Frase Dalai Lama Occidente: paz interior, compasión y responsabilidad humana

La ira nace del temor, y éste de un sentimiento de debilidad o inferioridad. La ira es nuestro auténtico enemigo ya que se haya en nuestra mente. La ira no cambia nunca su naturaleza. Siempre hiere y destruye. Considero una sonrisa como algo único en un ser humano. Una sonrisa es también una poderosa comunicación. Una mente lúcida y un buen corazón acompañados por sentimientos cálidos, son las cosas más importantes. Lo que somos se lo debemos al afecto. Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Sin amor la sociedad se encuentra en estado muy crítico. Y sin él nos enfrentamos cada vez más en el futuro a graves problemas. Honrar a Dios es fundamental, pero también lo es respetar a nuestro prójimo. Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables. La muerte nos iguala a todos. Buscamos comportarnos correctamente porque es una buena actitud. Produce buenos frutos. No debemos creer demasiado en los elogios. Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. A través de la paz interior se puede conseguir la paz mundial. Esa oscuridad interior que llamamos ignorancia, es la raíz del sufrimiento. A mayor luz interior, menor oscuridad. Para tener sabiduría es necesario tener fuerza interior. Sin un desarrollo interno, podemos perder la confianza en nosotros mismos y el valor. También hay muchas técnicas que apuntan a desenvolver la tolerancia, la compasión, el amor y la amabilidad. Practiquen la meditación. Es algo fundamental. La sabiduría es como una flecha. La verdadera disciplina no se impone. Si una persona quiere poner a prueba a cualquier religión, debe practicar sus consejos. Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la compresión y el respeto por los seres humanos. Los más poderosos obstáculos para ello son la ira y el odio, el temor y el recelo. Hay aspectos en los cuales las diferentes religiones pueden aprender unas de otras, pero no por ello deben resignar sus respectivas identidades. Existen terrenos muy claros para desarrollar relaciones más estrechas entre las distintas religiones y esto es muy importante hoy en día. Hay signos positivos en esta dirección. Hay una mayor compresión entre la comunidad del budismo tibetano y los monjes y monjas cristianos. Personas erradas, usan la religión en forma errada. Para poder valorar mejor a los demás, es importante primero reflexionar sobre el error de valorarnos a nosotros mismos y en la cualidad de apreciar a otros. Creo en la determinación humana. Mi verdadera religión es la bondad. Si la practicamos en nuestra vida, no importa si sabemos mucho o poco, o si creemos en la próxima vida o no, en Dios o en Buda. En nuestra vida cotidiana tenemos que ser pasivos. Hablamos mucho de la paz, pero ésta sólo puede existir cuando el ambiente es propicio. Debemos crear esta atmósfera y para hacerlo debemos adaptar la actitud correcta. El cariño paternal, el contacto físico, la ternura amorosa hacia todos los seres vivos, la responsabilidad social y la atención especial a los menos privilegiados, todos estos conceptos son tan simples de entender. En 1954, junto con una gran cantidad de dignatarios religiosos y civiles, viajó a Pekín para mantener conversaciones de paz con Mao, y en 1956 lo hizo a la India, donde pudo conocer al Primer Ministro Nehru, a quién le solicitó apoyo. El 10 de marzo de 1959 Lhasa se sublevó de nuevo para reafirmar su independencia. Las demostraciones fueron brutalmente reprimidas hasta la total ocupación del país. Tras la victoria de los comunistas, a sus 24 años, el 17 de noviembre de 1959 fue declarado jefe de gobierno en exilio. Considerando que la única forma de liberar a su país de la opresión era que su palabra y su actividad no fueran acalladas, el Dalai Lama cruzó los Himalayas a pie, en un peligroso viaje que le llevó al exilio en India. En 1963, se promulgó una constitución democrática que se basa en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Dharamsala, felizmente conocida como la Pequeña Lhasa, posee también instituciones culturales y educativas y sirve de Capital en Exilio, de 130.000 refugiados tibetanos que viven principalmente en la India. En 1989 le fue concedido el Premio Nobel de la Paz por su resistencia constante al uso de la violencia en la lucha de su gente para recuperar la libertad, dando a conocer su punto de vista respecto al Conflicto del Tíbet y la situación en su país.

*Entrada publicada el 10 de febrero de 2011.

Relación entre interioridad, paz y coexistencia religiosa

La paz interior se presenta como vía para la paz mundial, y la iluminación interior reduce la oscuridad de la ignorancia. A mayor claridad interna, menor conflicto externo. Para crear una atmósfera propicia, es necesario practicar la compasión y el amor, la comprensión y el respeto por los seres humanos. Hay que cultivar la paciencia, el control y la tolerancia, y, a la vez, reconocer que la verdadera disciplina no se impone.

Influencia y mensaje en Occidente

La idea de que la bondad y la compasión deben guiar la acción humana trasciende tradiciones y culturas. Las distintas religiones pueden aprender unas de otras sin renunciar a su identidad, y hay avances en la compresión entre comunidades budistas tibetanas y cristianas. Para valorar mejor a los demás es necesario reflexionar sobre el propio valor y la necesidad de apreciar a otros. La verdadera religión, en este sentido, es la bondad que se practica en la vida diaria, independientemente de creencias sobre la vida futura o divinidades específicas.

Prácticas y ejemplos históricos

A lo largo de la historia, distintas etapas marcaron el esfuerzo por la paz y la libertad tibetana: la búsqueda de apoyo internacional, los viajes de diálogo a Pekín e India, la sublevación de Lhasa, la huida a la India y la creación de Dharamsala como capital en exilio. La Constitución de 1963 se apoya en principios de derechos humanos universales, y el reconocimiento internacional culmina con el Premio Nobel de la Paz en 1989 por la resistencia no violenta ante la opresión.

Implicaciones para la educación y la convivencia global

La educación para la paz y la tolerancia pasa por fomentar una mente lúcida, un corazón compasivo y prácticas como la meditación. Las distintas tradiciones pueden enriquecer la comprensión mutua mediante el diálogo y el aprendizaje de prácticas comunes de calma, amor y responsabilidad social. La lucha contra la ira y el miedo es central para avanzar hacia una convivencia más armónica entre culturas y religiones.

infografia paz interior y compasión

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