Diventare monaco en Santacittarama: experiencia y enseñanza de la tradición Theravāda en Occidente

Santacittarama, ubicado a unos 50 km de Roma en la Sabina, es el primer monasterio en Italia de la tradición Theravāda, con monjes que siguen principalmente la “tradición thailandesa de la foresta”. En Occidente la práctica meditativa a menudo se separa de la vida diaria; Ajahn Chah enseñó que “si tenéis tiempo para respirar, tenéis tiempo para meditar” y que la práctica puede integrarse en cada momento del día, incluso durante caminatas, caminando respirando o estando de pie rezando con la mente presente. La vida monástica se entiende como un método de práctica y liberación que se realiza dentro de una comunidad que sostiene la disciplina y el apoyo mutuo.

Orígenes y linaje: la tradición de la foresta

La tradición thailandesa de la foresta es el ramo del buddhismo Theravāda que mantiene la disciplina monástica original: no poseen más que la túnica y la olla para el alimento, practican el celibato, comen entre el alba y el mediodía y evitan el dinero. Practican el Tudong, recorriendo pueblos y la naturaleza para retirarse en soledad y buscar lugares propicios para la concentración. Esta disciplina puede parecer extrema, pero es coherente con la práctica de la meditación y la purificación mental. Ajahn Chah, Ajahn Man y Ajahn Sao, junto con Ajahn Sumedho, perfilan una lignaje que se expandió internacionalmente, dando origen a Santacittarama y a otros monasterios en Occidente. La estructura del monasterio Theravāda thailandés en Occidente a menudo requiere adaptaciones climáticas y arquitectónicas, manteniendo, sin embargo, el núcleo de la vida monástica: silencio, simplicidad y servicio.

La historia de Santacittarama está ligada a la llegada de monjes Theravāda a Italia y al esfuerzo de comunidades de fieles para sostener un centro que pudiera acoger a practicantes y visitantes. El proyecto nació de conversaciones entre Luang Por Cha, Luang Por Sumedho y la comunidad italiana, con la participación de benefactores que apoyaron la adquisición de una propiedad adecuada entre Roma y Nápoles, y la construcción necesaria para albergar un monasterio funcional. El diseño se inspira en principios de la foresta, con un edificio de cuatro pisos que alberga la Sala de Meditación y espacios para residencia, biblioteca y servicios, rodeado por un entorno natural que favorece la práctica meditativa al aire libre en capillas y senderos del bosque.

Vida en Santacittarama: ritmo, prácticas y comunidad

El horario típico en Santacittarama empieza temprano: canto matutino a las 5, seguido de meditaciones; después se realizan trabajos comunitarios y la comida de la mañana a las 7. El día continúa con labores de mantenimiento y preparación de comida hasta la hora de almuerzo; por la tarde, la práctica individual y la segunda sesión de cantos y meditaciones. Aunque no es obligatorio seguir este programa estricto, muchos visitantes lo cumplen para experimentar la vida monástica en su forma tradicional. La experiencia de alguien que vive allí puede incluir caminatas meditativas en el bosque, sentarse en plataformas de madera o rincones de silencio en el parque, y la posibilidad de practicar en distintos escenarios, desde capillas hasta cuevas y áreas de descanso abandonadas.

La Puja, las ceremonias de devoción en el templo en la mañana y la noche, son características notables. La Puja consiste en cantos y recitados que introducen las ideas de refugio en el Buddha, Dhamma y Sangha, y los Cinco Preceptos. Aunque estos aspectos de devoción pueden parecer ajenos a enfoques más laicizados o de mindfulness secular, pueden ser contextualizados y entendidos como una expresión cultural y espiritual de la tradición thailandesa de la foresta. En Santacittarama se observa una clara separación entre laicos y monásticos y se mantienen jerarquías, lo que puede resultar incómodo para quienes buscan una experiencia más secular de la práctica budista. Sin embargo, la diversidad de enfoques religiosos en Occidente ha enriquecido la comprensión de la práctica y la vida comunitaria.

La vida comunitaria es fundamental: el Sangha funciona como un método de práctica y liberación. Aunque cada monje aprendió técnicas meditativas, la comunidad es el marco que da sentido y dirección a la vida monástica. Las prácticas de renuncia -vida sobria, simplicidad en vestimenta y hábitos- permiten enfocarse en la experiencia interior y en la compasión hacia los demás. Este estilo de vida, que incluso en Occidente puede parecer áspero, es visto como una vía para cultivar la libertad que nace desde la disciplina y la atención plena.

Prácticas y desafíos de la vida monástica en Occidente

Una de las cuestiones más debatidas es cómo la devoción y la estructura ritual pueden coexistir con planteamientos de buddhismo secular o mindfulness. Aunque Santacittarama mantiene elementos devocionales, estos pueden interpretarse como parte de una tradición que facilita el acceso a enseñanzas profundas y una vida de comunidad. La experiencia de vivir en una comunidad monástica implica aprender a convivir con otros, ceder deseos personales y cultivar la atención plena en la vida diaria. El renunciar a ciertos placeres y hábitos es visto como una forma de entender la impermanencia y de descubrir una libertad interior que no depende de circunstancias externas.

La experiencia personal de un monje que relata su historia en Santacittarama -desde el aprendizaje de obediencia y labor comunitaria hasta la aceptación de la vida en una estructura jerárquica- ilustra el proceso de adaptación a una vida de renuncia y servicio. La gestión de cravings, especialmente por dulces y alimentos que no se aceptan en la vida monástica, se aborda con la disciplina de los preceptos y la observación de las sensaciones que surgen sin ser arrastrados por ellas. Este enfoque ayuda a desarrollar una actitud de aceptación benevolente de la vida tal como es, incluso cuando es difícil o incómoda.

Impacto y presencia en Italia

La presencia del buddhismo Theravāda en Italia, y en Santacittarama en particular, refleja un proceso de transferencia de tradiciones desde Asia hacia Occidente durante la segunda mitad del siglo XX. La fundación y desarrollo del monasterio en Santacittarama han sido posibles gracias al compromiso de monjes y laicos, y la cooperación de instituciones y comunidades budistas italianas y asiáticas. Este movimiento ha contribuido a un mayor reconocimiento del Buddhismo en Italia, con una creciente participación y un reconocimiento formal de la Unión Buddista Italiana (UBI). A lo largo de los años, Santacittarama ha sido escenario de encuentros interreligiosos, diálogo y colaboración entre comunidades budistas y cristianas, promoviendo un marco de respeto y entendimiento mutuo.

La vida monástica en Santacittarama consolidó la presencia de la tradición Theravāda en Italia y ofrece a los practicantes occidentales la posibilidad de experimentar una forma de vida basada en la disciplina, la comunalidad y la práctica continua. El lugar funciona como centro de retiro, aprendizaje y servicio, con la visión de compartir enseñanzas que permiten a las personas cultivar la comprensión, la compasión y la sabiduría en el contexto de la vida diaria.

Aspectos prácticos para quienes buscan ordinarse

  • La base de las enseñanzas es el estudio de las Cuatro Nobles Verdades, el Noble Óctuple Sendero y los estadios del camino hacia la iluminación.
  • Es fundamental contar con una guía espiritual que autorice y supervise la práctica y la ordination.
  • La entrada al camino budista implica refugio y votos laicos como preparación para la ordenación.
  • La vida monástica implica vivir en Sangha, compartir recursos y adherirse a el Vinaya, con reglas claras para la convivencia.
  • Existen programas de formación de cinco años y opciones de ordenación total o temporal para adaptarse a las necesidades de los practicantes occidentales.
  • La experiencia de Plum Village y otras comunidades muestra rutas diversas para la formación monástica y la convivencia entre monásticos y laicos.

La experiencia de Thanavaro y la historia del Santacittarama recomponen un relato de apertura del Dharma en Occidente: un camino que, a través de la disciplina, el silencio y la comunidad, busca cultivar una libertad interior que se expresa en la bondad y la acción compasiva en el mundo. El monasterio continúa siendo un faro para quienes desean explorar la intersección entre la tradición Theravāda y la vida moderna en Italia y Europa.

Santacittarama en Sabina: paisaje y monasterio

La vida en Santacittarama invita a contemplar cómo la disciplina, la comunidad y la práctica diaria pueden coexistir con una vida en Occidente, buscando una comprensión más amplia de la libertad espiritual que se cultiva en la convivencia y en la acción compasiva hacia los demás.

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