El Dalai Lama, líder espiritual de los tibetanos, anunció hoy que donará el premio Templeton, dotado con 1,3 millones de euros, a organizaciones sin ánimo de lucro para ayudar a niños en la India y profundizar en el estudio del budismo. El Dalai Lama, de 76 años, recibió hoy el galardón, dotado con 1,1 millones de libras (unos 1,3 millones de euros), en la catedral londinense de San Pablo en reconocimiento a su papel global a favor de la no violencia y la armonía de las religiones.
Del total, unas 900.000 libras (unos 1,08 millones de euros) serán destinadas a la organización Save the Children para ayudar a niños indios, y el resto será aportado al Instituto Mind & Life, un organismo sin ánimo de lucro que estudia la relación de la ciencia y el budismo. El presidente de la fundación Templeton, John Templeton, dijo que el Dalai Lama es una voz universal de solidaridad y de amor y respeto. Por su parte, el director de Save the Children afirmó que la donación es un honor recibir este regalo humanitario del Dalai Lama.
Poco antes de recibir el premio, el Dalai Lama habló en la catedral de San Pablo sobre las dificultades económicas por las que atraviesa la población del Reino Unido y pidió a la gente que no abandone las esperanzas. Subrayó que la recesión económica es fruto de la acción del hombre y no de Dios, y pidió hacer todo un esfuerzo por superar las dificultades. También escribió al primer ministro británico, David Cameron, tras los disturbios del pasado agosto en Londres para expresar su solidaridad, y comentó su sorpresa de que estos incidentes ocurrieran en un país desarrollado como el Reino Unido.
El líder tibetano afirmó que el dinero y el poder no ayudan a encontrar la paz interior y se mostró en contra de la idea de que el dinero es la fuente de la felicidad. “Mostrar a la gente que el dinero es la fuente de la felicidad es, pienso, equivocado”, reiteró. Además, defendió que los valores humanos como la compasión, el perdón, la tolerancia, la satisfacción y la autodisciplina deben formar parte de la ética secular y de la educación de todos, independientemente de creencias religiosas.
Los budistas tibetanos consideran que los Dalai Lamas son manifestaciones de Avalokiteshvara o Chenrezig, el Bodhisattva de la Compasión. Su Santidad el 14º Dalái Lama, Tenzin Gyatso, se describe a sí mismo como un simple monje budista y es el líder espiritual del Tíbet. Nació el 6 de julio de 1935, en una aldea rural del Tíbet, y ha enfatizado que la felicidad surge de la paz interior más que de las posesiones materiales.
En su visión, como ser humano, promueve la felicidad entendida como bienestar mental y calidez de corazón, subrayando que la mente en calma puede sostenerse incluso frente al dolor físico. Aboga por la ética secular o valores universales que pueden beneficiar a cualquier persona, incluso a aquellas sin creencias religiosas, si incorporan estas cualidades en sus vidas.
Como monje budista, insiste en fomentar la armonía entre las tradiciones religiosas, destacando que las grandes religiones comparten el mismo potencial para cultivar seres humanos buenos. Aun cuando existen diferencias filosóficas, es crucial respetar y reconocer el valor de cada tradición para construir una convivencia basada en la compasión y la comprensión mutua.
El Dalai Lama también ha expresado su interés en revitalizar el valor del antiguo conocimiento indio en la juventud, confiando en que la lógica, la razonabilidad y las técnicas de entrenamiento mental, como la meditación, sigan siendo relevantes en la educación contemporánea. Considera que la riqueza de la India en lógica y conocimiento puede complementarse con enfoques modernos para promover una comprensión más profunda de la mente y las emociones.
En una conversación sobre la relación entre felicidad, economía y desarrollo, el Dalai Lama y otros pensadores señalan que la prosperidad material no garantiza la paz interior. El responsable de la disertación enfatiza que el verdadero reto es construir sociedades que prioricen la salud emocional y la paz mental de sus ciudadanos, más allá de indicadores puramente económicos. Todo ello se enmarca en una crítica al consumismo y al énfasis excesivo en el crecimiento económico como única medida de éxito.

La noticia de la donación y las reflexiones sobre la relación entre dinero, felicidad y bienestar humano se han difundido como un ejemplo de liderazgo ético que utiliza la riqueza para fines sociales y educativos, buscando un impacto sostenible en comunidades vulnerables y en la investigación interreligiosa y científica del budismo.
Felicidad y dinero
Fuentes citadas en el texto incluyen la conversación entre el Dalai Lama y Paul Ekman sobre Awareness Emocional y las reflexiones sobre pobreza y desarrollo humano frente a la riqueza. Estas ideas refuerzan la imagen del Dalai Lama como una figura que promueve una ética basada en la empatía y la responsabilidad social, no en la acumulación de riqueza personal.