Una nueva investigación realizada en Italia ha aclarado que ciertos cambios en el cerebro pueden influir en las actitudes que una persona mantiene hacia lo espiritual y religioso. Los científicos confían en que su estudio facilite el desarrollo de nuevos tratamientos contra ciertos trastornos de la personalidad. Durante mucho tiempo, la base neurológica de la espiritualidad parecía desafiar lo científico. Sin embargo, avances recientes en el diagnóstico por imágenes y la neurociencia han permitido a los científicos observar el lado espiritual del cerebro. Por ejemplo, estudios realizados a religiosos como monjas católicas y monjes budistas, expertos en distintos tipos de meditación, habían desvelado cambios en una serie de zonas cerebrales.
«Mediante estudios de neuroimagen se han descubierto relaciones entre la actividad en una red cerebral de gran tamaño que conecta las cortezas frontal, parietal y temporal y las experiencias espirituales. No obstante, la información que hace referencia a la relación causal entre dicha red y la espiritualidad sigue sin descubrirse», explicó el autor principal del artículo, el Dr. Cosimo Urgesi de la Universidad de Udine (Italia).
El Dr. Urgesi y sus colegas enfocaron este problema desde un ángulo distinto. Estudiaron los cambios en la personalidad de 88 personas sometidas a cirugía cerebral destinada a la extracción de un tumor del cerebro. Cada uno de los pacientes padecía distintos tipos de tumor en zonas del cerebro diferentes. El equipo estudió la espiritualidad de los pacientes antes y después de someterse a cirugía. El objeto de la investigación era un rasgo denominado «autotranscendencia» (ST) mediante el que se describe el sentimiento, pensamiento y comportamiento espirituales de una persona. Aquellos con una ST elevada poseen una percepción del yo disminuida y son más propensos a identificarse como una parte integral del universo en sentido total.
Además de evaluar la intensidad de la ST de los pacientes, los investigadores emplearon técnicas avanzadas para localizar las lesiones cerebrales tras su operación. Este método nos permitió explorar posibles cambios en la ST inducidos por lesiones cerebrales concretas y la causalidad de las estructuras frontal, temporal y parietal en las diferencias que había entre los individuos en cuanto a la ST», afirmó el Dr. Franco Fabbro de la Universidad de Udine.
Los científicos descubrieron que los pacientes a los que se les había practicado cirugía en la parte posterior del cerebro tenían una ST más acusada tras la operación, pero no sucedió lo mismo a los pacientes afectados en la zona anterior. El hecho de que los tumores cerebrales situados en distintos puntos del cerebro tengan efectos en la ST indica que las modificaciones en la espiritualidad no pueden atribuirse a cambios más amplios en la cosmovisión de los pacientes provocados por la experiencia de padecer un tumor cerebral.
«Nuestro estudio amplía de forma considerable el conocimiento actual, al revelar la base neuronal de los estilos cognitivos y emocionales que caracterizan la espiritualidad de cada persona», indican los investigadores. «Nuestro estudio sobre la localización de los síntomas y las lesiones es la primera demostración de que existe una relación de causalidad entre el funcionamiento del cerebro y la ST», comentó el Dr. Urgesi.
«El daño sufrido por las zonas parietales posteriores provocó cambios anormalmente rápidos de una dimensión de personalidad estable relacionada con una conciencia autorreferente trascendental. Los investigadores indican que el nivel de ST parece estar determinado al menos en parte por nuestros genes y que se encuentra alterado en pacientes con esquizofrenia y otros trastornos mentales. La exploración de los efectos de las lesiones cerebrales sobre dimensiones complejas de la personalidad, como la ST, puede esclarecer la interacción que se produce entre factores genéticos y ambientales y que motiva una alteración de nuestros perfiles espirituales. Además, dicha exploración puede ayudarnos a comprender la función que desempeñan las diferencias de cada individuo en las enfermedades mentales», sugieren.
En último término, estos hallazgos pueden dar lugar a tratamientos nuevos contra ciertas enfermedades mentales. «Si un rasgo de la personalidad estable como la ST puede sufrir cambios rápidos como consecuencia de una lesión cerebral, quiere decir que al menos algunas dimensiones de la personalidad podrían modificarse si se influye en la actividad neuronal de áreas concretas del cerebro», afirmó el Dr. Salvatore Aglioti de la Universidad Sapienza de Roma (Italia).
Franco Fabbro, profesor de psicología clínica en la Universidad de Udine y director del máster en Meditación y Neurociencia, ha centrado su labor en las bases neurales de la conciencia, las emociones, la personalidad y, especialmente, en fenómenos religiosos y meditación. Su trayectoria académica incluye una Licenciatura en Medicina con especialización en Neurología, y una amplia experiencia como investigador en neuropsicología, fisiología humana y psicología educativa y del desarrollo. Entre sus áreas de interés figuran la neurolingüística del bilingüismo y las relaciones entre neurociencia, psicología y filosofía.
La agrupación social humana y el tamaño de los grupos influyen en el desarrollo cerebral y en la conformación de la mente. Las sociedades con estructuras de tamaño específico facilitan una socialización más auténtica y reducen el dolor social y la soledad; a partir del avance del lenguaje, hace unos 80,000 años, la diversidad cultural empezó a modelar de forma característica el cerebro. Cada idioma, cultura y religión esculpe el cerebro y la identidad cultural facilita la cohesión interna de un grupo, a la vez que puede generar agresiones entre grupos distintos. Frente a estos procesos, Fabbro propone estrategias para reducir el dolor social, la violencia humana y el malestar psicológico, respetando el tamaño de los grupos que sostienen la socialización más auténtica.
Relación entre neurociencia, espiritualidad y salud
La investigación de Fabbro y sus colegas subraya que la espiritualidad y la religión no son campos aislados de la medicina, sino dimensiones que han de considerarse en contextos clínicos y terapéuticos. Las redes neuronales implicadas en experiencias espirituales se vinculan con estructuras frontales, temporales y parietales, lo que sugiere una base biológica para rasgos espirituales y estados de conciencia. A la par, la búsqueda de intervenciones que modulen estas redes podría abrir rutas para abordar trastornos mentales donde la dimensión espiritual sea relevante para la recuperación y el bienestar del paciente.
En resumen, estas investigaciones muestran que la espiritualidad puede estar modulada por sustratos cerebrales específicos y que esas modulaciones podrían convertirse en blancos terapéuticos. El trabajo de Fabbro y su equipo continúa explorando la interacción entre genética y ambiente en la conformación de perfiles espirituales y su impacto en la salud mental y la experiencia humana.

¿Qué es una Red Neuronal? ¿Cómo funcionan?
| Tema | Idea clave | Relevancia clínica |
|---|---|---|
| Autotranscendencia (ST) | Sentimiento y comportamiento espirituales que reducen la percepción del yo | Potencial biomarcador de cambios de personalidad |
| Zonas afectadas | Regiones parietales posteriores asociadas a cambios de ST | Implicaciones para terapias que modulen actividad cortical |
| Relación causal | Relación entre funcionamiento cerebral y ST | Base para intervenciones neuromoduladoras |
tags: #franco #fabbro #lmalattia #guarigione #e #spiritualita