En la práctica de yoga, ya sea individual o en las clases grupales, se trabajan varios aspectos del ser humano, como resultado tarde o temprano nos cercioramos que dicha práctica va más allá del cuerpo físico. Lo trasciende, trabaja otros aspectos como la mente, la respiración, las emociones, etc. Según el yoga en nuestro ser interno existen varias capas, envolturas o cuerpos llamados kosha. Van desde lo más burdo y palpable hasta lo más sutil. Son las cinco envolturas del ser que presentamos a continuación.
Las cinco envolturas del ser (koshas)
Kosha es una vaina, aquello que envuelve a la semilla, una envoltura, una capa o también se traduce en occidente como un cuerpo. Como si nuestro cuerpo o ser estuviera formado por varias capas una dentro de la otra. Maya se refiere a la forma que toma la materia. En cada una de estas capas o cuerpos el mundo material toma una forma o otra.
A su vez, dichas envolturas formaran tres cuerpos: el cuerpo denso o burdo, sthūlaśarīra; el cuerpo sutil, sūkṣmaśarīra y el cuerpo causal, kāraṇaśarīra.
Annamaya kosha
La primera capa o envoltura es el cuerpo físico. Etimológicamente: anna es semilla, y annamaya se traduce como aquello formado de comida, o material. Esta envoltura material, constituye junto con prāṇamayakośa el cuerpo más denso: sthūlaśarīra. Incluye todo aquello palpable en nuestro interior: órganos, músculos, piel, huesos. Y también los procesos vitales que hacen posible que nuestro organismo este «vivo».
Habitamos un cuerpo formado por el alimento. Por lo tanto, este cuerpo que habitamos debe ser cuidado mediante hábitos saludables. Es nuestro transporte por el mundo.
La práctica de yoga se inicia movilizando, activando y restaurando esta primera capa física. Pese a ello, al trabajar nuestro cuerpo físico vamos inevitablemente a trabajar las demás capas. Debemos pensar que estas capas están unidas, somos un ser completo con todas ellas a la vez interactuando entre ellas constantemente. Pero es más sencillo empezar nuestro trabajo interno por las capas más palpables. No queramos empezar la casa por el tejado. Primero nuestro cuerpo físico. Cuidamos nuestra postura, nuestra alimentación, para poco a poco entrar en las diferentes capas, respiración, mente, emociones, intuición. Enlazándose en cada ásana, en cada momento. Más adelante añadieremos la respiración, la mente, las emociones, etc. Para ello es necesario tomar el tiempo necesario para practicar desde el autoconocimiento, svadhyaya.
Prāṇamaya kosha
La siguiente envoltura es la capa energética. Etimológicamente prana es la energía vital sutil, prāṇamayakośa la envoltura de respiraciones vitales. Esta capa energética, aún forma parte de nuestro cuerpo más denso. Es decir, la podemos percibir y modificar con facilidad, ya sea a través de la práctica del pranayama, yoga o meditación entre otros. Forma una envoltura por dentro y por fuera de nuestra piel de unos 2/3 cm donde acumulamos nuestra energía vital. Esta se nutre de los chakras, vórtices de energía y a través de los nadis, canales energéticos, se distribuye a lo largo y ancho del cuerpo energético.
La percepción de esta capa no requiere grandes habilidades místicas, sino que cualquier practicante durante el silencio y observación puede sentir un hormigueo, un calor especial, una densidad en el aire que envuelve a su piel. En otras palabras, esta percepción se suele dar con el tiempo de práctica, así como las primeras veces que nos sentamos a meditar solo sentimos la incomodidad de la postura, lentamente podemos percibir el latido del corazón, el movimiento sutil de la respiración, incluso el breve movimiento de los huesos. Sucederá a medida que la observación se afina y la atención se vuelve más presente. Entonces sentimos esta capa por fuera y dentro de la piel, formando una envoltura a nuestro cuerpo físico, e incluso sentir como se dilata y contrae en una respiración consciente.
Manomaya kosha
El llamado cuerpo sutil, sūkṣmaśarīra, es más profundo, elevado y de difícil acceso, esta formado por dos capas relacionadas con la mente y sus procesos (manomayakośa y vijñānamayakośa). La primera capa es manomaya kosha. Mano o manas, se refiere a la mente, el pensamiento, el intelecto mental, también al sujeto que piensa y desea, que tiene capacidad de atención. Es la esencia (tattva) de la Mente, uno de los componentes del instrumento interno (antaḥkaraṇa); es el cuerpo de toma de decisiones.
Se trata de nuestra mente más racional, con sus pensamientos y procesos mentales. Pienso y por consecuencia existo. Con ello queremos distinguirla de la segunda capa más intuitiva. Esta actividad mental rige nuestro día a día, nuestro sueño y también nuestra práctica. Incluye los pensamientos expresados (el habla), los pensamientos no expresados, las emociones, los sueños y cualquier actividad de nuestra mente que genere acciones conscientes.
Las personas muy somáticas llevaremos parte de esta actividad mental, sobretodo la referente a nuestras emociones (expresadas o no) hacia el cuerpo físico. Consecuentemente aparecerán en nuestro cuerpo físico dolencias, tensiones, cambios posturales que conducen a lesión, etc. Además nuestro patrones mentales, ya sean propios o impuestos por la cultura, familia, etc. modelarán tanto el cuerpo sutil como consecuentemente el cuerpo físico. Por ejemplo si aceptamos como patrón «nunca seré capaz», porque en algún momento alguien nos inculcó esa idea, aunque no seamos conscientes de ello, nuestro cuerpo se bloqueará literalmente delante de ciertas acciones, posturas o clases, ya que lo tenemos grabado en lo más profundo de la mente y es dicha mente la que modela el cuerpo mental bloqueando con ello el cuerpo físico. El yoga nos da este espacio de observación, atención y autoconocimiento que nos ayuda a descubrir nuestros patrones, miedos, tendencias y demás elementos sutiles. Para trascenderlos.
Vijñānamaya kosha
La siguiente capa, vijñānamayakośa, es la envoltura de discernimiento. Otra capa mental, esta vez formada por un conocimiento más sutil e intuitivo y menos por los procesos mentales. Vijña es conocimiento, discernimiento, comprensión, intelecto, dicho de otro modo conocimiento sagrado o intuitivo, pero aún forma parte de la mente y del mundo físico, es uno de los 5 agregados del ego y la tercera causa de sufrimiento. Es la capa mental donde la información se integra como verdadera, fruto de la sabiduría interna y intuitiva y no de los estímulos externos como la capa anterior. Hay un conocimiento profundo real integrado en nosotros y conocimiento que va más allá de lo que perciben nuestros sentidos y que se materializa en esta capa mental.
Lo más importante que podemos comprender de esta capa es este empoderamiento interno. La sabiduría o el conocimiento es algo nuestro, no está impuesto desde fuera. Tu sabes, tu conoces. Hay algo en ti que sabe mejor que cualquier otro. El yoga nos da acceso a esta capa de intuición a esta sabiduría más allá del pensamiento ordinario y el conocimiento matemático.
Anandamaya kosha
Finalmente, la última capa o envoltura es ānandamayakośa, la envoltura espiritual o extática (del éxtasis), que a su vez forma el cuerpo causal u original, kāraṇaśarīra. Ananda significa felicidad y gozo absoluto.
Poco os puedo hablar de esta capa desde mi mente intelectual y racional. Más allá de la meditación, cuando nos fundimos en el objeto de observación y ya no somos cuerpo, ni mente, ni emociones, cuando trascendimos el cuerpo y se da la fusión. Entonces nos acercamos a este cuerpo causal. Es decir a nuestro verdadero ser.
Algunos autores interpretan esta capa como el alma. Aquello que observa que va más allá de nuestros cuerpos, que lo envuelve todo y es a la vez todo y nada. Pero a mi me gusta pensar en esta idea de Felicidad. Dicho de otro modo, la felicidad se alcanza cuando nos desidentificamos del resto de cuerpos o capas. Entonces, si yo no soy mis cuerpos, ¿quién soy yo?
Yo no soy el cuerpo burdo… yo no soy las cinco facultades de sensación, a saber, los sentidos del oído, el tacto, la vista, el gusto, y el olfato…; yo no soy las cinco facultades de acción… ; yo no soy los cinco soplos vitales, prana, etc., que desempeñan respectively las cinco funciones de inhalar, etc.; yo no soy siquiera la mente que piensa; yo no soy tampoco la nesciencia, que solo está dotada de las impresiones residuales de los objetos, y en la cual no hay ningún objeto ni ningún funcionamiento. Si yo no soy ninguno de estos, entonces ¿quién soy yo?
(Meditación del gran yogui Ramana Maharashi, podéis explorar más en el artículo del blog de filosofía Hijo de Vecino ¿quién soy yo? ).
¿Cómo reconocer, trabajar y sentir las diferentes capas?
El yoga nos ayuda a reconocer y trabajar estas cinco envolturas o estos cuerpos. Para ello, no practicamos solo con el cuerpo físico, sino que respiración y mente se alinean en cada ásana. En consecuencia, mediante la atención y observación presente, podremos reconocer y observar estos campos o capas más internos y sutiles. Cada postura o ásana es un espejo de lo interno, nos reflejamos y observamos.
Ejemplos prácticos de observación interna
Por ejemplo, en las posturas de equilibrio nos podemos ver en este espejo de nuestro ser. Más allá de ser un ejercicio mecánico de nuestra estructura corporal, estas nos muestran si estamos o no en equilibrio en este preciso momento. La palabra equilibrio implica a todos nuestros cuerpos o capas. En otras palabras no es la esterilla que patina, ni el tejido del pantalón, ni tampoco que el compañero se mueve demasiado. Es nuestra mente, nuestro poderoso ego, que actúa, juzgando, criticando, en constante movimiento de un pensamiento a otro. Como resultado, ese movimiento nos lleva a la inestabilidad mental, que se refleja en nuestro equilibrio físico.
Preguntas para la autoindagación: ¿Eres capaz de cerrar los ojos y confiar en tu cuerpo? ¿Hay firmeza y estabilidad en tus pies, en la base de tu cuerpo? ¿O es más bien rigidez y pesadez? ¿Está tu mente centrada en este momento? ¿Te abstraes demasiado de lo que te rodea y eres incapaz de estar presente? ¿O por el contrario no consigues la manera de que los estímulos externos no te influyan? ¿Sientes tu cuerpo, tu respiración, el latido de tu corazón, el movimiento de tus intestinos? ¿O sólo sientes el cuerpo si hay dolor o intensidad? ¿Te identificas con tu cuerpo físico? ¿Con tu musculatura? ¿Con tus dolencias, tensiones, enfermedades? ¿En meditación o silencio, puedes observar tu mente? ¿Hay pensamientos? ¿Puedes encontrar un patrón en los pensamientos que aparecen, si los hay? ¿O en la calma aparece el sueño y tu mente se duerme sin remedio?
En resumen
En resumen más allá del cuerpo físico existen envolturas que nos llevan a niveles más elevados de consciencia. algunas más burdas y otras más sutiles pero todas se trabajan durante la práctica de yoga. Lo más importante o la clave para desidentificarnos del cuerpo físico y empezar a reconocer las distintas capas es la respiración. Respirar para trascender el cuerpo físico, para acceder a niveles más sutiles de consciencia, porque el prana, la energía vital circulará por todos tus cuerpos nutriéndolos y revitalizándolos. Respira y siente.
La Fortaleza es una cualidad que nos atrae, queremos tener un cuerpo fuerte porque sabemos que es importante para la salud. Los músculos cuando son fuertes y resilientes permiten que los huesos sean también fuertes. La fortaleza crea un cuerpo resistente y anímicamente nos da una sensación mas amplia de estabilidad, seguridad y vigor. Sin embargo, se confunde la fortaleza con la fuerza y la fuerza con sobre-exigencia. Pensamos que tener un cuerpo fuerte implica músculos muy desarrollados y duros y hacer ejercicios extenuantes.
La medicina oriental, como el Ayurveda de la India y la Medicina Tradicional China, ayuda a comprender por qué el yoga influye en algo más que los músculos y los huesos, haciendo del cuerpo la vía de entrada hacia aspectos más profundos. Por Germán Ledesma. El yoga funcional aporta muchas herramientas para implementar una práctica inteligente, orgánica y brinda estrategias para abordar las particularidades de cada practicante. Sigue la consigna: tu cuerpo, tu yoga. Este enfoque, bastante centrado en el cuerpo físico, puede hacer perder de vista que el cuerpo es la vía de entrada hacia aspectos más profundos y que el físico no es el único campo de experiencia. ¿Qué sensaciones aparecen durante o después de hacer yoga? ¿Alguna vez sentiste, antes o después de tu práctica de yoga, algún cambio en tu estado emocional? ¿Aparecieron expresiones como llantos, enojo, frustración, amor, serenidad o el sentirte parte de algo más grande? ¿Hubo cambios en tu estado mental, mayor serenidad, claridad mental o mejor descanso? ¿Experimentaste ideas, imágenes y pensamientos creativos o incluso epifanías? ¿Percibiste cambios en tu estado interno como hambre, sed, temperatura, activación de procesos de purga; o malestares posteriores, dolores de cabeza, vómitos o diarrea?
Yoga sutra 1.2: viaje al corazón del testigo imparcial. Si la respuesta es positiva, puedes evidenciar que la práctica de yoga no solo influye en el cuerpo físico, sino que, también, al practicarlo, influimos en los cuerpos mental, energético y emocional. Estos campos fueron estudiados y desarrollados por las medicinas ancestrales y tradicionales de oriente, como el Ayurveda o la Medicina Tradicional China, entre otras.
India y China: dos cosmovisiones, una misma esencia. Herederas de los vedas, las antiguas escrituras de la India, surgen disciplinas íntimamente relacionadas que abarcan toda la experiencia humana, el ayurveda, como rama médica; y el jyotish, como la astrología; y el yoga, como la rama espiritual. Desde la tradición China, tan rica y antigua como la de la India, surge la Medicina Tradicional China, distintas corrientes filosóficas como el taoísmo o disciplinas físico/energéticas como el Qi Gong, Nei Gong, entre otras. Medicina china y yoga: claves para leer síntomas y emociones. Desde la cosmovisión India surgen conceptos como Prana (energía vital), Nadis (canales sutiles por donde circula el prana), puntos marma (puntos del cuerpo que funcionan como nodos pequeños de energía) o los Chakras como grandes centros integradores de la energía. La cosmovisión China nos presenta conceptos análogos como el Chi o Qi para la energía vital, Meridianos (Jing-Luo) como los canales por donde circula el Chi, y se relacionan con los órganos y tejidos del cuerpo. A pesar de sus diferencias, estas visiones comparten un eje filosófico y de cosmovisión central: el proceso de salud y enfermedad está directamente relacionado con el flujo de la energía en el cuerpo. Yin Yoga y seguridad: claves para una práctica consciente. Si la energía está estancada por cualquier motivo, el malestar o la enfermedad aparece, y cuando la energía fluye, podemos experimentar la plenitud. Desde estas cosmovisiones, los distintos cuerpos, físico, mental, emocional, espiritual, energético, están relacionados, interconectados, se influencian y se reflejan entre sí. Esto quiere decir que si influimos sobre uno de los cuerpos, podemos impactar sobre los restantes, mejorando el flujo y el diálogo entre ellos.

La visión de Motoyama y su relación con la fascia. El doctor Hiroshi Motoyama, un científico y psicólogo japonés que desarrolló muchas investigaciones sobre los sistemas energéticos de la India y de la China, propuso que los canales energéticos descritos en las medicinas tradicionales orientales, como los nadis (o marmas) de la tradición del yoga/ayurveda y los meridianos de la tradición China, transcurren a través de canales acuosos conformados por la fascia. Uno de sus discípulos, Paul Grilley creador del método de yin yoga trabajó este mismo tema y concluyó: “El propósito de las asanas de yoga es armonizar el flujo de Chi en los canales fasciales (en el cuerpo). Esto es realizado mediante el estrés y la relajación de los segmentos esqueléticos y grupos miofasciales”.
Pero, ¿qué es la fascia y cómo se estimula? La fascia es un sistema tridimensional conformado por tejido conectivo que envuelve, penetra e interconecta los músculos, huesos y órganos del cuerpo. Según esta visión, la fascia es la interfaz anatómica que sustenta el movimiento del chi/prana en el cuerpo. Cuando el chi/prana fluye en equilibrio y libre de bloqueos, se experimenta la salud.
Así lo sostiene Motoyama: “La medicina occidental moderna aún no comprende el sistema de meridianos. Esto se debe a que los meridianos se encuentran en una fase rica en agua dentro del tejido conectivo (fascia). Cuando una persona muere, esta capa se seca. Dado que los meridianos no tienen paredes como los vasos sanguíneos, no pueden ser detectados por las técnicas médicas actuales. En realidad, sin embargo, estos canales ricos en agua atraviesan todo el cuerpo”. Este sistema fascial, tridimensional y omnipresente en el cuerpo, en gran parte tiene la cualidad de ser muy hidratado, el agua es un gran conductor de campos y corrientes eléctricas. Además, al ser un tejido formado por colágeno, es piezoeléctrica, es decir, genera campos eléctricos cuando es estimulada mecánicamente.
La nariz y la Medicina China. Distintas investigaciones, relacionadas con el mecanismo de acción de la acupuntura, encontraron coincidencias entre el recorrido preciso de los meridianos y puntos de acupuntura, con estructuras anatómicas y canales fasciales muy concretos. Esto permitió pensar cómo el estímulo concreto de los canales fasciales provoca corrientes eléctricas y mecánicas capaces de viajar por el cuerpo a través de estos canales, incluso a largas distancias, que serían reparadoras a nivel celular. La doctora Helene Langevin, una investigadora de fascia y de acupuntura de renombre mundial, demostró que a través de los estímulos mecánicos de acupresión, por largos periodos de tiempo, las células se activan. Esto es muy similar a lo que hacemos al estimular un área marcada de forma Yin, por tensión o compresión suave durante periodos de tiempo.
Las áreas marcadas no son inocentes, el estímulo sobre los tejidos tampoco. Más allá de que cada tradición tenga una hoja de ruta precisa de su mapa energético, no es necesario memorizar los recorridos exactos para beneficiarte de la práctica. Al penetrar en la trama del cuerpo físico, abrimos las puertas a las redes profundas de la vibración, la emoción, las memorias, el pulso vital y también lo que aguarda en la sombra, esperando ser observado, liberado o nutrido.
Yin y MioYin, la técnica complementaria a tu práctica de Yoga. Mientras se aplique tensión a los tejidos -tensión o compresión, da igual-, se producirá la tensión mecánica y los efectos piezoeléctricos. Esto significa que si sentís tensión/estiramiento en cualquier área dentro de la cual se encuentra la línea de un meridiano, nadi, o punto Marma, tendrás un efecto similar a la acupresión. ¡Si sentís el estímulo, lo estás haciendo!
El rebote y el Yoga son más que físico. Durante el rebote y el descanso entre posturas es frecuente experimentar satisfacción, emociones o calma mental. Una simple teoría de la hidratación fascial no puede explicar la profundidad de las respuestas emocionales y mentales; sin embargo, esta visión propone que es el resultado de armonizar el flujo del chi, de la fuerza vital. Motoyama enseñó que el chi es una forma única de energía que no se puede reducir a electricidad o química, es la fuerza que vincula lo físico, con lo mental y espiritual. Paul Grilley propuso, a través de estimular las áreas marcadas, acceder a los canales acuosos del cuerpo que penetran todos los tejidos. El propósito de yoga asana es armonizar el flujo de chi en estos meridianos.
Bibliografía: The Complete Guide to Yin Yoga: The Philosophy and Practice of Yin Yoga. Bernie Clark. 2° Edición. Fascia in sport and movements.
En la estructura yóguica del ser humano hay dimensiones que son más fáciles de comprender que otras. Así, a nadie le cuesta entender lo que el cuerpo físico es pues es algo que conecta directamente con lo que percibimos que somos. El cuerpo sútil, valga la redundancia, se eleva hacia niveles de sutileza y de profundidad elevados. El cuerpo sutil es el soporte de la conexión con la Mente del Universo, con la proyección y recepción no verbal, no racional. La intuición, la sensibilidad sutil, la escucha profunda, fluyen mediante él. El cuerpo sutil representa, de un lado, el vehículo de impregnación en el Universo de nuestro trayecto de vida terrenal, de la vibración de nuestra existencia terrenal junto a los aprendizajes que hemos desarrollados que se conectan de manera perenne con la Mente universal. Es como un flujo energético que se mueve a través de ti; por ejemplo, si presionamos las rodillas a una persona en silla de ruedas y a la vez levanta el pecho y le preguntamos si siente la sensación de gravedad al soltarle las rodillas y al volver a sentirse más pesado, quizás se pregunte si esa sensación es relevante, si el nivel de sensación importa. Las personas con diversidad funcional necesitan sentir su cuerpo en plenitud, y es interesante explorar si tienen acceso a cualquier sensación. El yoga accede a sensaciones que no provienen de la acción muscular. Cuenta Matthew Sanford, profesor de yoga que lleva desde los 13 años en silla de ruedas y que tiene un control asombroso de su cuerpo, que empezó con la práctica del yoga a escuchar una sensación de zumbido en todo su cuerpo, como un hormigueo ajeno a su control y a su voluntad, y que hoy es la base de todo lo que enseña como profesor. Esa sensación es la que van a tener en común con las personas a las que enseñan, y no el cuerpo exterior.

Imágenes y videos recomendados para ampliar la comprensión:
