Este artículo aborda la compleja relación entre la figura de Martin Heidegger, su labor hermenéutica y las traducciones italianas de sus obras, con especial atención al curso L’inizio della filosofia occidentale y a las decisiones traductoras que han marcado la recepción de su pensamiento en Italia. Partimos de las ideas expresadas por Gurisatti sobre la traducción como síntesis de interpretación y de la particular trayectoria de los traductores italianos que han trabajado la Gesamtausgabe heideggeriana.
Traducir como interpretación: la premisa de Heidegger
«La traduzione è sempre il risultato e la sintesi ultima di un’interpretazione»; esta afirmación de Heidegger, citada en el texto, sitúa la traducción no como mera sustitución lingüística sino como acto de comprensión que debe traducirse en la realidad del mundo que la lengua extranjera revela. De esta premisa se desprende que cada edición italiana no es neutra: es, en lugar, una reconfiguración que porta la huella de la interpretación previa y de la vida filológica del traductor.
El papel de Volpi y la tradición de traducción italiana
Franco Volpi, heredero de una tradición crítica frente a la recepción heideggeriana en Italia, ofreció una lectura que, aunque reconocía la grandeza de Heidegger, mantuvo una actitud crítica y no dogmática. Sus ediciones para Adelphi y Longanesi, así como sus glossarios, han marcado un padrão de precisión terminológica y claridad semántica que influye en las decisiones de traducción posteriores. Gurisatti señala que Volpi practicó un “restauro conservativo” de la versión de Chiodi, buscando correcciones que mantuvieran la fidelidad conceptual sin sacrificar la comprensibilidad.
Ejemplos de decisiones terminológicas
Entre los ejemplos se destaca Befindlichkeit, que Chiodi tradujo como “situazione emotiva”, mientras Volpi prefería “sentirsi [trovarsi] situato” o “situatività”, para enfatizar una dimensión ontológica más que puramente psicológica. Esta discusión ilustrativa demuestra cómo una simple elección de término puede reorientar la lectura del Dasein hacia su dimensión de apertura, passividad y finiteza frente a la verdad del ser.
La recepción de Essere e tempo y la crítica de Volpi
Volpi no se limitó a reproducir las formulaciones de Chiodi; aportó un enfoque crítico que contextualizó las elecciones terminológicas dentro de la interpretación filosófica de la ontología fundamental. Su labor de glosario y sus notas entre paréntesis en las traducciones se convirtieron en una guía indispensable para cualquier intento de traducir Heidegger, al punto de que Gurisatti la describe como un “texto científico a sí mismo”.
La obra de L’inizio della filosofia occidentale y la decisión de traducir un curso
En la obra L’inizio della filosofia occidentale, la decisión de traducir el curso de Heidegger de los años treinta se justifica por su función de cesura en el desarrollo de su pensamiento, separando la etapa de Essere e tempo de la posterior exploración del ser en su apertura hacia los presocráticos. El curso de 1932 se centra en Anassimandro y Parménides, y contiene debates que anticipan problemáticas que luego aparecerían de forma más explícita en Introduzione alla metafisica (1935) y en otros textos posteriores.
La traducción de este curso, según Gurisatti, muestra una intención de acercar al lector español a una lectura que no se limita a la exégesis histórica, sino que intenta capturar la riqueza hermenéutica de Heidegger: la lectura de la historia de la ontología a través de la temporalidad y la apertura de la Lichtung de la pregunta por el ser.
La cuestión del inicio y la traducción de los presocráticos
Heidegger discute la traducción de fragmentos presocráticos y critica la fidelidad “a toda costa” cuando ello sacrifica claridad y accesibilidad. En el curso de 1932, su planteamiento irónico sobre la moda de refutar interpretaciones propias subraya su irritación ante reducciones caricaturescas de su hermenéutica. Así, la labor de traducción se convierte en un desafío de conservar la especificidad ontológica sin perder la legibilidad.
La Kehre, el ser y la verdad en la traducción
La Kehre, o la vuelta de Heidegger, no es únicamente una palabra de transición entre Essere e tempo y la metafísica; implica una relectura de la verdad (aletheia) en su diferencia de la adecuación (omoiosis) y la verificación de enunciados. En la traducción de estos conceptos, las decisiones terminológicas influyen en la comprensión de conceptos como Verdad, Ser y Dasein, y en la forma en que se articula la pregunta por el ser a partir de la historia de la ontología.
Conclusiones sobre la traducción de Heidegger en Italia
La labor de Gurisatti, Volpi y otros traductores italianos residentes en Adelphi y Longanesi muestra que la traducción de Heidegger exige no solo habilidad lingüística, sino un compromiso con la interpretación ontológica y con la precisión terminológica que preserve la densidad conceptual del original. La traducción, lejos de ser un acto neutral, es una praxis hermenéutica que configura la forma en que la filosofía de Heidegger es leída en Italia y, por extensión, en el mundo hispanohablante cuando se accede a estas ediciones a través de traducciones y comentarios que conservan su legado crítico.

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