Diferencia entre 9 y 7 metales en campana tibetana: desmontando un mito

Este es un falso mito que se ha perpetuado en Internet. Mucha gente cree en los siete mitos del metal. Sin embargo, no hay nada de cierto en ello. Los cuencos cantores nunca se fabricaron con siete metales. Al probar cientos de cuencos, nunca encontramos los metales míticos. Una creencia sostiene que la complejidad de los tonos se crea mediante una mezcla de varios metales. Según una de las explicaciones que promueven el mito de los siete metales, es que cada elemento de la mezcla aporta una frecuencia diferente, por eso los cuencos tibetanos suenan tan bonitos. ¡El complejo tono de los cuencos tibetanos del Himalaya no se debe a esta especulación!

Para empezar, ¿imagina qué frecuencia pueden contribuir metales como el mercurio o el plomo al sonido general de un cuenco tibetano? ¡Estos dos metales no resonan en absoluto! Una mezcla más variada de metales no dará como resultado un sonido más profundo ni más rico. Contrariamente a la creencia popular, más metales producirán un tono más apagado y menos vibrante. Los eruditos y alquimistas védicos comparten creencias relacionadas con metales y astrología. Los comerciantes han tomado la idea de los siete metales sagrados y la han adjuntado a los cuencos tibetanos del Himalaya para que suenen espirituales. Todo el mito de los siete metales es una táctica de marketing sin ningún fundamento fáctico.

Según la tradición tibetana, dicen algunas personas, los cuencos cantores deben contener siete metales para promover la curación. Hay objetos rituales en el budismo tibetano que deben estar hechos de metales específicos. En los textos sagrados se dan instrucciones para fabricar objetos de cobre, oro y plata, así como gemas, minerales, extractos de plantas y combinaciones de estos. Estas instrucciones se encuentran en las Escrituras y los monjes las siguen de cerca. Los comerciantes tomaron prestada esta idea y la incorporaron a los cuencos tibetanos. Cuando se les pregunta acerca de siete metales, los fabricantes de cuencos tibetanos se ríen y se dan la vuelta. Los cuencos tibetanos no tienen nada que ver con los siete metales, planetas, chakras, o cualquier otra idea de la Nueva Era. Las ideas de la Nueva Era son una distracción de la verdad. La mayoría de la información que se encuentra en línea es falsa, creada por vendedores y se mantiene rápidamente gracias al poder de Internet.

¡Los antiguos cuencos tibetanos del Himalaya estaban hechos históricamente de bronce de campana! El bronce de campana es una mezcla de cobre y estaño sólo en determinadas proporciones. Los creadores guardan el secreto de cómo se hizo. La aleación está casi libre de impurezas gracias a su meticulosa y hábil preparación. Esto lo saben desde hace siglos los fabricantes de cuencos cantores. El secreto de la aleación de bronce puro también lo conocen los fabricantes de gongs, platillos y campanas. La aleación pura de cobre y estaño se creó hace miles de años. Se ha transmitido de generación en generación y se ha extendido por toda la civilización. En los últimos años se ha visto una estrategia de marketing que incluía la adición de siete metales a los cuencos tibetanos. Muchas ideas han sido sacadas de contexto y vinculadas erróneamente a los cuencos tibetanos. El concepto de "tono de chakra" también se tomó prestado de las creencias hindúes. Los vendedores espirituales o simplemente los soñadores de buen corazón tomaron prestadas ideas de la astrología védica y afirmaron que los cuencos cantores estaban relacionados con los planetas. Usaron la mitología tibetana sobre phurbas para decir que Se hacen cuencos cantores de metal de meteorito. Todas estas son historias falsas.

Por supuesto, cada uno tiene derecho a creer en lo que creemos, pero no permita que los vendedores le vendan una hermosa historia en lugar de un instrumento valioso con características de sonido sorprendentes. Los cuencos tibetanos están hechos de bronce, que es una combinación de aproximadamente un 80% de cobre y un 20% de estaño. Todos los demás elementos que se encuentran en la aleación son impurezas, es decir, contaminación del suelo. Algunas personas no quieren creer los hechos, prefieren los mitos. Nadie que hable de siete metales ha realizado jamás pruebas metalúrgicas. Algunos incluso afirman que las pruebas son difíciles o destructivas. Los cuencos tibetanos continúan hoy con una larga tradición. Es una hermosa herencia que nos brinda un vínculo directo con las civilizaciones antiguas.

Se descubrió que todos los cuencos cantores antiguos hechos a mano que probamos estaban hechos de bronce metálico de campana, que es una mezcla de 77-80% de cobre y 20-23% de estaño. La mayoría contiene mayores cantidades de estaño, con 77-78% de cobre y 22-23% de estaño. Un número relativamente pequeño de tazones (menos del 15%) contiene una pequeña cantidad de hierro. La cantidad de hierro encontrada en los cuencos cantores oscilaba entre el 0,03% y el 0,15%. Debido al pequeño número de cuencos con hierro y a la pequeña cantidad de hierro presente, los científicos consideran que el hierro es una impureza y no intencional. Otras sustancias químicas encontradas son trazas de arsénico y azufre, menos del 0,1%. Estos productos químicos son subproductos normales de la fabricación del bronce. Los productos químicos están permanentemente unidos al metal y no es peligroso tocarlos. El alto contenido de estaño es bastante difícil de preparar porque el estaño y el cobre responden al calor de manera diferente. El punto de evaporación del estaño es mucho menor que el del cobre. El estaño puede evaporarse en el aire y perderse incluso antes de que el cobre se haya fundido por completo. La temperatura de fusión del estaño es de sólo 231,93 grados Celsius, mientras que el cobre se funde a 1083 grados Celsius. Se requiere gran habilidad para fabricar bronce con un alto porcentaje de estaño, especialmente sobre una chimenea primitiva. Esta aleación costosa y difícil de fabricar se utiliza principalmente para instrumentos musicales. Los maestros del oficio mantienen en secreto las antiguas técnicas metalúrgicas. El bronce metálico de campana tiene maravillosas propiedades sonoras. Ésa es la razón por la que se ha utilizado durante tanto tiempo en todo el mundo para instrumentos musicales. A nivel microscópico, el bronce tiene una estructura cristalina. La estructura cristalina hace que el metal suene hermoso pero también lo hace frágil. El bronce es quebradizo y bastante fácil de romper. La Campana de la Libertad es un ejemplo bien conocido. Los cuencos tibetanos se rompen de manera similar. Sin embargo, el bronce resiste la prueba del tiempo si no sufre daños. Resiste la corrosión y puede durar unos miles de años. El latón es más barato y más fácil de trabajar. La mayoría de los cuencos tibetanos acabados a máquina están hechos de latón porque el latón es más blando y más fácil de procesar. Recientemente, también aparecieron en el mercado cuencos tibetanos fabricados en aluminio. Los cuencos mecanizados se pueden detectar por su forma perfectamente simétrica y un orificio central indicativo donde se fijan a un torno. El latón tiene una caída vibratoria más rápida, por lo que el sonido no dura tanto.

Los cuencos tibetanos son literales y figurados. Emblema de la armonía. Su existencia misma dependía de la cooperación entre culturas. Su difusión histórica también traspasó muchas fronteras. Su hermoso sonido los convierte en objetos preciados que la gente quiere compartir. Hoy se disfrutan en todo el mundo y unen a las personas de nuevas maneras. Son utilizados por grupos en iglesias y estudios de yoga para mejorar la experiencia grupal. Se utilizan en aulas, oficinas y hogares para crear una experiencia de cooperación, armonía y paz. Los cuencos tibetanos han llegado a través de los siglos y continúan sorprendiéndonos con sus regalos. Si este artículo le ha resultado educativo, le agradeceríamos que lo compartiera con sus amigos. También nos encantaría escuchar sus comentarios. Elegir un cuenco tibetano o cantor es un proceso que invita a la atención plena. Estos instrumentos, creados para acompañar prácticas de meditación, sanación o conexión espiritual o crecimiento personal. Varían en sonido y energía según sus características físicas. En esta guía, aprenderemos juntos los aspectos esenciales para seleccionar un cuenco que se adapte a tu práctica. También encontrarás recomendaciones de nuestra colección, cuencos artesanales elaborados con técnicas tradicionales y disponibles para iniciar o enriquecer tu camino sonoro. No existe un cuenco “correcto” o “incorrecto”, sino aquel que resuena contigo.

Cada cuenco tibetano es un universo contenido en forma circular, donde su composición física dialoga con leyes ancestrales de resonancia. Más que un instrumento, es un compañero para viajes interiores. 1. El corazón de un cuenco late según los metales que lo componen. Oro (luz interior) o níquel con silicio (es el más usado, más que el oro). Cuando se encuentran trazas o por cientos de aleación en oro. Es una pieza de colección. Estas aleaciones, usadas durante milenios en monasterios budistas, producen sobretonos complejos que interactúan con el campo energético humano. 2. El peso determina la persistencia de la vibración. Los cuencos mantienen una resonancia de 30 segundos hasta los 5 minutos. Dependiendo de la pureza de materiales y construcción creando un masaje sónico prolongado. 4. Probar un cuenco tibetano requiere atención a detalles específicos que determinan su calidad y compatibilidad con tus necesidades. 1. Sostén el cuenco en la palma de tu mano no dominante. Con el mazo de madera, golpea suavemente el borde exterior. 3. Un cuenco auténtico no se escucha, se siente. 2. Elegir un cuenco tibetano no solo se basa en su apariencia, sino en cómo su sonido y vibración se alinean con tus sentidos. Un cuenco auténtico, como los de nuestra colección, mantiene su vibración incluso al apoyarlo sobre una superficie. La compra en línea no limita tu capacidad de elegir bien. 1. 2. 3. Pregunta por la frecuencia base del cuenco (medida en Hz) y su procedencia. La elección de un cuenco tibetano adquiere su verdadero significado cuando alineamos sus características técnicas con nuestro propósito específico. En Jacomina Sounds, seleccionamos cuidadosamente cuencos tibetanos antiguos auténticos que destacan por su historia, sonido y calidad artesanal. Ideal para quienes buscan un cuenco manejable y fácil de transportar. Los cuencos tibetanos pequeños, fabricados a mano con una aleación tradicional de metales. Presenta un sonido claro, preciso y con una vibración refinada que lo convierte en una excelente opción para meditaciones individuales o como acompañamiento en sesiones de terapia de sonido. Los cuencos tibetanos antiguos medianos ofrecen un equilibrio perfecto entre tamaño, peso y profundidad sonora. Son ideales tanto para prácticas personales como para terapeutas de sonido que requieren un cuenco versátil. Emite sonidos cálidos, envolventes y con una buena duración del tono. Los cuencos grandes tienen una sonoridad profunda, rica en armónicos y una vibración potente. Son especialmente recomendados para trabajos terapéuticos corporales, meditaciones grupales o rituales energéticos. Esta categoría reúne cuencos de gran formato, difíciles de encontrar, con calidades acústicas excepcionales. Los cuencos XXL destacan por su sonido muy profundo, largo y potente, ideal para sanación vibratoria y usos ceremonial.

Elegir un cuenco tibetano es un viaje que combina conocimiento técnico y conexión personal. ¿Tienes dudas sobre qué cuenco se adapta mejor a tus necesidades? Nuestro equipo de expertos en sonoterapia está disponible para guiarte. Nadie puede saber con seguridad el origen de los cuencos tibetanos. Desde bol usado por los monjes para poder comer o pedir limosna, hasta dragones de fuego fundiendo el metal. Estos grandes maestros en la fundición pusieron oro, plata, estaño, níquel, mercurio, hierro, cobre, plomo y no se cuantos más. Por cierto, que el mercurio es altamente tóxico. Una vez mezclados los siete metales en la fundición, como si fuera un horno alquímico, se le da la forma final al cuenco tibetano. Ahora va a tener un sonido especialmente poderoso y ultra sanador. Ya puedes imaginar que esta fantasía caló profundo entre los europeos y visto que se vendían mucho más, pues venga, ahora los más caros serán siete metales, o incluso nueve. En este punto, todavía puedes encontrar quien los venda, aunque no pueda demostrarse en absoluto su composición. Lo que es sorprendente es el caché de quien todavía utiliza estos engaños. El número 7 tiene ciertas connotaciones esotéricas o alquímicas. Vamos a ver un poco de ello. Primero de todo a nivel de alquimia occidental, los siete metales son oro, plata, hierro, mercurio, cobre, estaño y plomo. Cada metal tiene una propiedad y un uso dentro de la alquimia medieval occidental. Parecía fácil utilizar estos metales para asignarlos a los cuencos. Pero no termina aquí. Y que decir de las 7 notas musicales. Además ahora cada cuenco que suena como una de las notas de la escala musical, se asocia a un chakra y a un metal. Y todo esto, está presente en nuestros Cuencos Tibetanos 7 Metales. No se puede pedir más. Los Cuencos Tibetanos están hechos a partir de una aleación de Cobre y Estaño, conocida por Bronce de Campana. Esta proporción es más o menos un 70% cobre y un 30% estaño. Esta aleación conocida por bronce de campana, se ha demostrado durante siglos que es la que mejor calidad de sonido puede generar. De hecho, existen estudios de investigación de los componentes de los cuencos tibetanos y dan lo mismo, cobre y estaño, teniendo trazas de otros metales de forma residual. Es lógico, en una fundición se trabaja con muchos materiales y quedan restos. Aunque no podríamos decir que estos restos están puestos expresamente para lograr una aleación de siete metales. Lo que importa de un Cuenco Tibetano. Y si quieres comprar más de un cuenco, entonces sí que la afinación entre ellos, ha de ser la correcta.

infografía mezcla de metales en cuencos tibetanos

Qué son los CUENCOS TIBETANOS

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