El tiempo en las meditaciones de Don Tonino Bello: paz, profecía y convivencia

La continuidad de lo que se enmarca armoniosamente, según la lógica del antes y el después, se vive en el tiempo de las meditaciones de Don Tonino Bello como una invitación a la apertura a lo nuevo y a la acogida de la diversidad.

Una vocación de servicio y compromiso social

Antonio Bello (Don Tonino) nace el 18 de marzo de 1935 en Alessano (Lecce). Se forma en los seminarios de Ugento y Molfetta, completa los estudios en Bolonia y en diciembre de 1957 es ordenado sacerdote. Por largos años ejerce como educador en el seminario de Ugento; en 1962 se vuelve terciario franciscano y en 1965 obtiene el Doctorado en Teología en la Universidad Lateranense.

Nombrado en 1982 obispo de Molfetta, Giovinazzo, Terlizzi y Ruvo, deja claro su estilo: “Nosotros como Iglesia debemos sustituir ai segni del poder el poder dei segni”. Promueve iniciativas de acogida para los inmigrantes y funda la Comunidad de Acogida y Solidaridad Apulia (CASA) para la recuperación de toxicómanos. Como obispo, cada Navidad envía un mensaje de ánimo a los políticos de la ciudad, con una exhortación contundente sobre su labor pública.

Compromiso por la paz y la dignidad de los pobres

En 1985 es nombrado presidente nacional de Pax Christi, profundizando su labor de pacificador: denuncia incansablemente las causas de la guerra y el hambre y contribuye a la creación de la casa editorial “La Meridiana” (1987) y de la revista “Mosaico di pace” (1990).

Ya muy afectado por una enfermedad incurable, participa en diciembre de 1992 en la marcha de 500 pacifistas hacia Sarajevo, en la ciudad asediada. En la década de 1980-1990, la Puglia se convierte en un crisol de iniciativas de paz: se protesta contra la militarización y contra el uso de energía nuclear; el Gobierno italiano decide instalar cazabombarderos F-16 en Gioia del Colle. Don Tonino adopta una postura firme contra la militarización de la región.

Amistad y testimonio público

La amistad de Don Tonino con Don Luigi Bettazzi, actual obispo emérito de Ivrea, nace en los años 60 en Bolonia, cuando ambos jóvenes sacerdotes comparten ideales de paz. Son compañeros en las batallas por la paz, y participan juntos en la marcha de Sarajevo. Durante la guerra de los Balcanes, la marcha de paz organizada por Beati i costruttori di pace reúne a unos 500 pacifistas de toda Italia, entre ellos Tonino Bello, Raniero La Valle y otros.

La expedición tiene como objetivo conocer a la población de Sarajevo y testimoniar la solidaridad con su sufrimiento. En la llegada, la ciudad está marcado por bombardeos, tiroteos y frío; el encuentro ecuménico en un cine, con autoridades civiles y religiosas presentes, es un momento de testimonios intensos, con la distribución de panes de la paz. Las palabras y las imágenes de Don Tonino se convierten en un sostén espiritual y en un referente para todos los participantes, elevando valores de no violencia que ya no son utopías sino objeto de reflexión y estudio.

La mujer como figura de esperanza y la maternidad de María

Frecuentemente sus escritos vinculan la paz y la no violencia con el rostro femenino. Don Tonino alude a mujeres valientes a lo largo de la historia, desde la Antigüedad hasta las heroínas desarmadas de nuestros días, especialmente en el marco de conflictos y sufrimientos de pueblos diversos. En Ad Abramo y su descendencia, en el capítulo “Danzar con los muertos”, se dirige a Rizpa, citando incluso una canción de Sting, celebrando la fuerza, el coraje y la ternura de las mujeres como fuentes de esperanza para el futuro.

Un lugar especial está reservado a María, madre de Jesús, retratada de forma muy humana en la vida diaria de fe. En su escrito “A María, mujer de nuestros días”, Don Tonino dirige 35 cartas a la Virgen, cada una con un apelativo original y sorprendente. Su temperamento convivencial lo acompaña en las fiestas y en la alegría, a menudo acompañado por su acordeón, instrumento que le resulta natural.

Estilo, lenguaje y la búsqueda de la paz

La escritura y el discurso de Don Tonino son ricos, con imágenes poéticas, metáforas sugestivas y una cultura amplia que impregnan sus palabras de una fuerza única de paz. Su obra es extensa: ensayos, artículos, cartas pastorales, escritos marianos, escritos de paz, homilías y poesías. Su “Opera Omnia” reúne su producción, y sus textos siguen publicándose tras su muerte, ampliando el archivo de la paz y la profecía.

Entre sus poesías destacadas se sitúan “Dammi, Signore, un’ala di riserva” y “La lampara”; muchas de sus expresiones se han convertido en proverbios, expresadas con la idea de una “convivencia de las diferencias”. Don Tonino promueve una “Chiesa del grembiule” - una Iglesia del servicio - y sostiene que la paz, como meta ideal, se anticia a través de los caminos humanos: el reconocimiento de rostros, la solidaridad y los signos de ayuda mutua.

La reflexión sobre la paz no es abstracta: propone iniciativas para una espiritualidad de la paz, denuncia las injusticias y expone la lógica de guerra detrás de las llamadas “elecciones de civilidad”. Aboga por un nuevo orden económico internacional, la educación para la paz y la participación de los jóvenes en este proceso. Es, además, un defensor de la defensa no violenta, a la que califica como una ciencia compleja con una rica bibliografía.

Conclusiones temáticas y su relevancia actual

La paz para Don Tonino Bello no es solo una ideología, sino una praxis que exige acción y testimonio. Es “danza” en lugar de lamento, y “segno profetico” frente a señales de apertura y de responsabilidad social. Pax Christi, según su visión, debe ser un movimiento frágil y ligero, que funciona como levadura en la masa de la sociedad, promoviendo la no violencia y la convivencia de las diferencias como camino para la dignidad de todos.

La visión de Bello sigue inspirando hoy a buscar acuerdos entre culturas distintas, valorar la diversidad sin perder la identidad y trabajar por un mundo más justo, donde la paz sea una construcción diaria y compartida.

Mapa de la Puglia y lugares de Paz

In piedi costruttori di Pace. Don Tonino Bello, Arena di Verona. 1989.04.30

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