Restauro de Giovanni Santi y la influencia de su era en Urbino

La ciudad italiana de Urbino siempre ha sido llamada cuna del Renacimiento. Es una verdad incontestable, puesto que ahí el poderoso duque Federico da Montefeltro construyó un palacio no con fines defensivos sino para albergar una corte que acogió a humanistas como Giovanni Santi, de quien se ha inaugurado una exposición en el museo actualmente instalado en dicho palacio. Pasó a la historia con su nombre de pila, Raffaello. Heredó el apellido de su padre Giovanni Santi transformado en Sanzio, e igualmente transformó el talento heredado para la pintura aumentándolo y exprimiéndolo al máximo durante su breve vida (37 años).

Si bien parece que terminó precozmente su formación en la cercana Umbría, de la mano de Pietro Perugino, y desarrolló su obra principalmente en el Vaticano, no dejó de visitar asiduamente su ciudad natal. Madonna col Bambino, fresco en una pared de la Casa Natale de Raffaello, atribuida a Giovanni Santi pero con la duda que pue pudiera haberla pintado precozmente Rafael. En esta localidad aún puede visitarse esa casa natal y taller de pintura donde Giovanni Santi ejerció como maestro, con unas estancias que parecen detenidas en el tiempo, como arquitectónicamente ha ocurrido con toda la ciudad.

Por destacar algunos nombres, fueron compañeros de Giovanni Santi los pintores de la corte Paolo Ucello, Luca Signorelli o Timoteo Viti, y por allí pasaron también Luca della Robbia, Piero della Francesca o Melozzo da Forlì. Hay cuadros de todos ellos y de pintores como Tiziano, o de los españoles José de Rivera y sobre todo de Berruguete, además por supuesto de los dos Sanzio, en la Galleria Nazionale delle Marche. Y entre ellos, un cuadro anónimo, atribuido a muchos de los artistas de la corte urbinate: la Città ideale. Se trata de una perspectiva arquitectónica central de una ciudad (donde no aparecen personas y apenas asoma la naturaleza al fondo).

La Città Ideale que se exhibe en Urbino (c. 1480) es una de las 3 versiones de la misma idea clásica, distintas pero de formato similar, siguiendo el concepto Copia et varietas muy común en el arte renacentista. La Galleria Nazionale delle Marche está distribuida en las dos plantas principales del Palazzo Ducale, donde los cuadros están rodeados por la arquitectura de la misma época en que fueron concebidos, y acompañados de impresionantes chimeneas en casi todas las estancias. Dos de ellas destacan por su peculiaridad: la que alberga la alcoba de madera pintada del duque de Montefeltro y la que configura su pequeño studiolo, una maravilla en taracea llena de símbolos y compartimentos secretos.

En este Palazzo Ducale, en torno al cual se desarrolló la vida de Giovanni Santi, se ha organizado una exposición temporal (hasta el 17 de marzo) con sus creaciones. La muestra supone la reordenación de algunas piezas que ya habitaban en el palacio, en su mayoría religiosas, principalmente retablos, cuyos colores y líneas definidas, restaurados para esta ocasión, evidencian el influjo inculcado en la obra de su hijo Rafael.

Giovanni Santi, como humanista que fue, también se dedicó a la escritura, y compuso un poema épico de más de 22.000 versos, que conocemos con el nombre de Crónicas rimadas. Escrito en honor al casamiento de Guidobaldo da Montefeltro, elogia las hazañas de su padre Federico, pero aprovecha para volcar un análisis sobre la pintura de sus coetáneos en el apartado conocido como Discurso de la Pintura. Giovanni Santi “Da poi … me dette alla mirabil arte de pictura” sobre todo supone el regreso de Las musas a su ubicación original después de 4 siglos en la Galleria Corsini de Florencia.

Se trata de una serie completa de 8 pinturas que se crearon para el templete del Palazzo de Urbino que da a la gran fachada. En Las musas parece que también intervino Timoteo Viti: uno de los cuadros representa a Apolo, dios de la música, tocando su viola, y en el resto las personificaciones divinizadas de las artes le siguen con diferentes instrumentos, algunos característicos de sus representaciones en la iconografía clásica, y otros adaptados a la época, como la musa Polimnia que sustituye su lira por un organetto.

Frescos de la Capilla Tiranni en la iglesia de San Doménico (Cagli). El devenir de alguno de sus cuadros ha hecho que viajen mucho, pero Giovanni Santi apenas se movió de la región de Le Marche desde su nacimiento en Colbordolo, a escasos 20 kilómetros de Urbino.

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La exposición actual en el Palazzo Ducale ofrece una visión integral de su obra, conectando el aprendizaje de la casa natal con los trabajos que influyeron en la posterior trayectoria de Rafael. Además, la colección de la Galleria Nazionale delle Marche permite situar las obras de Santi en un marco histórico y cultural más amplio, mostrando la convivencia de maestros de la corte y de artistas italianos y extranjeros.

Palcoscenico Marche - Palazzo Ducale, Urbino

Este conjunto de piezas y documentos ayuda a comprender la relación entre la práctica pictórica y la literatura de Giovanni Santi, especialmente su Crónicas rimadas, que ofrecen una visión de la estética y de los debates de su época. La restauración de retablos y de paneles religiosos, junto con la preservación de elementos arquitectónicos del palacio, subraya la doble faceta de Santi como pintor y como divulgador del arte a través de la escritura.

En Urbino la continuidad entre el legado de Federico da Montefeltro y la figura de Giovanni Santi se manifiesta en la integración del palacio, la ciudad y sus talleres. Este diálogo entre pintura, arquitectura y escritura es una clave para entender no solo la obra de Santi y su influencia en su hijo Rafael, sino también la lógica constructiva de una ciudad que se convirtió en un taller de ideas.

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