La palabra you debi budismo Nichiren: historia, doctrine y legado en Nam-myoho-renge-kyo

Motivado por su amor compasivo y su compromiso invariable, Nichiren Daishonin (1222-1282) dedicó su vida a propagar la Ley Mística -Nam-myoho-renge-kyo- para erradicar el sufrimiento humano y permitir a cada persona revelar su propio estado innato de budeidad.

El Daishonin nació el 16 de febrero de 12221 en el poblado costero de Kataumi, en la aldea de Tojo, distrito de Nagasa, provincia de Awa. Sus padres, de origen humilde, se ganaban la vida como pescadores. A los doce años inició sus estudios en un templo cercano llamado Seicho-ji. En esta etapa de su vida, juró llegar a ser la persona más sabia del Japón. Su aspiración fue adquirir la sabiduría de las enseñanzas budistas para superar los sufrimientos fundamentales de la vida y la muerte, y así guiar a sus padres y a todas las personas a la felicidad genuina. A los dieciséis años, con el afán de profundizar su comprensión de las enseñanzas budistas, se ordenó formalmente en el sacerdocio y estudió bajo la tutela de Dozen-bo, un sacerdote instructor del Seicho-ji. Poco después, según él mismo describe, recibió «una joya de sabiduría, refulgente como el lucero matinal».

Esto puede interpretarse como una referencia a la Ley Mística, que es la esencia del budismo. Después, el Daishonin viajó a Kamakura, Kioto, Nara y otros centros de estudios budistas. Allí, analizó detenidamente los sutras y comentarios atesorados en templos de importancia, como el Enryaku-ji, sede de la escuela Tendai, situado en el monte Hiei. Este período de investigación le permitió familiarizarse con las bases doctrinales de cada escuela. Confirmó así que el Sutra del loto contenía las enseñanzas budistas más profundas y excelsas, y que la ley de Nam-myoho-renge-kyo, con respecto a la cual se había iluminado, representaba la esencia de dicho sutra y el medio para liberar a todas las personas del sufrimiento en el nivel fundamental. También entendió que su misión era transmitir a otros Nam-myoho-renge-kyo, la enseñanza para que todas las personas del Último Día de la Ley lograran la iluminación.

El Último Día de la Ley se refiere a la época en que el budismo del Buda Shakyamuni pierde su capacidad de guiar a la iluminación. A través de sus estudios en centros budistas importantes, el Daishonin confirmó su misión de propagar la Ley Mística -Nam-myoho-renge-kyo- y el medio para hacerlo. Inició su lucha sabiendo que esto provocaría grandes resistencias y ataques. El 28 de abril de 1253, cerca del mediodía, rebatió las enseñanzas erróneas del Nembutsu y de otras escuelas budistas de su época en el templo Seicho-ji, y anunció que Nam-myoho-renge-kyo era la única enseñanza budista correcta que podía guiar a la iluminación a todas las personas del Último Día de la Ley. A esto se lo conoce como el «establecimiento de su enseñanza». Tenía 32 años. A partir de ese momento, aproximadamente, comenzó a usar el nombre Nichiren (literalmente, «sol-loto»).

Su denuncia de las doctrinas del Nembutsu provocó la furia de Tojo Kagenobu, quien además de ser un ardiente practicante del Nembutsu era el administrador de la localidad; es decir, un funcionario del gobierno con poderes de policía y de recaudación tributaria. Kagenobu puso en marcha un ataque armado contra el Daishonin, quien advertido casi sobre la hora, logró apenas escapar con vida. Se trasladó a Kamakura, sede del gobierno militar, y se estableció en un pequeño albergue en Nagoe (en un lugar que posteriormente sería identificado como Matsubagayatsu). Allí inició una intensa labor por transmitir su enseñanza. Nichiren Daishonin propagó Nam-myoho-renge-kyo al mismo tiempo que ponía en evidencia los errores doctrinales del Nembutsu y de la escuela Zen, que habían ganado influencia y aceptación en Kamakura.

Este período inicial de transmisión coincidió con una serie de calamidades y desastres naturales que azotaron gravemente al país: condiciones climáticas extremas, terremotos intensos, hambrunas, incendios y epidemias. Uno de los episodios más devastadores fue el terremoto de la era Shoka, que sacudió la región de Kamakura en agosto de 1257 y destruyó numerosos hogares y edificios importantes en dicha ciudad. Esta catástrofe impulsó al Daishonin a escribir un tratado, que tituló Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra. Allí, esclareció la causa fundamental del sufrimiento y el medio para que las personas pudieran erradicar dicha causa. A partir de ese momento, el Daishonin continuó advirtiendo sobre la necesidad de fe correcta y práctica debidamente alineadas con Nam-myoho-renge-kyo.

El 16 de julio de 1260, envió el tratado a Hojo Tokiyori, regente retirado del gobierno militar de Kamakura que, tras bambalinas, seguía manejando las riendas del poder. Este episodio se considera la primera advertencia del Daishonin al gobierno. En el texto mencionado, declaró que la causa profunda de todas esas calamidades era la adhesión del pueblo a doctrinas erróneas, y la consiguiente denigración de la enseñanza budista correcta. Además, declaró que la más perniciosa de todas esas doctrinas era el Nembutsu, popularizado en el Japón por el sacerdote Honen. El Daishonin exhortó a la población a no depender de enseñanzas distorsionadas y a depositar su fe en la enseñanza correcta del budismo, sin más demora, pues esa era la manera de construir una tierra próspera y pacífica. Advirtió que la fe reiterada en creencias nocivas conduciría a dos males que todavía no se habían producido pero que ocurrían sin falta: la rebelión interna y la invasión extranjera, dos de «las tres calamidades y los siete desastres» que mencionaban los sutras.

Sin embargo, las autoridades ignoraron su sincera advertencia y dieron consentimiento implícito a los seguidores del Nembutsu para que estos iniciaran una persecución contra el Daishonin. Semanas después de que este presentara su tratado, un grupo de creyentes del Nembutsu asaltó su vivienda y atentó contra su vida. Este episodio se conoce como la «persecución de Matsubagayatsu». Por fortuna, el Daishonin escapó ileso de este ataque, aunque se alejó de Kamakura durante un breve período. Al año siguiente, a poco de regresar a la ciudad, el 12 de mayo de 1261 fue arrestado por las autoridades y sentenciado al exilio en Ito, provincia de Izu. Esto se conoce como el «exilio a Izu».

En febrero de 1263 obtuvo el perdón y volvió a Kamakura. En 1264, retornó a su aldea natal, en Awa, para visitar a su madre enferma. El 11 de noviembre de ese mismo año, el Daishonin y un grupo de seguidores se dirigieron a Amatsu para visitar a otro practicante llamado Kudo que vivía en ese lugar. Mientras cruzaban la aldea de Tojo, al pasar por un paraje conocido como Matsubara fueron emboscados por un grupo armado a las órdenes del administrador Tojo Kagenobu. Durante el ataque, el Daishonin sufrió la fractura de la mano izquierda y una herida en la frente. Uno de sus seguidores murió en el acto.

En 1268, el Imperio mongol envió una carta oficial a Kamakura exigiendo la subordinación del Japón y amenazando con una invasión militar en caso de que sus pretensiones no fuesen satisfechas. Esta situación puso al país frente al peligro tangible y real de una invasión extranjera. El Daishonin escribió once cartas de advertencia a funcionarios de alto nivel, recalcando que el peligro inminente de una invasión coincidía con lo predicho en su tratado y expresó su deseo de entablar un debate público y oficial con los sacerdotes de las principales escuelas budistas. Pero ni las autoridades ni la cúpula religiosa tomaron en serio el mensaje. En esa época, los sacerdotes que elevaban rogativas de la Palabra Verdadera gozaban de gran ascendiente y el gobierno les encargaba orar por la derrota del ejército mongol. Otra figura influyente fue el sacerdote Ryokan (Ninsho), quien estuvo vinculado con figuras poderosas del gobierno. El Daishonin denunció los errores de las escuelas budistas de su época y defendió la primacía de Nam-myoho-renge-kyo.

En el verano de 1271, en respuesta a una larga sequía, el gobierno ordenó a Ryokan que orase para producir lluvias. Al saberlo, el Daishonin propuso que Ryokan adoptara la fe en el Sutra del loto si sus rogativas fracasaban. Sin embargo, las oraciones no produjeron lluvia y, en lugar de admitir el fallo, Ryokan juró enemistad. Este episodio dio lugar a una persecución contra el Daishonin por parte de Ryokan y sus aliados. El 10 de setiembre de ese año fue citado por Hei no Saemon-no-jo Yoritsuna y, tras ser interrogado, el Daishonin advirtió sobre la actitud correcta de los gobernantes. Dos días después, fue detenido y llevado a Tatsunokuchi para una ejecución secreta, pero una estela de luz impidió el golpe, dando paso a la persecución de Tatsunokuchi.

Este hostigamiento fue clave para el Daishonin, quien afirmó haber abandonado su estado transitorio y revelar su verdadera naturaleza de Buda. A partir de entonces, adoptó su identidad original y lideró a otros hacia la iluminación. Entre muchos eventos, fue sentenciado al exilio en la isla de Sado, donde vivió condiciones extremas en una choza llamada Sammai-do. Nikko Shonin, su sucesor, permaneció junto a él durante todo el exilio. El consejo de Homma Shigetsura, administrador local, propició un debate religioso que permitió al Daishonin refutar las doctrinas de las escuelas budistas representadas. Este episodio es conocido como el debate de Tsukahara.

En 1278, durante los disturbios y la rebelión interna en Hojo Tokisuke, el Daishonin continuó afirmando su enseñanza frente a la presión. Posteriormente, fue transferido de Tsukahara a Ichinosawa, pero siguió enfrentando amenazas de seguidores del Nembutsu. Nikko Shonin permaneció a su lado, dispuesto a servirlo y a compartir sus suf…

Las palabras de Nichiren Daishonin son escrituras atemporales. Son el inspirador clamor que surge de lo profundo de su ser. Son la apasionada declaración de verdad y de justicia que nos legó a los que practicamos el Sutra del loto en el Último Día. Son un rugido de león que nos sacude con fuerza y nos exhorta: «¡Esfuércense con coraje y no abandonen nunca la fe!». «¡Adornen su vida con triunfos!». Por eso todos nosotros, los discípulos del Daishonin, debemos preguntarnos con seriedad cada vez que leemos sus escritos: ¿Cómo viviré mi existencia? Leer los escritos del Daishonin con la propia vida significa sentir que se refieren a nosotros mismos y a nuestro presente, en lugar de como textos que simplemente aluden a otras personas o relatan hechos de un pasado lejano. Y significa, también, aplicarlos a los desafíos que enfrentamos en nuestra realidad cotidiana. Es importante grabar las palabras del Daishonin en lo más profundo de nuestro corazón y renovar siempre nuestro esfuerzo en bien del kosen-rufu con fe inamovible.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Josei Toda pasó dos oscuros años en prisión por la persecución del Gobierno militar japonés. Allí comprendió que el kosen-rufu era la misión suprema de su vida. Toda Sensei no temía a nada; ni siquiera la posibilidad de morir ejecutado lo hacía titubear. Esa persecución llevó a que otros renunciaran a la fe, pero Toda Sensei recordó la necesidad de estudiar y practicar. El budismo no existe sin el estudio. En los primeros días de nuestro movimiento, cada vez que teníamos un momento libre, estudiábamos los escritos del Daishonin. El estudio budista abría en nosotros la fortaleza interior para seguir viviendo y enfrentar cada día por el kosen-rufu.

Nichiren Shu es una orden budista fundada hace más de 750 años. “Nichiren” significa “Loto de sol” y “Shu” significa “Orden”. Prometemos al Buda y a Nichiren Shonin que nos esforzaremos en propagar la paz con la difusión de las enseñanzas del Sutra del Loto. El templo Minobusan Kuonji, fundado por Nichiren Shonin en 1274, es el templo principal de Nichiren Shu, y el lugar más sagrado de culto de sus seguidores.

ni shugyo imagen de Nichiren y Nam-myoho-renge-kyo

Mantra Nam Myo Ho Renge Kyo - Explicación y práctica

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