Cómo ajustar una silla de oficina para yoga y bienestar postural

Adquirir una silla ergonómica para oficina es un gran primer paso para reducir o prevenir los temidos dolores de espalda. Al sentarnos, debemos seguir estas dos reglas de oro para mantener una postura ergonómicamente correcta: el ángulo que se forma entre tus muslos y tus rodillas debe ser de 90° (recto) y ambos pies deben apoyarse totalmente en el piso.

Para cumplir con estas reglas, necesitamos que la altura de la silla se adapte a nuestra propia altura. Te podrás preguntar qué puede suceder si tu silla está configurada a una altura muy baja o alta para ti: si tu silla de oficina está muy baja, se ejerce mayor presión sobre la espalda baja, lo que aumenta el riesgo de sufrir de dolores lumbares; si tu silla está muy alta, tu cuerpo tendrá la tendencia de inclinarse hacia adelante, lo que provoca dolor cervical por la tensión en hombros y cuello. Recuerda que las sillas pueden regularse en altura gracias al pistón de gas, componente clave para garantizar la calidad y duración de una silla ergonómica para oficina.

Te recomendamos buscar una silla de oficina que cuente con un pistón de clase 3 o 4. Si encuentras sillas con precios demasiado bajos, es posible que tenga un pistón de mala calidad que se malogre al poco tiempo de uso. El asiento no debe presionar la parte posterior de la rodilla porque restringe la circulación sanguínea. Al seguir estas recomendaciones, te aseguras de que la espalda obtenga un soporte adecuado y que tu cuerpo no se incline hacia adelante. Una silla ergonómica suele incluir un mecanismo que permite reclinar el respaldo del asiento en dos modalidades: balanceo y posición fija.

Para reclinar el respaldo de tu asiento debes localizar la palanca que regula el respaldo debajo de la silla (es la misma que permite regular la altura del asiento). Para activar la posición de balance, tira suavemente de ella y reclina tu cuerpo hacia atrás o hacia adelante según tu gusto. Para bloquear el respaldo en una posición fija, empuja la palanca a su posición original. En la posición de balanceo, regula la tensión del respaldo en función de tu peso. La tensión regulable ajusta la presión necesaria para que este se incline más o menos.

Para ajustar la tensión del asiento, localiza la rueda de tensión, que se encuentra debajo del asiento; gira la rueda hacia la derecha para reducir la tensión y hacia la izquierda para aumentar la tensión. La tensión adecuada dependerá de tus gustos personales; no hay una forma correcta o incorrecta. Los reposabrazos ofrecen un soporte extra para tus brazos. Lo ideal es que tus brazos permanezcan en un ángulo de 90° y estén alineados a la altura de tu mesa, así podrás evitar el dolor de hombros. El nivel de regulación de los reposabrazos suele ir de la mano con la gama de tu silla ergonómica.

Lo primero que debemos tener en cuenta para ajustar nuestra silla es la distancia desde el suelo hasta la mesa, ya que una silla demasiado alta encorva y una silla demasiado baja eleva los brazos, afectando negativamente la postura. Todas las sillas ergonómicas tienen un mecanismo básico: la palanca que regula la altura del asiento, ubicada debajo del asiento y sencilla de usar. Si la silla se baja sola, es un problema del pistón de gas, pieza delicada que a veces se desgasta pero que suele ser fácil de sustituir y económica, evitando desechar la silla cómoda por un fallo menor.

Las sillas de oficina tienen dos tipos de mecanismos: sincronizado de reclinación y basculante de reclinación. El sincronizado permite que el respaldo se incline sin que el asiento ceda hacia atrás, manteniendo un ángulo entre asiento y respaldo más erguido, mientras que el basculante mantiene el ángulo constante y acompaña el movimiento del respaldo. Normalmente, para una postura de trabajo adecuada, el mecanismo sincronizado es más adecuado, aunque el basculante puede servir para descansar la espalda de vez en cuando.

A la hora de elegir una buena silla ergonómica, es importante fijarse en el soporte lumbar, que influye en la salud postural. Los soportes lumbares más completos incluyen ajuste en altura y en profundidad, permitiendo mayor o menor tensión en la zona lumbar para acomodarse al respaldo. Las sillas más completas cuentan con ajustes superiores como la regulación del asiento en profundidad, permitiendo acercarse o alejarse del respaldo según las características corporales. Las palancas de los distintos mecanismos suelen encontrarse debajo del asiento y se manejan de forma intuitiva.

Una silla ergonómica debe tener brazos ajustables, al menos en altura, para apoyar los brazos en un ángulo de 90°. Algunos modelos permiten ajuste en dos dimensiones, aumentando la regulación para mantener una postura correcta. El ajuste en profundidad de los brazos es ideal para personas con brazos largos, ya que amplía la superficie de apoyo. El pistón de gas puede desgastarse por uso prolongado, defectos o golpes; cuando empieza a fallar, la silla baja gradualmente, y es vital cambiar el pistón para mantener la altura adecuada y evitar dolor de piernas al levantarse.

La limpieza regular de la silla es sencilla: pasar un paño por la estructura y el tapizado ayuda a evitar problemas en las piezas. La altura ideal depende de la persona y la complexión; la inclinación del respaldo debe estar entre 100° y 110° para mantener la espalda ligeramente reclinada. Muchos modelos incluyen soporte lumbar ajustable y reposabrazos que deben estar a la altura de los codos cuando se relajan los brazos, con hombros bajos y sin tensión. Un reposacabezas bien ajustado puede ser fundamental para evitar problemas cervicales, especialmente si pasas mucho tiempo en videollamadas o reuniones.

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Hoy YogaYe te propone estiramientos de Yoga adaptados a la oficina que puedes practicar con la silla de tu despacho. Nuestra columna vertebral tiene un potencial de energía muy grande. ¿Cuáles son los beneficios? Una mente clara, una buena postura corporal, una sensación de estar en el “aquí y ahora”, una mejor digestión y un buen estado de ánimo.

Siéntate en la silla con los dos pies separados bien enraizados y al ancho de las caderas. Abre el pecho, relaja los hombros hacia abajo y hacia atrás. Estira la columna hacia arriba y abre la mirada para pasar de una visión focal a una visión periférica. Toma una inhalación creciendo hacia arriba con la columna, y al exhalar flexiónate hacia delante, llevando el abdomen entre las piernas. Lleva las manos hacia los tobillos o el suelo. Mantén la posición durante 5 respiraciones.

Ponte de pie frente a tu silla y sostén el respaldo de la silla. Sin mover las manos, retrocede hasta hacer una forma de L con tu cuerpo. Mantén una pequeña curva en las rodillas. Siéntate con los dos pies planos sobre el piso. Inhala y eleva los brazos hacia arriba. Hombros lejos de las orejas y ombligo hacia dentro. Entrelaza los dedos, gira las palmas hacia arriba y mantén los brazos junto a las orejas. Al exhalar, doble hacia la derecha manteniendo los isquiones bien apoyados. Mantén aquí durante 5 respiraciones, abriendo bien el pecho. Ven al borde de tu silla y mantén ambos pies planos sobre el piso. Al exhalar, gírate hacia la derecha, sin mover tu cadera, y mantén una postura completamente erguida. Ayúdate con el brazo de la silla o el respaldo, y mantente así por unas 5 respiraciones. Estira el pecho, los abdominales y los músculos de la espalda baja, libera tensión y toxinas y se siente bien. Esta posición beneficiará también tu digestión.

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La vida sedentaria o las largas horas sentados frente a un ordenador afecta la movilidad de nuestra cadera, creando tensiones y acortamientos en la musculatura de esta zona. Los pies están separados el ancho de las caderas y asentados en el suelo, justo debajo de las rodillas. Apoya el tobillo derecho en el muslo contrario y abre la cadera dejando caer la rodilla derecha, pie en flex. Respira hacia la ingles y relaja las nalgas. Nos quedamos durante 5 respiraciones. Siéntate una vez más con los dos pies planos sobre el piso. Abre los brazos en cruz y coloca el brazo derecho debajo del otro hasta tocar las palmas. Levanta los codos hacia la altura del hombro. Mantén durante 5 respiraciones. El espacio para respirar en la caja torácica es más compacto pero trata de crear espacio. Mantén la mirada en un punto fijo, sin tensión.

Este video muestra cómo ajustar la silla ergonómica Hookay Sail2 para obtener la máxima comodidad y soporte. En este video paso a paso, le mostraremos cómo usar correctamente la silla ergonómica Hookay Sail2 con mecanismo de inclinación hacia adelante y cómo ajustar con precisión el soporte lumbar 3D para una comodidad personalizada en la zona lumbar. En este video aprenderás a ajustar la altura y la profundidad del asiento, personalizar la tensión de inclinación y bloquear el ángulo de reclinación, ajustar la altura, la profundidad y el ángulo perfectos del soporte lumbar, ajustar los reposabrazos y el reposacabezas para una postura óptima. Tanto si trabajas sentado en un escritorio durante largas horas como si necesitas un soporte dinámico, la Sail2 ofrece funciones ergonómicas avanzadas. Ideal para profesionales de oficina, trabajadores remotos y cualquier persona que busque comodidad ergonómica durante todo el día.

¿Planea realizar una compra al por mayor de sillas ergonómicas? De lunes a viernes pasamos como mínimo un tercio del día sentados en una silla de oficina. Uno de los puntos más importantes para lograr el confort es que la silla se adapte a nosotros y no al revés. La forma correcta en la que tu cuerpo tiene que quedar una vez sentado es con la espalda apoyada por completo y formando un ángulo de 90° con las piernas. Debes poder apoyar los antebrazos sobre el escritorio de manera paralela a tus muslos. Si tu mesa no queda a una altura acorde, debes ajustar la silla para evitar forzar tus movimientos. Mantén los pies apoyados en el suelo en todo momento y la espalda recta, con la espalda apoyada y el respaldo alineado con la columna.

La altura ideal de nuestra silla respecto a la mesa dependerá de nuestra altura y complexión; ajusta la altura para que las rodillas formen 90°. Si el respaldo es cómodo y no ejerce presión en la zona lumbar, el soporte lumbar está ajustado correctamente. En general, las sillas se ajustan de manera sencilla e intuitiva. Además, la altura de la mesa y la profundidad del asiento son claves para una postura correcta. Recuerda: escucha a tu cuerpo, tómate pausas activas y adapta tu entorno de trabajo a ti, no al revés.

Las sillas deben permitir ajuste en altura, profundidad y ángulo de respaldo, y los reposabrazos deben facilitar un ángulo de 90°. Una buena higiene postural en el entorno de trabajo es fundamental para evitar molestias y lesiones crónicas. Con una silla bien ajustada y un entorno adecuado, tu espalda te lo agradecerá. La ergonomía no es un lujo, es una necesidad para la salud y la productividad.

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