El kambo es la secreción gelatinosa producida por la piel de la rana Phyllomedusa bicolor, que vive en la selva amazónica, y el término también se refiere a la propia rana. Dall’altra parte dell'Oceano Atlántico, la corteccia della radice di una pianta sacra, la Tabernanthe Iboga, viene usata dai Pigmei del Gabon e del Camerun. Giovanni Lattanzi es el primer chamán europeo en desarrollar un método de sanación espiritual que utiliza una sinergia de Kambo y Iboga, aplicando el Kambo en meridianos según indicaciones de la medicina tradicional china y administrando la corteza de Iboga en dosis altas y bajas.
El libro Kambo e Iboga. Medicine sciamaniche in sinergia explora cómo estas sustancias pueden purificar el cuerpo y la mente y facilitar una purificación adicional. Lattanzi describe su iniciación tanto en kambo como en iboga, y cómo se convirtió en facilitador de ceremonias que emplean ambas sustancias. Según el autor, el kambo se usa antes de la Iboga para purificar y preparar el terreno para la experiencia siguiente.
Se señala que el kambo e iboga no se clasifican como estupefacientes y, en la mayoría de los lugares, no generan dependencia; incluso en entornos restringidos, su estatus legal varía. El libro ofrece un enfoque que combina relatos, entrevistas y fundamentos técnicos, accesibles para lectores no especializados y, a la vez, lo suficientemente detallado para quienes buscan entender las bases de estas prácticas.
Una parte importante del texto se centra en los estudios sobre los péptidos presentes en la secreción de kambo, realizados por Vittorio Erspamer, y en las investigaciones sobre ibogaina, alcaloide asociado a la reducción de problemas de toxicomanía. Se detalla cómo la activación de endorfinas endógenas puede disminuir la necesidad de sustancias externas y, al ser bioactiva, no provoca tolerancia.
El libro también dedica páginas a Iboga e ibogaina, enfatizando su uso en la resolución de adicciones, TDAH/ADD y la facilitación de estados de conciencia como el sueño lúcido. El método del curandero descrito por Lattanzi, aunque no sustituye tratamientos médicos, se distingue por presentar la Kambo como preparación para la sesión de Iboga, argumentando que “El Kambo te hace más sano y enérgico, y estás físicamente preparado para sostener la energía de la Iboga”.
Estas afirmaciones, señaladas como controversiales, abren un debate sobre la relación entre enteógenos, neurotoxicidad y adicción, tema que suele abordarse sin una verificación rigurosa de los conceptos. Lattanzi, nacido en Roma en 1962, se formó en Religiones y Filosofías de la India y del Extremo Oriente y ha seguido prácticas de meditación y comunidades religiosas que enriquecen su marco de trabajo. Su trayectoria abarca la Zen y el Santo Daime, y desde 2009 facilita ceremonias de Kambo e Iboga en varios países de Europa, América y Asia, impartiendo talleres para futuros facilitadores.
El texto también contextualiza la recepción de estas prácticas en el mundo académico y científico, destacando la polémica entre quienes siguen la medicina convencional y quienes defienden enfoques no aloplásticos. Se resalta que el autor no se limita a recoger testimonios, sino que intenta trazar puentes entre tradiciones milenarias y avances antropológicos y científicos, especialmente en estudios de péptidos. En ese marco, se cita a Erspamer en correspondencia con Peter Gorman, donde se afirma que la secreción de kambo contiene un cóctel químico con potencial terapéutico único entre los anfibios.
Según Lattanzi, los péptidos del kambo podrían permitir la liberación endógena de endorfinas, lo que correlaciona con resultados observados en la reducción de conductas de consumo de sustancias. Con este bagaje, el libro aborda también la ibogaina, centrando su utilidad en la reducción de adicciones y en la expansión de estados de conciencia, como parte de un marco terapéutico complementario. Es fundamental recordar que, pese a las afirmaciones sobre beneficios y purificación, el uso de estas sustancias no es universalmente aceptado ni universalmente regulado, y la investigación está en desarrollo.
El método de Lattanzi subraya la necesidad de una preparación previa con Kambo para facilitar la sesión de Iboga, destacando que algunas complicaciones en Iboga pueden estar vinculadas a condiciones de salud físico-psíquicas previas. Por ello, se enfatiza que el enfoque no es universal ni exento de riesgos, y debe ser entendido dentro de un contexto de sintonía entre tradición y evidencia científica emergente. En el panorama académico, la discusión sobre estas sustancias continúa, y su estatus científico y terapéutico está en evolución.
El libro da voz a múltiples perspectivas, desde testimonios personales hasta referencias a la tradición tolteca de Don Juan y Carlos Castaneda, y a la influencia de visiones y sueños en el desarrollo de ideas y prácticas. A lo largo del texto, se presentan argumentos que invitan a la reflexión sobre la diversidad de enfoques curativos no convencionales y su relación con la medicina moderna y la antropología.

En suma, Kambo e Iboga proponen una visión de la sanación que trasciende las categorías habituales de tratamiento médico, proponiendo una experiencia ritual que busca purificación física y espiritual, y que se apoya en un marco de investigación que continúa evolucionando. El lector debe considerar estas prácticas con cautela y curiosidad, buscando fuentes adicionales y evaluación crítica de evidencia antes de tomar cualquier decisión personal respecto a estas ceremonias.