La práctica del yoga puede ayudar a fortalecer músculos y trabajar los abdominales, una idea que a menudo se subestima al asociarse a una técnica de relajación. Sharath Jois, referente global en Ashtanga Yoga, afirmó que “25 respiraciones en navasana equivalen a 100 abdominales”, subrayando la importancia de la técnica y la respiración como determinantes de la eficacia. El efecto de navasana va más allá del fortalecimiento muscular: puede impactar en los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y su práctica regular aporta beneficios en la concentración y la coordinación al requerir una conexión cuerpo-mente.
Según S. Xuan Lan, experta en bienestar y profesora de yoga, navasana es una postura intensa que combina trabajo de abdominales y espalda con equilibrio. Estimula la circulación de las piernas, que permanecen en alto, y mejora la capacidad de concentración y coordinación. Tal como señalan Vitónica, la postura del barco o navasana se describe como comenzar sentados sobre la esterilla con el torso erguido, las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo; las manos pueden quedar estiradas frente a nosotros o colocadas sobre los muslos para mayor estabilidad.
Entre las posturas clásicas para abdomen se encuentran la cobra (Bhujangasana), la plancha (Kumbhakasana), la plancha lateral (Vasisthasana), la cobra (Bhujangasana) y la navegación por el arco (Dhanurasana), entre otras. Estas asanas trabajan el core desde distintos ángulos, fortalecen la espalda, mejoran la respiración y promueven la movilidad de la columna. En textos especializados se destacan los beneficios asociados a la respiración y la alineación como componentes esenciales de la eficacia en la tonificación abdominal.
Diez posturas clave para un abdomen tonificado
- Navasana o postura del barco. Postura intensiva para quemar grasa abdominal y fortalecer el core. Siéntate en la esterilla, levanta las piernas en un ángulo de 45 grados y extiende los brazos; forma una V con el cuerpo y mantén la espalda recta. Inhala en el centro y exhala al torsionar; mantén las piernas firmes y repite.
- Kumbhakasana o postura de la plancha. Colócate boca abajo, manos bajo los hombros y cuerpo en línea recta. Mantén unos 30 segundos con una respiración controlada y evita encorvar la espalda. Repite 4-5 veces para activar el cinturón abdominal.
- Vasisthasana o plancha lateral. Desde la plancha, gira el cuerpo hacia un lado y eleva brazo y pierna opuestos; mira la mano levantada y mantén varias respiraciones para fortalecer el abdomen.
- Bhujangasana o postura de la cobra. Tumba boca abajo, manos bajo los hombros, eleva el pecho y mantén la espalda extendida para estirar y fortalecer los músculos abdominales y estimular los órganos digestivos.
- Dhanurasana o arco. Acostado boca abajo, dobla las rodillas y agarra los tobillos para formar un arco. Este ejercicio masajea el abdomen, estira la espalda y activa la musculatura abdominal.
- Salabhasana o postura del saltamontes. Boca abajo, eleva brazos y piernas manteniendo el abdomen activo; fortalece la zona lumbar, reduce la hinchazón y favorece la digestión.
- Pavanamuktasana o liberación de gases. Acuéstate, dobla rodillas y abrázalas contra el pecho; mantén la postura para reducir hinchazón, estreñimiento y retención de líquidos en el abdomen.
- Merudandasana o equilibrio espinal. Sentado con las piernas extendidas, inclínate hacia atrás y eleva las piernas para trabajar el equilibrio sobre el sacro; fortalece abdominales y cadera.
- Tadasana o postura de la montaña. Postura de inicio para activar todo el cuerpo y fortalecer los abdominales con la contracción controlada.
- Padahastasana o flexión hacia adelante. Estira la zona lumbar y estimula la digestión, favoreciendo la circulación hacia el abdomen para favorecer la quema de grasa en cintura y bajo abdomen.
Además, la liberación del viento (Pavanamuktasana) y la postura de la mesa (Utkatasana en su variante) complementan la serie para trabajar el abdomen desde diferentes planos de movimiento. Es útil combinar estas posturas con una respiración consciente y con una alimentación equilibrada para potenciar resultados y evitar lesiones.
Cómo integrar estas posturas en una rutina eficaz
Una forma de estructurar una rutina es empezar con calentamiento y Surya Namaskar (Saludo al Sol) en una secuencia de 5 a 10 rondas para activar los músculos, la movilidad y la respiración. Luego, alternar entre posturas de abdomen clásicas (plancha, plancha lateral, barco) y posturas de estiramiento y fortalecimiento (cobra, arco, silla). Mantén cada postura entre 20 y 60 segundos dependiendo de tu nivel y prioriza la respiración profunda y regular. Con constancia de 4 a 6 días por semana, es posible notar cambios en 4-6 semanas, especialmente si se acompaña de una dieta equilibrada y adecuada ingesta de agua.

El enfoque no solo es estética: el core abarca tronco, cintura y faja abdominal, e incluye lumbares, pelvis y musculatura de la columna. Practicar estas posturas mejora la postura, ayuda a prevenir lesiones y facilita movimientos diarios, respaldando una mayor ligereza y control corporal.
Salud respiratoria y respiración abdominal
La respiración está intrínsecamente ligada a la eficacia de las posturas. Ejercicios de respiración y pranayama pueden expandir la capacidad pulmonar y reducir la tensión, promoviendo una mejor oxigenación durante las asanas. Un ejercicio sencillo para respirar mejor consiste en encorvar hombros y espalda, respirar profundo de forma lenta y enderezar el torso, moviendo los hombros en círculos para ampliar la capacidad aérea. Este tipo de práctica facilita una respiración más profunda y sostenible durante las posturas.
Otras asanas para abrir los pulmones incluyen diversas variaciones de expansión torácica y respiración diafragmática. Es natural que la mente influya en la respiración ante emociones; la práctica de yoga ayuda a regularla y, con ello, a gestionar el estrés y mejorar la calidad de vida. Si te interesa profundizar, puedes explorar ejercicios de respiración más avanzados y secuencias específicas para la capacidad pulmonar.
Respiración consciente: un ejercicio de 3 minutos para reducir el estrés y mejorar el bienestar
En resumen, el yoga facilita un abdomen plano a través de una combinación de posturas dirigidas al core, respiración consciente y hábitos de vida saludables. Las prácticas descritas pueden integrarse en una rutina regular para obtener resultados sostenibles, mejorando la postura, la flexibilidad y la salud general del cuerpo y la mente.
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