Meditación para el Día Internacional de la Mujer: conexión, cuidado y poder femenino

Por ello, aprovechando la celebración del Día Internacional de la Mujer, desde Crear Salud y, concretamente, desde el proyecto Siente, vamos a organizar una meditación colectiva. Y ¿en qué consiste? Está científicamente comprobado que cuando muchas personas y, por lo tanto, muchas mentes, se unen a la vez en una intención común, se ejerce una influencia hacia el objeto de la meditación. En eso se han basado durante milenios las religiones y filosofías de todo tipo. Por ello, te invitamos y animamos a participar el día 8 de marzo en una de las meditaciones colectivas que organizamos. Instalándote gratuitamente la app Siente, un método de mindfulness y psicología positiva en el que las primeras sesiones y las meditaciones colectivas son gratis. ¡Gracias por participar!

Introducción a la postura corporal y respiración (hablar despacio y con un tono suave). Busca una postura cómoda. Si puedes, cierra suavemente los ojos. Toma una respiración lenta… y suelta el aire despacio. Otra vez. Inhala… y exhala. Permite que tu cuerpo llegue aquí. Que tus hombros se ablanden. Que tu mandíbula se suelte. Que tu respiración encuentre su propio ritmo. Siente el contacto de tu cuerpo con la tierra… con la silla… con el suelo. Y recuerda que estás sostenida/o.

Durante miles de años, las sociedades humanas han ido cambiando. Vivimos en un sistema que separó a los seres humanos de su cuerpo… de la naturaleza… y del valor profundo de los cuidados. Un sistema que enseñó a muchas mujeres a callar… a obedecer… a sostener sin ser reconocidas. Un sistema que enseñó a muchos hombres a desconectarse de su ternura, de su sensibilidad. Vas a ir poco a poco respirando poniendo consciencia a la realidad tan dura que estamos viviendo y que se ha vivido, invisibilizando los cuidados y la ternura de la sociedad. Respira… No para culpar. Madres. Abuelas. Bisabuelas. Vecinas. Amigas. Maestras… Mujeres que cuidaron, que resistieron, que sostuvieron la vida. Quizá algunas pudieron vivir con libertad. Puede que otras no.…..

Puedes ir visualizándolas detrás de ti, apoyándote, aceptándote tal y como eres. Imagina una larga línea de mujeres. Y ahora te pido que respires suavemente, que imagines y sientas cómo respiras con ellas ahora. Siente su energía… su amor… su fuerza… cada una de ellas ha aportado algo para que seas como eres. Permite que su presencia te acompañe.….…..

Ahora lleva tu mano, si quieres, al corazón. Siente tu respiración ahí. Tal vez dentro de ti viven también memorias de cansancio… de invisibilidad… de tener que ser fuerte, de reprimir su ternura. Respira con todo eso. Y con suavidad, repite por dentro: HONRO MI HISTORIA. HONRO A LAS MUJERES QUE ME PRECEDIERON. HONRO A LAS MUJERES DE MI VIDA HONRO MI CUERPO Y MI VIDA CON RESPETO. Respira.……

Imagina ahora que desde tu corazón nace una luz cálida de compasión. Una luz cálida, suave, densa y simplemente acoge lo que pasa en tu cuerpo. Deja que esa luz llegue primero a ti. A tu cuerpo. A tu historia. A tus heridas. A tu fuerza. Respira y repite: PUEDO VIVIR CON DIGNIDAD. PUEDO CUIDAR DE MÍ. …

Ahora deja que esa luz se extienda hacia otras mujeres. Mujeres cercanas. Amigas. Madres. Hijas. Y también hacia mujeres que no conoces. Mujeres que hoy trabajan, cuidan, luchan, resisten. Mujeres que se sienten solas. Mujeres que siguen buscando. Respira con ellas. Y repite: QUE TODAS LAS MUJERES PUEDAN VIVIR SIN MIEDO. QUE TODAS LAS MUJERES SEAN RESPETADAS. QUE TODAS LAS MUJERES PUEDAN DESCANSAR Y SER CUIDADAS.….

Ahora amplía la mirada. Imagina un mundo donde los cuidados vuelven al centro. Donde la ternura no es debilidad. Donde el cuerpo es respetado. Donde la vida se protege. Un mundo donde mujeres y hombres puedan reencontrarse desde la dignidad y el cuidado. Respira con esa posibilidad. Y repite: QUE RECORDEMOS EL VALOR DE CUIDAR. QUE HONREMOS LA VIDA. ¿Sientes que has perdido autoestima? Entonces, el ritual del 8 de marzo es el que tienes que poner a prueba para reconectar con tu energía femenina, ¡aquí te explico cómo!

El Día Internacional de la Mujer es más que una fecha para celebrar. Para todas aquellas que tenemos miedo de salir a la calle, representa una lucha de igualdad, y de justicia. Ya sea marchando, difundiendo información sobre la importancia de la sororidad o creando redes de apoyo, el 8M es el momento perfecto para reflexionar y cuestionarnos de nuestras necesidades. Y es que, en pleno 2024, es completamente normal que nos cuestionemos sobre la compleja definición que describe la palabra ‘mujer’.

En una sociedad en la que siempre se crean expectativas sobre “cómo debemos vestirnos" o “cuál es la manera correcta de comportarnos", es entendible que en ocasiones nuestra seguridad y más concretamente, nuestra energía femenina se vean afectadas. ¿Qué es la energía femenina? Se define como todas aquellas cualidades que te hacen sentir mujer; van desde aspectos espirituales como el amor propio, la creatividad, la pasión y el poder interior.

¿Cómo meditar en 8 minutos para recuperar tu energía femenina? Paso 1: Prepara el momento. Elige un momento del día, donde te sientas menos estresada y más libre. Ponte ropa cómoda y rodéate de aquellos objetos que te transmiten paz (cuarzos, velas, inciensos). Paso 2: Examen de autoconciencia. Toma papel y pluma y escribe todos aquellos malos recuerdos, miedos, enojos y comentarios negativos que te hicieron sentir vulnerable. Paso 3: ¡Tiempo de meditar! Una vez que tengas claro lo que te duele, pon una playlist con sonidos suaves que te permitan relajar la mente, respira hondo y suelta lentamente.

"El Día Internacional de la Mujer no solo conmemora las luchas históricas, sino que también se constituye como una jornada de reflexión donde se renueva el compromiso de respetar la dignidad de la mujer". El Día Internacional de la Mujer, reconocido por las Naciones Unidas en 1975, es una fecha que invita a reflexionar sobre el papel fundamental que la mujer está llamada a desarrollar en la sociedad. A principios del siglo XX, en un contexto de profundas desigualdades laborales, políticas y sociales para las mujeres, los movimientos obreros y de derechos civiles se fortalecieron, con la participación destacada de mujeres que exigían mejores condiciones en su trabajo y la igualdad de oportunidades. Una de las primeras manifestaciones reconocidas ocurrió el 8 de marzo de 1908 en Nueva York, donde 15.000 mujeres marcharon para exigir un horario más humano, salarios dignos y el derecho al voto. Sucedió un hecho trágico que marcó profundamente la lucha por los derechos laborales femeninos: el incendio en una fábrica donde murieron 146 trabajadoras debido a las pésimas condiciones de seguridad. Este evento conmovió al mundo y generó un impulso renovado en las demandas por un trato de mayor dignidad para las trabajadoras. El llamado a reconocer y apreciar el aporte de la mujer en pleno siglo XXI es más relevante que nunca ya que en cada rincón de la sociedad ella juega un papel esencial para el desarrollo y la innovación. No se trata solo de aspirar a una igualdad formal o de derechos, sino de un cambio cultural profundo en el que se valore la presencia femenina en sus múltiples dimensiones. Las autoras que firman esta columna escrita para CIPER ahondan en la vigencia de la lucha de las mujeres en la igualdad de derechos.

Es común que al acercarse el 8 de marzo hombres cercanos a nosotras, familiares, compañeros de trabajo o amigos, expresen confusión sobre cómo saludarnos ese día. Expresiones como “no sé si decirte feliz día”, o la pregunta “¿te enojas si te doy un regalo?”, son recurrentes. Estas situaciones responden al desconocimiento del origen del 8M, por lo tanto, no nos podemos olvidar de su génesis que se relaciona con las huelgas de las trabajadoras textiles en Nueva York, especialmente las de 1857 y 1908, quienes se manifestaban contra las largas jornadas laborales, bajos salarios y condiciones insalubres. En el año 1977 la ONU declara el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer con el objetivo de impulsar a nivel mundial acciones en favor de la igualdad de género y fomentar la adopción de políticas y medidas concretas para garantizar los derechos de las mujeres. Por lo tanto, más que un día de celebración es de conmemoración de la lucha de las mujeres por la igualdad, donde no pedimos favores ni privilegios, sino que demandamos lo que merecemos: el pleno reconocimiento de nuestros derechos, no por concesión, sino aquello que nos corresponde por justicia.

De este modo, el 8M se trata de un día para abrir un debate transversal entre diversos sectores sociales y políticos. Reclamar derechos quiere decir que el Estado tiene la responsabilidad de crear leyes efectivas que protejan a las mujeres, garanticen la igualdad de género y derriben el techo de cristal que impide a las mujeres acceder a puestos de liderazgo e influencia. Realidades como el sexismo y la misoginia son delitos que afectan profundamente la autoestima y la confianza de las mujeres, sumergiéndolas en un silencio y miedo que les impide alzar su voz. El sexismo, en todas sus expresiones, se manifiesta en la discriminación basada en el género, y la misoginia, el odio hacia las mujeres, los que perpetúan estereotipos y prejuicios que nos relegan a una posición de inferioridad.

Sabemos que el mandato patriarcal está profundamente enraizado en las estructuras e instituciones de nuestra sociedad y operan en todos los ámbitos de la vida, privada y pública, constituyéndose en un aparataje sostenido por la complicidad masculinista. Por su parte, la lucha por la igualdad es una batalla y un desafío constante que debemos enfrentar con la firme convicción de que nuestras voces deben ser escuchadas para obtener la dignidad que merecemos. Un aspecto arraigado que no podemos tolerar es la complicidad de aquellos que, sabiendo lo que ocurre, deciden mirar hacia otro lado. Creemos que, para lograr una verdadera igualdad, es necesario transformar las mentalidades, es decir, se requiere un cambio cultural, proceso lento y difícil de lograr, tal como lo confirma la historia. En ello, los movimientos sociales tienen un rol fundamental al poner en discusión y en el debate social, las disconformidades respecto a las arbitrariedades inmorales hacia las mujeres. Esto se logrará a través de los movimientos sociales disconformes con las arbitrariedades inmorales hacia las mujeres. Esto, debe reflejarse en todos los ámbitos: salarios, trato respetuoso y en el acceso a posiciones de alta responsabilidad. Las mujeres debemos tener las mismas oportunidades que los hombres para alcanzar nuestro máximo potencial, que, aunque lo desplegamos, no son consideradas o son minimizadas. Lo anterior, no solo debe quedarse en instalar socialmente la alerta frente a lo que acontece y abrir el debate, pues bien sabemos que el proceso no acaba ahí. Para lograr lo anterior, las mujeres debemos empoderarnos en los diversos territorios. Esto implica ejercer nuestro derecho a decidir, participando activamente en la vida política y eligiendo a quienes nos representan. Creemos que la democracia debe ser inclusiva y participativa. Las mujeres somos fundamentales en este proceso, ya sea desde la militancia partidista o bien como sujetas políticas que empujan los cambios sociales desde abajo, desde la cotidianeidad, haciendo en colectivo, de forma sorora, construyendo para el hoy, con vistas al mañana.

ilustración de meditación y mujeres unidas

Meditación Guiada Especial para el Día de la Mujer

Tabla de ideas clave: la meditación como herramienta de empoderamiento, cuidado y reflexión colectiva; el 8M como oportunidad para revisar estructuras y promover la igualdad; la energía femenina como conjunto de cualidades que fortalecen la autoestima y el autocuidado. Estas ideas pueden acompañar ejercicios prácticos durante la sesión y servir como guía para acciones posteriores.

  1. Invitación a participar en la meditación colectiva del 8M.
  2. Enfoque en respiración, postura y presencia corporal consciente.
  3. Reconocimiento histórico de la lucha de las mujeres y su impacto en la sociedad.
  4. Reflexión sobre la energía femenina y el cuidado como valores centrales.
  5. Compromiso de apoyar derechos, dignidad y igualdad en todos los ámbitos.

La visión final es un mundo donde los cuidados vuelven al centro, donde la ternura no es debilidad, donde el cuerpo es respetado y la vida se protege. Que todas las mujeres puedan vivir sin miedo, ser respetadas, descansar y ser cuidadas. Que la democracia sea inclusiva y que las voces de las mujeres se escuchen y acompañen en la construcción de un mañana más justo.

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