La historia religiosa de la India es larga y diversa, y su desarrollo se extiende a lo largo de más de 3000 años. A diferencia del cristianismo o el budismo, el hinduismo no se originó a partir de las enseñanzas de un solo fundador y, además, no se adhiere a un único texto sagrado.
El término hindú originalmente se refería a los que vivían al otro lado del río Indo; para el siglo XIII pasó a describir a los habitantes de la India. Los hindúes se adhieren a los principios de los Vedas, textos sánscritos que datan de aproximadamente el 1700 a.C.E., y el hinduismo presenta una diversidad doctrinal notable, sin una norma única de ortodoxia o creencia correcta. El énfasis está en el espíritu universal, Brahman, permitiendo un panteón de deidades mientras se mantiene la devoción a un dios particular.
El hinduismo puede describirse como una religión que practica la ortopraxis, con la idea de que la praxis correcta es central. Dentro de este marco, existen dioses como Brahmán (la realidad suprema), y dioses como Ganesha y Durga que cumplen roles específicos dentro de un panteón amplio. Cada deity tiene un poder y un papel particulares; Ganesha, por ejemplo, es el señor de los comienzos y el removedor de obstáculos, y sus imágenes están presentes en muchos templos.
Las imágenes de dioses no son simples símbolos sino encarnaciones de las deidades; durante ciertos momentos del día o fiestas rituales, el darshan-la vista auspiciosa-se considera especialmente efectivo. La iconometría, basada en proporciones matemáticas, regula la creación de estas imágenes para que las deidades habiten correctamente el cuerpo de la obra.
Para los fieles, la devoción se expresa a través del bhakti (devoción, honor y amor por Dios) y a través de prácticas como puja y darshan. El tiempo y el espacio se perciben como cíclicos, con edades cósmicas que van desde la edad de oro (yuga) hasta la edad oscura (kali yuga). Actualmente, según la tradición, nos encontramos en una era de oscuridad degenerada, y tras cada ciclo universal Brahma lo crea de nuevo. El alma está atada a la rueda de samsárica, y la liberación se alcanza cuando se comprende que todo es uno, es decir, Brahman y el alma individual son una misma realidad.
El Dharma hindú explica el orden del cosmos y la sociedad, y es a partir de este marco que se ha desarrollado el sistema de castas, cuyo origen se vincula al karma y a la función sacerdotal del brahmán en el ritual del fuego. Este sistema influyó notablemente en el desarrollo del budismo como respuesta a la estructura brahmánica de la India de esa época.
El budismo surge en el siglo VI o V a.C.E. con Siddhartha Gautama, un príncipe que abandona su vida de privilegios tras enfrentarse al sufrimiento humano. Tras experiencias de ascetismo y búsqueda espiritual, alcanza la iluminación bajo el árbol bodhi en Bodh Gaya, después de 49 días de meditación, resistiendo las tentaciones de Mara. Sus enseñanzas proponen el Camino Medio, evitando los extremos y conduciendo hacia la iluminación sin depender de rituales brahmánicos.
La enseñanza del Buda introduce una renovación doctrinal: el Dharma budista se define como las enseñanzas del Buda y, a diferencia del Hinduismo, sostiene que la salvación se alcanza mediante la comprensión de la realidad tal como es, no mediante la imposición de una jerarquía ritual. El karma en el budismo es una acción ética basada en la intención, y la casta brahmán pierde su privilegio ritual dentro de este marco. La iluminación lleva al nirvana, la extinción del sufrimiento y la liberación del samsara.
Las Cuatro Nobles Verdades y el Sendero Óctuple sintetizan las enseñanzas básicas del budismo: entender el origen del sufrimiento en el apego y la ignorancia, y seguir un camino que pone fin al sufrimiento. En el desarrollo histórico del budismo aparecen distintas escuelas, principalmente Theravada y Mahayana. Theravada, “la Escuela de los Ancianos”, enfatiza la iluminación individual; Mahayana, “el gran vehículo”, promueve la figura del bodhisattva, seres iluminados que retrasan su nirvana para ayudar a otros.
A diferencia de Theravada, Mahayana considera al Buda como una figura casi divina y central en la devoción. A partir del siglo XIII, el budismo ha desaparecido en gran medida de su lugar de origen, aunque persiste en diversas formas a lo largo de Asia. Sin embargo, la interacción entre hinduismo y budismo ha sido profunda: muchas ideas budistas se formaron en diálogo con conceptos védicos y con el marco del Dharma hindú, y viceversa.
La relación entre estas tradiciones puede ilustrarse con una imagen de Krishna combatiente contra el demonio Keshi, que refleja cómo las historias de deidades y sus hazañas simbolizan valores culturales y espirituales que resuenan en distintas tradiciones. De igual forma, el panteón hindú y la iconografía budista comparten elementos como el respeto por la vista del devoto ante la deidad y la centralidad de la experiencia religiosa vivida en templos y santuarios.
En suma, la India antigua presenta un mosaico de tradiciones que se influyeron mutuamente a lo largo de siglos: el hinduismo con su diversidad de dioses, prácticas y filosofías; y el budismo con su énfasis en la liberación individual a través del entendimiento del Dharma y del Camino Medio. Este diálogo entre tradiciones distintas explica por qué, incluso dentro de una misma región, existen múltiples rutas hacia la salvación y la comprensión de la realidad última.

¿Qué Es El Hinduismo?
| Concepto | Hinduismo | Budismo |
|---|---|---|
| Autoridad textual | Vedas; no hay único texto | Enseñanzas del Buda |
| Objetivo último | Unión con Brahman | Nirvana (extinción del sufrimiento) |
| Tipo de devoción | Bhakti, puja, darshan | Prácticas éticas y entendimiento |
| Concepto de karma | Acción ritual y ética ligada al dharma | Acción ética basada en intención |