. Elemento: espíritu. Color: violeta. Nota: Si. Glándula: epífisis. Órganos: más allá del cuerpo físico.
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