Conexión entre nello yoga y llamadas asana en la tradición yóguica

En estas páginas te hablamos en muchas ocasiones de las asanas de yoga, una palabra que hemos normalizado y que muchas personas han incluido en su vocabulario, pero hay muchas más en relación a esta disciplina milenaria que tal vez no conoces. “Todos hemos escuchado más de una vez palabras como: namasté, mantra, chakras, om… pero no todos conocemos su significado. Se traduce al español como un saludo, una reverencia tanto del alumno al profesor y viceversa, como indicación de respeto. También se utiliza como reconocimiento de la persona que tenemos enfrente. Cuando el profesor dice namasté en una clase, le está transmitiendo a sus alumnos que la luz que hay en sí mismo reconoce la luz de a quienes tiene enfrente. Una de las diferencias más notables entre el yoga y otras disciplinas radica en su componente espiritual. Estos saludos sagrados son parte de la práctica milenaria del yoga, lo que la hace especial en la actualidad.

Asana Hace referencia a las posturas físicas que componen la práctica de yoga, independientemente del estilo de yoga que practiquemos. Estas forman una gran parte del yoga, pero no engloban toda la práctica en sí, debido a que el yoga engloba toda una filosofía y estilo de vida. Lo que diferencia este término de cualquier otra postura corporal, es que una asana debe ser estable y cómoda, sin rigidez.

Mantra Si has ido a clase de yoga alguna vez y has recitado algún mantra, probablemente te hayas preguntado qué significa. Un mantra puede ser una palabra o frase recitada con intención de entrar en un estado de meditación, de acuerdo con conseguir una mayor concentración. Su origen se remonta a la cultura hindú hace miles de años, y lo más común es escucharlos en sánscrito. No se trata de oraciones, muchas veces estas palabras o frases están orientadas en dirigir la energía e intención al crecimiento personal. El principal beneficio de un mantra es la vibración que produce en uno mismo, ralentizando el sistema nervioso y calmando la mente. De lo que se trata es de llevar toda nuestra atención a estas palabras. Dependiendo del tipo de yoga que practiques, recitarás algún mantra durante tu práctica o también puedes no recitar ninguno. Un ejemplo de un mantra que se suele recitar en clases de yoga sería el siguiente: “Lokah Samastah Sukhino Bhavantu”, que se traduciría al español como “que todos los seres sean libres y felices, y que mis pensamientos, palabras y acciones contribuyan de alguna manera a la felicidad y libertad de todos”.

“Om” El mantra Om es el más conocido y más usado durante las clases de yoga. El mantra Om se puede cantar tanto al inicio como al final de una clase de yoga. Se trata de un sonido sagrado de gran importancia espiritual en el hinduismo y, por tanto, en la práctica de yoga. Los chakras son puntos de energía que se encuentran en nuestro cuerpo a nivel energético y pueden estar equilibrados o desequilibrados. La práctica de meditación nos ayuda a equilibrar todos nuestros chakras. Las diferentes posturas de yoga, dependiendo de qué parte del cuerpo estemos trabajando, también nos ayudan a equilibrar los diferentes chakras. Por ejemplo, las posturas donde abrimos el pecho, nos ayudan a equilibrar el chakra del corazón. Otro ejemplo es que las posturas de yoga invertidas nos ayudan a equilibrar el chakra de la coronilla.

Existen cientos de chakras dependiendo de la tradición o filosofía de cada uno. Comúnmente hablamos de 7 chakras principales que están distribuidos a lo largo de nuestra columna vertebral hasta nuestra coronilla. El equilibrio de nuestros chakras promueve la mejora de nuestra salud mental, física, emocional y espiritual.

Pranayama Traducido como ejercicios de respiración, o control de la respiración, hacen referencia a aquellos ejercicios que practicamos antes, durante, o después de la práctica de asanas. Es decir, no necesariamente realizaremos un pranayama mientras practicamos una postura de yoga. Se trata de una parte fundamental de la práctica, debido a que sin respiración no hay práctica de yoga, solamente ejercicios de estiramiento, fuerza o equilibrio. Entre los beneficios más comunes destacan el incremento de la energía y vitalidad en nuestro cuerpo, y nos ayuda a mantener nuestra atención en el momento presente, llevando todo nuestro foco de atención a la respiración. Dependiendo de lo que busquemos en cada práctica, podemos practicar un pranayama para aumentar el calor en nuestro cuerpo o para bajar la temperatura corporal en los meses de más calor. Idealmente practicaremos con el estómago vacío o tras haber pasado una media de 2-3 horas antes de practicar. El pranayama más conocido se llama Ujjayi o respiración victoriosa. Es el más conocido debido a que idealmente se practica durante toda la práctica de asanas para regular los niveles de energía en el cuerpo, mantener el foco de nuestra atención en le práctica y regular nuestra temperatura corporal.

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Drishti Hace referencia a dónde llevamos la mirada durante una práctica de yoga. No solo cuando realizamos posturas de equilibrio es fundamental fijar la mirada, sino también durante el resto de la práctica, para mantenernos enfocados en nuestro cuerpo y evitar distracciones de la sala en la que estemos practicando. Los puntos más comunes donde llevamos la mirada en una clase de yoga son: mirada hacia nuestras extremidades, hacia nuestro abdomen, mirada hacia delante, hacia arriba y hacia el entrecejo.

Asana es el nombre en sánscrito de la postura de yoga. Según los Yoga Sutras de Patanjali, toda asana debe ser sthira y sukha, firme y cómoda a la vez. No se trata solo de la forma que adopta el cuerpo, sino del resultado de alinear correctamente cuerpo, respiración y mente. Pero ¿qué es lo que define las asanas? ¿Es la correcta alineación, la concentración de la mente o la intención que ponemos detrás? Asana es el nombre en sánscrito de la postura de yoga. Los 8 pilares según Patanjali son: yamas, niyamas, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana, samadhi. Las asanas son las posturas que se realizan en la práctica con el fin de poder equilibrar cuerpo y mente. Estas posturas requieren de un ejercicio adecuado coordinando la concentración, consciencia del espacio y de las capacidades de cada uno, saber qué partes activar y relajar, así como también una respiración controlada en cada movimiento. Se dice que hay tantas asanas como seres vivos en este planeta. En el estilo de yoga ashtanga vinyasa yoga, un estilo de yoga que practiqué durante muchos años, se repite la misma serie respetando cierto orden en las posturas. El nombre de cada asana suele derivar de un elemento de la naturaleza o de una figura de la tradición yóguica, y siempre incluye la palabra “asana”. Según los Yoga Sutras de Patañjali, una asana debe cumplir dos cualidades a la vez: sthira (firmeza, estabilidad) y sukha (comodidad, un estado de bienestar libre de obstáculos). Una postura firme y agradable produce equilibrio mental y evita la inconstancia de la mente. Firme y cómodo. Mi consejo: repite una misma clase, un mismo vídeo de mi Canal Youtube para integrar la postura y que se convierta en una asana. Consulta también mi post ¿Por qué la práctica de posturas de yoga es también espiritual? en el que explico lo que dice el maestro de yoga B.K.S. Iyengar sobre las asanas: “Cuando la postura no es correcta, uno se cansa. Por eso la gente se cansa cuando empieza a aprender yoga”. La alineación es la posición correcta del cuerpo dentro de cada asana, y es importante sea cual sea el estilo de yoga que practiques. ¿Por qué? En primer lugar, una alineación apropiada es esencial para evitar lesiones durante la práctica. Pero la alineación del cuerpo durante la práctica de asanas, no sólo se refiere al físico, sino también a la correcta alineación mental, emocional y espiritual. Las asanas aportan beneficios físicos y mentales que varían según el tipo de postura, el esfuerzo, la concentración y la profundidad que le das a tu práctica. En la práctica se realizan distintas asanas y, de acuerdo al tipo de la postura, el impacto será diferente. Por ejemplo, Guerrero I y II son dos asanas de fuerza, determinación que te enraízan en la tierra y fortalecen las piernas. Mediante las asanas se consigue la salud del cuerpo al estimular la circulación, desbloquear las articulaciones, dar tono a los músculos y masajear los órganos internos, además de ayudar a calmar y controlar la mente. Tenemos una rutina que se adapta a ti según el tipo de yoga que más encaja contigo. ¿Prefieres una sesión suave y relajante o una práctica dinámica y vigorizante? No existe un número fijo. La tradición dice que hay tantas asanas como seres vivos en el planeta, y algunos textos clásicos de hatha yoga hablan de miles de variantes. Asana significa literalmente “asiento”. Una postura se convierte en asana cuando cumple la definición de Patanjali: sthira sukham asanam, firme y cómoda. Según los Yoga Sutras, toda asana debe tener sthira (firmeza, estabilidad) y sukha (comodidad, bienestar sin esfuerzo excesivo). No. La alineación y la constancia importan más que la flexibilidad inicial. Y no te olvides, la práctica de asanas es un proceso siempre cambiante. Xuan Lan es instructora de yoga y meditación mindfulness. Tiene formación en Vinyasa (200 h), Jivamukti (75 h), Dharma yoga (200 h), Intensivo de Ashtanga (50 h) y Yoga para trauma (20 h). Aunque se trate de palabras en sánscrito, el antiguo idioma de la Índia, es probable que los vocablos asana y pranayama al menos nos suenen. Seguramente nos sonará la palabra asana como sinónimo de postura de yoga y pranayama como equivalente a los ejercicios de respiración que se realizan en las sesiones. Y aunque no vayamos del todo errados, estaremos viendo solo la punta del iceberg, perdiéndonos lo más profundo y vital que nos revelan estos dos conceptos. Si yama y niyama son los dos primeros eslabones y la base para la práctica del yoga, asana y pranayama son los pasos que les siguen. Según la sistematización del sabio de la antigüedad llamado Patanjali, concretamente asana es el tercer paso del yoga y pranayama el cuarto, de un total de ocho pasos. El tercer paso del yoga es conocido con el nombre sánscrito de asana. Como hemos dicho, si de algo nos suena esta palabra es porque a menudo se utiliza como sinónimo de ejercicio o postura en la práctica física o Hatha Yoga. Asana, podríamos decir en mayúscula, es una actitud y posición estable a nivel físico, mental y emocional. La práctica física del yoga, por lo tanto, no es imprescindible ni un fin en sí misma, aunque si se realiza de manera adecuada y respetuosa favorece el equilibrio también en nuestro estado emocional y mental. Con la palabra pranayama ocurre algo parecido que con Asana, nos ha llegado sólo una parte de su significado. En realidad, pranayama es una composición de dos palabras sánscritas: Prana quiere decir “energía vital” y Yama significa “regulación”. Prana igualmente se entiende como “la pulsación” que existe en el espacio, en nuestro cuerpo, en todos nuestros órganos. Como es lógico los ocho pasos del yoga describen un camino ascendente y la maestría en cada uno de ellos nos lleva a multiplicar los beneficios de los anteriores. De manera que asana y pranayama son complementarios y nos vienen a decir que con una mente estable y confortable (que trabajamos en el tercer paso del yoga, asana) podemos sentir como nuestra respiración nos conduce a la observación de la pulsación (cuarto paso del yoga o pranayama), un fenómeno que no hacemos intencionadamente sino que ocurre de forma espontánea a través de la práctica regular. ¿Habías escuchado hablar de este sentido más profundo de asana y pranayama? En esta sección Javier Ruiz Calderón ofrece respuestas a nuestras dudas desde una visión de la tradición yóguica actualizada y crítica (teniendo en cuenta lo que dice la investigación histórica, filológica, médica, etc). Respuesta: Hay distintas maneras de transcribir los términos sánscritos. Por desgracia, la más extendida es dejar los términos tal como los escriben en inglés. En realidad, ese término es un nombre neutro, y la regla es que los nombres masculinos o neutros se traduzcan en español en masculino, y los femeninos, en femenino. Respecto al acento: en sánscrito clásico no hay acentos, pero sí que hay vocales y sílabas breves y largas. La primera «a» de la palabra que nos ocupa es larga y las otras dos, breves; por eso, en el sistema técnico de transcripción del sánscrito se pone una rayita encima de la primera «a», así: «āsana». Sonaría algo parecido a «aasana». Fijaos que, si alargamos esa primera sílaba, suena como si la acentuáramos. La peor es la primera, porque nos condena a pronunciar y usar mal las palabras; la más precisa es la segunda; pero, si esta resulta demasiado técnica, por lo menos habría que intentar adaptar la forma de escribir las palabras del yoga a la pronunciación española. Javier Ruiz Calderón (Shánkara) es doctor en filosofía especializado en filosofías y religiones de la India. Lleva casi cuarenta años estudiando y practicando yoga, vedanta y meditación. Próximos cursos: «La salvación en la historia de las religiones» (Fundación Zubiri, Madrid; marzo - mayo 2017. «Teoría y práctica de la meditación. Veinte técnicas budistas y del yoga» (Casa Asia Madrid. Asana es uno de los aspectos de del Hatha Yoga que más popular se ha hecho en Occidente en la práctica generalizada del Yoga. Durante su ejecución tiene lugar un silencioso diálogo entre el cuerpo y la mente que nos da la oportunidad de explorar nuestra realidad fisiológica. El aspecto esencial durante la realización de una postura es la atención, la toma de conciencia de todo cuanto sucede. La asana es un medio de comunicación con el cuerpo que nos ayuda a comprender cómo funciona y cuáles son los estímulos que necesita para equilibrarse y armonizarse. Es un proceso de sensibilización hacia cada miembro, tejido, órgano y célula de nuestro cuerpo. Cada limitación, punto de tensión y bloqueo es la una manifestación de un estado interno en el que se nos da la oportunidad de comprendernos un poco mejor. Es la ocasión de aceptar y reconciliarnos con lo que hay en un ejercicio comprensión y compasión que empieza por nosotros mismos. Músculos, tendones y ligamentos son ejercitados de forma que poco a poco van recuperando su flexibilidad natural, fortaleza y tono. El equilibrio energético al que inducen las asanas genera un estado emocional positivo y vital. Energizantes: Son posturas que estimulan las glándulas endocrinas y el sistema nervioso simpático ayudando a elevar el nivel energético del organismo. Psicológicamente transmiten firmeza, fuerza y confianza en uno mismo. Relajantes: Inciden en los niveles energético, emocional y mental proporcionando un efecto de interiorización, tranquilidad y descanso. Equilibrantes: Favorecen un estado de armonía en el funcionamiento del sistema nervioso simpático y parasimpático así como de la actividad de los hemisferios cerebrales. La ejecución de la asana implica un proceso de investigación consciente sobre el cuerpo. La ATENCIÓN es esencial para descubrir y asimilar los diferentes aspectos de la postura.

Tabla de conceptos clave

ConceptoDefiniciónRelación con la práctica
NamastéSaludo reverencial y reconocimiento de la luz propia y ajenaConecta alumno y profesor en respeto mutuo
AsanaPostura estable y cómodaNúcleo físico de la práctica, ligada a la respiración y mente
MantraPalabra o frase para entrar en concentraciónDirige energía e intención
ChakrasPuntos de energíaEquilibrio físico, mental y emocional
PranayamaRegulación de la respiraciónConduce la energía y la atención
DrishtiDirección de la miradaFija la atención y evita distracciones

La práctica de posturas de yoga es un silencioso diálogo entre cuerpo y mente que permite explorar la realidad fisiológica. El aspecto esencial durante la realización de una postura es la atención, la toma de conciencia de todo cuanto sucede. La alineación del cuerpo dentro de cada asana es crucial para evitar lesiones y para armonizar cuerpo, respiración y mente. Según Patanjali, asana debe ser sthira y sukha, firme y cómodo, y existen palabras de guía como “sthira sukham asanam”. La tradición sostiene que hay tantas asanas como seres vivos, y que la intención, la concentración y la respiración son clave para obtener sus beneficios. La práctica de pranayama acompaña a la de asana, revelando la interacción entre respiración y pulsación vital. Enfoques modernos enfatizan la importancia de la constancia y la adaptación de la práctica a cada persona, desde sesiones suaves hasta ejercicios dinámicos.

diagrama de chakras y efectos

Asana y pranayama en la práctica de yoga

Mi consejo: repite una misma clase para integrar la postura y que se convierta en una asana. La alineación es la posición correcta del cuerpo dentro de cada asana y permanece crucial independientemente del estilo de yoga que practiques, pues evita lesiones y facilita una alineación mental y emocional adecuada. En la práctica se realizan distintas asanas y, de acuerdo al tipo de postura, el impacto será diferente; por ejemplo, Guerrero I y II son posturas de fuerza que enraízan y fortalecen las piernas. Las asanas estimulan la circulación, desbloquean articulaciones, tonifican músculos y masajean órganos internos, además de calmar la mente. La tradición afirma que hay una diversidad amplia de asanas, y la experiencia individual varía según la profundidad de la práctica y la concentración.

Respecto a la transcripción de términos sánscritos, hay distintas maneras de escribirlos. En realidad, ese término es un nombre neutro, y la regla es que los nombres masculinos o neutros se traduzcan en español en masculino, y los femeninos, en femenino. Sobre el acento: en sánscrito clásico no hay acentos, pero sí vocales largas y cortas. Se recomienda adaptar la escritura de las palabras del yoga a la pronunciación española para mayor claridad. Xuan Lan es una instructora con amplia formación en diferentes líneas del yoga y meditación mindfulness, y su experiencia ilustra cómo la práctica puede variar entre estilos y enfoques, manteniendo la atención como eje central.

Con el sentido más profundo de asana y pranayama, entendemos que son pasos complementarios de los ocho pilares del yoga descritos por Patanjali. Asana y pranayama nos invitan a cultivar una mente estable y confortable que facilita la observación de la pulsación vital. ¿Habías escuchado hablar de este sentido más profundo de asana y pranayama?

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