Mito de la reincarnación en China: viaje del alma a través de los tribunales del inframundo y la memoria de Pangu

Después de producirse la defunción, el alma es trasladada al mundo de los muertos (yīnjiān 陰間) atravesando la Puerta de los Espíritus (鬼門關 guǐ mén guān). Desde allí, las deidades que guardan la puerta trasladan al alma hasta el primero de los diez tribunales del inframundo. Tras el décimo juicio en el último de los tribunales del inframundo, el alma queda libre, lista para ser reencarnada. Al final del Camino de Las Fuentes Amarillas (黄泉路 Huángquán lù) se encuentra el Río Nàihé 奈何. Este río aparece ya en las descripciones del inframundo de la dinastía Táng 唐.

En el manuscrito hallado en Dūnhuáng 敦煌 que relata la historia Mùlián Rescata a su Madre (目連救母 Mùlián jiù mǔ) se menciona como Nài hé 奈河, o río Nài (nótese el cambio en el segundo carácter). Junto al río se encuentra la llamada Piedra de las Tres Vidas (三生石 Sānshēng shí), donde las almas pueden encontrar inscrito todo sobre su vida anterior, presente y futura. En el puente, una anciana llamada Mèng Pó 孟婆 obliga a los difuntos a ingerir una poción, conocida como “sopa de Mèng Pó" (孟婆湯 Mèng Pó tāng), que hará que el alma olvide su existencia anterior. Mèng Pó parece tener su origen en la dinastía Qīng 清 y la primera mención de ella aparece en el Registro de Jade (玉歷寶鈔 Yùlì Bǎochāo).

Las pocas almas que habían llevado una vida ejemplar y virtuosa en la tierra no tenían que cruzar el puente del Nàihé. El primero llevaba a la Tierra Pura del Oeste (Xīfāng Jí Lètǔ 西方極樂土 o Jìngtǔ 淨土) del Buda Amitabha (Āmítuófó 阿彌陀佛). Según algunas narrativas, los tres puentes eran paralelos entre sí. Otras, ofrecen una visión del puente sobre el Nàihé en tres niveles: un nivel superior por donde pasan las almas virtuosas y que puede ser transitado sin dificultad; un nivel medio por donde han de cruzar las almas que han cometido tanto pecados como acciones virtuosas, que ha de ser cruzado con sumo cuidado porque conlleva dificultad; y finalmente un nivel inferior por donde deben cruzar las almas malvadas. A aquellos que caen al río les espera un sufrimiento espantoso, y ya no podrán reencarnarse jamás.

Tras cruzar el Río del Olvido, al alma renacerá en uno de los seis reinos de la existencia (liùqū 六趋 o liùdào 六道), de acuerdo a su karma. En el reino de los dioses o devas, (tiān rén tiānrén) éstos gozan de todos los placeres de la existencia, sin ningún tipo de preocupación ni de carencia. El tercer reino, el de los seres humanos, es el más afortunado de todos, precisamente porque tiene placeres y sufrimientos a partes iguales. El sufrimiento, si no es desmedido, es la chispa que prende la llama de la búsqueda espiritual, y la primera de las cuatro Nobles Verdades.

Ya casi abajo del todo, en el quinto lugar, se encuentran los fantasmas hambrientos (餓鬼 èguǐ). Éstos son seres que sufren de hambre y sed continua, resultado de un karma de apegos en vidas anteriores. Siempre están buscando algo que llevarse a la boca, pero nada les sacia. Por último, en el nivel más bajo de la existencia, están los infiernos. Hay infiernos de fuego e infiernos helados, que incluyen diferentes formas de sufrimiento. En China, son conocidos también como dìyù 地獄, o como “dieciocho dìyù” (十八地獄 shíbā dìyù), que representan diferentes niveles. Aunque los Seis Reinos de la existencia son de origen indio, este concepto de los dieciocho infiernos es una creación china.

Cada cultura posee su propia visión de como se originó el mundo, ya sea directamente por obra de una mano creadora o por azar de los acontecimientos. En un principio tanto el cielo como la tierra se encontraban unidos, y el estado del Universo era el del caos más absoluto. Aquel Universo primigenio era en realidad un gran huevo de color negro, dentro del cual dormía un largo sueño el dios P’an-Ku (o Pangu), un sueño que se prolongó durante 18.000 años. Los trozos del huevo que había mantenido a P’an-Ku en su letargo se dispersaron, y mientras la clara ascendía y daba forma a los cielos, la parte más fría y turbia quedó en la parte inferior, dando origen a la Tierra. Así fue como el cuerpo colosal de P’an-Ku sirvió de división entre cielo y tierra durante largo tiempo, hasta el día en que le llegó la muerte y su propio cuerpo dio forma a una nueva etapa de la creación. De su aliento surgieron el viento y las nubes del cielo, su otrora poderosa voz dio forma a los truenos de la tormenta, y sus ojos se transformaron en el Sol y en la Luna. Las venas que portaban su sangre dieron origen a largos caminos, mientras que sus poderosos músculos se tornaron en fértiles tierras de cultivo, y las estrellas nacieron de su pelo y barba.

Las vivencias culturales de China muestran que, debido al enorme eurocentrismo en la enseñanza occidental, a menudo se suele considerar a China como un bloque homogéneo. Nada más lejos de la verdad. El idioma oficial de China es el chino mandarín, hablado por el 78% de la población, que hace funciones de idioma estándar y de comunicación. Por tanto, China no es un bloque homogéneo; cada lengua está relacionada con una etnia distinta, con su propio bagaje cultural y sus creencias ancestrales. En la actualidad, gran parte de estas tradiciones se han perdido o se recuerdan como folklore popular.

El Mito de Pangu y su lugar en la cultura china

El Mito de Pangu es una de las leyendas mitológicas folclóricas de la antigua China. La historia relata cómo, en tiempos remotos, el cielo y la tierra estaban en un estado caótico, y Pangu, utilizando su poder divino, separó el cielo y la tierra. Su cuerpo se transformó posteriormente en el sol, la luna, las estrellas, las montañas y los ríos. La leyenda se transmite de forma oral entre la población y ha evolucionado a lo largo de los siglos, integrando templos, festivales y lugares sagrados como la Montaña Pangu y la Sala Ancestral de Pangu en Tongbai y Biyang.

La Montaña Pangu está ubicada en la frontera entre los condados de Tongbai y Biyang, y la tradición la vincula con el lugar donde Pangu separó el cielo de la tierra. La gente construyó el Templo de Pangu en lo alto de la montaña y una estatua del legendario antepasado. La Sala Ancestral de Pangu, ubicada en el arroyo Pangu, sirve para venerar al ancestro de la humanidad, con otras salas cercanas dedicadas a Fuxi y Nüwa. Estas expresiones culturales muestran la profundización de la adoración a la creación del mundo y la humanidad, y su transmisión continua como patrimonio cultural inmaterial.

El mito se ha transformado a lo largo del tiempo y ha sido objeto de protección cultural en China. El Mito de Pangu fue incluido en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional y ha sido objeto de investigaciones y publicaciones para su preservación, como el libro Panorama del Mito de Pangu. A día de hoy, la figura de Pangu continúa presente en la memoria colectiva, en festivales y templos regionales, y en expresiones modernas de la cultura popular.

Mapa de rutas del inframundo y ríos míticos

En el contexto contemporáneo, la discusión sobre la reencarnación y la autoridad de nombramientos de reencarnaciones se cruza con debates geopolíticos. Por ejemplo, la cuestión de la reencarnación del Dalái Lama ha sido tema de intensa controversia internacional. El Dalái Lama ha afirmado que la institución continuará y que la búsqueda y reconocimiento de su futura reencarnación debe realizarse de acuerdo con la tradición pasada, en consulta con la autoridad del Gaden Phodrang Trust. China, por su parte, sostiene que cualquier proceso debe cumplir con requisitos y aprobación del Gobierno central, y ha señalado a Pekín como la autoridad para supervisar la reencarnación de líderes religiosos exiliados. Este choque entre tradiciones religiosas y soberanías estatales añade capas de complejidad al concepto de reencarnación en el siglo XXI.

El relato de los Six Realms y la posibilidad de reencarnación en distintos mundos continúa influyendo en las ideas sobre el karma, el sufrimiento y la aspiración espiritual. El marco mítico de China convoca preguntas sobre origen, memoria y identidad cultural, mientras se entrelaza con narrativas modernas de política, religión y derechos humanos.

tags: #mito #della #reincarnazione #cina