El Equinoccio de otoño es el comienzo de la estación del cambio, donde nos despedimos del fuego y la plenitud del verano y comenzamos un camino hacia nuestro interior, disponiéndonos para el invierno. La naturaleza se prepara dejando ir las hojas de los árboles para recibir las nuevas en la primavera. Tanto la luz como la oscuridad forman parte de nuestra naturaleza humana, y la estación en la que nos adentramos nos invita a aceptar nuestra propia oscuridad. Atrévete a mirar dentro de ti y preguntarle a tu corazón qué desea. Ahora recojo la cosecha de lo que planté en primavera y es momento de empezar a reflexionar qué quiero plantar la primavera que viene. El Yoga no es sólo una práctica física, sino también espiritual y energética. En otoño la práctica se vuelve más reflexiva y meditativa.
Permite que la meditación te lleve a un estado de relajación profunda en el que la tensión desaparece. En este estado es posible eliminar patrones mentales negativos y sustituirlos por positivos e incluso recibir alguna información o inspiración. Puedes formular una pregunta y la respuesta te llegará en el momento adecuado. Pero, ¡cuidado! Cuando la reflexión se lleva al extremo, se convierte en obsesión. Demasiado tiempo dándole vueltas a una misma cuestión puede dañar nuestro sistema bazo-páncreas. Según la Medicina Tradicional China, estos días nos encontramos en un período de interesatación que corresponde al elemento Tierra. La Tierra es el lugar de sustento de las semillas y donde se deposita el conocimiento de toda la Naturaleza. La Tierra es el centro, y nos recuerda que no nos podemos quedar siempre en el fuego del verano, la melancolía del invierno o en el movimiento de la primavera.
Nonostante il caldo e il sole stiano accompagnando le nostre giornate, si avvicina l’equinozio d’autunno, ovvero il momento in cui le ore di luce e di buio nella giornata si equivalgono. L’autunno ci regala sfumature di colore incredibili e frutti meravigliosi, ma il cambio di stagione può farci sentire sottotono. Le foglie sugli alberi iniziano a perdere il loro bel verde brillante e si seccano, así también nuestra piel puede aparecer más deshidratada. La práctica de yoga en otoño requiere la incorporación de elementos de estabilidad, calma y conexión interior.
En Ayurveda, el otoño está asociado al dosha Vata, caracterizado por movimiento, sequedad y ligereza. Independientemente de nuestra constitución, en este periodo es útil seguir indicaciones dedicadas a Vata, ya que el arie predominante puede influir en nuestro bienestar. Además de nutrir el cuerpo, conviene nutrir la mente con prácticas que promuevan calor y estabilidad. Durante este periodo la naturaleza invita a reducir la velocidad, a asentarse y a respirar con mayor conciencia. El uso de aceites esenciales como naranja, limón, canela, geranio y vainilla puede ayudar a contrarrestar la tristeza de la estación y a mantener una vibración elevada durante el día.
El automassage (automasaje) con aceite de sésamo, especialmente por las mañanas o por la noche, ayuda a hidratar la piel y a calmar el sistema nervioso. Son beneficiosos también para regular la tensión emocional y promover la relajación profunda. Es recomendable establecer una rutina diaria estable para reforzar la sensación de seguridad interior y reducir la sensación de desequilibrio. En la mesa de la alimentación, las raíces y vegetales de temporada como zanahoria, nabo, rábano y jengibre, junto con patata y calabaza, ayudan a equilibrar Vata; los sabores dulces aportan calma natural. Puedes añadir especias como canela y cardamomo para favorecer la digestión y el calor interno.
Yoga para el otoño: sadhana radicante. La práctica debe adaptarse al cambio climático y a las nuevas necesidades del cuerpo. Es fundamental calentar el cuerpo con Surya Namaskar, realizarlo de forma consciente y quizá con mayor lentitud. Las posturas que fortalecen la raíz y la estabilidad son clave: Vrksasana (árbol), Trikonasana (triángulo), Virabhadrasana I y II (guerreros), Prasarita Padottanasana y Paschimottanasana. Las inversiones deben abordarse de forma más lunar, incorporando Sirsasana o Adho Mukha Vrksasana con cuidado y centrando la activación abdominal. No olvides Savasana, que puede extenderse hasta 20 minutos cuando sea posible.
La respiración calmante Sama Vritti Pranayama calma las fluctuaciones de la mente. Ejecuta una respiración en cuatro tiempos con el cuerpo en una postura cómoda, y utiliza un conteo de 4-4-4-4 para empezar, aumentando progresivamente a 6 o 8 segundos si te sientes listo. Si sientes que se fuerza, regresa a un tempo más suave. Este método simple ayuda a centrarte en el equilibrio entre las fases de inhalación y exhalación.

La transición del verano al otoño también inspira a mirar la vida con un enfoque más consciente, reconociendo que el cambio es la única constante. En muchas tradiciones, el equinoccio de otoño simboliza el momento de recoger lo que se ha sembrado, un reconocimiento de abundancia y un llamado a mantener el equilibrio entre acción y recepción. El otoño invita a la introspección, la gratitud y la conexión con la tierra; es un tiempo para practicar la atención plena y la presencia en cada asana y cada pausa.
La práctica de yoga en otoño refuerza la conexión entre el cuerpo y la mente, equilibrando energías femeninas y masculinas y fortaleciendo el muladhara chakra, base de la estabilidad física y emocional. Se recomienda comenzar en cuclillas para ampliar la base de apoyo, seguido de secuencias que conecten brazos y torso, manteniendo la respiración en sincronía con el movimiento y enfocando la atención en la contactación con la tierra.
Este periodo también sugiere integrar rituales simples: gratitud, respiración nasal alterna (Nadi Shodhana) para equilibrar hemisferios y un tercer ojo de atención sobre la propia intuición. Practicar en grupo puede fomentar la motivación y la constancia, y explorar talleres o eventos de yoga puede enriquecer la experiencia. El otoño ofrece una oportunidad para reequilibrar el cuerpo y la mente, aceptando la finitud del verano y abrazando la promesa de la estación siguiente.
Tip adicional: recuerda los beneficios de la práctica constante, tanto físicos como psicológicos, para impulsar la motivación y formar una comunidad de práctica. Este periodo invita a recordar que la práctica de yoga no es solo un ejercicio, sino una forma de vida, que acompaña el ritmo natural del año y facilita transitar el cambio con claridad y calma.