Musica sciamanica en Treviso: entre tradición y experimentación

Uttern es una realidad única en el panorama italiano y europeo, un grupo de mujeres que a través de la música quiere reconectarse a la antigua espiritualidad milenaria de Europa pagana. Su éxito nace de la genuina conexión con lo femenino sagrado, la Madre Divina y el antiguo sentir de la Europa Pagana, que el público vive y hace vibrar dentro de sí en cada espectáculo. El concierto es un gran ritual musical, donde los elementos agua-fuego-tierra-aire se unen al quinto, el Espíritu. La iniciativa de Treviso encabeza un crowdfunding para un proyecto de música medicina.

Después de un periodo de silencio y vida en el extranjero, regresa a Treviso Andrea Gorgi Zuin, conocido como Zu, quien ha lanzado un nuevo proyecto musical, y cuyo crowdfunding podría dar lugar a un CD titulado Icaro Felice. La música medicina es “un género que nace de la tradición chamánica de la selva amazónica, donde el chamán, a través de cantos llamados Icaros, puede invocar entidades, fuerzas y energías necesarias para la sanación”. De esta chispa chamánica se ha desarrollado, a lo largo del tiempo, a partir de América Latina, un repertorio vastísimo de canciones, mantras e himnos que hoy en día se nutre de culturas de todo el mundo.

El CD estará compuesto por temas íntegramente creados por Zuin, más una cover y una pieza de tradición chamánica, con el apoyo de la compañera del músico, Tati, y otros músicos invitados. Las letras están cantadas en italiano, portugués y español: “Invocan a los ancestros, la fuerza de la paz, la fuerza del amor y del corazón. Son himnos a la Madre Tierra, a los elementos, a las plantas y a los animales de poder, a los espíritus del bosque, a las entidades de luz, al sol y a las estrellas”.

Zu, musicista y explorador de sonidos, está titulado en musicología y es diplomado en guitarra clásica: viaja por el mundo para conocer a los pueblos a través de su música, utilizando HandPan y otros instrumentos como catalizadores de encuentros que lo llevan al estudio de las frecuencias beneficiosas y al uso de la música como vehículo de autoconocimiento. A la vez, realiza conciertos en todo el mundo y participa en giras dedicadas a la difusión de sus investigaciones teórico-prácticas mediante talleres diseñados con la ayuda de Tatiana Marchetto, consejera, y experimenta con sonidos y frecuencias que inducen a diferentes estados de conciencia.

En el relato de la muerte de Marangon en el Piave durante un rito purificador, Zu y Tatiana, junto con el conde Giulio da Sacco y su esposa Alexandra, se abren a un debate sobre la experiencia musical y las purgas rituales. El conde describe la casa del abad y la presencia de un médico y músicos colombianos, y subraya que no se utilizó ayahuasca, sino purgas para depurarse, un rito propedéutico a la música curativa. Durante el encuentro se comparten historias sobre Alex y la idea de que la música cura el alma a través de abrazos, bailes y purificación, mientras se aclara que la abadia no es un lugar cerrado y que podrían haber entrado otras personas.

El relato detalla un momento en el que Alex sale del círculo y desaparece, y las versiones señalan que fue seguido por dos personas, pero el cantante sostiene que Alex no huye sino que se aleja voluntariamente. La autopsia sugiere que fue golpeado y arrojado al río, lo que genera desconfianza y un intento de arrojar luz sobre lo ocurrido, con miradas críticas a la cobertura mediática y a las acusaciones hacia los asistentes. En el intercambio, se discute la diferencia entre la improvisación musical chamánica y la psicología occidental, así como la necesidad de entender la música más allá de una representación estática, ya que el ritmo puede fluctuar y desafiar estructuras temporales establecidas.

La conversación aborda la naturaleza de la música sciamanica, la relación entre ritmo, presencia y experiencia, y la posibilidad de que la energía no resida únicamente en el chamán, sino que se comparta a través del tambor y las voces, desbordando esquemas de percepción occidentales. Se discute la idea de que la música chamánica no pretende provocar efectos calculados en el público, sino expresar emociones profundas y abrir estados de conciencia, conectando mundos humanos y espirituales. En este marco, la experiencia de Treviso se presenta como una interacción entre tradición y exploración contemporánea, donde la identidad de la música medicina y su vínculo con lo sagrado se sitúan en un cruce entre culturas y lenguajes.

Este artículo reúne fragmentos de testimonios y reflexiones sobre la práctica musical, la ética de las prácticas rituales y la complejidad de entender la interacción entre música, espiritualidad y experiencia humana, sin reducirla a una lectura simplista ni a juicios definitivos. La propuesta de Zu y su equipo invita a contemplar la música como una vía de conocimiento del yo, de sanación y de encuentro entre culturas, donde el lenguaje enciclopédico de los ancestros se reencuentra con el arte contemporáneo para abrir nuevos caminos de escucha y de presencia.

  • Invocan a Madre tierra y a los elementos como eje de la identidad musical.
  • La música medicina se nutre de cantos Icaros y de tradiciones de América Latina y el mundo.
  • La experiencia escénica se describe como un ritual musical que trasciende géneros y fronteras.

Elementos clave de la música sciamanica en Treviso

  1. Conexión con lo sagrado femenino y la Madre Divina.
  2. Uso de cantos en italiano, portugués y español para invocar ancestros y energías.
  3. Incorporación de instrumentos como HandPan y prácticas de frecuencias beneficiosas.
  4. Diálogos entre tradición chamánica y enfoques contemporáneos de investigación sonora.

En definitiva, la escena de Treviso propone una experiencia musical que funciona como ritual, donde la pedagogía del sonido y la sanación se entrelazan con una mirada crítica sobre la difusión cultural, la gestión de conflictos y la responsabilidad de los artistas al abordar prácticas espirituales sensibles.

imagen de ritual musical y elementos naturales

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