La lectura espiritual silvestre Bonnar: historia, práctica y trascendencia en la vida cristiana

La lectura espiritual, originada en la lectio divina, es una lectura meditada de la Palabra de Dios que exige una actitud activa del sujeto: orar, meditar el texto bíblico y hacer suyo el mensaje para comprometer su ser y su existir.

Aplícate, te lo ruego, a meditar cada día las palabras de tu Creador. Aprenderás a conocer el corazón de Dios en las palabras de Dios (San Gregorio Magno).

Los Padres de la Iglesia propusieron la lectura de la sacra pagina -o de la Biblia- a todos los cristianos, y en la práctica se consolidó principalmente en los monasterios como medio ascético central.

Contexto histórico de la lectura espiritual

La lectura tiene como objetivos edificar, consolar y fortalecer el ánimo; es alimento que orienta hacia la oración, alumbra la caridad e incita a rezar, uniendo dos dimensiones inseparables: fomenta el amor por Jesucristo (affectus) y mejora el conocimiento de la doctrina cristiana (intellectus).

Durante los siglos XIV y XV, la devotio moderna difundió la lectura entre el pueblo cristiano, promoviendo una piedad práctica y metódica que llamaron devoción. Su ascetismo, centrado en la imitación de Cristo y en la interioridad, convirtió la lectio en un ejercicio espiritual autónomo y específico.

La lectura espiritual, por tanto, es una práctica que une contemplación y acción, preparando el alma para la vida de oración y para una vida apostólica que se refleja en la conducta y el testimonio cristiano.

El lugar de la lectura espiritual en las enseñanzas de San Josemaría

San Josemaría incluyó la lectura espiritual entre las prácticas de piedad y la propagó entre cristianos de todos los ambientes y condiciones sociales, recomendando dedicar regularmente unos minutos diarios a esta práctica, especialmente la lectura de la Biblia y del Nuevo Testamento, junto con otros textos de espiritualidad cristiana.

Según Álvaro del Portillo, San Josemaría dedicaba diariamente tiempo a la lectura meditada del Nuevo Testamento, anotando frases para usar en predicación, escritos y oración. En la selección de textos privilegiaba las obras de Padres y Doctores de la Iglesia y solía detenerse a anotar expresiones que le impresionaban, signo de la importancia que concedía a la práctica.

La relevancia de la lectura está en función del encuentro personal con Cristo y de la identificación con Él. Es indispensable la lectura del Nuevo Testamento, de los relatos evangélicos, de Hechos y de las Cartas, cuyo propósito es incorporar la vida de Cristo a la propia existencia y reflejarse en el comportamiento diario.

Con este fundamento, la lectura adquiere gran importancia para la labor apostólica, como recuerda el consejo dado a los primeros sacerdotes del Opus Dei: dedicar tiempo a leer y meditar la Escritura con fe, para contagiar el amor y el deseo de identificarse con Cristo.

La lectura de otras obras espirituales debe guardar relación con el Evangelio y con Cristo; se recomienda acercarse a Dios mediante lecturas que narren la Pasión del Señor, textos llenos de piedad que acercan al Hijo de Dios, hombre como nosotros y Dios verdadero, que ama y sufre en la Redención del mundo.

La lectura constituye un alimento del diálogo con Dios y un medio para alcanzar la presencia de Dios en la vida ordinaria, orientando esa vida de forma adecuada. En circunstancias difíciles, se recomienda no abandonar la lección espiritual, pues la lectura ha hecho muchos santos.

San Josemaría defendía que la lectura sirve para la formación doctrinal-religiosa, dirigiéndose tanto al corazón como a la inteligencia. La búsqueda de la santidad y el apostolado en el Opus Dei han de fundamentarse en la doctrina y la fe de la Iglesia, y para adquirir esa doctrina se necesita tiempo y estudio. A través de la lectura, el cristiano madura conocimientos y actitudes que fortalecen sus convicciones y su amor a Cristo.

En suma, la lectura espiritual de San Josemaría propone un camino de encuentro con Cristo, con una lectura centrada en el Nuevo Testamento y las obras de los Padres de la Iglesia, para sostener una vida de diálogo con Dios, contemplación y acción en la vida cotidiana.

lectio divina y oración continua (meditación y praxis espiritual)

🔴10 Señales de un Creyente Espiritual, la Vida en el Espíritu | Samuel Rutherford

Documento / FuenteIdea clave
Lectio divinaLectura meditada de la Palabra; oración y encuentro con Dios
Devotio modernaDevoción práctica y metódica; interioridad y imitación de Cristo
Enseñanzas de San JosemaríaLectura diaria, selección de Padres y Doctores; anotar frases para uso práctico

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