Como de costumbre, analizamos primero los ideogramas que componen la técnica, 云 手 (Yúnshǒu), que se pueden traducir literalmente como “Manos de las Nubes”. Aunque a simple vista la forma se base en el movimiento de los brazos, es fundamental recordar que el movimiento de los brazos es consecuencia del movimiento correcto de la vida, que genera y guía el movimiento del tronco y de las extremidades. Al igual que en otras técnicas del Tai Chi Chuan, la Vida es el “general” que dirige el movimiento de las piernas y de los brazos. En la ejecución básica de la forma, se parte de la posición de “Media Montaña” con una mano a la altura del esternón con la palma hacia el torso y la otra mano a la altura de las caderas con la palma hacia abajo. La mirada está en el horizonte, la mano baja debe dar la sensación de aplastar un trozo de madera bajo el agua, mientras la mano alta debe dar la sensación de levantar algo pesado. Las rodillas están ligeramente flexionadas y las escápulas bien abiertas.
En la ejecución dinámica, la forma comienza desde la posición de “Montaña”, realizando los movimientos de los brazos y del torso de manera fluida y continua. Es importante mantener siempre los hombros relajados y el torso recto, para evitar oscilaciones impropias y desequilibrios fuera del centro de gravedad. Se trata, por tanto, de un ejercicio de Nei Kung particularmente eficaz e importante, tanto para la estimulación de la circulación energética como para la tonificación de hombros, espalda y cintura, además de trabajar el desarrollo de la fuerza en espiral.
Además, si se desea trabajar las visualizaciones, podemos imaginar eliminar una preocupación que nos angustia, imaginándola como un peso del estómago que elevamos hasta la altura de los ojos para quitarla también de la mente, alejándola con el gesto de la mano. Es una práctica que recupera consejos de algunas escuelas de meditación, que aconsejan a los practicantes que quieren mejorar su capacidad de concentración visualizar los pensamientos que los distraen como si fueran nubes, observándolos mientras se alejan sin “aferrarse” a ellos.
Para evidenciar la eficacia de este ejercicio, que en su simplicidad contiene los principios fundamentales del Tai Chi Chuan, reportamos las conclusiones de un estudio médico de 2018 sobre los efectos del ejercicio en pacientes con ictus, que afirma: “Durante el ejercicio de “Manos como nubes”, los movimientos de la cabeza y de los ojos, el movimiento del tronco y de los brazos son sincrónicos y se requieren frecuentes cambios de orientación de la cabeza y del cuerpo. Esto puede implicar una mejor combinación de los sistemas visual y vestibular para el control del equilibrio”.
En el artículo se afirma que tanto la práctica de “Manos como Nubes” como el entrenamiento para la rehabilitación del equilibrio han llevado a una mejor capacidad de equilibrio y movilidad funcional, y que ambos son programas adecuados basados en los beneficios para la recuperación del ictus y la reinserción en la comunidad. Los datos de los investigadores muestran que la práctica constante de “Manos como Nubes” durante 12 semanas es más efectiva en la función motora, en contrarrestar el miedo a caer y en la reducción de la depresión respecto al entrenamiento de rehabilitación.
Como todas las formas de Tai Chi Chuan, “Manos como nubes” tiene diversas aplicaciones marciales; algunas son fácilmente intuibles, otras menos. Este aspecto se ha perdido en muchas escuelas y estilos, donde el Tai Chi Chuan se asocia principalmente a una práctica de salud, olvidando las profundas raíces marciales de este arte. Para subrayar estas particularidades, el Maestro Severino Maistrello, III generación del estilo Fu, alumno directo del Gran Maestro To Yu y Director Técnico de la Wudang Fu Style Academy, planificó una serie de encuentros para analizar estas especificidades. Todas las formas y estilos de Tai Chi Clásico se basan en las 37 posturas o “formas”, que además de tener una valencia energética (Nei Kung) son gestos que provienen de técnicas de combate.
Estas son solo algunas de las aplicaciones marciales de “Manos como Nubes”; muchas otras pueden deducirse cambiando la orientación de las palmas hacia el exterior o hacia el interior, la altura de los brazos y la inclinación del antebrazo según el desnivel entre codo y muñeca. Este ejercicio también funciona como una forma de equilibrar el Elemento Fuego en equilibrio. El movimiento lento, con la idea del vasto cielo, conduce a un relajamiento profundo tanto físico como mental.
Secuencia y respiración
La posición de partida es la del Qi Gong, desde la anchura de los hombros a la anchura de las caderas. Inhalen y levanten las manos con las palmas hacia arriba hasta el pecho. Una vez allí, muevan las palmas hacia el cuerpo y luego bájenlas a la altura del estómago. Las manos se desplazan hacia adelante hasta formar un círculo visto desde arriba. Luego retiren las manos hacia los lados hasta que los brazos queden casi rectos. Recuerden siempre que el Qi Gong no es yoga: en yoga se busca estirar los músculos en muchas posturas (asanas); incluso en Qi Gong esto ocurre en algunos ejercicios. En este ejercicio se sentirá el estiramiento solo cuando se empujan las manos hacia adelante, si colocan las palmas lo más cerca posible de la vertical. Al principio no presten demasiada atención a los detalles, sino atrévanse a jugar y experimentar un poco. Imaginen volar entre las nubes e imiten estos movimientos suaves y fluidos. Las manos no deben bajar a la altura del estómago, sino bajar hasta el ombligo. Cultiven la actitud interior de que el Qi Gong también puede ser lúdico. Realicen también ejercicios regulares de “Qi Gong silencioso” o de otra forma de meditacin. No me ha pasado con este ejercicio. Si la secuencia de movimientos genera problemas, solo hay una cosa que puede ayudar: practicar, practicar y practicar. ¡No hay atajos!
Este ejercicio estimula el equilibrio y ayuda a reenfocarse. Inhalen: estiren las piernas y levanten las manos por encima de la cabeza haciéndolas pasar frente al cuerpo. La mirada sigue las manos. Cuando las manos estén a la altura de la cabeza, giren los brazos hacia afuera sin variar la distancia entre las manos. Giren los brazos y las manos para que las palmas miren hacia el cielo. Llevar el dorso de la mano izquierda sobre la palma de la derecha. Exhalen: bajen las manos lateralmente como siguiendo un círculo hasta alcanzar la altura de los hombros. Sin detener el movimiento, continúen bajando las manos para formar un círculo hacia abajo. La distancia se reduce hasta que las manos quedan a unos tres centímetros entre sí, a la altura del abdomen. Al bajar las brazos, flexionen también las rodillas. Consejos y efectos: al levantar los brazos se expande el centro del cuerpo; imaginen ensanchar el centro del cuerpo lo más posible. Al bajar y flexionar las rodillas, el universo se comprime para poder abrazar el centro del cuerpo, del tamaño de una pelotita de tenis aproximadamente. Ayuda a mejorar la estabilidad postural, la relajación, la raíz y el equilibrio, así como la coordinación del movimiento entre extremidades superiores e inferiores. Sirve como ejercicio de cultivo de la energía para desarrollar la movilidad de la espalda, relajar el cuello y los hombros. Se genera un otro vórtice “infinito” en el plano horizontal dibujado por el Dan Tian y la delicada espiral de la columna. Con una torsión del torso y de la cintura desarrollamos la energía en espiral para estimular y tonificar los Riñones, que en la energetica taoísta suelen estar vacíos, mientras con el movimiento de los brazos abrimos y calmamos el Corazón, que en la energetica taoísta suele estar demasiado lleno.
Esta secuencia, aunque parezca tan delicada, como cada movimiento de la Forma, también tiene una finalidad marcial; puede tener diversas aplicaciones, la más immediata de las cuales es pararle un golpe con la mano que se intercambia de abajo hacia arriba. Los brazos, las muñecas y las manos se mueven girando con un movimiento en espiral. Se ejecutan las técnicas de esta posición una vez, mientras se aproxima la pierna derecha a la izquierda con un pequeño paso.
Principio de relajación y alineación
Relajar el cuello y suspender la cabeza desde la coronilla. Es muy importante mantener los hombros y el cuello relajados, sin endurecerse ni contraerse. La cabeza debe estar bien recta y suspendida hacia arriba, como si hubiera un hilo imaginario que la sostiene.
