En algún momento del siglo V a.C., un príncipe del clan de los Shakya, nacido en Lumbini (actual Nepal), abandonó su palacio, su esposa y su hijo recién nacido para buscar la respuesta a una pregunta que la religión védica no le había satisfecho: ¿por qué existe el sufrimiento y cómo puede eliminarse? Tras seis años de ascetismo extremo, meditación y búsqueda, Siddhartha Gautama alcanzó la iluminación bajo una higuera sagrada en Bodh Gaya y se convirtió en el Buda -el «Despierto»-. Las fuentes budistas más antiguas (Sutta Pitaka del canon Pali) ofrecen un relato que mezcla datos históricos con hagiografía.
Nació Siddhartha hacia 563 a.C. (aunque la datación revisada propuesta por Heinz Bechert sitúa su nacimiento hacia 480 a.C.) en el seno de la familia gobernante de Kapilavastu, un pequeño reino del Terai nepalí. La tradición relata que Suddhodana, advertido por un sabio de que su hijo se convertiría en un gran asceta o en un conquistador universal, rodeó a Siddhartha de lujos para evitar que conociera el sufrimiento. Pero el joven príncipe, en cuatro salidas fuera del palacio, se encontró con un anciano, un enfermo, un cadáver y un asceta mendicante. Estos «cuatro encuentros» le revelaron la inevitabilidad de la vejez, la enfermedad y la muerte, y la posibilidad de buscar la liberación mediante la renuncia.
Tras alcanzar la iluminación en Bodh Gaya hacia los 35 años, Buda pronunció su primer sermón en el Parque de los Ciervos de Sarnath, cerca de Benarés (Varanasi). La Primera Noble Verdad (dukkha) afirma que la existencia está marcada por el sufrimiento: el nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad, la muerte, la separación de lo amado, el contacto con lo detestado, no obtener lo deseado, todo es dukkha. La Segunda Noble Verdad (samudaya) identifica la causa del sufrimiento: el deseo o sed (tanha), especialmente el deseo de existencia, de placeres sensoriales y de no-existencia. La Tercera Noble Verdad (nirodha) proclama que el sufrimiento puede cesar mediante la extinción completa del deseo.
El Camino Óctuple no es una secuencia de pasos sino un conjunto de prácticas simultáneas organizadas en tres categorías. La sabiduría (pañña) comprende la comprensión correcta (entender las cuatro nobles verdades) y la intención correcta (renuncia a la aversión y la crueldad). La conducta ética (sila) incluye la palabra correcta (no mentir, no calumniar), la acción correcta (no matar, no robar, no dañar sexualmente) y el medio de vida correcto (no ganarse la vida con oficios que causen sufrimiento). Buda rechazó explícitamente los dos extremos de la vida espiritual india: el hedonismo aristocrático y el ascetismo autodestructivo que él mismo había practicado durante seis años.
Buda murió hacia los 80 años en Kushinagar (c. 483 o 400 a.C.). Durante los dos siglos siguientes, sus enseñanzas se transmitieron oralmente y la comunidad (sangha) se fue organizando en monasterios. El punto de inflexión llegó con el emperador Ashoka de la dinastía Maurya (r. 268-232 a.C.), quien tras la sangrienta conquista de Kalinga se convirtió al budismo y dedicó el resto de su reinado a difundirlo. Hacia el siglo I d.C., el budismo se había dividido en dos grandes corrientes: el Theravada (la «doctrina de los ancianos»), dominante en el sureste asiático, y el Mahayana (el «gran vehículo»), que se expandió hacia China, Corea y Japón a través de la Ruta de la Seda.
Irónicamente, el budismo casi desapareció de la India, su tierra natal, entre los siglos X y XII, absorbido por el hinduismo devocional y debilitado por las invasiones turcas que destruyeron sus grandes monasterios (Nalanda fue saqueada en 1193). También hubo otros factores que contribuyeron a su decadencia: un sistema centralizado y enormes complejos monásticos que no anticiparon que serían destruidos por la fuerza; los monjes dependían del apoyo de poderosos benefactores y habían perdido contacto con la gente de las aldeas. En 1193, la universidad de Nalanda fue destruida por los musulmanes, marcando uno de los últimos puntos en la decadencia del Budismo en la India.
Sobrevivieron las ruinas que ocupan hoy un área de 150.000 metros cuadrados, espacio en el cual se realizaron sucesivas excavaciones e investigaciones. En el siglo III a.C. se convirtió en la religión oficial de Ceilán y, a partir de allí, se expandió hacia el sur y el este, popularizándose en Tailandia, Birmania, Camboya e Indonesia, en su forma Theravada. La rama Mahayana se extendió hacia Asia Central, a través de los Himalayas e ingresó al vasto imperio chino. La propagación de la rama Vajrayana siguió un trayecto similar al del Mahayana. Los términos Hinayana (Theg-dman) y Mahayana (Theg-chen) aparecieron por primera vez en los sutras de la conciencia discriminativa de largo alcance (Prajnaparamita Sutras) como una forma de expresar la superioridad del Mahayana.
Históricamente, dieciocho escuelas antecedieron al Mahayana, cada una con su propia versión ligeramente diferente de las reglas disciplinarias monásticas. La Teravada es la única de las dieciocho escuelas Hinayana que existe actualmente. Floreció en Sri Lanka y en el sudeste asiático. Los textos Mahayana indios y tibetanos presentan puntos de vista filosóficos de las escuelas Vaibáshika y Sautrántika; estas dos escuelas Hinayana son divisiones de la Sarvastivada. Las reglas monásticas tibetanas provienen de la escuela Mulasarvastivada, otra división de la Sarvastivada.
El príncipe Siddhartha, que se convirtió en Buda Shakyamuni, vivió en el centro norte de la India desde el año 566 hasta el 486 a.e.c. Después de alcanzar la iluminación a la edad de treinta y cinco años deambuló como mendigo enseñando a otros. Una comunidad de buscadores espirituales célibes pronto se reunió alrededor de él y lo acompañó en sus viajes. Con el tiempo, cuando surgió la necesidad, el Buda estableció reglas disciplinarias para esa comunidad. Alrededor de veinte años después de su iluminación, el Buda introdujo la costumbre de que los monjes se alojasen en un lugar cada año para realizar un retiro de tres meses durante la temporada de lluvias. La edificación de los monasterios budistas evolucionó a partir de esta costumbre. Buda enseñó en prakrit (Tha-mal-pa), dialecto de Magadha (Yul Ma-ga-dha), pero no se escribió nada durante su vida. De hecho, las enseñanzas del Buda fueron escritas por primera vez hasta el inicio del siglo I a.e.c., por la escuela Theravada. Fueron escritas en Sri Lanka en idioma pali. La costumbre de recitar de memoria las enseñanzas del Buda comenzó pocos meses después de su muerte, en el primer concilio budista celebrado en Rajagrha (Rgal-po khab, hoy Rajgir), al que asistieron quinientos discípulos.
Según la versión Vaibáshika, tres de los arhats recitaron las enseñanzas de memoria: Ananda recitó los sutras; Upali recitó el vinaya; Mahakashyapa recitó el abhidharma. Estas tres divisiones de las enseñanzas del Buda formaron las Tres canastas: la canasta del vinaya, la canasta del sutra y la canasta del abhidharma. En la versión Vaibáshika se incluye el detalle de que no todas las enseñanzas del abhidharma fueron recitadas en este primer concilio. Según la versión Sautrántika, las enseñanzas del abhidharma recitadas en el concilio no eran palabras del Buda. El segundo concilio budista tuvo lugar con una asamblea de setecientos monjes en Vaishali en el año 386 o 376 a.e.c., para establecer diez cuestiones relativas a la disciplina monástica. La principal decisión fue que a los monjes no se les permitía aceptar oro, es decir, no manejar dinero.
En términos actuales, la primera división en la comunidad monástica se produjo en este concilio según la Theravada. Los monjes ofendidos abandonaron el concilio para formar la escuela Mahasanghika, mientras que los ancianos que permanecieron fueron conocidos como la escuela Theravada. «Teravada» significa, en pali, «los seguidores de las palabras de los ancianos». Según otras versiones, la división real se produjo más tarde, en el año 349 a.e.c. El punto de discusión no era sobre temas de disciplina, sino sobre perspectivas filosóficas. Los Theravada concedieron que los arhats están limitados en su conocimiento, podrían no saber direcciones cuando viajan y necesitar información de otros. Los arhats podrían dudar de sus propios logros, aunque ello no implicaría una recaída. Aun así, los Theravada insistieron en que los arhats están completamente libres de las emociones perturbadoras, como el deseo. El Mahasanghika sostuvo que los arhats aún podían ser seducidos en sueños y tener emisiones nocturnas, por lo que los arhats conservaban rastros de lujuria, distinción que abrió camino para una visión del Buda más accesible para la gente común.
De esa época, los seguidores Theravada se acercaron a la parte occidental del norte de la India y los Mahasanghika se movieron hacia la parte oriental del norte de la India y luego se extendieron hasta Andhra, en la India del sur, donde más tarde emergió el Mahayana. En el año 322 a.e.c. Chandragupta Maurya fundó el Imperio Maurya en Magadha. Bajo Ashoka (268-232 a.e.c.), la expansión del budismo se consolidó y la escuela Sarvastivada se separó de la Theravada en torno al año 237 a.e.c. durante el concilio patrocinado imperialmente en Pataliputra (actual Patna). Ashoka envió misiones para difundir el budismo, introduciendo la Theravada en Pakistán (Gandhara y Sind), Afganistán oriental (Bactria), Gujarat, el occidente y el sur de la India, Sri Lanka y Birmania. Tras la muerte de Ashoka, su hijo Jaloka introdujo la Sarvastivada en Cachemira. El concilio tuvo como tarea principal analizar las enseñanzas del Buda y refutar lo que los ancianos teravada ortodoxos consideraban erróneo. Otras tradiciones Hinayana no registran este concilio de la misma manera.
La Sarvastivada sostenía que todo existe -las cosas que ya no están, las que están en el presente y las que aún no acontecen- debido a la eternidad de los átomos de las que están hechas. Las formas que adquieren cambian, pero los átomos permanecen. Tanto Theravada como Mahasanghika negaban la existencia de solo aquello que ocurre en el presente; sin embargo, la Sarvastivada sostenía que las cosas mismas pueden transformarse en cosas futuras. En este marco, la Dharmaguptaka coincidía con Theravada en que los arhats no poseen emociones perturbadoras, pero, a semejanza de Mahasanghika, elevaba al Buda y enfatizaba las ofrendas a budas y estupas; añadió un cuarto tipo de canasta, la de darani, fórmulas devocionales para retener el Dharma. La Dharmaguptaka se extendió desde Gandhara a Irán, Asia Central y China, donde los chinos adoptaron la versión Dharmaguptaka de los votos de monjes y monjas. El cuarto concilio Theravada, celebrado en 29 a.e.c. en Sri Lanka, reunió a Maharakkhita y 500 ancianos para recitar y anotar las palabras del Buda en pali, preservando así la autenticidad. Esta versión de las Tres canastas, conocida como Tipitaka, se considera el canon pali.
Dentro de la escuela Sarvastivada, surgieron variaciones; la Vaibáshika dio paso a la Sautrāntika alrededor del año 50 d.C. La invasión Yuezhi desde Asia Central, a finales del siglo II a.e.c., cambió el mapa político; los Kushán, que dominaron hasta el año 226 e.c., conectaron la Ruta de la Seda con puertos del Indo, exponiendo el budismo a influencias externas. El rey Kanishka (gobernó en diversas fechas entre 78-102 o 127-147 e.c.) es considerado figura central; su reinado marcó el momento en que la Sarvastivada celebró un concilio en Purushapura (Peshawar) o Srinagar, Kashmir. Este concilio rechazó la Abhidharma de la Sautrāntika y codificó su propia Abhidharma en el Mahavibhasha. Entre los siglos IV y V d.C., la Mulasarvastivada se separó de la corriente principal en Cachemira, y hacia finales del siglo VIII, los tibetanos adoptaron su versión de las reglas monásticas. Mientras tanto, la Mahasanghika se ramificó en cinco escuelas y enfatizó la distinción entre arhats y budas para allanar el camino del Mahayana.
La Lokottaravada sostuvo que el Buda es trascendente, y su cuerpo excede lo perecedero; esta visión fue base de la idea mahayana de los tres cuerpos de un Buda. La Lokottaravada se expandió a Afganistán, donde hacia el siglo III-V e.c. sus seguidores tallaron los budas de Bamiyán. La Bahushrutiya sostuvo que el Buda impartió enseñanzas tanto mundanas como trascendentes, lo que llevó a la doctrina de la emanación (Nirmanakaya) y del cuerpo de uso completo (Sambhogakaya). La Chaitika se separó de Bahushrutiya afirmando que el Buda ya era iluminado antes de aparecer en el mundo y que su iluminación se mostró para guiar a otros, afirmación aceptada luego por el Mahayana.
Los sutras Mahayana aparecieron entre el siglo I a.e.c. y el siglo IV d.c. en Andhra, y se transmitieron oralmente de forma más privada que las obras Hinayana. En los dos primeros siglos destacan los sutras Prajnaparamita (conciencia discriminativa de la vacuidad) y el Sutra de Vimalakirti (bodhisattva laico). Hacia el año 100 d.C. el Sutra del Dharma de la Tierra Pura de Amitabha (Sukhavati-vyuha) introduce la tierra pura de Sukhavati. Alrededor de 200 d.C., el Sutra del Loto (Saddharmapundarika) enfatiza la capacidad de todo ser de volverse buda y la utilidad de todos los vehículos de la enseñanza como medios hábiles, con una presentación devocional prominente. La escuela Madhyamaka se originó a partir de estas corrientes y desarrolló la filosofía de la vacuidad como punto central.
En esta segunda parte dedicada al Budismo, describiremos los rasgos más representativos relacionados con la expansión del Budismo. Tras la muerte del Buda, según la tradición, sus seguidores convocaron un total de cuatro Concilios para tratar de ordenar su enseñanza, creándose varias escuelas o corrientes. En los últimos 20 años se ha extendido en España el Budismo, fundamentalmente las dos corrientes, el Budismo tibetano o Vajrayana y el Budismo zen. El Budismo tibetano se centra en la figura del Lama, maestro imprescindible para alcanzar la iluminación. En los monasterios y aldeas de la región de Ladakh, los lamas cantan textos sagrados que ilustran el espíritu, la filosofía y las enseñanzas de Buda. En esta región se practican dos de las grandes ramas del budismo -el Mahayana y el Vajrayana- y hay cuatro sectas importantes: Nyingma, Kagyu, Shakya y Geluk. Cada secta cuenta con varias formas de canto que se interpretan en los rituales del ciclo de vida y en los días señalados del calendario budista y del agrícola.
La recitación cantada tiene por objeto impetrar el bienestar moral y espiritual de la población, la purificación y la paz de la mente, el apaciguamiento de la ira de los espíritus maléficos y la bendición de los budas, bodhisattvas, rimpoches y deidades diversas. La recitación, practicada en grupo, se efectúa en posición sentada dentro de los monasterios, o acompañada de danzas fuera del recinto monacal o en casas particulares. Durante la recitación, los monjes visten una indumentaria especial, ejecutan gestos con las manos (mudras) que representan al divino Buda, e imprimen musicalidad y ritmo a sus cantos, acompañándolos con instrumentos como cascabeles, tambores, címbalos y trompas. Los acólitos de los monjes aprenden la recitación cantada repitiendo frecuentemente los textos hasta memorizarlos, bajo la supervisión estricta de los lamas de más edad.

Se proponen imágenes que ilustren la trayectoria de expansión del budismo desde la India hacia Sri Lanka, Tailandia, China y el Tíbet, mostrando rutas de comercio y rutas culturales que facilitaron su difusión. Además, un diagrama de las Tres Canastas (Vinaya, Sutra, Abhidharma) puede ayudar a comprender la estructura canónica heredada de las distintas tradiciones.
Como se expandió el budismo por Asia
Un video corto puede complementar el entendimiento de las grandes divisiones Theravada y Mahayana, así como la llegada del Vajrayana al Tíbet y los rasgos del Budismo en Ladakh, con ejemplos de rituales y cantos monásticos.
Las imágenes y videos deben insertarse en lugares donde refuercen la comprensión de la narrativa histórica y doctrinal, sin interrumpir la continuidad del texto.
En conjunto, la historia del budismo en la India y su expansión subsecuente revela un trayecto de renovación intelectual y espiritual, que fue tomando formas diversas a lo largo de los siglos, desde las doctrinas de las Cuatro Nobles Verdades hasta la articulación de las tres canastas y la compleja genealogía de las escuelas que culminaron en el Mahayana y el Vajrayana.