Durante los últimos cinco siglos, los Ejercicios Espirituales han facilitado el encuentro con Dios en la propia vida, en el camino único e irrepetible de cada persona. Los Ejercicios Espirituales nacen de la experiencia de san Ignacio de Loyola. Este peregrino, en su búsqueda de la voluntad divina, plasmó en un libro, escrito con estilo conciso, aquello que a él mismo le había servido, con el deseo de ayudar a otros. Cada día te asomarás a la Palabra, a los Evangelios, no para estudiarlos, sino para entrar en ellos.
Junto a Jesús. Le oirás hablar. Verás lo que hace. Oirás lo que dice. No estarás solo. Los Ejercicios Espirituales no son para gente buena, que además se lo sabe, y no siente el aguijón de un “más”. Hacer Ejercicios Espirituales Ignacianos en forma de retiro es regalarse un tiempo para el encuentro con el Señor, un paréntesis en medio del ruido para escuchar lo esencial. Desde unos pocos días hasta un mes completo, estos retiros se viven en Casas de Ejercicios o Centros de Espiritualidad lejos de las distracciones cotidianas.
En silencio y acompañados por una persona conocedora de la espiritualidad ignaciana, cada jornada está marcada por tiempos de oración, contemplación de los misterios de la vida de Cristo, examinar lo orado y vivido, entrevistas con el acompañante con pautas, modo y orden para avanzar en la experiencia, vivir la Eucaristía… Es una experiencia de despojo y encuentro, donde el alma, libre de urgencias, se dispone a dejarse trabajar por Dios. Los llamados “Iniciación a la experiencia de Dios”, son los Ejercicios Espirituales más sencillos de san Ignacio. Ayudan a las personas a comenzar su camino espiritual, enseñando a orar con los sentidos y explorando temas clave para el encuentro con Dios.
Modalidades y formatos
“Profundización en la experiencia de Dios“, una modalidad más avanzada de Ejercicios Espirituales ignacianos. Abordan temas centrales de la espiritualidad ignaciana, como el Principio y Fundamento, la realidad del mal y del pecado, y la vivencia desde el perdón. Los Ejercicios Espirituales online son una forma accesible y profunda de vivir los Itinerarios Ignacianos desde casa, paso a paso, a lo largo de un curso. Están pensados para quienes desean crecer espiritualmente en medio de su vida cotidiana, reservando cada día un tiempo para la oración personal guiada con materiales disponibles en un campus virtual. A lo largo del proceso, una persona acompaña regularmente por videoconferencia, escuchando, adaptando y ayudando según la situación del ejercitante.
Lamentablemente no podemos atender todas las peticiones que tenemos, ya que el número de acompañantes es limitado. ¿Quieres comenzar el proceso de la preinscripción de los ejercicios online? Si estás interesado en comenzar este camino, te invitamos a rellenar el formulario de contacto. Una iniciativa para descubrir la Creación desde las manos de Dios, y su cuidado en nuestra vida siguiendo la sabiduría de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. Existen distintas posibilidades. En tandas presenciales de cinco u ocho días (en retiro en alguna casa de Ejercicios o Centro de Espiritualidad) u online. En ambas opciones son durante una fechas concretas y para un número limitado de participantes. Con pautas para la oración diaria y acompañamiento espiritual. La versión online se realiza desde tu propia casa a lo largo de unas doce semanas. Nos pondremos en contacto contigo para tener una entrevista.
¡No hay eventos! La Espiritualidad Ignaciana es un camino que nos ayuda a conocer y a seguir a Jesucristo; y a la luz de él, tomar decisiones en nuestra vida. Base de nuestra Espiritualidad son los Ejercicios Espirituales; “Por Ejercicios Espirituales se entiende todo modo de… orar, de buscar a Dios y su voluntad, para hallarla y ordenar la vida”. Esta modalidad consiste en vivir 12 sesiones de Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, en que debes tener disponible 4 espacios durante la semana para hacer tu oración personal y 1 espacio para una reunión semanal grupal para compartir, con toda libertad, los frutos de tu oración. “Así como pasear, caminar y correr son ejercicios corporales, llamamos ejercicio espiritual todo modo de examinar la conciencia, meditar, orar vocalmente y mentalmente y cualquier otra operación espiritual con el fin de preparar el alma para ordenar todas las inclinaciones desordenadas y, una vez ordenadas, encontrar la voluntad de Dios en la propia vida”.
Origen y fundamentos
Así San Ignacio de Loyola, el creador de los Ejercicios Espirituales, describió esta práctica saludable. De esta manera es posible vencerse a uno mismo y ordenar la vida según la voluntad de Dios. Los Ejercicios Espirituales son también un importante apostolado, y por eso buscamos desarrollar un profundo conocimiento de ellos, con el fin de predicarlos. Los Ejercicios Espirituales consisten en algunos días de retiro, en los que un predicador expone temas para meditar (tales como la vida de Jesús, su Pasión, el Cielo y el Infierno…) divididos en cuatro etapas. -La Iglesia propone muchos medios ascéticos…. -Espera, espera… ace… ¿qué?
La ascética es la rama de la teología que estudia la ascesis cristiana. ¿Y qué es la ascesis? Son las prácticas espirituales que nos llevan al perfeccionamiento de nuestra práctica de la fe. San Pablo, en la carta a los Corintios, dice: «¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis! Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible».
¿Qué son exactamente los Ejercicios Espirituales?
¿Qué son los Ejercicios Espirituales? Son un conjunto de meditaciones y oraciones que preparan al alma para tres objetivos principales: Quitar los pecados, especialmente los pecados habituales (afecciones desordenadas). Aumentar el conocimiento de Jesús, para amarlo y seguirlo (aumento de la devoción). Conocer lo que quiere Dios para mi vida (vocación). Estos tres objetivos se consiguen mediante una serie de meditaciones, que nos guían para producir una conversión espiritual.
¿Cómo una conversión? ¿No es que la conversión es algo personal? Por supuesto que sí, la conversión es una experiencia personal, pero los ejercicios predisponen al alma para aceptar el amor de Dios, para aumentar nuestra vida de gracia y para conocer el plan de Dios para nuestras vidas. Leonardo Castellani, un jesuita argentino dijo de los Ejercicios:«Este cuaderno contiene las experiencias ascéticas de un soldado del Renacimiento, y su elaboración por él mismo, de un método y un training (entrenamiento) aplicable a todos. ¿Se ha reflexionado lo suficiente sobre la enorme paradoja que tal hecho involucra?»
¿Y quién los creó? ¿Quién era el soldado del Renacimiento? Iñigo de Loyola, más conocido como Ignacio, y más tarde, san Ignacio de Loyola, era un capitán del ejército español, que habiendo sido herido en una batalla, estuvo convaleciente por un tiempo en su castillo de Loyola. Le pidió a su hermana que le llevara libros de caballería para entretenerse, pero su hermana le llevó un libro con la vida de los santos. Iñigo, leyendo las “hazañas” de los santos, comenzó a cuestionarse si él sería capaz de llevar a cabo tales heroísmos, y poco a poco comenzó un proceso de conversión. En una aparición de la Virgen y el Niño recibe mucho consuelo y se resuelve a no servir más a señores de la tierra, sino al Señor del Cielo. Se retira un año viviendo como un anacoreta y en una caverna en Manresa idea los Ejercicios Espirituales.
¿Y cómo se hacen los ejercicios espirituales? El formato original era de cuatro semanas y fue diseñado para los novicios de la Compañía de Jesús (orden religiosa creada por Ignacio de Loyola). Actualmente, si bien se hacen, el formato más frecuente es el de un retiro de 4 o 5 días. Los ejercicios se hacen en silencio, y tienen un director, que generalmente es un sacerdote y/o religioso, que va leyendo las meditaciones y lecturas que propone san Ignacio. Después de cada lectura o meditación, hay un tiempo de oración o meditación personal en la que uno sigue los consejos del director y utiliza algunas herramientas que proponen los mismos Ejercicios.
¿En silencio? ¿Tanto tiempo en silencio? ¿Para qué? Necesitamos hacer silencio exterior para poder hacer silencio interior y escuchar la voz de Dios. Cuanto más tiempo tengamos de silencio interior, mejor podremos escuchar lo que Dios quiere de nosotros. Es un modo de ayudar con nuestro cuerpo y nuestro silencio a que Dios nos hable claro al corazón. ¿Dios habla? ¿Se escucha su voz?
San Ignacio dice que siguiendo el “soliloquio interior”, es decir el diálogo que mantenemos con nosotros mismos, podemos escuchar la voz de nuestra conciencia, que no es otra cosa que la voz de Dios. Y mediante algunas herramientas, como el “discernimiento de espíritus”, sabremos cuándo una inspiración proviene de Dios y cuándo proviene del enemigo. ¿Cuáles son estas herramientas?
San Ignacio era un capitán del ejército, y tenía una fina observación de los hombres. Con su convalecencia obligada y su año de anacoreta en Manresa, afinó algunas “herramientas psicológicas” para sacar mejor partido de sus Ejercicios. La “composición de lugar”, por ejemplo, es una forma de iniciar la contemplación, poniéndose en la escena que se quiere meditar, y considerándose protagonista o espectador, “ver” qué sucede, cómo interactúan las personas, meditar sobre los diálogos, etc. El “discernimiento de espíritus” nos hace fijarnos en cómo reacciona nuestra alma a las inspiraciones que sentimos de acuerdo a si nos traen consuelo o desazón.
Y, ¿quién puede hacer Ejercicios Espirituales? Cualquiera puede. Lo ideal es llegar a los Ejercicios con inquietudes espirituales, es decir, un interés por encontrarle sentido profundo a la existencia más allá de las apariencias, o un interés por ordenar la propia vida a la luz del encuentro personal con Dios o la disposición para transitar nuevos caminos hacia Él, y en definitiva, hallarle en todas las cosas. Si al menos una de estas tres cosas están presentes, le vamos a sacar mucho más el jugo a los ejercicios.
¿Y qué pasa después? Durante los ejercicios, es muy frecuente que alcancemos una paz interior que muy pocas veces logramos en el trajín de la vida cotidiana. Cuando nos acercamos al final de los ejercicios, es muy frecuente que no queramos que terminen. Personalmente hice unos ejercicios espirituales de mes, y ¡no quería que terminaran! Cuando los ejercicios terminan podemos ver más claramente al Cristo que viven en nosotros y nos desborda el amor a Dios y al prójimo. Si sabemos aprovechar como corresponde el fruto de los ejercicios, es probable que tengamos al menos un año de buena vida espiritual, crecimiento, y probablemente una conversión sincera. ¿Quieres hacer Ejercicios?
Revisa las obras e instancias que ofrecen Ejercicios Espirituales. Los Ejercicios Espirituales son una compilación de meditaciones, oraciones y prácticas contemplativas desarrolladas por San Ignacio de Loyola para ayudar a las personas a profundizar su relación con Dios. Por siglos los ejercicios se han entregado en el marco de un largo retiro, en completa soledad y silencio. En años recientes, su énfasis también ha derivado a una programación para personas laicas, donde el retiro se puede hacer en la vida diaria, con el apoyo de un director espiritual. El objetivo de los Ejercicios Espirituales es ayudar, a quien los experimenta, a discernir y conocer lo que Dios quiere de él y a desear elegirlo. A través de la práctica de los Ejercicios, de una manera similar a como cuidamos nuestro cuerpo con actividades como correr, nadar o caminar, entrenamos el espíritu para ganar una mayor sensibilidad hacia los estados de ánimo que experimentamos y para conectar mejor con los sentimientos más profundos de nuestro corazón.

| Tipo | Duración típica | Formato | Comentarios |
|---|---|---|---|
| Iniciación | varios días | presencial | sentido sencillo para iniciar el camino |
| Profundización | varias semanas | presencial/online | temas centrales de la espiritualidad |
| Online | doce semanas | online | acompañamiento por videoconferencia |
Si estás interesado en comenzar este camino, te invitamos a rellenar el formulario de contacto. Una iniciativa para descubrir la Creación desde las manos de Dios, y su cuidado en nuestra vida siguiendo la sabiduría de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. Existen distintas posibilidades. En tandas presenciales de cinco u ocho días (en retiro en alguna casa de Ejercicios o Centro de Espiritualidad) u online. En ambas opciones son durante una fechas concretas y para un número limitado de participantes. Con pautas para la oración diaria y acompañamiento espiritual. La versión online se realiza desde tu propia casa a lo largo de unas doce semanas. Nos pondremos en contacto contigo para tener una entrevista.
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