Con Francesco ci siamo cresciuti. Fue Dodo Veroli, el nostro produttore, a farci incontrare. Dal nostro incontro con Guccini è nato il grande sogno. Interpretare le sue prime canzoni è stato il nostro atto di coraggio e ribellione. Credo che la nostra colaboración sia stata unica nel panorama della musica italiana. Lui, colto, un poco schivo ma carico di quella autenticità tipicamente emiliana che abbiamo subito condiviso.
Los Nomadi, grupo italiano de pop rock, se formaron en 1963 entre Reggio Emilia y Modena por el teclista Beppe Carletti y Augusto Daolio. El grupo debutó en 1966 con el sencillo Come potete giudicar, versión de The Revolution Kind de Sonny Bono, ganando atención con Dio è morto y participando en festivales como Sanremo. A lo largo de los años, colaboraciones con Francesco Guccini y una trayectoria marcada por altibajos, cambios de formación y una constante búsqueda artística.
Una revisión de la fusión entre mantras y pop
Magazine visita a una comunidad catalana de monjes budistas a quienes el Dalai Lama ha dado su apoyo. Sala de meditación. Por Elena Pita. En el parque natural del Garraf (Olivella, Barcelona), guiados sólo por su energía, los monjes y monjas han convertido sus rezos en disco de platino, su oración de puridad en número uno de la lista de i-tunes. El fenómeno mantra-pop ha sido, en fin, el éxito del último Midem, y lo que esto augura: decenas de discográficas internacionales pujando por los derechos. Lo ha producido Vale Music, especializada en megaventas y megamixes.
Así que surge la pregunta: ¿cómo encaja este negocio en una filosofía de vida que rechaza los apegos? Andreu Merino explica: "El éxito de este disco quiere decir que el mundo está cambiando: la energía positiva se compra". Más de 90.000 copias en cinco meses demuestran que la fusión entre lo sagrado y lo comercial puede tener impacto internacional.
La instalación del Monasterio y la producción musical
El lugar sagrado es el Garraf, Palau Novella, un palacete del siglo XIX. Los monjes llegaron guiados por su energía, y el maestro de La India les dijo: "Éste es el lugar". Vendieron bienes privados y se hipotecaron para autofinanciar el monasterio, que opera gracias a su patrimonio personal, la actividad formativa y las aportaciones de los residentes. La estupa, construida con reliquias, cenizas y agua de los cinco océanos, simboliza la entidad que emana energía desde ese lugar.
La dirección musical quedó a cargo de Toni Peret, con Sergio Medrano como experto en músicas étnicas. Medrano encontró a Verónica Concepción y Anna Caixach, quienes cantan en inglés sin mezclar su imagen con la de los monjes. La discográfica mantuvo un equilibrio entre autenticidad budista y una vibra pop accesible, buscando no vaciar la energía de los mantras mientras se abría a un público más amplio.
La filosofía budista y la pregunta de la predicación
¿La religión budista admite la comercialidad de los mantras como medio de predicación? Los monjes responden que aquí no caben conceptos de predicación ni proselitismo; se inclinan por verlo como una filosofía orientada a la felicidad. "El budismo intenta aportar y desarrollar la felicidad. A partir de ahí, todo lo que beneficie está bien visto", señala Andreu Dondrub. En este sentido, el single My Spirit Flies to You recibió una remezcla dance que fue aprobada por la comunidad, abriendo paso a un público discotequero sin perder el mensaje central.
La interacción entre monjes, productores y la imagen
La colaboración entre monjes y productores llevó a debates sobre la integridad del mensaje. "Nuestra intención fue siempre grabar los mantras para acercarlos a la gente", comenta Peret, y añaden que se preservó el ritmo y la vibración de los mantras pese a las demandas comerciales. Las imágenes de Verónica Concepción aportaron una estética sensual que provocó preguntas sobre el equilibrio entre lo espiritual y lo visual. Los monjes mantuvieron su enfoque: la música es una herramienta, no un fin en sí mismo.
Impacto y proyección internacional
En el festival Midem de Cannes, la presencia de monjes budistas en el stand de Vale Music generó atención global, y finalmente, a través de Universal, los derechos del álbum se vendieron para todo el mundo. "El éxito de este disco quiere decir que el mundo está cambiando", repiten los participantes, subrayando que la energía positiva puede trascender culturas y fronteras.
El proyecto obtuvo aprobaciones de instituciones budistas y de figuras religiosas relevantes, con el Dalai Lama agradeciendo el enfoque. Aunque cuestionado por algunos, el enfoque de los monjes y su entorno discográfico logró un resultado notable, expandiendo la presencia del budismo tibetano en un formato de consumo masivo sin perder su esencia.”
