¿Cuántas palabras budistas conoces? Términos como karma o nirvana se han integrado en nuestro lenguaje y son utilizados a menudo, aunque a veces con un sentido distinto al original. Otros son conocidos por quienes adoptan parte de la cultura y las prácticas del budismo. El budismo es una religión y doctrina filosófica con muchos adeptos en la sociedad occidental. En el siglo XIX, algunos exploradores europeos escribieron sobre esta filosofía atraídos por su planteamiento. No obstante, la expansión más grande y más rápida del budismo ocurrió en la década de los años sesenta del siglo XX, cuando el Dalai Lama, junto con otros monjes y refugiados, salieron del Tíbet y se les dio acogida en países occidentales, donde abrieron centros de enseñanza.
¿Te has preguntado alguna vez qué lengua hablaba Buda? Se trata del magadhi, perteneciente al conjunto de las lenguas prácritas, descendientes del sánscrito, que se hablaba en la India antigua. Las enseñanzas de Buda se transmitieron de forma oral durante más de 400 años tras su muerte y luego fueron escritas en idioma pali, otra de las lenguas prácritas, por los monjes de Sri Lanka. Ágama. Ananda. Significa alegría, felicidad suprema. Arya. Significa noble en sánscrito. Bodhisattva. Ser despierto. Chitta. Puede traducirse como mente o espíritu. Deva. Significa celestial, divino, excelencia. Se usa para nombrar a unas deidades del hinduismo. Dharma. Por su raíz sánscrita significa llevar, soportar. Designa la realidad, los fenómenos que existen. Dhyana. Término sánscrito que significa concentración. Dukha. Sufrimiento. Karma. Koan. Significa edicto. Manas. Proviene del sánscrito y significa mente. Mu. Nirvana. Literalmente es extinción. Saṃsāra. Es el ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación. Es una palabra derivada del sánscrito saṃsārí y significa fluir junto, pasar a través de diferentes estados, vagabundear. Sutra. Son cada uno de los textos escritos que exponen las enseñanzas relativas a las vías de conocimiento para alcanzar la iluminación.
En Linguaserve somos unos apasionados del lenguaje. ...en los tiempos del Buddha las lenguas se transmitían principalmente de manera oral. La repetición y memorización en grupo mediante estas numerosas técnicas asegura que las palabras no se perdieran pues al ser recitadas en el momento el grupo se auto corregía ante posibles errores y omisiones. ¿Pero que hablaba el Buddha? ¿Entonces que es el Pali? Pues vayamos poco a poco. Recordemos que meses despues de la muerte del Buddha sus seguidores celebraron lo que hoy llamamos Primer Concilio Budista, y cuyo objetivo fue preservar y recitar fielmente las enseñanzas del Buddha. Se considera probable que en este concilio la enseñanzas se recitaran en un dialecto prakrit común en el norte de la India, comprensible para los monjes presentes en el que venían de diferentes regiones. Esto se debía a que los prakrits (incluido el magadhi) eran lenguas vivas y flexibles, con muchas variantes locales.
Anteponer que el término 'lengua' es más reciente; normalmente se asocia exclusivamente a los hablantes con una región o zona en concreto (p.ejem. canarés, gallego euskara, llionés... Entonces... No hay evidencia alguna para asociar éste término con el uso hablado de una región en concreto. El propio término 'Pali' está inicialmente registrado en el s. Entiendo que fue en sus comienzos como un parecido al uso del latín, una lengua literaria para preservar, conservar el Canon Pali. No tiene alfabeto propio, así que en principio para escribirlo se usó la escritura brahmí, y según fue evolucionando a través del tiempo y lugares se utilizaron los distintos alfabetos dependiendo del origen de los textos: del sur de la India como el cingalés, birmano, khmer, thai, como también en la India el devanagari. En el s.XIX y entrando en el s.XX hubo la necesidad de transcribirlo a las lenguas modernas occidentales, por lo que Rhys Davids ideó la 'romanización' utilizando el alfabeto latino y el añadido de diacríticos.
¿Por que no se usó el sanscrito en el Primer Concilio? El Buddha mismo enfatizó que sus enseñanzas que sus palabras debían ser comprendidas por la gente común. Correcto. El Pali tiene una estructura gramatical regular, mas simple que el sanscrito tanto gramaticalmente como foneticamente. Su uso facilitaba la memorización y recitación en grupo. Con respecto al alfabeto sánscrito clásico, el alfabeto Pali pierde varias letras, siete en total y añade unas dos; - salvo escasas excepciones - se procede a eliminar de las palabras las consonantes finales, la unión o 'sandhi' de una palabra con otra es optativa; ambas cosas que no suceden en el sánscrito porque la unión es obligatoria y la terminación de las palabras en sánscrito existen las consonantes.
El budismo se difundió y propagó rápidamente durante la época de la dinastía Han Occidental (25-220). Los orígenes del budismo se remontan al siglo VI a.C., a Kapilavastu, la capital del clan de los Sakya, en India, donde nacería el futuro Buda Siddharta Gautama. Este jefe espiritual, conocido bajo el nombre de Sakyamuni, prodigó, a raíz de su despertar, unas enseñanzas a sus discípulos durante toda su vida. La evolución de la lengua china y la riqueza de su vocabulario le deben mucho al budismo. Dicha influencia se encuentra tanto en la creación de los caracteres, el vocabulario o los chengyu (expresiones de cuatro caracteres), como en la lengua corriente.
La palabre «estupa« se forma con el carácter 塔 (tǎ) compuesto por el radical de tierra 土 en la parte izquierda, que hace referencia al dominio arquitectónico y el elemento fonético 荅 (dá). Tomemos como ejemplo un carácter que tenga su origen en un término budista. La estupa -término sánscrito- es un tipo de arquitectura religiosa budista presente en India. Durante la dinastía Jin Occidental (316-420), fueron traducidos al chino los textos de los sutras budistas, por lo que fue necesario crear un carácter para describir la estupa, un monumento conmemorativo de la muerte de Buda (parinirvana), ya que este carácter no existía en chino. En el léxico chino hay unas quinientas palabras de origen budista, como por ejemplo las palabras y expresiones: mundo, cambiante, tierra pura, impecable, “todo el mundo es afortunado”. Estos términos que hacen referencia en su mayor parte a nociones de sabiduría y vitalidad, han permitido hacer evolucionar la lengua china y ampliar el espectro de la expresión lingüística.
El término “mundo” (世界, shìjiè) aparece en el Sutra Shurangama. Shi hace referencia al tiempo y jie al espacio. El término budista shijie hace referencia al universo. Shijie se refiere al mundo tal como está representado en la cosmología tibetana con el monte Kailash (monte Sumeru) situado en el centro del mundo, los cuatro continentes están situados entre tierra y océano con, en su centro, los Siete Montes y los Ocho Mares. El término xiao qian shijie (小千世界) significa “mil pequeños mundos”. Mil veces “mil pequeños mundos”, se describe mediante el término zhong qian shijie (中千世界) “mil mundos medianos”. Mil veces “mil mundos medianos” son descritos con el término “mil grandes mundos” (大千世界, Dàqiān shìjiè). Es el principio de tres veces mil mundos en un instante de vida. Wuchang (无常) es un término budista que significa que todo en este mundo -cosa o pensamiento- es provisional, cambiante. Presenta la idea de que todo es transitorio en el universo -la vida o cualquier otro fenómeno. Nada es estático. Shìjiè es «mundo» y une los caracteres de «tiempo» y «espacio».
La “tierra pura” (净土, jìngtǔ) designaba originalmente “el universo occidental de la beatitud de Buda”, lugar desprovisto de imperfecciones espirituales y materiales donde residen Buda y los Boddhisattvas. La expresión “todo el mundo es afortunado” (皆大欢喜, jiēdàhuānxǐ) se utiliza al final de los sutras budistas para evocar la suerte de la asamblea y así escuchar las palabras de Buda. “Ananda y la asamblea de Boddhisattvas escucharon las palabras de Buda y fueron muy afortunados, le fueron fieles y lo siguieron” (一切大众,问佛所说,皆大欢喜,信受奉行). Yichen buran (一尘不染) es un término budista que designa a aquel que no está contaminado por la polución espiritual, y por lo tanto su corazón es puro. En el léxico chino hay unas quinientas palabras de origen budista, como por ejemplo las palabras y expresiones: mundo, cambiante, tierra pura, impecable, “todo el mundo es afortunado”. Entre el vocabulario corriente chino, encontramos numerosos chengyu con origen budista. Por ejemplo, la expresión “tener una visión parcial de las cosas” (盲人摸象, mángrénmōxiàng), que encontramos en el Sutra de Nirvana, designa a las personas invidentes que palpan un elefante sin comprender que se trata en realidad de un animal -su visión del ente está falseada porque solo tienen en cuenta una parte del todo-. La expresión “deseo personal” (一厢情愿, yīxiāngqíngyuàn) aparece en el Sutra de las grandes parábolas. Ella relata la historia de un hombre imbécil que se enamora de una princesa. El término habla del concepto de tránsito y cambio permanente. Integrados directamente en el vocabulario chino, estos términos budistas han incrementado las posibilidades de expresión de la lengua. El budismo considera que hay un lazo de causalidad en todas las cosas. No hay ente en el mundo que perdure por sí mismo, sin apoyarse en otros. Todo influye en todo. Todo tiene una consecuencia. Este lazo de causalidad es infinito. El carácter chino para «Buda» se pronuncia Fo. Asimismo, encontramos la noción budista Samsara. La expresión “tres vidas afortunadas” -vida pasada, presente y futura- (三生有幸, sānshēngyǒuxìng) se utiliza con frecuencia para hablar de un encuentro fortuito y agradable con alguien especialmente bueno o en ocasión de un acontecimiento afortunado. En caso de mala suerte, la expresión “da igual, le debía algo en mi vida anterior” (算了,上辈子欠了他的) cobra sentido. Buda Tathagata. Tathagata significa literalmente «El que ha venido asi».
La noción budista de destino es bastante abstracta y corresponde a un lazo que une a ciertas personas. Un lazo que hace que dos personas vivan a diez mil kilómetros de distancia, se reencuentren si ese es su destino. Un lazo que hace que dos personas que viven en un mismo lugar no lleguen a reencontrarse jamás si no es su destino. En el momento de un reencuentro, se utiliza con frecuencia el término “afinidad predestinada” (有缘, yǒuyuán). La expresión kou tou chan (口头禅) tiene su origen en el budismo Zen. Al principio designaba el lenguaje que uno usa sin pensar en su significado. El término Fo aparece de nuevo como la forma china de Buda. Además, numerosas palabras cultas han entrado en la lengua común. Estas expresiones de origen budista que penetraron en el lenguaje común, confirman que una cultura nunca se desarrolla por sí sola. Es a través de otras culturas cuando crece, gracias a los intercambios, a la comunicación y a la mezcla.
Lenguaje, ética y práctica en el budismo
La palabra apropiada, más habitualmente traducida por palabra o habla correcta, es el tercer elemento del camino óctuple. Abstenerse de mentir también es uno de los cinco preceptos laicos. No hay duda de que la manera en como nos comunicamos es un aspecto crucial de nuestras vidas de animales sociales. ¿Podemos volvernos más conscientes de cómo hablamos? ¿O darnos cuenta de patrones tóxicos en nuestra forma de comunicarnos con otros?
A finales del año pasado, exploramos este tema con nuestro grupo de meditación y me gustaría compartir algo de eso en dos artículos. ¿Y qué es, monjes, la palabra correcta? Abstenerse de mentir, abstenerse de hablar maliciosamente, abstenerse de palabras ásperas y abstenerse de charla frívola. Practicar la virtud en nuestras palabras, según el Buda, pasa por evitar que su contenido sea falso, difamatorio o infructífero, que su intención sea malevolente y que las formas sean inapropiadas. Lo primero es lo más obvio y se refiere a mentir a sabiendas, instándonos a cultivar la honestidad. La mentira y el engaño son desaconsejables, ya que pueden conducir a sacar conclusiones y tomar decisiones basándonos en información falsa. La última categoría, por contra, es la que provoca más sorpresas: el cotilleo. ¿Cuál es el problema de estar de cháchara, de hablar sin mucho motivo? No podemos hablar siempre de cosas trascendentes, nos convertiríamos en unos muermos…
En el libro ‘The Spirit of the Buddha’, Martine Batchelor se pregunta: “¿pueden nuestras charlas triviales ser apropiadas, ajustadas a los hechos, conectadas con lo bueno, tal y como el Buda nos aconseja hacer? ¿Pueden animarnos? Mi sensación al leer este párrafo es que el Buda no condena el hecho de hablar ligeramente si se dicen cosas que cumplen las otras categorías enumeradas al inicio del post. El problema es cuando las conversaciones triviales, que por otro lado tienen una función social básica, se convierten en lo que el Buda llamó palabras maliciosas o divisivas: hablar mal de alguien. Y ahí entra el elemento de indagar en lo que nos motiva: ¿estamos mostrando algo negativo con intención de que eso mejore, para reducir las consecuencias de eso, o señalamos los defectos de otros para sentirnos bien en comparación?
A parte del contenido de lo que estamos diciendo, ¿cuál es el objetivo de decirlo? En su ‘Introduction to Buddhist Ethics’ (2000), Peter Harvey comenta que uno podría tomarse un placer inhábil en hablar maliciosamente ya que puede percibirse como ganarse la simpatía de un grupo al compartir información negativa de otra persona o grupo. “En lugar de participar en el habla divisiva, el budismo recomienda hacer lo contrario: hablar de los puntos positivos de la gente. Así, el Upasaka-sila Sutra dice que el bodhisattva ‘da a conocer las buenas acciones de otros y encubre sus errores. Nunca divulga aquello de lo que otros se avergüenzan’.

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