Cuando recibía tratamiento por una lesión en la espalda y la cadera, mi fisioterapeuta me recomendó tomar algunas clases de pilates. A través de su clínica, me inscribí en una serie especialmente dirigida para personas con problemas de espalda parecidos a los míos. Antes había hecho pilates, esto gracias a que mis instructores de acondicionamiento físico incorporaban algunos movimientos en nuestras rutinas. Pero esta es la primera vez que lo experimento de forma tan plena, siendo que finalmente entiendo la diferencia entre «abdominales» y «núcleo» en un sentido literal y físico.
Como la palabra en sí sugiere, el núcleo de una persona se encuentra en la parte interior más profunda. Está relacionado tanto con el equilibrio como con la fuerza y a menudo se pasa por alto en favor de otros grupos musculares más visibles. Me puse a pensar en la palabra «núcleo» como un símbolo de mi propio ser espiritual, y pronto descubrí muchos paralelos.
Mi núcleo espiritual mantiene todo lo demás en su lugar. Aunque invisible para el ojo, la debilidad dentro de este se detecta fácilmente cuando la vida se siente fuera de balance y confusa. Cuando sé quién soy y qué estoy haciendo; cuando estoy confiado y resuelto: mi núcleo está intacto. Un núcleo físico fuerte protege a los otros músculos de lesiones, y un núcleo espiritual fuerte me protege de pensamientos y acciones dañinas. Este logra hacerlo al estar al centro de mis creencias más importantes. Esto, a su vez, es la fuente de mi integridad en la medida en que mis acciones reflejan mis creencias.
El fortalecimiento de mi núcleo físico requiere tiempo, compromiso y la práctica de una serie de ejercicios. Entre los mecanismos para lograr fortalecer mi núcleo espiritual está la reflexión profunda, el estudio, la mentalidad abierta, la consulta con los demás y la percepción. Estar físicamente equilibrado significa coordinar partes del cuerpo. En mi núcleo interno, esto significa estar coordinado con otras cualidades personales. John Kolstoe ofrece esta lista desde una perspectiva bahá’í: Para mantener el equilibrio se requiere la forma más elevada de fortaleza, confianza y seguridad en la relación con Dios.
Mi relación con Dios, como se menciona en esa cita, es la clave de toda esta discusión. Las enseñanzas bahá’ís colocan esa relación en el centro de cada alma humana: Si el cuerpo no estuviese animado por el alma, cesaría de existir… La verdadera felicidad depende del bien espiritual y de mantener el corazón siempre dispuesto para recibir la Munificencia Divina. - Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 141.
La motivación por fortalecer mi núcleo espiritual, las prácticas para lograrlo, el enfoque en los resultados, todo esto está vinculado a mi propio ser espiritual. En última instancia, es mi conexión con el Creador lo que vive dentro de mí y lo que comprende mi verdadero ser. Para explorar aún una dimensión más, Anne Morrow Lindbergh ofrece esta idea sobre la relación entre mi núcleo espiritual y mi relación con otras personas: «Solo cuando uno está conectado a su propio núcleo puede conectarse con los demás». - Anne Morrow Lindbergh, Regalo del mar, pág. 38.
Volviendo a los ejercicios de pilates, a veces no son especialmente emocionantes. Gran parte del tiempo prefiero hacer algo más activo; sin embargo, sé que la disciplina y la paciencia traerán resultados. Esto puede significar dejar de lado otras actividades que pueden ser tentadoras o distractoras, pero estoy motivada por la confianza que tengo en ver resultados.
Por el contrario, los ejercicios requeridos para mi núcleo espiritual nunca son aburridos y nunca se terminan. Aquí es donde la comparación entre el núcleo físico y el núcleo espiritual se diferencian. Fortalezco mi núcleo espiritual a través de la vida diaria: ser feliz en todas las circunstancias; estar agradecida por mi vida y las bendiciones que recibo; sintiendo compasión; expresando amor a través del servicio y tomando tiempo para el estudio, la oración y la meditación. Existe otra posibilidad más. Puedo invitar a un amigo a que me acompañe en el estudio o en la oración.
Las enfermedades y procesos de salud también se abordan con un enfoque integral. Lesiones: recuperamos tu movilidad, tu fuerza y tu confianza con un plan progresivo y certero para volver a vivir o entrenar sin dolor. Procesos oncológicos: entendemos profundamente lo que implica estar en tratamiento. Te acompañamos en este camino con seguridad, ayudando a reducir tus molestias y a recuperar movilidad durante o después del tratamiento. Entrenamiento: entrenas para avanzar. Un plan hecho para ti, con progresión real y resultados que se sienten. Seguimiento real: estamos contigo dentro y fuera de la sesión.
La perseverancia es una virtud difícil de cultivar. Igual que la constancia ante las dificultades. Pero antes de que le eches la culpa de tus intermitencias o busques excusas para abandonar, ten muy presente que estos ejercicios solo ocupan unos pocos minutos al día y pueden fortalecer el músculo más importante de tu anatomía: el cerebro y el gran potencial que esconde. El entrenamiento mental no difiere demasiado del clásico entrenamiento del cuerpo en un gimnasio. Hacer 50 flexiones no lleva más que unos minutos al día y si se hace con regularidad puede dar excelentes recultados y variar sustancialmente nuestra salud. Pues con el cerebro sucede lo mismo. Si te lo tomas con disciplina y conciencia tu fortaleza mental crecerá exponencialmente. Todo en cinco minutos diarios. O menos. Puede ser tan simple como sentirse agradecido por disponer de agua corriente y potable, o por disfrutar de la brisa cuando caminas por la calle. Piensa en tres cosas de las que te sientes agradecido.
Este pequeño ejercicio tiene un gran impacto en tu salud mental. Haz de la gratitud un hábito diario a través de recordar tres cosas por las que debes dar las gracias. Puede ser tan simple como sentirse agradecido por disponer de agua corriente y potable, o por disfrutar de la brisa cuando caminas por la calle. No hace falta que busques cosas muy elaboradas. Una simple sensación puede valer. Escribe un diario de cosas por las que das las gracias o piénsalo antes de irte a la cama. En no mucho tiempo notarás cambios muy beneficiosos. 2. Ten calma. Practica el 'mindfulness' Es imposible sentirse fuerte cuando le estás dando vueltas a algo que pasó la semana pasada o prediciendo las cosas terribles que pueden suceder mañana. Mindfulness es, simplemente, sentir el momento, sin ansiedad del pasado ni el futuro. Céntrate en el aquí y el ahora. Esta práctica tiene múltiples beneficos para tu salud. Uno de los más inmediatos es olvidarse del estrés. Así que la idea es que te centres solo en lo que tienes alrededor. Una actitud muy zen, en definitiva. Conforme más lo practiques, más facilidad tendrás para relajarte y centrarte solo en tu propio cuerpo. Crearás un paréntesis entre los problemas pasados y los que se avecinan. Céntrate solo en tu propio cuerpo. 3. Actúa «como si»... No esperes a que las cosas cambien solas para mejor. No hay milagros. Así que se recomienda que te comportes como si ya hubiera pasado lo que quieres que suceda. Piensa que realmente ya eres la persona que quieres ser. Si estás triste, por ejemplo, y quieres ponerte de mejor humor, haz cosas propias de quien está de buen humor, como sonreír. Vale igual para sentirse seguro. Actúa como un individuo seguro y acabarás por convertirte en uno de ellos.
La perseverancia es una virtud difícil de cultivar. Igual que la constancia ante las dificultades. Pero antes de que le eches la culpa de tus intermitencias o busques excusas para abandonar, ten muy presente que estos ejercicios solo ocupan unos pocos minutos al día y pueden fortalecer el músculo más importante de tu anatomía: el cerebro y el gran potencial que esconde. Si alguna vez te has preguntado cómo se puede reforzar la fuerza de voluntad haciendo algún tipo de ejercicio, déjame decirte que aquí tendrás la solución... ¡Ven conmigo!
#1 Meditar: Meditar durante 10 minutos al día es uno de los ejercicios que mejor resultado te dará. Si meditas todos los días, entrenarás el cerebro para enfocarte y resistir la tentación de desviarte de tus objetivos y obtendrás, de esta manera, una mayor concentración.
#2 Usa la mano opuesta: Según investigadores, una muy buena forma de entrenar tu voluntad es acudiendo a la mano opuesta. Es decir: si escribes con la derecha, deberás hacerlo con la izquierda y viceversa. No tiene que ser durante una hora, con solo 10 minutos bastará.
#3 Corregir la forma en la que te expresas: Otro truco que los científicos descubrieron consiste en corregir la forma de hablar. ¿Cómo? Resistiendo la tentación de usar groserías, malas palabras o frases mal hechas. Al prestar atención a tu forma de hablar, ejercitarás tu voluntad y también tu cerebro.
#4 Crear tus propios plazos y cumplirlos: Ya sea que se trate de la entrega de un trabajo o de entrenar en el gimnasio, fijarte pequeñas metas te ayudará a fortalecer tu voluntad.
#5 Anota todo lo que comes: Realizar un diario con todos los alimentos que consumes representa otra manera de ejercitar tu voluntad. Así como la dieta es una manifestación de que tenemos la fuerza necesaria, también lo es anotar todo lo que comes día a día.
#6 Registra todos tus gastos: Otra buena manera para poner tu fuerza de voluntad en movimiento es por medio de un práctico registro de todos los gastos diarios y mensuales. Hoy en día, hay muchas apps que pueden ayudarte en este propósito.
Como verás, ejercitar la fuerza de voluntad no es imposible y todas podemos hacerlo. Así que comienza a implementar estos consejos y comprométete a mejorar cada día hasta alcanzar la perfección. La fuerza mental nos permite direccionar nuestros pensamientos y emociones de una forma positiva. Antiguamente se creía que para destacar en el ámbito deportivo solamente debía desarrollarse el aspecto físico mediante entrenamiento diario. Un deportista, especialmente aquellos de alto rendimiento, constantemente están puestos a prueba pues deben darlo todo en cada una de las facetas competitivas. Sin embargo, los factores mentales si están ligados al bajo rendimiento al momento de competir. Entrenar la fuerza mental ayuda a que desarrolles una visualización adecuada para mejorar tu surf, ganes confianza en ti mismo, dejes a un lado la mentalidad negativa y a la ansiedad, logres potenciar tu rendimiento a pesar de las dificultades y sobretodo a hacer que no sientas que lo echas todo a perder.
El mindfulness consiste en prestar atención a los pensamientos, emociones, sensaciones físicas en el momento presente sin juzgar si son correctas o no. Una buena forma de contrarrestar el diálogo interno negativo que inhibe el rendimiento, es usar imágenes mentales. Se trata de una poderosa herramienta mental que puede usarse para ayudar a alcanzar niveles óptimos de rendimiento en muchos aspectos de la vida. ¿Cuántas veces has malgastado tiempo y energía intentando cambiar cosas que no están en tu control? Seguramente miles de minutos y cantidades gigantes de energía.
Si se acerca una competencia y el tiempo no es lo suficientemente bueno no debes sentarte a quejarte sobre él, pues obviamente no está en tu control. Desconectarse completamente puede parecer imposible y más en el mundo tan ajetreado en el que vivimos. Aprender algo nuevo o encontrar un hobbie contribuyen a que incrementes tus conocimientos, al adquirir retos diferentes que te lleven a elevar tu autoestima. ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser un fiero samurai? Ahora ya podemos serlo con esta nueva modalidad deportiva, Forza. Cada vez son más las disciplinas deportivas que aparecen y que son el resultado de conjugar diferentes actividades, con lo que nos beneficiaremos de todas ellas, pues en el caso de forza lo que se pretende es extraer lo mejor de de la lucha samurai y de la meditación.
Esta nueva modalidad deportiva se centra y gira entorno a la utilización de una espada samurai de 900 gramos, ya que está hecha de plástico. Esta arma será el eje de toda la rutina, ya que ha sido ideada para esta actividad exclusivamente, y con la que ejecutaremos estocadas, embestidas, giros, mantenernos de cuclillas... La rutina de forza se divide en tres entrenamientos diferentes. El primero llamado Forza o Samurái Sword Training que es similar al kendo en el que la espada es la total protagonista. En el segundo se utiliza un punching ball para la realización de ejercicios de kick boxing junto con la espada. Todos los ejercicios están basados en la técnica japonesa de combate con espada, por lo que la combinación entre cuerpo y mente es crucial, ya que debemos gozar de una coordinación perfecta para saber movernos adecuadamente. Los beneficios físicos son importantes ya que forza mezcla ejercicios aeróbicos con anaeróbicos dotándonos de una mayor fortaleza muscular además de ayudarnos a quemar grasas. Ejercitaremos también nuestro sistema cardiovascular consiguiendo una mayor agilidad corporal.

Aplicación práctica en la vida diaria y salud
La idea central es que la fortaleza del núcleo, tanto físico como espiritual, se refleja en la vida cotidiana a través de la calma, la gratitud y la disciplina. Las prácticas para fortalecer el núcleo espiritual incluyen la reflexión, el estudio, la apertura a la experiencia y la interconsulta con otros. Practicar mindfulness, gratitud y acciones concretas como estudiar, orar o meditar se presentan como herramientas simples pero poderosas para mantener el equilibrio interno y externo.
| Elemento | Descripción | Beneficio |
|---|---|---|
| Núcleo físico | Ejercicios progresivos de pilates y fortalecimiento | Estabilidad, balance, menor riesgo de lesiones |
| Núcleo espiritual | Reflexión, estudio, oración, meditación | Claridad, integridad, mejor toma de decisiones |
| Mindfulness | Presencia en el aquí y ahora | Reducción del estrés, mejor concentración |
La disciplina diaria puede incluir también invitaciones a otras personas para acompañar en las prácticas, fomentando así conexiones y apoyo mutuo. En paralelo, el programa Forza propone una combinación de entrenamiento físico y mental que integra técnicas de combate adaptadas y técnicas de control de la mente para mejorar tanto la condición física como el estado interior.
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